Al contrario que sus dos firmes aliados europeos, los dictadores Adolf Hitler y Benito Mussolini, que abandonados y despreciados por sus pueblos sufrieron muertes violentas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, o que su devoto discípulo, Augusto Pinochet, que afronta el final de su vejez acosado por la justicia chilena, nuestro sátiro dictador se consumió de puro viejo tras haber dedicado su vida a perpetrar, con vergonzante impunidad, su holocausto personal. Al contrario de lo sucedido con sus homónimos, sus restos mortales fueron públicamente expuestos en el Palacio Real y su cadáver instalado en el monumento mortuorio levantado con el sudor y la sangre de quienes purgaron con su libertad su lealtad a las instituciones democráticas vigentes en 1936.
Ningún criminal del siglo XX goza, después de muerto, de tantas prebendas y privilegios como Franco. Una cruz descomunal visible a 40 Km. de distancia perpetúa su momificada presencia, para burla y escarnio de sus víctimas, y su memoria, después de transcurridas tres décadas de su desaparición del mundo de los vivos, sigue siendo distinguida y ensalzada mediante los símbolos y monumentos erigidos en honor de su régimen fascista, que primorosamente se conservan en diversos rincones de todo el Estado español.
Sería impensable para la sociedad italiana, (en otros aspectos tan parecida a la nuestra) que alguno de sus partidos políticos justificara la permanencia en edificios públicos de nombres o símbolos que recuerden la época fascista o a su máximo representante. La apología del nazismo está tipificada como delito en Alemania y los ciudadanos germanos, de cualquier condición o ideología, se rebelarían contra su Gobierno si una mínima parte de sus impuestos se designaran a sostener una organización consagrada a divulgar las consignas o el pensamiento del Führer.
Pero tal como propagaba el ministro franquista, Manuel Fraga, en la época que Alfredo Landa perseguía turistas suecas con cara de sátiro en las pantallas de los cines españoles, “Spain is different”. En este bendito país, se permiten marchas y concentraciones de grupos de ultra-derecha, donde el enaltecimiento del franquismo, la incitación al golpismo y los insultos y amenazas contra todo aquel que no comulga con sus postulados fascistas, son signos de identidad de quienes participan en estos aquelarres del odio y la intolerancia. En nuestra España diferente, el Gobierno presidido por José María Aznar destinó dinero público a una fundación cuyo objetivo principal consiste en “difundir el conocimiento de la figura de Francisco Franco en sus dimensiones humana, política y militar, así como de los logros y realizaciones de su Régimen”. El callejero de nuestros pueblos y ciudades está plagado de calles, caminos y travesías que recuerdan la dictadura y la figura del dictador. Un ciudadano puede sentarse a dar de comer a las palomas en la Plaza del Generalísimo de Arenas de San Pedro, pasear por la Avenida del Comandante Franco en Madrid o toparse de bruces con el escudo franquista en la fachada de algún edificio público en cualquier rincón de España.
Pero quizás, donde se hace más patente la peculiaridad de nuestro país con respecto a nuestros vecinos europeos, sea en la obstinación de la actual derecha española en erigirse como legítimos herederos ideológicos de la derecha antidemocrática que amparó el régimen totalitario que, durante cuatro décadas, cercenó los derechos y libertades de los españoles.
Para cualquier europarlamentario de la Unión Europea, incluidos (al menos así quiero creerlo) los españoles del Partido Popular, encontrar en Alemania una estatua de Hitler o un busto de Mussolini en Italia, produciría en sus señorías la misma impresión que toparse en Inglaterra con una plaza en honor a Jack el destripador. Sin embargo, tal vez aquejados de un incontrolable fervor patriótico, esa repulsa hacia los criminales extranjeros, la traducen los españoles populares en entusiasta defensa del dictador autóctono, preservando la mítica figura del Caudillo como símbolo de españolidad, en igual condición que el flamenco, los toros y la paella.
