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Operación Cóndor. La sociedad del terror

¿Perdonar?...quizá. ¿Olvidar?...¡¡jamás!! Es imprescindible recordar y hacer recordar, para que nunca más vuelva a repetirse el horror
Arturo Alejandro Muñoz | Para Kaos en la Red | 7-9-2008 | 507 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/operacion-condor-sociedad-terror

EN EL MES de noviembre del año 1975, los regímenes dictatoriales de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Perú y Brasil, a partir de una propuesta formulada por el entonces coronel chileno Manuel Contreras –jefe máximo de la DINA- unieron secretamente sus aparatos de inteligencia militar para  perseguir, atrapar, torturar y asesinar  a todo ciudadano de esas naciones que, supuesta o realmente, fuera un adversario de cierta significación para los gobernantes totalitarios.

El nombre de esa organización del terror fue ‘Operación Cóndor’, y en gran medida contó con el visto bueno (o al menos la vista gorda) del gobierno norteamericano, según se desprende nítidamente de los archivos desclasificados de la CIA, organismo de ‘inteligencia’  estadounidense.   

En el marco de la Operación Cóndor se concretaron acuerdos amplios entre los servicios secretos de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, y se animó a la participación de Brasil y Perú. El campo de acción fue fijado entre los límites de todos los países miembros del acuerdo, estableciéndose facilidades para el desplazamiento clandestino de agentes de estos países, y la ejecución de operaciones represivas conjuntas.

También se aprobó la formación de equipos especiales de los países miembros, para viajar a cualquier parte del mundo con el objetivo de eliminar a políticos opositores, subversivos o colaboradores de los grupos antidictatoriales de cualquiera   de los países que pertenecían a la Operación.

Entre las operaciones de asesinatos y terrorismo de estado llevadas a efecto por la dictadura pinochetista, están los asesinatos del general Carlos Prats y esposa, en Buenos Aires, el bombazo que  masacró al canciller Orlando Letelier y Ronnie Moffit frente a la Casa Blanca en Washington, y el intento de asesinar al ex vicepresidente de la república  Bernardo Leighton y su mujer en Italia.

Otra operación menos famosa -investigada en el proceso que llevaba el juez Juan Guzmán-   es quizás la misión más elaborada y compleja de todas las de Cóndor, involucrando el acorralamiento y desaparición de 16 personas en dos países, la extorsión y confiscación de decenas de miles de dólares, y un elaborado esquema de encubrimiento.

Un comunista chileno con pasaporte suizo, Alexei Jaccard Siegler, transportaba un maletín con dinero en efectivo desde Europa para entregar a sus contactos del partido en Santiago. Aterrizó en Buenos Aires el 16 de mayo de 1977 y fue capturado en la calle al día siguiente. Los agentes argentinos inmediatamente rodearon a 12 comunistas argentinos y otros dos chilenos ligados a Jaccard. En ese tiempo ni el Partido Comunista chileno ni el argentino estaban siguiendo una estrategia de resistencia armada contra los gobiernos de sus países.

En Santiago, agentes de la DINA secuestraron a dos operadores del Partido Comunista de quienes se sospechaba serían los receptores del dinero que llevaba Jaccard. Pocos días después, otros dos chilenos, el acaudalado operador de cambio Jacobo Stoulman y su esposa Matilde Pessa, fueron dejados en custodia apenas llegaron desde Santiago al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires. Los siete chilenos y nueve argentinos están en las listas de desaparecidos.

El gobierno suizo y organizaciones judías estadounidenses hicieron agresivos esfuerzos por investigar las desapariciones. Para cubrir sus huellas, los agentes de inteligencia falsificaron la partida de Jaccard y los Stoulman desde Argentina, usando falsos registros de hotel y documentos de inmigración. Los documentos falsos mostraban a Jaccard viajando a Chile pocos días después de su arresto, y luego partiendo de Santiago a Uruguay. También pretendían mostrar al matrimonio Stoulman llegando a Montevideo. En un vano esfuerzo por rescatar a la pareja, su familia pagó decenas de miles de dólares en rescate a personas desconocidas.

EL CINISMO DE UN ABOGADO PINOCHETISTA

En este caso, nuevamente hay una ironía. Los familiares de los Stoulman contrataron a un colaborador directo de Pinochet, el abogado Ambrosio Rodríguez, para viajar a Argentina y averiguar qué había pasado con la pareja.

Rodríguez, entonces como hoy, tenía un asombroso acceso a los círculos íntimos de las dictaduras de antes, como lo tiene actualmente con nostálgicos golpistas en Argentina y Chile.

El periodista norteamericano, John Dingues, expone el caso en su libro “Operación Cóndor”.  De ese texto se han recogido las siguientes líneas.

En Santiago (en 1977), se reunió con el coronel Manuel Contreras. Recibió información desde Buenos Aires sobre los Stoulman-Pessa de parte del Primer Cuerpo del Ejército, la unidad que controlaba la capital argentina, cuyo Batallón de Inteligencia 601 era la contraparte operacional de Chile en la Operación Cóndor.

