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Oaxaca no está en paz

Un ensayo sobre el conflicto social oaxaqueño
Daniel Arellano Chávez | Para Kaos en la Red | 5-11-2008 | 475 lecturas | 2 comentarios
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OAXACA NO ESTÁ EN PAZ.  

“Ni marchas ni plantones” decía el spot de campaña de Ulises Ernesto Ruiz Ortiz, quien el primero de diciembre de 2004 había tomado posesión como gobernador del Estado de Oaxaca, bajo sospechas de fraude electoral; durante los primeros días de junio de 2006 en las pantallas de televisión y las estaciones de radio locales, el discurso oficial era trasladado de la campaña electoral a la forma de gobierno. 

No fue sino hasta el 2006, que durante el ya conocido plantón anual magisterial, que representaba hasta ese entonces una molestia aparente para el turismo extranjero y la sociedad oaxaqueña; según los medios oficiales de comunicación, que se dejo de ver todo el despotismo y autoritarismo del hasta entonces gobernador del estado, que mencionaba en los medios la inminente noticia del desalojo policiaco sobre los maestros de la Sección XXII que se encontraban ocupando el Zócalo desde el 22 de mayo del 2006, “ante la falta de seriedad del gobierno del estado al no dar respuestas satisfactorias al pliego petitorio de demandas del magisterio oaxaqueño”1, a este escenario se agregaba el surgimiento de grupos fantasma, como la Asociación Estatal de Padres de Familia, la campaña mediática era fortalecida   no exclusivamente en espacios de la entidad, sino en cobertura nacional en Televisión Azteca, donde se pedía que los maestros regresaran a las aulas; de esta manera el ejecutivo estatal respondía a las demandas magisteriales, meses antes había pronunciado “que los mentores son pilar de la formación de las nuevas generaciones, y les anunciaba que está con ellos en su lucha, y también en la exigencia de presupuestos justos del gobierno federal para la educación, y para dar cumplimiento cabal a sus legítimas demandas laborales2, como medida precautoria a estas advertencias los profesores habían decidido que las mujeres y los niños se trasladaran del plantón a escuelas cercanas antes de las doce de la noche. 

La madrugada del 14 de junio de 2006   ha marcado una huella indeleble y de carácter ambivalente en los pueblos del estado de Oaxaca, esa madrugada cientos de policías municipales y estatales violentamente intentaron desalojar el plantón de maestros instalado en el Zócalo de la ciudad capital, frente a las exigencias del magisterio agrupado en   la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), esta fue la solución gubernamental,  la respuesta a esta acción, es lo que en Oaxaca se ha dado en llamar ternura de los pueblos, englobado en la palabra solidaridad; cientos de personas que arriesgando su integridad física salieron a las calles con piedras y palos a enfrentarse a la policía, que en tierra portaba equipo antimotines y armas de fuego y que por aire era auxiliada por un helicóptero que disparaba descargas de gas lacrimógeno, no como forma de dispersar a la población, sino con proyectiles lanzados directamente al cuerpo de los pobladores intentando impactarlos fatalmente; en cuestión de minutos el aire de las calles del centro histórico se convirtió en gas irrespirable.   

Tan sólo unas horas después y con la llegada de cada vez mas personas, la policía fue replegada del zócalo de Oaxaca, rodeada incluso por todos los flancos en calles próximas a la plaza, abandonando todo tipo de equipo y a uno de los comandantes de la operación, “las fuerzas del gobierno salieron en estampida”3; el operativo policial ordenado desde las oficinas del ejecutivo estatal había fracasado, sin embargo tras de si dejaba un centenar de heridos, el aborto de una profesora, y la radio que los profesores habían utilizado para pedir apoyo y solidaridad, Radio Plantón había quedado dañada, este amanecer de aquella mañana del 14 de junio era el despertar para Oaxaca. 

Poco a poco la inventiva popular fue creciendo, carteles, mantas, pintas, mensajes en Radio Universidad, frecuencia inmediatamente tomada ante el ataque a Radio Plantón, toma surgida de personas que se encontraban desconcertadas ante el desalojo a los profesores, que sin pertenecer a organizaciones decidieron no solamente comentar lo ocurrido, sino intervenir directamente asumiendo la radio como suya, sin la mas mínima preparación técnica previa, pero con la ayuda de una trabajadora de la radio, se empezaron a dar los números de teléfono de la estación y se abrieron los micrófonos a las llamadas del auditorio, inmediatamente el sentir del pueblo se hizo presente por medio de mensajes de indignación, más tarde en una reunión con un número mayor población se decidió pedir ropa, alimentos, medicinas, agua entre otras cosas básicas para los profesores que habían perdido todo en el desalojo; así la radio se convertía en centro de acopio a la par que continuaban las llamadas de repudio a Ulises Ruiz y de apoyo al magisterio, convocando constantemente a integrarse al movimiento; agregándose a esto, el que desde un principio, ayuntamientos de diversas regiones de la entidad fueron tomados como muestra del descontento provocado por la acción represiva gubernamental. 

Al día siguiente, una marcha convocada por universitarios encabezada por estudiantes de medicina iniciaría el espiral creciente de movilizaciones y la radio demostraría apenas el importante papel que le tocaría desempeñar durante el transcurso del movimiento, apoyando en la convocatoria para el día 16 de junio, fecha prevista para la tercera mega marcha (dos previas  habían sido realizadas por parte del magisterio) y convocando a la organización en calles, colonias, comunidades, pueblos; miles de personas marchan en los días posteriores para festejar el triunfo sobre las fuerzas del gobierno, pero ahora los une algo más; una exigencia inunda Oaxaca, FUERA ULISES RUIZ es el clamor generalizado para el pueblo que ha salido a las calles, las 4 siglas por las que será mejor conocido este movimiento, y que lo identificara en todo México y mas allá de las fronteras  no han sido pronunciadas, ni pintadas en las calles todavía.    