Quizás en este exacerbado patriotismo que padece la rancia derecha española, podamos encontrar el origen de los ataques coléricos que les provoca delirantes arrebatos de ira cada vez que se les invita a condenar el franquismo, como si se tratara de hinchas enfurecidos a causa de una decisión arbitral adversa para su equipo de fútbol.
Cada vez que se reactiva el debate sobre la ineludible retirada de los símbolos franquistas, levantan sus voces indignadas y se transforman en aguerridos protectores de la simbología que perpetúa el recuerdo del régimen opresor impuesto por el pequeño sátrapa. Cada estatua descabalgada de Franco, produce en las filas del Partido Popular un trauma equiparable a la amputación de un miembro de su cuerpo. Su apego al repertorio de iconos, efigies y nomenclaturas supervivientes del franquismo, la visceralidad con que se oponen a su retirada del ámbito público, sólo es comparable a la encendida devoción con que el dictador veneraba el brazo incorrupto de Santa Teresa.
Con esta infranqueable oposición a la desaparición de todo vestigio de la simbología franquista de nuestras calles, plazas, colegios, hospitales y demás, es evidente que una recomendación de retirada de los símbolos que recuerdan la dictadura, como contempla el proyecto de ley de memoria histórica que próximamente se debatirá en el Congreso, es claramente insuficiente. En un contexto tan desalentador para la limpieza de nuestros espacios públicos de todo rastro de simbología del régimen dictatorial, donde el partido que gobierna numerosos municipios considera que la desaparición de estos símbolos es “revanchista” y “rompe el espíritu de la transición”, pretender que esta destitución se realice de manera voluntaria, es poco menos que pedir a Rouco Varela que bendiga las uniones homosexuales o la investigación con células madre. Es rayar en la ingenuidad esperar que un simple consejo, por mucho que éste proceda de las más altas instancias gubernamentales, consiga sustituir nombres y eliminar símbolos que han permanecido inalterables los últimos treinta años. Es lo mismo que creer en la existencia de los Reyes Magos.
Me temo que consejos, recomendaciones y buenas intenciones son inútiles ante posiciones irremisiblemente enconadas en la obcecación. La simbología franquista debe ser erradicada de calles y edificios mediante una ley de ineludible cumplimiento para todas las instituciones públicas. Desde el Gobierno del Estado hasta el último alcalde, pasando por cada uno de los presidentes de las comunidades autónomas, independientemente de su adscripción política.
Espero que en el próximo aniversario del “hecho biológico inevitable”, la presencia de símbolos y monumentos que perpetúan la memoria del franquismo hayan sido relegados al ámbito estrictamente personal de quienes aspiran a inmortalizar la figura y la obra de Francisco Franco. Estoy convencida, que más de uno de los impulsores de la campaña “salvad al monumento fascista”, estaría encantado de poder levantar en el jardín de su chalet en la sierra la estatua ecuestre de su glorioso antepasado.
Lamentablemente, Francisco Franco ha sido un personaje de trágica influencia en nuestro pasado histórico que ni puede ni debe borrarse de la memoria colectiva. Es imprescindible que las generaciones que han nacido y vivido siempre en democracia conozcan la figura de ese general traidor que se levantó en armas contra el legítimo gobierno de la República, derogó el Estado de derecho aniquilando las libertades civiles y políticas e implantó un régimen fascista sustentado en el miedo y la represión. Pero una cosa es recordar el pasado y otra muy distinta inmortalizarlo para la posteridad. Los personajes y acontecimientos históricos deben tener su lugar en los libros, pero es una gran injusticia además de una terrible insensatez, hacer objeto de homenaje y reconocimiento a los criminales que han contribuido a escribir las páginas más negras de la historia, y nuestra historia, contrariamente a lo que algunos pretenden hacernos creer, no comienza en 1976.
16-11-2006 10:14
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16-11-2006 10:47
Estado Español - Memoria histórica - Opinión Valoración: 0
curiosidad
Javi|16-11-2006 13:43
Si a este puto personaje hay mucha que le sigue enalteciendo como el Aladino que acabo con los problemas de los Españoles. Después de tantos años hay gente tan tozuda y ciega que no sé da cuenta de sus errores.
