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Observaciones sobre el congreso del Partido de la Rifondazione Comunista (PRC)

En este marco deseamos y trabajamos por construir todos los momentos unitarios posibles. Averigüemos las convergencias sociales y las políticas a partir de la práctica concreta.
Grupo operativo nacional de la Sinistra Crítica - Espacioalternativo.org | Para Kaos en la Red | 1-9-2008 | 295 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/observaciones-sobre-congreso-partido-rifondazione-comunista-prc

1. El resultado del congreso nacional del PRC, con la formación de dos grupos distintos muy conflictivos entre ellos, en un contexto de posible escisión, constituye la conclusión del camino político y organizativo de ese partido, por como lo conocimos desde su nacimiento, a través de varias vicisitudes que terminan con las opciones del congreso de Venecia de 2005 y el estruendoso fracaso de la experiencia gubernamental.

Esto no significa que el PRC desaparezca ni se disuelva, al contrario, las dinámicas del Congreso ponen de manifiesto la tentativa de mantener en vida una organización política que quiere presentarse en continuidad con el pasado, y la apuesta del grupo dirigido por Ferrero, que ha ganado el congreso, es exactamente la de relanzar el partido a partir de una colocación en la oposición. Así es que el PRC permanece, pero empieza otra historia.

En primer lugar, sólo el futuro revelará si los dos grupos llegarán a una ruptura definitiva, muy posible vista la orientación anunciada por el grupo de Vendola de llevar adelante en la práctica su proyecto político, o si las vicisitudes políticas producirán nuevas recomposiciones internas. El congreso ha sido sobre todo un durísimo enfrentamiento entre grupos de poder por el control del partido, y así ha sido percibido desde fuera.

En segundo lugar es imposible, en la vida social y política, volver atrás hacia el punto de partida, en este caso a la fase posterior a Genova, como pretende hacer el documento político de la mayoría del PRC, sin tener en cuenta las ruinas que mientras tanto se han producido, sin sacar las cuentas de que en la estructura del partido, ya insuficiente a nivel histórico, se han producido retrocesos profundos, visibles también en la violencia del debate del congreso y en el papel asumido por el grupo dirigente del nuevo PRC, que ha pasado de un día para otro del “gubernamentalismo desatado”, donde no había cabida ni siquiera para luchas parciales, a la reproposición de una nueva oposición en el marco de una práctica interna vertical, de arriba abajo, en la que se han reconocido todos los dirigentes de la antigua mayoria, antes unidos y ahora divididos. Ni hay que callar el hecho de que amplios sectores de la base del Partido, por no hablar de los grupos dirigentes locales, compartieran plenamente la línea política y las prácticas de estos años, provocando cristalizaciones no fáciles de superar.

En tercer lugar las ambigüedades de fondo, estratégicas y políticas, que siempre atravesaron, aunque de formas distintas, este partido, no han sido solucionadas ni en el congreso ni en el documento final aprobado, como explicaremos más adelante; permanecen y tendrán incidencia en el período futuro. No creemos que haya emergido la conciencia de que un periodo histórico ha terminado, que se ha cerrado una historia de la izquierda en Italia, y esto no es debido sólo al resultado electoral, sino al conjunto de lo que se ha producido a nivel social a raíz de las políticas descabelladas llevadas a cabo desde hace decenios por los dirigentes de esta izquierda. Por eso el congreso ha manifestado un espíritu de autoconservación y de simple referencia identitaria.

En cuarto lugar asumimos positivamente lo que se afirma en el documento final, esto es, la voluntad del nuevo PRC de construir una fuerte oposición social y la declarada propensión unitaria. Es un hecho político nuevo y en esto deberemos medirnos.

Para concluir: el juicio de Sinistra Critica sobre lo que ha pasado es articulado y se refiere a distintos aspectos, no por último nuestra evidente disponibilidad e intención de aprovechar todos los momentos de iniciativa unitaria posibles para construir la oposición al gobierno de Berlusconi y a las políticas económicas y sociales de la burguesía.

2. La operación hecha por Ferrero, que pareció incierta hasta el final, ha sido la de “ensamblar” corrientes políticas distintas, en torno a un núcleo central de la Dirección política que ha compartido y defendido hasta el último día la decisión y luego la experiencia desastrosa de la participación en el gobierno de Prodi, con el único objetivo de mantener unida una parte de partido, impidiendo una victoria de la componente – mucho más homogénea en su interior – de Vendola y Bertinotti, los cuales, si hubieran llegado a prevalecer, habrían dado al Partido una dirección de marcha hacia la “Constituyente de la Izquierda”, en continuidad con la experiencia electoral del Arco Iris y en un marco estratégico de claro enfoque reformista apostando por ocupar parcialmente la postura política de los antiguos Democratas de Izquierda (DS). El nuevo secretario ha sabido sacar partido sin escrúpulos al gran malestar que atravesaba al partido, traumatizado por el derrumbe político y electoral.