El 17 de junio un conjunto de organizaciones, (mas de 300) ante la efervescencia generalizada dejaron temporalmente de lado sus diferencias y aprovechando la coyuntura convocaron a realizar la conjunción de estas, un intento que antiguamente había fracasado, esta vez se le daría el nombre de uno de los conceptos que define la forma natural de organización de los pueblos originarios que viven en la región: la Asamblea; en sus siglas que parecerían redundantes, contendrían las palabras Pueblo y Popular, acompañado finalmente por Oaxaca, que definía la identidad de las 4 siglas que a la postre serian el sello de este movimiento de movimientos. Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, no muchos días después el nombre seria cambiado a términos con sentido mas plural, Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca-APPO intentando representar la diversidad de pueblos que conviven en este territorio; sin embargo en este incipiente intento de organización, contrastarían al menos dos posturas dentro del movimiento social oaxaqueño que convivirían durante su desarrollo, por un lado las organizaciones, con sus estructuras, tradicionales y las mas de ellas viciadas formas de hacer política, tratando de someter a su hegemonía la creatividad y el ímpetu popular movilizado de aquellos que espontáneamente se lanzaron a la lucha por las más diversas exigencias de dignidad, democracia, igualdad, libertad, justicia, autonomía, esperanzas y sueños de construir un Oaxaca mejor, ejemplo de ello, la exclusión de aquellas personas que no pertenecían a organizaciones de la reunión de conformación de la APPO y buena parte de las que entraron no pudieron participar en la discusión, en esta convivencia no serán pocos los desencuentros, incluso francas confrontaciones que continúan hasta el momento.   

“¿Qué es un movimiento sino eso, mover-se? «Todo movimiento social se configura a partir de aquellos que rompen la inercia social y se mueven, es decir, cambian de lugar, rechazan el lugar al que históricamente estaban asignados dentro de una determinada organización social, y buscan ampliar los espacios de expresión”4, nunca ha sido mas patente la expresión popular generada por el movimiento, miles de grafittis, pintas brotan por doquier en 2006, aun hasta estos momentos dos años después en Oaxaca, se plasma el coraje y los más profundos sentimientos del pueblo “Este movimiento no es de lideres es de Bases”, “Quieren obligarnos a gobernar, no vamos a caer en la provocación”, “Tourist Go Home”, “FUERA URO” se lee mas allá, en Oaxaca las paredes hablan y tratan de explicarle a quien las escucha, el porque de esta decidida rebelión, las consignas, las voces de miles de personas gritan exigencias de justicia, los pueblos originarios claman en las palabras de otra señora a la orilla de una marcha: “Nosotros ya no queremos seguir con esa cadena, que hemos sostenido desde la llegada de los españoles a esta tierra y estamos dispuestos a dar la vida; por no seguir en resistencia, otros quinientos años más”5.  

El torrente de protesta se hace indetenible obligando al gobierno estatal a cancelar la Guelaguetza Oficial, ante lo cual los pueblos de Oaxaca decidieron la realización de la Guelaguetza Popular, como forma de reapropiación cultural y de reivindicación de los rasgos mas esenciales de las tradiciones y costumbres de los pueblos, pueblos que habían sido despojados de una parte de su identidad para ser reducidos a una presentación de simple folclor ante turistas nacionales y extranjeros, ante ello proponen y realizan la Guelaguetza original, el don del dar, retomar la ancestralidad sobre la superficialidad, es decir demostrar las raíces profundas del árbol que a pesar de siglos de dominación no pudo ser secado. 

Tiempo antes del 14 de junio, los medios de comunicación locales y en especial los gubernamentales, difundían una campaña de desprestigio en contra del magisterio y mas de un mes y medio después, su línea editorial no había cambiado, ahora en contra de la movilización popular; calificando al levantamiento generalizado como “pequeños grupos que pretenden secuestrar a Oaxaca”, o como “brotes de violencia”,   frente a estos ataques las mujeres de Oaxaca el 1 de agosto, decidieron marchar con cacerolas y sartenes hacia el edificio que alberga las instalaciones del Canal 9, donde se encuentran las estaciones oficiales de radio y televisión estatales, tomando la iniciativa de ocupar las instalaciones; por primera vez en las pantallas de televisión de Oaxaca, apareció el pueblo, pueblo que en las transmisiones ocupaba el espacio para expresar un poquito de tanta verdad que el gobierno quería ocultar; las transmisiones fueron coordinadas por mujeres que sin preparación técnica previa operaron los equipos, “esta es apenas la parte visible de un fenómeno mucho más profundo”6: la participación de las mujeres oaxaqueñas merece un análisis mucho mas amplio pero esta acción visible es una muestra de “las nuevas relaciones que se establecieron entre los géneros en las organizaciones sociales y territoriales” y como lo pudo percibir James Petras posteriormente “incluso en las barricadas y en la vigilancia, en la noche hay más mujeres que hombres”7. 

Transcurren los días y las movilizaciones crecen, mas ayuntamientos son tomados, en varias ocasiones la policía es desarmada, se ocupan edificios pertenecientes a instituciones y dependencias gubernamentales, se crean asambleas, sin embargo la respuesta del gobierno no cambia ni un poco, ante este escenario de protesta general responde con mas represión, esta vez 3 personas, entre ellas un niño de 12 años son asesinados el 9 de agosto mientras se dirigían en un vehículo a una Asamblea regional de la APPO, al siguiente día, jueves 10 de agosto el mecánico José Jiménez Colmenares es derribado por un disparo que le atraviesa el pecho muriendo durante una marcha. 

