Bajo la simbólica égida del estudiante artesano, José Manuel Araúz, asesinado hace 50 años por la Guardia Nacional durante la Gesta de Mayo del 58; de Salvador Allende en el centenario de su natalicio que se cumplirá el próximo 26 de junio; de Jorge Camacho a 30 años de su asesinato por parte del G-2 del régimen militar, hecho acaecido el 14 de junio de 1978; y del Comandante Ernesto Che Guevara en el 80 aniversario de su natalicio que se cumple este mismo día; FRENADESO realiza su Encuentro Nacional de Dirigentes Populares para hacer el lanzamiento de su campaña en torno a las elecciones de 2009.
El pueblo lucha en las calles
Este proceso electoral encuentra al pueblo luchando en las calles, lo que se expresa en las áreas urbanas a través de demandas por salud, educación, vivienda, agua, infraestructuras, transporte, seguridad ciudadana, seguridad laboral, recolección de basura y otros servicios públicos, además del derecho al trabajo y contra el alto costo de la vida.  
Otro tanto acontece en el interior, en los campos y en las comarcas que reivindican con más fuerza el derecho a la tierra y a una vida digna y luchan contra los proyectos de despojo y muerte – las hidroeléctricas, la minería contaminante a cielo abierto, el turismo depredador, etc. - que atentan contra la vida misma de las comunidades campesinas e indígenas, contra su cultura, contra sus derechos políticos reales y contra el futuro desarrollo sustentable en una patria para todos y no para unos pocos.  
En el interior, como en la zona de tránsito, sectores populares cada vez más diversos y numerosos salen a las calles y carreteras, desafiando a la represión, para hacerse oír y para exigir el respeto a sus derechos básicos, a su vida, a su integridad, a su dignidad.
De diversas formas los sectores populares van manifestando cada vez más su inconformidad con un sistema injusto y corrupto que se le impone a la inmensa mayoría de la población en nombre de una democracia que sólo es real para unos pocos miles de afortunados que pueden ejercer de verdad sus Derechos Humanos básicos: al trabajo, a la salud oportuna, a la educación de calidad, a una vida digna, a un salario ético…  
Esto es lo que explica las constantes manifestaciones de protestas de la población en contra de la injusticia, del abuso, de la indolencia y de la insensibilidad de los gobernantes para resolver los más acuciantes problemas que nos afectan a todos.
SISTEMA EN CRISISLas clases dominantes — los 100 Dueños, la Mafiocracia, todos sus Partidos y todos sus Operadores Administrativos, Políticos y Mediáticos, el conjunto de todos ellos –-    son incapaces no sólo de dar respuestas eficaces a las necesidades de la inmensa mayoría de los ciudadanos sino que incluso son ya incapaces de hacernos pasar por la Farsa Quinquenal de Democracia en la cual la inmensa mayoría de los ciudadanos de los sectores populares, trabajadores, profesionales, microempresarios, miembros de las capas medias, votaban a favor de mantener e incrementar los privilegios de una ínfima minoría de ricos.
Tal bancarrota de un consenso social ya imposible empieza a ser sustituida por mayor represión. Reaparece el asesinato de trabajadores y aparece el sicariato como nueva forma de represión por parte de las clases dominantes. Los asesinatos de los compañeros obreros Osvaldo Lorenzo, Luiyi Argüelles y Al Iromi Smith, son una muestra clara de esta afirmación.  Paralelamente, se acentúa la más desembozada corrupción, los privilegios, las canonjías, las exoneraciones, los contratos leoninos, las coimas, los robos, los negociados, las leyes hechas a la medida de bancos, empresas y empresarios, todo lo cual va quedando en una impunidad cada vez más generalizada y evidente.
La descomposición del sistema dominante es tal que requiere de cambios económicos, sociales y políticos, radicales. Pero esos cambios que reclaman las mayorías desposeídas y los sectores patrióticos, democráticos, honestos y progresistas, no serán posibles en el marco del actual sistema.  La clase oligarca dominante avariciosa y acostumbrada al dinero fácil, sus desprestigiados partidos políticos y sus instituciones estatales corruptas y desgastadas, hacen una cerrada defensa del status quo.
El sistema político partidocrático imperante no cuenta con mecanismos democráticos que permitan escuchar, hacer sentir y respetar la voluntad popular.  Los llamados diálogos de concertación donde el gobierno divide gremios, tuerce brazos, impone interlocutores venales y desata campañas de descrédito contra sindicalistas, educadores, jubilados o médicos, ya no son creíbles, funcionales ni posibles.  Ante problemas candentes el gobierno nombra comisiones sólo para apaciguar los ánimos de los ciudadanos, pues luego presta oídos sordos a sus recomendaciones (Pacto por la Justicia).  Las consultas ciudadanas del gobierno y sus instituciones resultan una farsa para cubrir apariencias e imponer sus medidas antipopulares y abrir paso a sus negociados millonarios.  Es el caso del proyecto privatizador de la salud que a toda costa pretende imponer el Gobierno de Martín Torrijos.