Luego se reunió con Enrique Arancibia Clavel, a quien era el agente de inteligencia más clandestino de la DINA en Buenos Aires, y el vínculo de la DINA con su contraparte argentina, el Batallón 601. En un notable reporte a sus superiores en la DINA, fechado el 17 de julio de 1977, Arancibia Clavel escribió:

“Con fecha 08/07/77 se contactó conmigo Ambrosio Rodríquez, quien me planteó que su permanencia en Buenos Aires peligraba debido a que estaba haciendo averiguaciones sobre un matrimonio de origen judío Stoulman. Aparentemente Rodríguez tomó contacto con altos jefes del Ejército argentino en el área Seguridad, los que le indicaron en forma indirecta que este matrimonio “ya no existía”… El informe oficial de 1er Cuerpo del Ejército argentino es que fueron entregados (los Stoulman-Pessa) a funcionarios DINA”.

A pesar de que Ambrosio Rodríguez fue extremadamente bien pagado por la familia, del destino de los Stoulman y de su dinero nunca se supo. Rodríguez está en posición de ser un testigo material, con un más que probable testimonio clave sobre el secuestro del matrimonio judío-chileno, y al mismo tiempo cuando actuó como abogado defensor del inculpado en el caso, Pinochet. De acuerdo a fuentes judiciales y periodísticas, Rodríguez nunca cooperó debidamente en la investigación que realizó el ex juez Juan Guzmán.

LOS ARCHIVOS DEL HORROR

La periodista argentina Stella Calloni es editora en El Día Latinoamericano (Ciudad de México) y corresponsal en América del Sur para La Jornada (Ciudad de México). Ha escrito numerosos trabajos sobre política latinoamericana y actualmente está preparando un libro de relatos. Cuando los documentos mencionados (Los Archivos del Horror) fueron consultados por la autora en Asunción, Paraguay, aún no estaban catalogados y clasificados. Sin embargo, a mediados de 1994 se publicó una selección de los archivos en Boccia Paz, Myriam Angélica González y Rosa Palau Aguilar ediciones, ‘Es mi informe: Los archivos secretos de la Policía de Stroessner’   (Asunción: Centro de Documentación y Estudios, 1994). Esto es lo que nos relata la periodista Stella Calloni.

Los esqueletos en los armarios de los dictadores de derecha, que gobernaron América Latina durante los años setenta, son literalmente reales. Cuando en Paraguay salieron a la luz los enormes archivos secretos de la policía, resultó evidente la existencia de una campaña de terror coordinada internacionalmente. Ahora, los EE.UU., que apoyaron a los dictadores, estarían ayudando a quienes intentan depurar los registros documentales de unas 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidos y 400.000 encarcelados (todos ellos ciudadanos de los seis países que conformaban la Operación Cóndor).

Una mañana de diciembre de 1992, el juez paraguayo José Fernández y el profesor y ex prisionero político Martín Almada, entraron a la estación de policía de Lambaré, suburbio de Asunción, a buscar los archivos policiales de Almada. Lo que encontraron en su lugar fueron décadas de historia documental sobre la represión en Paraguay y otros países. También descubrieron registros de la cooperación de la inteligencia estadounidense con las dictaduras de la región, incluida la paraguaya.

Los "Archivos del Horror", tal como fueron conocidos desde entonces, se han convertido en una clave para descifrar la historia reciente de América Latina. Los archivos detallan el destino de cientos, quizá miles, de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los regímenes derechistas de los años setenta. También ofrecen una pista en papel que confirma la existencia de una conspiración escurridiza y sanguinaria entre los servicios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para rastrear y eliminar a los adversarios políticos con independencia de las fronteras nacionales. Ahora es posible completar el esbozo del "Operativo Cóndor", tal como se conocía a esta red ilícita.

Pero debido a que los archivos plantean una amenaza a los hombres que organizaron y llevaron a cabo la represión hemisférica, se están realizando esfuerzos para eliminarlos o depositarlos en manos "seguras". Algunos de los documentos ya han desaparecido y existen sutiles maniobras para sustraer a los restantes del control legal y periodístico.

No obstante, el golpismo militar y sus patrones derechistas ya han sido desnudados ante los ojos de los pueblos latinoamericanos, quienes son conscientes de que esos elementos ultramontanos son terroristas, asesinos, corruptos, ladrones y antidemocráticos, amén de clasistas y expoliadores…por lo que de nada les sirve vestirse hoy con ropajes democráticos que les sientan pésimo.  

 
 
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Comentarios (2)

#1.- ¿ Cómo les quedó el ojo?

Alejandro Lara León|07-09-2008 22:41

Escriban ahora las viudas y viudos de lasdictaduras...escriban....defiéndanlos.... ¿cómo les quedó el ojo?

Por eso... amigas y amigos fachos....cuidado con andar viendo la paja en el ojo nuestro cuando ustedes tienen una tremenda ni que viga...la que hasta el instante no han podido esconder.

La Operación Cóndor será recordada como una réplica del Yakartazo en que la dictadura asiática asesinó un millón de comunistas con una rapidez digna de un récord Guiness.....

Pero así es la vida y la muerte....hoy los ladrones y asesinas andan todavía detrás del Juez Guzmán.

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#2.- Gusanos cubanos miameros

Carlos|07-09-2008 23:01

En el mes de agosto de 1976 el genocida y demente coronel Manuel Contreras envió a dos de sus principales ayudantes a Miami, para entrevistarse con los gusanos cubanos de la 'pequeña habana'. Estos comprometieron aportes en gruesas sumas de dólares y también información para que la operación Cóndor "aniquilara a todos los izquierdistas posibles" en el cono sur de América.

Y ahora esos mismos gusanos cubanos miameros aseguran que son demócratas y atacan con saña enfermiza a las autoridades cubanas que luchan en la isla por un futuro mejor para el pueblo. 

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