Un convenio al gusto de la empresa
Desde un principio, allá por el mes de enero, se atisbó que el caballo de batalla en la nueva negociación colectiva iba a ser la pretendida reestructuración de los grupos laborales. Ante la dirección de la empresa se presentaban dos plataformas diferentes, una aprobada por la mayoría del Comité Intercentros (CCOO-4, UGT-4, STC-UTS-2) y otra por AST con diferentes puntos de vista de cómo se debía afrontar la negociación. Pero tal vez, lo más importante era la introducción en la primera de ellas de un punto en que se instaba a la empresa a reestructurar los grupos laborales por obsoletos y que los defensores de la segunda entendían innecesaria y peligrosa, ya que invitaban a la empresa a meter mano en la Normativa Laboral que tantos años de lucha había llevado conquistarla. La reincorporación a la empresa matriz de Terra y Data, con una estructura de grupos laborales más precaria, hacía necesaria una reordenación en estos colectivos pero peligraba el modelo si la dirección de la empresa intentaba implantar el de las empresas reincorporadas al resto de trabajadores. Algo que desde AST (1 en el CI), CGT (1) y CoBas (1) se entendía iba a ser así y no lo concebían como una reivindicación de los trabajadores en la Mesa de Negociación, a la vez que el CI lo admitía entre sus cláusulas confiando en su poder de negociación. Otros puntos, como la vigencia del convenio, la garantía de empleo, el mantenimiento del poder adquisitivo, la teleformación, el teletrabajo… hicieron imposible una plataforma de consenso y de mínimos que presentar ante la dirección de la empresa. Y se presentaron las dos.
Quedaba por llegar el documento de la empresa. En él, desde el principio, se comprobó la pretensión última de reestructurar los grupos laborales aprovechando la integración de los trabajadores de Data y Terra. Pero adaptando a los 25.000 trabajadores de Telefónica de España a las condiciones laborales de los de estas empresas. De 34 grupos laborales se pasaba a tres y, con ello, la Normativa Laboral quedaba prácticamente anulada al invalidar más de 150 puntos de su articulado. Además, la reestructuración laboral llevaba aparejada una nueva ordenación salarial en la que, por término medio, se reducía el salario fijo en un 30%, que pasaba a ser parte variable y a percibir dependiendo del puesto de trabajo desarrollado y la consecución de objetivos. Se trataba, ni más ni menos, que de la precarización del trabajo indefinido en Telefónica con unas consecuencias fatales para los trabajadores como la drástica reducción de la base para las subidas anuales por el IPC o la incertidumbre salarial al depender de informes de mandos medios, el trabajo realizado (en una empresa con continuas reestructuraciones organizativas), la consecución de objetivos… Y además, como chantaje, establecía que de no aceptarse este punto por la representación social se negaría a negociar el resto de cláusulas del nuevo convenio.
El rechazo fue unánime, no solo por parte de los sindicatos sino por las asambleas de trabajadores y se exigió a la empresa la retirada inmediata de esa cláusula. Fue entonces cuando comenzó el juego del gato y el ratón. Mantenerla, quitarla, esconderla, subida de medio punto, consolidación de masa salarial, horario europeo… una serie de rectificaciones en cinco documentos presentados por la dirección de la empresa a lo largo de las trece reuniones de la Mesa Negociadora. Y que consiguió, en parte, lo que la empresa pretendía: eludir las reivindicaciones de los trabajadores otorgando el protagonismo al punto estrella de su propuesta y la progresiva aceptación de esta por parte de la representación de los trabajadores. Pero la firma del convenio también se libraba en la calle y en las asambleas de trabajadores debidamente informados, al menos en las grandes capitales de provincia, tras las reuniones de la Negociadora. Cinco jornadas de huelga secundadas por el 60% de la plantilla y dos manifestaciones en Madrid que reunieron a más de 3000 trabajadores ante la sede de Gran Vía consiguieron los continuos maquillajes del documento de la empresa y los titubeos de las cúpulas sindicales a la hora de estampar la firma.
