Estos días he encontrado una página perdida de la revista Acción Comunista que daba noticia de la existencia de un grupo comunista crítico en la Universidad de Madrid, y que en su momento dio lugar a una cierta discusión en el grupo que apoyaba la revista (sobre el que he escrito alguna cosa y sobre el que habrá que ofrecer una mejor información), y en el que militó un cierto número de gente que durante unos años realizó algunas aportaciones teóricas de valor, y que destacaría en numerosas actividades.
        La revista publicada en un par de páginas una información y un comentario de los 4 puntos  que los estudiantes marxistas-leninistas, unidos en torno a la revista Argumentos —así se presentaban ellos —, proponían como base de acuerdo para una acción revolucionaria unitaria en la Universidad. El grupo estaba constituido por militantes del PCE de la Universidad de Madrid, que habían roto, o estaban en trance de hacerlo, “con la política empírica y oportunista de la dirección”. Recuerdo que en algunos comentarios se atribuía a Manuel Sacristán su inspiración, lo cual se ha comprobado que no era cierto.   En la mitad de los años sesenta constituyó uno de los grupos más activos, numerosos y organizados en los medios universitarios, aunque no por mucho. Cabe suponer que acabarían integrado en otro grupo mayor.
          En la revista se podía leer lo siguiente:
          “Los estudiantes marxistas-leninistas unidos alrededor de la revista Argumentos consideran como puntos básicos para la elaboración de una línea política universitaria que aglutine a todos los estudiantes marxistas lo siguiente
---1. Una apreciación real de las condiciones nacionales objetivas y subjetivas. Ni la economía española está en situación catastrófica para el capital monopolista ni el proletariado organizado para poder conseguir un papel hegemónico en el Estado; en consecuencia, la revolución no esta a la vuelta de la esquina y hay todavía un gran trabajo de organización y una serie de reivindicaciones a desarrollar dentro de un Estado donde el capital monopolista conservará el control del poder político.
---2. Que la única alternativa posible frente al capital monopolista es el socialismo.
---3. Que el carácter pacífico o armado de la lucha final no es un problema que esté al orden del día; es un problema por otra parte que no debe discutirse desde ahora a escala solamente de profesionales de la revolución, ni en el actual contexto de una lucha proletaria que, aunque está subiendo, no deja de ser incipiente desde un punto de vista revolucionario.
---4. Que la democracia interna y la discusión en un partido obrero son absolutamente necesarias para que pueda ser revolucionario y que las tensiones internas que se produzcan, por más que puedan parecer en determinados momentos negativas, son siempre más positivas, tanto en la teoría como en la práctica, que el monolitismo estalinista. “
        Por su parte, el equipo redactor de Acción Comunista, ofrecía su propio comentario:
      “Brevemente daremos nuestra opinión sobre estos puntos:
---1º) Sobre el 1°, estamos de acuerdo, aunque una profundización de estas tesis, tan resumidas aquí, podría — y ¿porqué no? — poner en evidencia diferencias de apreciación más o menos serias.
---2º) Sobre el punto 20, acuerdo total, claro está.
---3º) En cuanto al punto 3, nosotros no nos hacemos la menor ilusión sobre las posibles "vías pacíficas hacia el socialismo", más bien estamos convencidos de lo contrario. Pero estamos de acuerdo en que éste no es un problema de “especialistas”, sino que la práctica revolucionaria y las propias masas proletarias, decidirán en fin de cuentas en esta cuestión — fundamental, por cierto —, como en las demás.
---4°) A nadie le extrañará que aprobemos plenamente el punto 4°. Tanto más cuanto que en estos momentos de crisis generalizada de los partidos y grupos, domina ampliamente la tendencia a cortar la discusión mediante la exclusión, utilizando siempre los métodos más antidemocráticos. Estos métodos, profundamente reaccionarios en el pleno sentido de la palabra, deben ser liquidados en el movimiento obrero, si queremos avanzar realmente por el camino del socialismo.
Esperemos que estas líneas no sean sino el inicio de un verdadero diálogo entre  Argumentos y AC y que, pese a posibles divergencias sobre tal o cual problema, dicho diálogo desemboque rápidamente en una colaboración”.
          Cabría añadir que dicho diálogo raramente fue posible. Primero porque los espacios de libertad eran muy reducidos. Segundo porque la lógica partidaria tendía a imponerse sobre la discusión. Tercero porque subsistía una tendencia a buscar alternativas estables que tuvieran el debido apoyo organizativo…Cuarto, porque el impulso formativo y teórico apenas si comenzaba a desarrollarse…
#1.- camelando
camelo|14-05-2008 18:36
Creo que esta revista es un camelo, mas bien estaba imprimida por la policia politica, en el apartado de lucha armada, esto no se lo cree ni dios, en el partido en aquellos tiempo, se era mas responsable que en hoy dia y esta metedura de pata armada entre otros temas,es la justificacion del regimen para justificar la represion, no creo en ese panfleto, ya soy viejo y no heramos tan tontos. 
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#2.- De plena vigencia
Sr.Otto|14-05-2008 19:49
Es curioso., quizas parece el mito del eterno retormo. Los  puntos de los compañeros de la revista "Argumentos"  que presumo de los finales de los 60 y principios de los 70 son de plena vigencia.   
Enhorabuena Pepe por tus artículos, aunque siempre tiene que haber algún capullo estaliniano que manifiesta su estulticia mental.
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