La violencia por parte del gobierno no tendría freno, la noche del 21 de agosto los sicarios al servicio de Ulises Ruiz atacan los transmisores del Canal 9 y los inutilizan a balazos, en respuesta el pueblo de Oaxaca toma 12 estaciones de Radio comerciales, y se instalan cientos de Barricadas que crecerían y se convertirían en miles a todo lo largo y ancho de la ciudad, sin embargo una vez mas la resistencia popular seria reprimida a balazos, la madrugada del 22 de agosto en las cercanías de la Radiodifusora “la Ley” recién tomada, los disparos de la “Caravana de la Muerte” impactarían sobre el arquitecto Lorenzo Sampablo Cervantes arrebatándole la vida; no será el único, la sed de sangre del asesino Ulises Ruiz seria insaciable, en las semanas siguientes, otros simpatizantes e integrantes del movimiento serán asesinados de esta forma. 

En días subsecuentes el movimiento entregó 10 de las 12 estaciones tomadas, manteniendo noche a noche las barricadas, a la vez se inició una marcha caminata hacia la ciudad de México tratando de agotar todas las formas de protesta, miles de personas caminaron una distancia de más de 400 kilómetros para hacer presente la insurrección oaxaqueña en la capital del país, exigiendo la destitución de Ulises Ruiz, instalando un plantón al final de la caminata que a su paso pudo comprobar el apoyo que en otras regiones del estado y partes del país se mantenía alerta y activo en torno a la lucha de Oaxaca. 

Tras estas acciones y la exigencia al Senado de la Republica para que diera la Declaratoria de desaparición de poderes, la cual tuvo una respuesta negativa por parte de los legisladores, dejando de lado la ingobernabilidad reinante, el constante uso de la violencia por parte de paramilitares y porros como vía de intimidar a la población movilizada,   los asesinatos cometidos hasta esos momentos, es decir dejando a Oaxaca ahogarse en un ambiente  de violencia, impotencia e indignación; el dictamen aprobado que impidió la desaparición de poderes en Oaxaca coincidió con otro asesinato, el 18 de octubre el profesor indígena Pánfilo Hernández Vásquez es asesinado “a 20 metros de su casa, mientras lo esperaba su esposa Angelina Martínez Abella y su hija Lisset Hernández Martínez”, al culminar “la reunión con sus vecinos y profesores para discutir el reforzamiento de las barricadas”8.  

A la par del “abandono institucional” el gobierno federal trato de dividir el movimiento dirigiendo sus negociaciones hacia la cúpula del Sindicato Magisterial, negociaciones que tuvieron resultados favorables para el gobierno, dado que Enrique Rueda Pacheco entonces dirigente magisterial firmo acuerdos para que los profesores levantaran las protestas y regresaran a clases, mientras tanto, “helicópteros de la Armada de México de matriculas AMHT 202 y AMHT 205”9, aparecían en los cielos de la ciudad con vuelos razantes, calificados como sobrevuelos de rutina y abastecimiento por parte de la Secretaria de Gobernación, el ambiente se hacia cada vez mas tenso a la espera de la represión; en algunas barricadas pobladores mostraban carteles que sentenciaban “estamos listos”, surge una frase, Oaxaca no es Atenco, no para ofender a los dignos campesinos, sino para hacer saber al gobierno que Oaxaca resistirá a toda costa la ocupación, en una de las entradas a la ciudad incluso se llega a pintar en el asfalto de forma irónica “Oaxaca. Bienvenidos PFP”. 

El 27 de octubre se decide aumentar la intensidad de las protestas, lo que el gobierno estatal trato de abatir con al menos cinco acciones de represión coordinadas en contra de diferentes barricadas, atacando con decenas de hombres armados a integrantes de la APPO en diferentes puntos de la ciudad y municipios cercanos, el operativo coordinado hace propagar  confusión y desesperación entre el movimiento; mientras a las afueras de la Casa de Gobierno el plantón es roto a punta de pistola, con colaboración de pobladores priístas de Santa Maria Coyotepec asesinando al profesor Emilio Alonso Fabián, otras barricadas son atacadas simultáneamente, en Santa Lucia del Camino policías municipales estatales y “camisas rojas” priístas atacan con disparos de armas largas a integrantes de la APPO, dos de estos disparos provenientes de un “arma     R-15 se impactan en el costado y la boca del estomago”10 del camarógrafo nacido en Estados Unidos, Bradley Roland Will colaborador del medio alternativo Indymedia, en el mismo día es también asesinado el comunero Esteban Ruiz, al menos 23 personas quedan heridas por las balas provenientes de paramilitares, sicarios, priístas y policías de diferentes corporaciones, aun no existe certeza de los “resultados” de esta represión, no hay una cifra exacta de los asesinatos ni de las desapariciones ocurridas ese día. 

Así el poder que para posar ante las cámaras o en recepciones se viste con Hugo Boss Hermenegildo Zegna  mostrando su rostro mas presuntuoso, encontró la justificación para hacer presencia física   en las calles de Oaxaca portando uniformes de color negro, azul, verde, camuflageado, o los cada vez más comunes uniformes grises combinados con cascos, armaduras y botas militares negras, en soldados que ocultan sus rostros con pasamontañas y que a través de escudos y toletes mostrarían las capacidades de gobierno y democráticas de los diferentes niveles de gobierno. Por ordenes de Vicente Fox entonces presidente, Carlos Maria Abascal quien había proclamado “en nombre de Dios no haremos absolutamente ninguna represión en Oaxaca”11, y con la aprobación del sistema político mexicano en su totalidad, miles de soldados son movilizados hacia el sur del país; aparecen buques de guerra en las costas de Oaxaca, movilizados también por aire aviones Hércules, aeronaves y helicópteros de todo tipo, por tierra decenas de camiones costeros, tanquetas  y camionetas se enfilan hacia el sur, las fuerzas federales parten con sus uniformes grises para sitiar el estado de Oaxaca, el discurso oficial dice que es para reinstalar el Estado de Derecho los hechos demuestran algo distinto, acabar con la resistencia popular son las ordenes que llevan los miles de elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP), Agencia Federal de Investigación (AFI), Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Armada, Fuerza Aérea,  y Ejercito Mexicano. 