Este “ruido laboral” impedía la firma del Convenio, algo ya decidido desde hacía tiempo por las direcciones sindicales nacionales y que había quedado plasmado en febrero de 2007 en el Acuerdo Marco firmado junto a la CEOE y CEPYME para la negociación de los convenios colectivos. De hecho, la dirección de la empresa presentaba una plataforma que se basaba en las directrices de ese documento, y así lo expresaba en las diferentes reuniones e informaciones a la plantilla. Pero para aceptar el “trágala”, la reestructuración de grupos laborales quedó escondida en una mesa abierta de negociación permanente para desarrollarla a lo largo de la vigencia del convenio. Mesa circunscrita exclusivamente a la dirección de la empresa y los sindicatos proclives a la aceptación del nuevo modelo, pero que transgredía la sentencia del Tribunal Supremo sobre el convenio anterior por excluir de estas mesas a parte de la representación sindical. Y, por otro lado, establecía, como una concesión, el mantenimiento durante el convenio del modelo laboral actual para los trabajadores de Telefónica pero establecía el nuevo para los de Terra, Data y los de nueva incorporación. Pero esto también vulneraba la reciente sentencia del mismo Tribunal contra la empresa Repsol por la firma en convenio de la doble escala salarial para los trabajadores con idénticas funciones. No obstante, la aceptación del modelo, aún solo para parte de la plantilla, suponía la introducción en las relaciones laborales de esta nueva filosofía contractual y que, tarde o temprano, sería aplicada a la totalidad de los trabajadores.
Crisis sindical
Y el Convenio se firmó, a pesar del “ruido laboral” y del “ruido sindical”. Porque sindicalmente puede suponer una victoria pírrica para las tres organizaciones firmantes. Las movilizaciones convocadas durante los meses de mayo y junio por AST, CGT, CoBas, CIGA, ELA, LAB, ESK y En Construcció fueron secundadas no solo por la mayoría de los trabajadores sino por gran parte de la afiliación de CCOO, UGT y UTS-STC, contrarios a la firma del Convenio si no era retirada previamente la cláusula sobre nuevos grupos laborales. El cisma también se vivía entre los representantes de estas organizaciones e, incluso, el Comité Intercentros se oponía a la celebración de un referéndum entre la plantilla previo a la firma.
Especialmente grave ha sido el papel que CCOO ha representado durante estos meses. Involucrados en una nueva crisis interna, el mensaje que han transmitido a la plantilla ha sido de lo más ambiguo: contrarios a la firma del convenio unos, a favor otros, un congreso de por medio para elegir los dirigentes solventado a tortas, la presión de los afiliados por abajo y la constante amenaza de la firma por parte de sus cúpulas por arriba. Todo ello se traducía en una llamada a las movilizaciones entre los trabajadores… ¡para que sus delegados no firmaran! La consulta a sus afiliados se saldó con más del 90% en contra de la firma en esas condiciones pero eso no fue impedimento para que sus representantes en la Mesa Negociadora no solo firmaran sino que el del Comité Intercentros declarara que el Convenio era el mejor de Telefónica de los últimos 20 años.
UGT fue quien más claro tuvo desde el principio que había que aceptar el documento presentado por la dirección de la empresa. Su opacidad interna no dejó entrever las más que seguras contradicciones pero la defensa de la firma contrariaba la opinión de sus delegados en las asambleas de trabajadores en su endeble ataque al nuevo modelo de estructuración laboral. En un alarde de democracia interna también convocó una consulta entre sus afiliados para decidir su postura ante el nuevo convenio. Solo el 30% de la afiliación se opuso pero los que se decidieron por la no participación en la consulta fueron añadidos a la lista de los favorables a la firma con el peregrino argumento de que si no habían acudido a votar era porque estaban de acuerdo con la dirección del sindicato de rubricar el nuevo convenio colectivo.
Y el tercero en discordia, UTS-STC, también sale escaldado. Contrarios a la firma desde la sección de Madrid, participando en las movilizaciones, otorgando sus votos en el Comité de Empresa… pero sin el respaldo de su dirección estatal ni en el resto de provincias. El 70% de sus delegados votaron en congreso la firma del Convenio colectivo mientras sus banderas ondeaban en las manifestaciones en su contra.
El calado que han tenido estas disputas internas ha sido enorme. Y de hecho, incluso, una cláusula del nuevo convenio recoge la administración de los delegados sindicales provinciales (léase los díscolos de Madrid y Barcelona) dando esa competencia a las direcciones estatales. ¿Cabe mayor capitulación que el sometimiento de las designaciones internas sindicales a la firma de un convenio con la empresa?