Para el grupo dirigente reunido en torno a Ferrero y Grassi, el hecho de introducir una parcial discontinuidad con esa experiencia significaba dotarse de la posibilidad de mantener un instrumento-partido capaz de influir de alguna manera desde la oposición, pero también en la relación con los Demócratas (PD). El verdadero nudo de la cuestión, que no es solucionado por ninguna corriente política, ni mucho menos por las conclusiones del Congreso, es exactamente el de la relación con el PD y de la colocación político-estratégica de una fuerza que se dé la tarea de reorganizarse, para construir una oposición y una izquierda anticapitalistas.

En efecto, hoy en día es normal ponerse en la oposición, pues evidentemente la participación en el gobierno queda fuera del campo de lo posible; además las futuras elecciones son muy lejanas.

En otras palabras, ninguna de las componentes fundamentales de la nueva mayoría, por no hablar del Documento 2 [el de Vendola y Bertinotti], ha solucionado el nudo de la estrategia togliattiana de alianza con los así llamados “sectores progresistas de la burguesía”.

Si por un lado Vendola, partiendo de un enfoque apocalíptico de las consecuencias de la hegemonía de las derechas en la sociedad italiana, tiene la clara perspectiva, tradicional en el neoreformismo a la italiana, de la “unidad de las izquierdas” que legitima la preparación de un retorno a alianzas necesariamente subalternas al PD – todo esto mediado por el lenguaje fantasioso y movimentista del personaje-, acompañado de una preocupación por recuperar un mínimo de capacidad de iniciativa política desde la oposición; por el otro Ferrero, que reivindica la necesidad de un “giro a la izquierda” sacando un balance más negativo de la experiencia gubernamental – pasando la esponja sobre sus propias responsabilidades, que serían disminuidas, a su modo de ver, por la “autocrítica” que el ex ministro habría hecho públicamente-, trata de indicar una perspectiva “otra” respecto a la del “gubernamentalismo estratégico” que fue el verdadero norte del PRC desde el congreso de Venecia en adelante. Pero no se indica claramente esta perspectiva, ni se opta por ella.

No sólo porque un balance real de la experiencia del Gobierno de Prodi hubiera requerido un análisis mucho más complejo de la línea estratégica, y un cuestionamiento radical del entero grupo dirigente – Ferrero incluido – que la compartió hasta el último minuto posible, defendiéndola con las mismas argumentaciones utilizadas en este Congreso por Vendola contra todos los que pedían un “giro” hasta un minuto antes del desastre, y no unos meses después ... En la reciente entrevista con Il Manifesto el nuevo secretario, quien afirma que considera un “paréntesis” a cerrar la experiencia de gobierno con el así dicho centroizquierda, vuelve a proponer una valoración muy evidente: esa experiencia no ha sido el fruto de un despiste, de un fallo de ingenuidad o inexperiencia, sino la reproposición de lo que ya había pasado con el primer gobierno de Prodi, operando una evidente corrección de rumbo respecto a lo que se había intentado hacer durante los años de participación en los movimientos, pero que, a posteriori, es legítimo pensar que era una orientación superficial y, para algunos, sencillamente táctica.

En efecto, nunca se superó la cultura “neotogliattiana” y neoreformista preponderante en la izquierda italiana, que tiende a justificar, siempre utilizando el pretexto de la coyuntura, en ese caso la peligrosidad de Berlusconi, la alianza política con fuerzas burguesas dominantes, o de todas formas importantes en los arreglos políticos-sociales del capitalismo italiano.

Así como, pese a todas las buenas intenciones, nunca se consiguió construir un partido que echara verdaderamente raíces a nivel social, que superara los límites políticos de las componentes que lo habían construido, con un real baricentro social y no, como fue, un baricentro institucional, que desde hacía tiempo había prevalecido y perjudicado la evolución de la construcción de Rifondazione, decidida por un muy reducido grupo dirigente, con el resultado de tener un partido cada vez más “ligero”.

Muchísimos compañeros y compañeras de la nueva mayoría del PRC fueron "pars costruens" de dicho partido, con dicha orientación colaboracionista de fondo. Es decir, formaron parte del problema que produjo el desastre. En el plano político, quizá fuera mas correcto intelectualmente reconocer que algunos sectores del partido, una y más veces, ya habían indicado el carácter utópico de la línea “de lucha y de gobierno”, pidiendo que se hiciera un debate de balance, sin que sus argumentaciones fueran escuchadas ninguna vez. Para nada.

3. De cara al futuro, dos cuestiones políticas muy inmediatas se ponen en la mesa para la nueva mayoría, en primer lugar la de la participación en los gobiernos locales con el PD; de Piemonte, a Abruzzo, Campania, la Provincia de Milán, pasando por el gobierno regional de mala fama de Loiero en Calabria. El nuevo secretario, junto con los dirigentes locales, ya ha mandado muchas señales tranquilizantes a Veltroni, D'Alema etc.. Muchos ya han sido los casos asombrosos de representantes institucionales de la coalición ganadora que han apoyado y votado lo invotable en los consejos regionales, provinciales y municipales.