“La Barricada y la Trinchera”12 descritos por Ricardo Flores Magón en noviembre de 1915 se encontraban frente a frente casi cien años después, “la barricada muestra al sol su enorme mole irregular, y parece estar orgullosa de su deformidad”, “detrás de la barricada está el pueblo, amotinado; detrás de la trinchera se encuentra la milicia”, ese es el escenario que podía describir a Oaxaca tras el arribo de las fuerzas federales el 29 de octubre de 2006, es el escenario que se mantendrá exactamente un mes después.  

“Las barricadas tienen amor propio, y esta no podía ser la excepción de la regla. Siente que sus entrañas de palos, ropas, cacharros, piedras y cuanto hay, se estremecen de indignación”; las barricadas de 2006 en Oaxaca no serán de ninguna forma la excepción de la regla, “llévense a Ulises” reclama a los efectivos federales el pueblo amotinado, trata de comunicarse con ellos, clama por su comprensión y los federales continúan su caminar inmutables, sólo algunos demuestran alguna reacción para ser reprendidos por sus superiores; finalmente se hace patente que las ordenes sobre las fuerzas federales son terminantes, arrebatarle la ciudad a los pueblos movilizados; y lo postergado durante semanas de largas noches de espera, se materializa, “una granizada de proyectiles golpea la pared exterior de la barricada, haciendo saltar partículas de madera, de ladrillos, de tepalcates. La barricada permanece en pie, resistiendo valientemente las agresiones de la metralla” los proyectiles de gas de la Policía Federal Preventiva inician las hostilidades, detrás, más de una decena de tanquetas embisten tratando de abrirse paso, sin embargo esa tarde de octubre no será fácil para las tropas de la PFP, una y otra ves arremeten, para ser rechazadas por cientos, miles de personas que en las calles les hacen frente y obligan a retroceder en varios puntos de la ciudad, al llegar la noche las calles de Oaxaca lucen sombrías y no es la penumbra de la noche las que les da una apariencia lacónica, tras duros enfrentamientos, decenas de personas son detenidas, hay decenas de heridos y al menos 3 asesinados, el enfermero Jorge Alberto López Bernal cayo abatido durante uno de los enfrentamientos cerca del Instituto Tecnológico de Oaxaca, además del profesor Fidel García y un menor de 14 años en otros puntos de la ciudad; la PFP se instala así, con tanquetas y disparos en el Zócalo de Oaxaca. 

Cuatro días después de su entrada, los batallones de la PFP pretendieron ocupar Ciudad Universitaria retando y subestimando al pueblo de Oaxaca en un día como es el 2 de Noviembre, significativo y esencial para la identidad de los pueblos, no proveniente de un fanatismo religioso ni de una imposición de la conquista, sino de una tradición milenaria; tal ves en la suposición de que seria una forma de tomar distraído al pueblo que se encontraría en las celebraciones, sin embargo el pueblo al sentir el ataque no dejo de lado sus tradiciones sino que acudió a defender lo que le pertenecía. 

En un día de muertos esos pueblos acudieran a las fuerzas ancestrales, y no es hablar de una fantasía, no pudieron salir de otro lugar esas energías para resistir ese duro combate de siete horas ininterrumpidas, sino de una fuerza milenaria, un coraje ancestral, un misticismo comunitario que resistió embates de soldados entrenados y bien armados, reforzados por más de 10 tanquetas y 4 helicópteros contra un pueblo que sin medir consecuencias y peligro salio a las calles para defenderse así mismo, en esos momentos críticos, la tranquila voz de Radio Universidad pedía “Por favor vengan a apoyarnos en este momento nos están atacando, requerimos el apoyo en Radio Universidad….llenar las calles de tablas con clavos para poncharles las llantas a las tanquetas…….Resistiremos porque sabemos que no podemos permitir, que se pierda esta voz”, las palabras de la Doctora Bertha Muñoz (hoy a casi dos años aún en el exilio) llamaba al pueblo a resistir, llamado que no fue una voz en el vació, miles de pobladores acudieron a la llamada de apoyo, muchos de ellos, jóvenes olvidados por el Estado, por el gobierno, por todos; le recordaron con pedradas a las fuerzas federales su existencia.  