La firma del convenio cierra la puerta en falso
El Convenio va a ser recurrido ante los tribunales por excluir de las mesas de negociación a parte de la representación sindical, tal y como sentenció el Supremo sobre el convenio anterior. Eso supondría que esas negociadoras no podrían constituirse y, de esa manera, se evitaría el desarrollo de los nuevos grupos laborales como así pretende.
Además deja abierta una crisis de representatividad solo un año después de las elecciones sindicales. El rechazo de la mayoría de la plantilla, y de gran parte de la base social de los propios sindicatos firmantes, a la firma del convenio evidencia la enorme distancia existente entre los trabajadores y las cúpulas sindicales más pendientes de mantener su propio status que de los intereses de los que dicen representar. La participación en los beneficios de la gestión del Plan de Pensiones, los despachos, los liberados, las subvenciones… exigen el pago de esta servidumbre. Y parece el momento idóneo para promover una recogida de firmas entre los trabajadores para repetir las elecciones sindicales e intentar renovar el Comité Intercentros y, con él, las mesas negociadoras que se puedan abrir. Un 50% de firmas en cada provincia permitiría la repetición de los comicios en esa provincia.
Pero sobre todo deja abierta una conflictividad que se prevé de larga duración. Una concentración en el edificio de Las Tablas ante los locales vacíos de UGT y CCOO y convocada por el Comité de Empresa de Madrid (y en el que ambos ostentan la secretaría y la presidencia respectivamente) se saldó con un cristal roto. El día de la firma del Convenio, el representante estatal de CCOO no solo lo firmó sino que requirió a la dirección de la empresa para que sancionara a los responsables de los hechos. Como ejemplo, el abandono de las tres organizaciones firmantes de la mesa cuando tocó intervenir a los representantes de AST y CGT, al “negarse a hablar con violentos”. Algo que se ha venido repitiendo en las siguientes reuniones del Comité Intercentros.
Pero esta criminalización de quienes se pusieron al frente de la ira de los 2.000 trabajadores concentrados ante los locales vacíos de los sindicatos ha sido la predecesora de los nueve expedientes disciplinarios impuestos por la dirección de la empresa a seis afiliados de AST, uno de CGT, uno de CoBas y uno de UTS-STC. Faltas muy graves que pueden acarrear el despido pero que enrarecen el clima laboral ya no solo entre los sindicatos sino para la propia empresa, que esperaba la firma del convenio para ir introduciendo sus propuestas y se va a encontrar ante los tribunales, ante unas presumibles elecciones sindicales y, con toda seguridad, ante los trabajadores, contrariados por la firma de un Convenio Colectivo que les dirige hacia un recorte en sus derechos laborales y muy sensibilizados ante la agresión que han sufrido  quienes han canalizado, a lo largo de las negociaciones del nuevo Convenio Colectivo,  su desencanto.
Luis Miguel Busto Mauleón es delegado sindical de Alternativa Sindical de Trabajadores (AST)
|31-07-2008
Hoy, a partir de las 10:30 de la mañana, se reúne de nuevo la Mesa Negociadora del Convenio Colectivo de Telefónica de España para sellar un acuerdo en las relaciones laborales para los próximos años. La inminente firma contará con la rúbrica de CCOO, UGT y STC-UTS pero con más del 60% de la plantilla movilizándose en contra de este convenio, que ha participado en cinco jornadas de huelga en el último mes respaldando la retirada de la propuesta de la dirección de la empresa propuesta por la Alternativa Sindical de Trabajadores (AST), CGT y CoBas.
El nuevo Convenio Colectivo deja abierta una mesa de negociación para regular una nueva estructura de los grupos laborales y, por supuesto, una nueva escala salarial. Con ello se pretende que los salarios se dividan en dos partes, una fija y una variable que será determinada por el puesto específico de cada trabajador y por la consecución de los objetivos que se establezca para cada uno de ellos. De esta manera, los salarios se reducirían en una media del 30% pasando este porcentaje a integrar la parte variable. En esa mesa de negociación tan solo participarían CCOO y UGT que ya se han mostrado dispuestos previamente a aceptar la propuesta de la dirección de la empresa.
Las movilizaciones de la plantilla han hecho que la dirección de la empresa haya tenido que presentar hasta cinco borradores de Convenio que en nada cambiaban sustancialmente la filosofía que se pretende establecer y que no es, ni mas ni menos, que la precarización de los contratos indefinidos en una empresa líder en beneficios. Pero lo verdaderamente sorprendente es que estas intenciones cuenten con el respaldo de las dos grandes centrales sindicales.