Por otro lado, el aparato estatal cada día hace más evidente su incapacidad para gobernar por consenso en el marco del respeto a los derechos humanos y libertades ciudadanas. Es por esto que recure con más vehemencia y frecuencia a mecanismos de dominio impositivo altamente represivos. De allí las leyes y decretos opresivos que «legalizan» las medidas abusivas y arbitrarias de las autoridades y la brutalidad represiva de la Policía Nacional, mismas que nos retrotraen a la era del noriegato, pues se penaliza la protesta social, se refuerza el aparato policial, se instalan cámaras de vigilancia en distintos puntos de las principales ciudades del país, se intervienen teléfonos y celulares, se da seguimiento a dirigentes, se dan procesos judiciales persecutorios e ilegales, se asesinan dirigentes obreros y se han revelado planes para el asesinato selectivo de dirigentes populares.
POR UNA Asamblea Constituyente OriginariaEstos hechos nos llevan a afirmar que el país requiere cambios profundos y que para producir los mismos el pueblo tiene que organizarse en función de sus legítimos derechos e intereses para proceder, cuando se den las condiciones requeridas, a una Auto Convocatoria de Asamblea Constituyente Originaria con Plenos Poderes para acabar con el injusto sistema de explotación, inequidad económica, injusticia social, venta de la patria, corrupción e impunidad.
Acumular fuerza social para el cambio. Generar rechazo al injusto sistema de dominación imperante y crear conciencia entre las clases explotadas de la necesidad y posibilidad de un cambio estructural. Hacer claridad que para ello es necesario crear su propia alternativa e instrumentos de lucha.
Construir poder popular. Crear, ampliar y fortalecer conciencia en la población respecto a sus derechos económicos, sociales, culturales, ambientales y políticos. Rescatar la dignidad humana y conciencia política del pueblo al entender que estos derechos -conquistados por siglos de lucha social y política de la humanidad y consagrados en la Carta de los Derechos Humanos- no tienen porque ser mendigados a políticos, gamonales o autoridades, sino que deben ser exigidos al Estado, sus instituciones y funcionarios que tienen el deber y la responsabilidad de dar respuesta y solución a los problemas y necesidades que confronta la población. Generar la unidad y organización de los sectores populares independiente de la clase dominante, sus instituciones, organizaciones y partidos políticos.  Impulsar la solidaridad de clase entre los sectores populares y promover la autogestión económica, social, cultural y política entre sus bases.
Manifestamos nuestra disposición de tomar contacto directo con las comunidades pobres de la ciudad, del campo y de las comarcas, con la finalidad expresa de hacer conciencia en la población de que la solución real a la problemática que los aqueja a ellos como a otros sectores populares, no está en votar por «X» o «Y» partido o candidato que cada 4 ó 5 años vienen a hacer promesas, comprar conciencias, vender ilusiones y dividir al pueblo en torno a disputas respecto a cual es menos malo, habla más bonito o miente mejor, para luego olvidarse de las promesas de campaña y dejar al pueblo en las mismas, o peores, condiciones de miseria.
Lo que necesitamos no es un cambio de nombre, de hombres o de partido oligárquico en el poder gubernamental, sino un cambio de sistema.  Ilusionarse con los políticos en campaña, sus promesas y pequeñas dádivas, es recibir migajas de pan hoy para pasar más hambre mañana.  La solución real a los problemas que le son comunes al pueblo trabajador está en su unidad y organización independiente frente a los sectores  dominantes, sus partidos e instituciones, para tener la fuerza y capacidad necesarias de hacerse escuchar, defender y exigir sus derechos y para producir los cambios económicos, sociales y políticos que mejor convienen a sus intereses de clase y al país.
RECHAZO A LA FARSA ELECTORALQue quede claro.  No apoyaremos ninguna de las candidaturas que han surgido de los partidos burgueses, pues todos por igual representan el continuismo de un modelo y un sistema que hunde a amplios sectores de la población en la miseria y en la pobreza, y que son causantes de las grandes desigualdades sociales que sufrimos.
Un amplio abanico de posibilidades se abre para el pueblo como opción el día de las elecciones.  Desde la abstención, el voto en blanco o nulo hasta el voto simbólico por nuestros héroes populares. Pero lo más importante, no será como sufraguemos o no ese día, sino lo que seamos capaces de hacer a partir de hoy hasta el día de los comicios para abrir conciencias, unir y organizar a los pobladores en sus comunidades y acompañar al pueblo en las luchas por el respeto a sus derechos y por nuevas conquistas que materialicen sus más preciados anhelos por una vida digna y libre de temores hacia su futuro y el de sus seres queridos.
Con el lanzamiento de esta campaña iniciamos el proceso de intensificar la lucha del pueblo en las calles, abrir el diálogo y debate con las comunidades, acumular fuerza social, crear poder popular, para rechazar la farsa electoral y lograr las condiciones para la auto convocatoria por parte del pueblo de una Asamblea Constituyente Originaria que refunda la República, con nuevas reglas de juego que garanticen la participación democrática real y haga posible, desde abajo, el Panamá digno, justo, democrático, solidario y soberano al que aspiramos los hombres y mujeres panameños honestos y conscientes.
«PORQUE OTRO PANAMA ES POSIBLE»
¡A CREAR PODER POPULAR!
¡POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE ORIGINARIA!
¡NO A LA FARSA ELECTORAL!
¡SIN LUCHAS NO HAY VICTORIAS!
¡LA PELEA ES PELEANDO!
Panamá, 14 de junio de 2008.
FRENADESO
FRENTE NACIONAL POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS ECONOMICOS Y SOCIALES