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Paraísos para infames

En el mundo aún operan con total impunidad más de 70 paraísos fiscales, en los que se mueve la cuarta parte del PIB mundial. La evasión de impuestos a supera los 200 billones de dólares.
Kaos. Laboral y Economía | CCS | 20-6-2008 | 280 lecturas
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Paraísos para infames

“En el mundo aún operan con total impunidad y sin ningún escrúpulo más de 70 paraísos fiscales, en los que se mueve la cuarta parte del PIB mundial. Estos territorios se caracterizan por someter a una escasa o nula tributación a las personas o entidades que encuentran ahí cobertura y amparo. En realidad son túneles de lavado del dinero de mafias, dictadores y empresas”.


La evasión de impuestos a nivel mundial en paraísos fiscales supera los 200 billones (no los ‘billions’ americanos) de dólares, repartidos entre más de 3 millones de sociedades, fundaciones, o particulares, según cálculos de la o­nG Tax Justice Network. Esa cantidad de dinero cubriría de forma sobrada el objetivo de la o­nU de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015.

Suiza ha bloqueado las cuentas de los dictadores que depositaban en sus bancos las fortunas robadas en sus países de origen. También ha restituido parte de esos fondos a los estados de los que fueron extraídos. Es un paso hacia delante. El estado suizo ha tomado la iniciativa, pero en el mundo aún operan con total impunidad y sin ningún escrúpulo más de 70 paraísos fiscales, en los que se mueve la cuarta parte del PIB mundial.

Gibraltar posee una extensión de 4,5 kilómetros cuadrados y una población de 30.000 habitantes. El número de empresas y sociedades en su territorio asciende a más de 28.000. Casi una por persona. Sólo en Luxemburgo, las entidades bancarias manejan activos que superan el PIB de muchos Estados. Liechtenstein posee el doble de empresas que de habitantes. Ejemplos parecidos podrían encontrarse en Mónaco, Jamaica, o las Islas Salomón.

Atendiendo a su definición académica los paraísos son “aquellos territorios o Estados caracterizados por la escasa o nula tributación a que someten a determinadas personas o entidades que, en dichas jurisdicciones encuentran cobertura y amparo”. Ellos mismos se autocalifican como países de ‘baja tributación’ o de ‘tributación privilegiada’. En realidad son túneles de lavado del dinero de mafias, dictadores y empresas.

Traficantes de armas, drogas o personas, mercenarios de guerra, políticos corruptos, o grandes multinacionales son los visitantes más frecuentes de este tipo de países. La corriente de dinero que circula por sus bancos se estima en números de diez cifras. Esto reduce el dinero ingresado por los Estados mediante impuestos destinados a la educación, la sanidad o la seguridad.

También las figuras públicas y los famosos eligen paraísos fiscales. Es el caso del ex campeón del mundo de automovilismo, Fernando Alonso, quien asegura haberse traslado a Suiza para evitar “el acoso de la prensa”. Su predecesor Michael Shumacher y su sucesor Lewis Hamilton tampoco van muy retrasados en esta faceta. Steffi Graff y Boris Becker no son ajenos a esta moda. Bono, el caritativo cantante de U2 tributa sus ingresos en un paraíso fiscal holandés. Hasta hace poco el Banco Santander ofrecía a sus clientes con mayores fortunas la posibilidad de desplazar su dinero a estos paraísos.

Los delincuentes de cuello blanco acumulan sus fortunas en paraísos fiscales por el insignificante cobro de impuestos, y sobre todo, por el secreto bancario, que impide que se descubran los titulares de las cuentas. El cliente cuenta con el anonimato y la confidencialidad, tanto de su nombre como de los movimientos que realice en su cuenta bancaria y del origen de sus caudales. En todos ellos existe una restrictiva norma que impide el levantamiento del secreto bancario. ¿Qué pasaría si todas las personas que pagan impuestos trasladasen sus ahorros a paraísos fiscales?

Las grandes multinacionales se valen se la más sofisticada ingeniería financiera para acometer sus evasiones fiscales. Las principales asesorías, como Deloitte o Ernst & Young, donde llegaron a trabajar figuras de la política, son una parte más del engranaje de la corrupción legal.

El brasileño Emir Sader afirmaba que la globalización liberal requiere a los paraísos fiscales como la institución familiar tradicional a los prostíbulos como compensación al matrimonio indisoluble, y como vía de escape de las necesidades no atendidas por la esposa. Quizá el problema no radique en los paraísos fiscales, sino en el sistema económico que los permite.

Iván González Alonso

CCS

 
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