Estos sindicatos están sufriendo, no obstante, una sangría interna ya que gran parte de su militancia y de sus propios delegados se opone a la firma de este convenio participando de forma activa en huelgas y manifestaciones. Movilizaciones que se han realizado durante el mes de junio y que ha contado con más del 60% de la plantilla y que pone de relieve el abismo que existe entre las cúpulas sindicales y los trabajadores así como la legitimad de las firmas.
Desde AST informan que, incluso, esta firma podría suponer una auténtica burla a la justicia ya que el último Convenio, que también fue impugnado ante los tribunales, fue declarado ilegal en varios de sus puntos por, precisamente, llevar a mesas de negociación cláusulas en las que se dejaba fuera a parte de la representación social.
La reducción del salario base supone no solo la incertidumbre que supone el salario variable sino también las dudas sobre cuáles serán las cotizaciones a la Seguridad Social y que los incrementos anuales por el incremento del coste de la vida se calcularán sobre él y no sobre el total del salario que se cobrará hasta que entre en vigor la nueva estructura de grupos laborales.
Pero la firma se estampará hoy, 2 de julio, aprovechando que parte de la plantilla ya está en período vacacional y que se debilita el poder de movilización. Sin embargo, los sindicatos AST, Cobas y CGT han convocado una concentración de trabajadores en el edificio donde se llevará a cabo la firma, lugar cambiado estratégicamente a última hora al edificio de Gran Vía con la intención de confundir y de sentirse más protegidos de los concentrados.
Para el presidente del Comité Intercentros, de CCOO, este es el mejor convenio en Telefónica de los últimos 20 años.





#2.- LOS SINDICATOS DEBEN DEFENDER A LOS TRABAJADORES
CUARTA INTERNACIONAL|01-08-2008 14:44
Cuando las grandes empresas como Telefonica,en la que todavia quedan sindicalistas de la vieja escuela ( de los que sabian defender sus derechos hasta el final) son capaces de doblegar a los trabajadores es porque cuentan con la connivecia y aprobación de las cupulas sindicales .
Hay que acabar con estos dirigentes vendidos y corruptos.
La solución es la vuelta a las asambleas y  la sustitución  de estos dirigentes burocratizados y aburguesados.
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#3.- convenio de telefonica
javier|01-08-2008 22:24
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#4.- paradojas
antonicames|04-08-2008 09:28
Me resulta muy paradojica la posición de un sindicato (ast) pero al mismo tiempo absolutamente comprensible en cuanto a estrategia sindical. Voy a tratar de explicarme.
La paradoja viene por dos motivos: la defensa que ha venido realizando de Convenios anteriores como panacea del manteniemiento de condiciones de trabajo dignas, cuando ante esos mismos convenios habia mantenido una actitud anterior completamente beligerante. ¿sucederá lo mismo en el futuro, con en nuevo comvenio?. En otro sentido y dado el entorno de crisis actual y la precarización endémica de muchos sectores productivos. me cuestiono si ast es solo un sindicato sectorial, sin ninguna perspectiva de clase. 
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#5.- paradojas
antonicames|04-08-2008 09:30
    Sobre la estrategia sindical de ast, se puede entender dentro de la dinámica de un grupo de minoritarios que en su día no fue capaz de ganar el debate democratico en sl seno de CCOO y que, tras abandonar el sindicato no tienen otras perspectiva que la confrontación por otros medios. No se entiende que toda su acción sindical esté centrada en el ataque sistematico a otras fuerzas sindicales, no se entiende que destrocen de forma continuada la unidad de acción sindical, intentado marcar desde una posición minoritaria (en las eleccions sindicales)al resto de la representación social y no se comprende que reiteradamente busquen incautos a los que llevar en pancartas como "victimas del sistema". Si se puede comprender que son la mejor herramienta del sector duro de la empresa para desprestigiar el movimiento sindical de una vez por todas. 
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#7.- Cuestión de conciencia
antonicames|07-08-2008 13:40
Si los dirigentes de AST fueran conscientes, trabajarían por una unidad de acción sindical SIN IMPOSICIONES y desde el debate y la confrontación democratica de ideas. Si ademas fueran responsables, cargarian contra la empresa y el sistema capitalista y no centrarian su actividad en inventar falsos bulos para desprestigiar a otras organizaciones sindicales (y al movimiento sindical en general, de paso) ni tratarian de imponer sus tesis con violencia.