Los medios de Comunicación masiva presentaron esta batalla campal como un enfrentamiento dirigido, e incluso exclusivamente llevado a cabo por universitarios, versión asumida sin reparo por los autonombrados voceros del movimiento, sin embargo los propios vencedores del 2 de noviembre: ancianas, amas de casa, indígenas, campesinos, estudiantes, maestros, artistas, universitarios, colonos, trabajadores, de diferentes ocupaciones y oficios, desempleados, entrelazados con niños de la calle,  chavos banda, grafiteros, jóvenes muchos de ellos “kon kresta en la cabeza, kon parche en la ropa, kon tatuajes, kon perforaciones, kon ropas negras o sicodélicas, kon ropa ajustada u holgada, kon cabello largo o a rapa, kon rastas o trenzas, o cabellos teñidos por múltiples colores, usando estoperoles en la ropa o portando instrumentos musicales tales como una guitarra o andando en patines, patineta o bicicleta”13, reivindican el derecho de aparecer en la historia que ellos mismos escribieron, en conversaciones, discursos, fanzines, pintas, esténciles, gritos y consignas, hacen valer la victoria de la “Batalla de Todos Santos”,   corajuda lucha de siete horas donde el espíritu colectivo se hizo uno solo, una comunalidad que no pudo ser vencida, ni por disparos de armas de fuego, ni por los cientos tal ves miles de proyectiles de gas lanzados; sostenida por el pueblo que no se intimido al ver decenas de tanquetas que aventando ácido y agua a presión trataban de dispersar a la población, ni ante los armatostes metálicos que sobrevolando el aire lo hacían irrespirable disparando gas lacrimógeno, ni se intimido tampoco ante miles de soldados, en cambio, se abalanzó contra ellos; con piedras, palos, tubos, molotovs, bazukas de pvc, cohetones, petardos, con las uñas, con lo que fuera de utilidad y estuviera a la mano, se atraviesan postes de luz en las calles, se levantan carrocerías de autos quemados para estorbar el paso de las tanquetas, se arremolina mas gente arrebatándole a cuerpo abierto tres tanquetas a las fuerzas federales, mujeres de todas las edades apenas metros atrás de la primer línea de combate, arrojan pesadas piedras al piso para hacer mas proyectiles, transportando piedras en carritos de supermercado, un niño en pleno enfrentamiento es entrevistado “estamos acá, por eso haciendo justicia todo el pueblo y acá nadie se va a rajar, porque es pueblo y el pueblo no se va a rajar nunca, aquí aceptamos a los judiciales chingue su madre que maten al que sea” a su lado otro niño, bazuka en mano, detrás de un paliacate que apenas deja ver sus ojos infantiles asiente con la mirada, mas atrás otros pobladores vestidos de blanco auxilian a los heridos que no serán pocos al pasar de las horas, otras mujeres ofrecen vinagre y refresco de cola para aminorar los efectos del gas, se incrementa la multitud que rodea una vez más por todos los flancos a las fuerzas represivas del gobierno, sofocándolas, arremetiendo contra los soldados, abriendo sus filas aventándoles tanques de gas encendidos, obligándolos a retroceder. “Como a las 2.30 de la tarde se inicia la retirada de los federales, en medio de una lluvia de piedras y demás”14 y una multitud se junta en el Crucero de Cinco Señores, cohetones, y gritos estremecen Oaxaca, “¡Ya Cayo Ya Cayo Ulises Ya Cayo!”, “¡El Pueblo unido jamás será vencido!”,  “¡Si se Pudo!”, “¡Zócalo!”, “¡Zócalo!” piden otras voces, es decir pretendiendo ir en persecución de las fuerzas federales, voces desgarradas por el cansancio, caras llorosas por el gas pero tambien por la felicidad, brazos alzados despiden el sobrevuelo de los helicópteros de la PFP que cubren su retirada, termina el enfrentamiento y la ternura de los pueblos se hace presente, personas que no participaron en el combate llegan con comida, agua, ropa, medicinas, cobijas, para ser participes del triunfo; la gente arremolinada en el crucero, barricaderos todos, pero antes de eso, pueblo; comparten  un sentimiento que es unánime…victoria. 

El triunfo de los pueblos de Oaxaca sobre la PFP en la “Batalla de Todos Santos”, no solo significo   que en un día de muertos un pueblo jubiloso y extasiado de triunfo  pudiera exclamar victoria sobre el poder, cimbro los cimientos del poder mismo, la represión no fue suficiente para quebrar la resistencia, por ello en los días posteriores llegaran miles de refuerzos más, por tierra será interminable a la vista la fila de camiones costeros que rumbo a Oaxaca pasaran sobre las carreteras, y los vuelos de aeronaves serán interminables. 

Además esta victoria da el tiempo necesario e indispensable para la organización, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), del 10 al 12 de noviembre, celebró su congreso constitutivo. A juicio de los organizadores, este congreso tuvo como propósito básico "consolidar y formalizar la estructura organizativa de la APPO, así como dotarla de principios, programa, estatutos, órganos estables de dirección colectiva y de los instrumentos necesarios para asegurar la continuidad de la lucha popular". 

“Semejante al arco iris que nace después de una gran tormenta, fenómeno que nuestros ancestros han interpretado como el "parto de una venada", desde luego por su asociación simbólica con el Sol, el congreso albergó en su seno la gran diversidad de pueblos, regiones y sectores sociales que coexisten en Oaxaca”15. En este congreso constitutivo la APPO como estructura de organización, se abre a la participación de la APPO movilizada en las calles, colonias, comunidades, municipios, regiones, pueblos indígenas, y sectores sociales diversos de Oaxaca, “como punto de encuentro y confluencia de diversos pensamientos, ideologías y acciones, el congreso decidió asumir 20 principios rectores que se sintetizan en los siguientes conceptos: comunalidad, democracia, plebiscito y referéndum, revocación del mandato, consenso, no reelección, servicio, honradez y transparencia, equidad de género e igualdad, justicia y equidad, libertad, independencia, unidad, autonomía de los miembros, crítica y autocrítica, inclusión y respeto de la diversidad, disciplina y respeto, solidaridad internacionalista, antiimperialista, antifascista y anticapitalista, y el ser un movimiento político y social pacífico”. 

La ocupación continuará tras la derrota de la PFP,   en las semanas siguientes con otros enfrentamientos en el Centro Histórico, y las protestas en rechazo total a la presencia de las fuerzas federales no cesaran, en plena conmemoración de la Revolución Mexicana el día 20 de noviembre, el pueblo se enfrentara en las calles con los “pelones federales”, precisamente en Oaxaca, ahí donde algunos académicos mencionan que 96 años antes la Revolución no llego; entre piedras, sonoros estruendos de cohetones y granadas de gas lacrimógeno, se escucharan gritos de ¡Zapata Vive!, “durante cuatro horas hubo intercambio ininterrumpido de proyectiles entre la PFP y los jóvenes de las barricadas. Los policías federales lanzaron gases lacrimógenos, canicas y cohetones. Los appos lanzaron bombas molotov, piedras y cohetones. Estos últimos eran impulsados con tubos a modo de “bazukas”16, al menos 53 heridos y 15 detenidos fue el saldo final del enfrentamiento. 