Además, queda por debatir otra cuestión de fondo de la situación italiana, esto es la relación con el movimiento sindical y, por consiguiente, con la burocracia de CGIL por un lado y, por el otro, con los que quieren construir una alternativa a las políticas de concertación. Este es un tema que en el contexto de enfrentamiento del congreso ni ha podido ser aludido.

Los grupos dirigentes que derrotaron a Vendola se encuentran ahora ante el reto, no simple, de definir una orientación en positivo para la actividad de un partido que pretende reconstruirse desde los fundamentos, o casi, y en una colocación de oposición a nivel nacional, pero manteniendo a la vez los acuerdos con el PD en los gobiernos locales. En primer lugar tendrán que ser capaces de mantener su unidad en los difíciles comicios políticos a afrontar; y a breve plazo estarán las elecciones locales y las europeas, que serán determinantes para el conjunto del personal político salido de la alianza con el Arco Iris. En el partido salido del congreso pesa no sólo una evidente situación de “separados en casa” entre dos grupos, sino también pesan todos los venenos y las toxinas derramados en el enfrentamiento.

Hay que sacar un juicio, también, sobre las dos minorías del congreso, el tercero y el cuarto documento, que se habían presentado como fuerzas alternativas a los dos grupos mayores. Ellas han confluido en la mayoría de Ferrero y Grassi en un papel claramente subalterno y secundario. A cambio de algunas concesiones “literarias” en el documento final del congreso, así como los de los congresos locales, han entregado “todo el poder” a los dirigentes del primer documento, que así tendrá mano libre para llevar a cabo una línea política marcada por las ambigüedades que siempre caracterizaron el PRC. Un balance muy pobre de verdad.

El tercer documento, como tal, es destinado a desaparecer en tanto que postura autónoma, pues está integrado en las componentes principales de la nueva mayoría; ni puede tener una real vitalidad y autonomía la postura del Ernesto, un área ya dividida en su interior, toda identitaria y simbólica en torno al “comunismo” y la “unidad de los comunistas”.

Desde luego, en política hay que tomar por válido lo que afirma la nueva mayoría del PRC; la afirmación de querer construir una oposición social es un elemento que valoramos en su positividad, y ya de por sí es un hecho político relevante. Por supuesto, en política las cosas que se dicen han de ser comprobadas en los hechos, y también en su coherencia, respecto a todos los niveles de la política, la nacional y la local.

4. Sinistra Critica nació desde una corriente política del PRC, pero, desde entonces ha recorrido mucho camino en la elaboración programática y en la concepción del socialismo, es decir la sociedad a construir, la búsqueda de la estrategia anticapitalista para vencer este sistema, la participación en los movimientos, las organizaciones a construir, con qué democracia de base y qué funcionamiento para impedir dinámicas verticales. SC ha sabido hacer frente positivamente a un reto electoral que parecía imposible. No somos un partido, pero somos una organización política en regla que trabaja por construir la oposición social y de esta manera construir y crear también las condiciones de una real recomposición política, de un real proceso constituyente anticapitalista. Así es que nos relacionamos con el nuevo PRC salido del congreso, igual que con las demás fuerzas políticas que quieren trabajar por construir una oposición eficaz al gobierno y a las políticas de la burguesía, en autonomía total respecto de un Partido Democrático que no puede hacer la oposición por la simple razón que comparte las apuestas de fondo de la burguesía europea e italiana. Así que nos relacionamos con el PRC de partido a partido.

En este marco deseamos y trabajamos por construir todos los momentos unitarios posibles. Averigüemos las convergencias sociales y las políticas a partir de la práctica concreta.

Nosotros buscaremos construir momentos unitarios lo más amplios y eficaces, con la participación en la construcción de todas las resistencias sociales y los momentos de conflicto a partir de una propuesta que relanzamos, la de una gran manifestación de las oposiciones de izquierdas en el próximo otoño.

Con el apoyo a la huelga general ya convocada por los sindicatos de base y anti-concertación para el próximo 17 de octubre. Con nuestra proposición de ley popular en defensa de los salarios, instrumento importante para mantener la atención hacia una cuestión fundamental: el que para dar a los salarios, hace falta quitar a los beneficios. Y la contemporánea exigencia de los derechos de los migrantes, enfocada a favorecer la unidad entre trabajadores italianos e inmigrantes en contra de cualquier forma de xenofobia y racismo.

Con el apoyo a todas las luchas sociales en curso, que en el próximo otoño llegarán a un punto crucial de su recorrido; desde la movilización sobre los desechos en Campania hasta las movilizaciones No TAV, y hasta las muchas luchas territoriales. Para llegar a la lucha crucial de los No Dal Molin que tendrán en Septiembre el reto del referendum ciudadano, a la par que se enfrentan a una fase de rearranque de los trabajos de construcción de la base. Nos daría por decir: aquí estamos, el camino es largo y en este marco trabajamos por construir las alternativas para el futuro.

3 de agosto de 2008

*Traducido por Luca Sebastiani

 
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