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#8.- Hablando de paradojas...
SMP|13-08-2008 13:18
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#9.- Paradojas y la unidad.
SMP|13-08-2008 13:41
Me he reído mucho ante cierto comentario que afirma de "unidad sin imposiciones".
Bueno, como parece que no estuvo el contertulio en la primera asamblea del convenio celebrada en Santo Domingo...
Acto 1 Aparece la delegada de AST informando que en este convenio nos jugamos mucho, y que hay una plataforma UNITARIA de todos los sindicatos y que a falta de algunos flecos, se realizará esa misma tarde un comunicado conjunto.
Acto 2 El delegado de CCOO diciendo lo mismo, al igual que los delegados de CGT y STC.
Acto 3 LLega el delegado de UGT y avanza que tal plataforma NO SE VA A FIRMAR...y punto.
Qué risa, qué carita se le quedó al de CCOO, si bien vino otro delegado del mismo sindicato y dijo textualmente: "Bueno, si no hay unidad tampoco pasa nada".
Otra cosita de UGT, es aquella promesa que pasó a los trabajadores de "NO VAMOS A FIRMAR EN VERANO BAJO NINGÚN CONCEPTO"...y el 2 de Julio (fecha de la firma)  pasó al otoño, se conoce.
Aparte, no sé con qué cara se puede hablar de "democracia" y clausurar las elecciones al comité de gestión del plan de pensiones. (¿Tanto les duele la cartera?).
Por último, cómo un sindicato de clase (suponemos que de primera clase) se permite el lujo de tirar de ETT para su propia organización...eso es un misterio digno de "Cuarto Milenio".
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#10.- Cosas que dejaba en el tintero...
SMP|13-08-2008 13:43
Tampoco entiendo cómo se puede hablar de "estado de derecho" y saltarse a la torera con una argucia legal la composición de la negociación permanente...sí ésa donde se firman los acuerdos más regresivos contra la plantilla (ERE QUE ERE). Por si alguien no lo sabe, hay sentencias que obligan a que tienen que componerlas representantes de TODOS los sindicatos con representación en el Comité Intercentros, pero ¡oh! sólo acuden los de UGT y CCOO...alegando que en el comité se vota quién va a ir... ¿democracia sindical a la Al Capone?
Con esto ya termino...Ánimo a los represaliados... a los que los sindicalistas "de clase" han apuntado...para que la empresa dispare.
Por cierto, ¿se sabe por qué se rompen tantos cristales en Distrito C, sin que haya movilización de por medio? ¿Se ha quemado el Reichstag?
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#11.- Unidad de Acción Sindical (sin imposiciones)
antonicames|14-08-2008 09:25
Para aclarar las cosas: se trata de aquella unidad que a partir de la maxima concordancia de puntos de vista, permite a las diversas organizaciones sindicales hacer un frente comun contra la empresa, que representa la otra orilla. Para llegar a esto a parte de reconcer las resto de organizaciones y su "peso especifico" se debe de partir de la evidente voluntad de trabajar de manera conjunta respetando la independencia de cada organizacion.
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#12.- Unidad de Accion Sindical
antonicames|14-08-2008 09:31
Esta Unidad nunca puede conseguirse cuando: un sindicato ignora que NO tiene el respaldo mayoritario de los trabajadores y aun asi, se posiciona como una voz legitimada para hablar en su nombre. Se rompe cuando se mezcla critica ideologica con  rumor malintencionado contra el resto de organizaciones con la unica finalidad de minar su prestigio y se destroza convocando huelgas en plena negociación con la unica finalidad de crear una fisura que solo beneficia a la empresa. Por parte de ast nunca hubo voluntad de llegar a una plataforma de convenio conjunta y decir lo contrario es una absoluta falsedad.
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#13.- TRABAJADOR DE ARGENTINA
RICARDO|17-08-2008 01:27
COMO PUEDO CONSEGUIR UN CONVENIO DE LOS TRABAJADORES DE TELEFONICA, YA QUE EN ARGENTINA SE PLANTEAN COSAS QUE EN SU PAIS NO SE REALIZAN,HOY ESTAN  PONIENDOSE DE ACUERDO TELECOM Y TELEFONICA CON LOS SINDICALISTAS DE TURNO PARA PRECARIZAR AUN MAS A LOS TRABAJADORES. BAJOS SALARIOS Y MAYOR TRABAJO POR PRODUCCION. SALUDOS Y GRACIAS.
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