El 25 de noviembre la crueldad del Estado pretendió acabar por medio de la represión más brutal y asesina la rebelión de Oaxaca, “era imprescindible el aniquilamiento del movimiento social, ya que las condiciones de inestabilidad que prevalecían en el país ponían en riesgo la imposición de Calderón en la presidencia de la Republica. La evidente planeación de un operativo para acabar con el movimiento salio a la luz cinco días antes de que Calderón tomara posesión. El 25 de noviembre se desato una de las mas crueles represiones, una marcha iniciada al medio día, culmino con un operativo policial plagado de enfrentamientos que se prolongo hasta la madrugada y que se saldo con 141 detenidos, 3 fallecidos y mas de 100 heridos”17. 

El operativo respaldado por la policía estatal y municipal estuvo formado por miles de efectivos de la PFP, tomaron posiciones desde azoteas en diversas casas que ocuparon, mientras en las calles las tanquetas y tropas estaban prestas a romper el cerco popular que rodeaba a los federales; otros elementos represivos esperaban para intervenir una vez dispersados los contingentes deteniendo a las personas en puntos diversos de la ciudad y “en algunos casos incluso hubo coordinación de efectivos militares”18.    

Desde mucho antes de la llegada de la PFP los pueblos de Oaxaca cobraron conciencia de que el conflicto no se remitía a la destitución de un asesino, las raíces son mucho mas profundas, el conflicto es provocado por un sistema político, social, cultural y por modelos económicos lineales, tan asesinos como las también lineales trayectorias de los 518 Riot CS Military Type Grenade  (proyectiles de gas lacrimógeno elaborados en los Federal Laboratorios de Estados Unidos), dirigidos en contra de quienes se atrevieron a tener el deseo de ser dignos y protestar contra los efectos que provocan. 

Las fuerzas federales cobran venganza de la manera mas brutal, los pueblos de Oaxaca gimen de dolor en las calles del centro histórico de la ciudad colonial en esta noche de noviembre, desesperados, heridos, temerosos; pero la represión no concluye ahí, los días posteriores son de incertidumbre, en las calles decenas de personas son “levantadas” por federales y policías estatales, se dan detenciones incluso en las aulas de planteles preescolares y la persecución se extiende por todo el estado, las torturas sobre los detenidos continúan en los traslados al penal de Nayarit, en los helicópteros son amenazados con ser tirados al mar, los patrullajes acosan, intimidan, hostigan las 24 horas del día, se instala de facto un estado de sitio, el terror se impone en Oaxaca. 

Finalmente el 29 de noviembre se realiza el Foro de los pueblos indígenas de Oaxaca el cual se pronuncia denunciando “el enorme abuso de la fuerza pública practicado en estos días”; además señala “nos preocupa que lo poco que había quedado del estado de derecho, violado continuamente por Ulises Ruiz, fue ahora destruido por el gobierno federal. Estamos bajo un estado de excepción no declarado y por tanto ilegal. El hecho nos preocupa y nos lleva actuar con extremo cuidado. Pero no nos detiene. Nuestro camino está trazado y vamos a seguir caminando por él, a nuestra manera, en nuestros tiempos y ritmos. Este camino incluye la transformación de todas las normas e instituciones que actualmente rigen nuestra convivencia. No lo vamos a hacer solos. Pero nunca más seremos excluidos de la concepción y operación de esas normas e instituciones”19; a la par del pronunciamiento el gobierno levanta la ultima barricada, una de tantas barricadas emblemáticas para el movimiento, la del Crucero de Cinco Señores mejor conocida como la “Barricada de la Muerte”, es tomada sin enfrentamiento,  sin embargo ese espíritu de las barricadas instaladas meses atrás en las calles de Oaxaca permanece, espíritu en rebeldía de las barricadas que heroicamente le cerraron el paso a las tropas federales y que por ese mismo hecho abrieron caminos a la esperanza. 

¿Qué respuesta puede darle a este panorama alguien indignado por la impunidad? ¿Qué reacciones tendrán los agraviados que cierran los puños y aprietan los dientes por la impotencia? ¿Como desahogar esa rabia contenida?  ¿Qué hacer ante un panorama en que la normalidad se presenta al ver pasar por sus calles, colonias y comunidades cientos de hombres armados y que ocultan sus rostros tras capuchas, en convoys que lucen números de serie de policías municipales y estatales, de la AFI, PFP o del Ejercito Mexicano?   

Volviendo la mirada atrás, después de dos años de iniciado el conflicto, internamente el movimiento social oaxaqueño reflexiona sobre si   y desenmaraña la actuación de sus participantes; por un lado el actuar de las organizaciones, de las llamadas caras visibles sobre las que los medios de comunicación enfocaron cámaras, micrófonos y reflectores, organizaciones y personas que se autonombraron voceros, dirigentes y lideres, tales como Enrique Rueda Pacheco ex secretario general de la Sección XXII, Flavio Sosa Villavicencio de Nueva Izquierda, Florentino López del Frente Popular Revolucionario (FPR) Marcelino Coache, Patricia Leiva, Fidelia Rodríguez de la Coordinadora de Mujeres Oaxaqueñas; incluso llegando al punto de que en un momento el FPR creyera oportuno y postulara al hoy diputado Zenén Bravo Arellano en la cámara local, contraviniendo el que “la APPO es un movimiento social, plural e incluyente y no participa en las elecciones, las organizaciones que lo deseen pueden postular candidatos pero no a nombre de la APPO y no pueden utilizar a la APPO para legitimarse”20, aprovechándose para su beneficio de las condiciones generadas por el conjunto del movimiento y no solo eso, intentando imponer que la APPO llegara a participar en las urnas. Esta reflexión y análisis deriva en una conclusión recurrente, las acciones de estas personas significan una traición al movimiento social, traición aprovechada por el gobierno federal para debilitar, frenar y junto con la represión apagar la intensidad de la movilización.   

En otro sentido esta misma reflexión acude a las raíces mismas de la movilización social, en diversos espacios, las zonas urbanas, valles, costas, sierras y en todas las regiones de Oaxaca los pueblos que vivieron mas intensamente la lucha en 2006, se encuentran con otros que ya habían iniciado ese camino anteriormente y con otros más que  lo han emprendido después y que recorren un amplio abanico de resistencias, ya sea en contra de caciques prisitas, fraudes electorales, exigiendo recursos, defendiendo su autonomía, luchando contra las grandes empresas locales, nacionales y los megaproyectos que esperan arrebatar territorios para el beneficio de las transnacionales; resistencias que en su mayoría se sostienen en los pilares de la Asamblea y lo que ha dado en nombrarse Comunalidad, heredadas de los pueblos originarios. Entre los aportes conceptuales para hablar de Comunalidad “existen diferentes enfoques oaxaqueños de la misma: Rendón pone el acento en su función en la conformación de una identidad básica para sostener la resistencia étnica en pos de la liberación, mientras que Jaime Martínez destaca la donación de su trabajo en su ejercicio: “Nunca habrá poder comunal si no esta avalado por un trabajo concreto. La “comunalidad” –como llamamos al comportamiento resultado de la dinámica de las instancias reproductoras de nuestra organización ancestral y actual- descanso en el trabajo, nunca en el discurso; es decir, el trabajo para la decisión (la asamblea), el trabajo para la coordinación (el cargo), el trabajo para la construcción (el tequio) y el trabajo para el goce (la fiesta)…La comunalidad es lo que nos explica, es nuestra esencia, es nuestra manera de pensar; será en función de ella que logremos definir nuestro pensamiento o nuestro conocimiento en todas las áreas o temáticas que resulten necesarias desarrollar o difundir” (Martínez Luna 1995: 34 y 36)”21. 

Otro de los intelectuales indígenas Floriberto Díaz, entre sus aportes menciona, “consecuente con el principio de armonía entre todos los seres vivos, la gente busca como lograr que cada uno de los habitantes actué positivamente en función de la comunidad, pensando en los demás, antes que pensar en si mismo. Que visto modernamente desde cualquier sistema jurídico, es bastante similar al principio del “bien común” para definir derechos y obligaciones”22 refiriéndose al consenso en la asamblea para la toma de decisiones. 

Sin estas percepciones seria muy difícil comprender el desarrollo de los acontecimientos aquí relatados y de las reflexiones que en estos momentos se realizan en Oaxaca, las lecciones derivadas de esta reflexión se irradian en diferentes niveles, personales y colectivos, quienes han participado meditan sobre el origen del estallido, se preguntan el porque salieron a las calles, el como han roto diversos prejuicios, la rapidez de los acontecimientos que no permitían repensar las cosas, las traiciones, la crueldad de la represión, los errores cometidos incluso durante los enfrentamientos con la PFP y sobre todo surge el cuestionamiento… ¿Qué sigue?, es la pregunta continua durante las asambleas, para responderla y conformar la rearticulación del movimiento, una y otra vez se entrelazan las nostalgia, la alegría, el dolor, el coraje, la esperanza, y entre muchas otras, una noción es clara, no hay derrota, esto no se ha terminado, los sueños viven y la lucha seguirá hasta que los responsables paguen sus culpas y las exigencias se hagan realidad, como lo pronuncian los propios participes del movimiento “la verdad es que es algo que se siente y a lo mejor las personas que participaron también en las barricadas o noches, así que se desvelaron pues, yo creo que también lo mismo sienten, como nosotros, pues esa satisfacción de lucha, esa satisfacción de que nosotros pues; vamos a dejar algo”23. 

Ese algo podría traducirse tal ves, en esa esencia de la concepción histórica que planteo el Che y que en palabras de Raúl Zibechi, “es «el» mundo nuevo real y posible, construido por los indígenas, los campesinos y los pobres de las ciudades sobre las tierras conquistadas, tejido en base a nuevas relaciones sociales entre los seres humanos, inspirado en los sueños de sus antepasados y recreado gracias a las luchas de los últimos veinte años. Ese mundo nuevo existe, ya no es un proyecto ni un programa sino múltiples realidades, incipientes y frágiles. Defenderlo, para permitir que crezca y se expanda, es una de las tareas más importantes”24, tarea asumida para recobrar la dignidad, y por lo que a muchos les arrebataron y otros siguen dispuestos a dar la vida en Oaxaca.   

La destitución de Ulises Ruiz, impedida por la fuerza de las armas enviadas para sostenerlo desde el gobierno federal;   imposición que a sangre y fuego tuvo por objetivo el dejar en un puesto de gobierno a un asesino que no tenia el mínimo grado de gobernabilidad, no representa sólo el sostener a un individuo, la defensa de Ulises Ruiz significaba el defender todo un sistema de explotación, y una forma de autoprotegerse para el sistema político mexicano de levantamientos similares.   

A la vez que se sostiene un estado de impunidad,   el castigo a los asesinos de al menos 26 personas no ha llegado, todos y cada uno de los responsables materiales e intelectuales en diversos niveles siguen libres, la presentación con vida de los desaparecidos no ha ocurrido, tres presos políticos a raíz del estallido de 2006 continúan en las cárceles, en suma son mas de 30 los presos de conciencia que se encuentran detenidos en la entidad, otras tantas personas se encuentran bajo proceso por delitos que jamás cometieron, los exiliados no pueden regresar a casa todavía,   y aun peor, las raíces históricas de despojo, explotación y dominio se mantienen y se agudizan, tratando de acallar las protestas en el estado mediante operativos de contrainsurgencia, incrementando la militarización, manteniendo un Estado policial; lo que demuestra que mientras la justicia no llegue, los pueblos seguirán luchando, haciendo que el mundo sepa, que Oaxaca no está en paz. 
 

FUENTES 

BIBLIOGRAFICAS

-Zibechi Raúl, Autonomías y emancipaciones. América Latina en movimiento, Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima 2007

-Robles Hernández Sofía, Cardoso Jiménez Rafael, Floriberto Díaz Escrito Comunalidad energía viva del pueblo Mixe, UNAM, México 2007

- Maldonado Alvarado Benjamín,  Autonomía y comunalidad india. Enfoques y propuestas desde Oaxaca / CONACULTA INAH CEDI, Oaxaca 2002 

HEMEROGRAFICAS

La Jornada .

- Victor Ruiz Arrazola, “Fidel Herrera propone amnistía; Ulises Ruiz, nuevo pacto social”, periódico  La Jornada,  México D.F. Jueves 2 de diciembre de 2004

- Octavio Velez Ascencio e Hiram Moreno “Concentran en Salina Cruz y Huatulco vehículos militares aéreos y terrestres” periódico La Jornada,  México D.F. 1 de octubre de 2006

- “Arde Oaxaca”, 4 muertos más, La Jornada 28 de octubre de 2006.   

- “Violenta toma de Oaxaca; tres muertos”, La Jornada 30 de octubre de 2006

- Antonio Gershenson, “¿La batalla de día de muertos?”, La Jornada, México D.F. 5 de noviembre de 2006

- Adelfo Regino Montes, “APPO: el arco iris oaxaqueño”, La Jornada, México D.F. 18 de noviembre de 2006

- Ciro Pérez, Fabiola Martínez y Roberto Garduño, “Culpa Abascal a partidos de frenar el dialogo en Oaxaca” La Jornada, México D.F.  4 de octubre de 2006

Noticias Voz e imagen de Oaxaca

- Luis Ignacio Velásquez, “Había recibido amenazas el maestro asesinado”, Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, Oaxaca, 20 de octubre de 2006

-Octavio Vélez “Vuelve el Caos”, Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, Oaxaca 22 de noviembre de 2006.         

- “La Barricada y la Trinchera” Publicado en Regeneración (Los Ángeles, Cal.), no. 213, noviembre 20, 1915 

-Valencia Núñez Rubén, “El espíritu de la APPO en la region del Istmo: Soplan nuevos vientos de rebeldía” La Barrikada, Abril 2007, Año 1, Numero 1, pág 9. Oaxaca, México. 

-“Terrorismo de Estado: Una practica vigente” La siniestra Revista universitaria de Investigación y análisis Numero 0 Noviembre-Diciembre de 2007 Coeditada por la UABJO, estudiantes de diferentes facultades y otros colaboradores. 

INTERNET

-Discurso de Barrikada Brenamiel, Colectivo Remaba Barrikaderos, La Otra Juventud, Resistencia Grafitera en la Primera Asamblea Estatal de la APPO,

“Hacemos hablar a las paredes” 18 de agosto de 2008 Kaos en la Red,   25 de febrero 2007    http://www.kaosenlared.net/

-Petras James  “Oaxaca: Incluso en las Barricadas y en la vigilancia, en la noche hay mas mujeres que hombres” 30 de agosto de 2008 en Rebelión    21 de noviembre de 2006 http://www.rebelion.org/ 

OTRAS FUENTES

-Documental Fílmico

A Corrugated Films en colaboración con Mal de Ojo Tv Producida escrita y editada por Corrugated Films,  “Un Poquito de Tanta Verdad”  Cronología y testimonios del Movimiento Social Oaxaqueño.

-Informe

Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos. “Informe sobre los hechos de Oaxaca” Quinta visita. Bilbao Febrero 2007

-Sección 22 del S.N.T.E. Acuerdos, tareas y pronunciamientos emanados de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del S.N.T.E. celebrada el día 13 de mayo del 2006 en el auditorio "Prof. Enedino Jiménez", de la ciudad de Oaxaca de Juárez.

-Palabras de mujer participante en el movimiento social oaxaqueño, Versión Taquigráfica de un audio recogido en la Asamblea de Colonias, Oaxaca julio de 2008.

-“El son de la Barricada”, canción popular, Raíces Oaxaca 2006.

-Foro de los pueblos indígenas de Oaxaca.

Pronunciamiento conjunto de los pueblos indígenas y la sociedad civil de Oaxaca, Dado en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca a los 29 días del mes de noviembre del año 2006.

 
 
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Comentarios (2)

#3.- Ni tienes idea...

Pablo|06-11-2008 04:26

#2: No tienes ni idea de lo que es, ha sido y será la APPO. La APPO es un movimiento, no una organización, por lo tanto la APPO siempre existirá mientra haya una voz de protesta contra el gobierno represivo. A diferencia de tus comentarios #2, que no trascenderán, la APPO aparecerá en los libros de historia y tus hijos o tus nietos dirán que fue un moviemiento que fue antecedente de la lucha social en México. Me da lastima tu forma tan retrograda de pensar. No sabes ni tienes idea de lo que es conciencia social ni de clase.

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#5.- Retrograda:

Pablo|06-11-2008 23:52

REROGRADA: "Partidario de ideas o actitudes de tiempos pasados y enemigo de cambios e inovaciones..." #4 Si lees un poco de historia: la revolución francesa, la revolución rusa, la revolución cubana sabrás que todos los regímenes opresores y que son una fábrica de pobres como en el caso del sistema económico mexicano neoliberal, sabrás que estan condenados a las revueltas populares como las que inició la APPO en Oaxaca. Solo voltea a ver la situacíon social en que viven en la sierra norte y la mixteca o no vayas tan lejos ve a la colonia Perez Hernández a ver si no se te cae la cara de vergüenza de no querer cambiar la realidad social. O quizás no, tu mente debe ser tan pequeña... e incapáz del analisis.

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