El problema llega incluso hasta cierta personalidades e instituciones de mucho nivel como es el caso del Rector de la Universidad de Salamanca donde se le exigio por parte delegación estudiantil de santiago de compostela y con el respaldo del director del instituto iberoamericano que se le retirara la condicion de Doctor Honoris Causa a Franco, otorgada diche mención en 1954.
La contestación del señor Rector fue la siguiente: Enrique Bataner asegura que trasaldara esta peticion al Claustro de Doctores Honoris Causa, para debatirlo. A pesar de ello Bataner aseguró que el momento en el que se otorgó el título en el Paraninfo de la Usal, no se borrará de la memora colectiva, ni de la historia de españa.
Es decir que le suda los cojones y se sigue riendo de aquellos que intentamos que desaparezca esta figura de una vez por todas.
Asi están las cosas.
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16-11-2006 16:00
Esto seguirá igual, pues se olvida que este dictador iba bajo palio, era el elegido del dios catolico. Por lo tanto, no es este dictador, es lo que representa- el cielo, el altisssimo, el salvador-
Nada es igual en comparación, con alemania,tampoco con italia, pues no se le dió los mismos valores, que yo sepa.
Acá lo amarraron con lo tracendental y este tema no se toca, nadie osa tocarlo, está bien protegido.
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DE FRANCO SOLO SE ACUERDAN LOS ABUELETES
Putifar|16-11-2006 16:23
DE LA GUERRA CIVIL MEJOR SERA QUE NO LA OLVIDEMOS NUNCA .
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FRANCO GENOCIDA
Txisko|16-11-2006 17:14
Que hijo de puta Franco murio de viejo tenía que haber muerto en un pelotón de fusilamiento
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Txisco................. Franco gano la Guerra Civil
Zeus Amon|16-11-2006 17:29
Para tu tranquilidad ...........tá muerto.
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16-11-2006 19:34
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Esquela de hoy en "El mundo"
16-11-2006 20:03

A falta de cuatro días para la celebración del 20N, la Fundación Francisco Franco publica esta esquela, en honor del dictador, en uno de los principales periódicos del país.
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franco franco tiene el culo blanco........................................
BUUU|16-11-2006 22:01
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nihil|16-11-2006 22:50
en el velatorio de franco, una señora muy mayor se acercó al feretro con una cesta de fruta, y empezó ponerla en torno al cadaver. un vigilante, al verla, le pregunta:
-¿pero que hace señora, poniendo fruta en el cuerpo del difunto caudillo?
-es por los gusanos, contesta ella -para que no coman sólo mierda
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Valentía con el peligro bajo tierra
Anabel|17-11-2006 16:59
Muchos de los que ahora le desprecian, (o fingen hacerlo) cuando Franco vivía, le servían de alfombra. Eran rectores de universidades, directivos de informativos de TVE, importantes cargos de la Administración, actores, cantantes (Vïctor Manuel le compuso una canción que le subía a los altares). Quieren hacernos creer que fueron y son antifranquistas. Sólo son unos cobardes y unos serviles con quien detenta el poder en cada momento. Yo me hago una reflexión: Si como parece, todos estaban en desacuerdo con su régimen, y si su persona era el demonio en su mismidad, vaya panda de cobardes e inútiles que no fueron capaces de criticarle y descabalgarle de su caballo... Ahora, incluso yo con mi fragilidad podría hacerlo.
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SU EXCREMENCIA FRANCO
19-11-2006 05:31
QUE QUITEN TODAS LAS CALLES Y SIMBOLOS FRANQUISTAS YA
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Para la querida franquista Anabel
01-12-2006 18:52
Tienes razón en que muchos le sirvieron y ahora van de demócratas, posiblemente como tu. Pero luego tu discurso te delata y te pierde, te pone en una capacidad intelectual que da hasta pena responderte. ¿ Tu sabes lo que es la tortura ( peor que el fusilamiento, puedes creer que muchos prefirieron suicidarse a pasar por sus interrogatorios), o no sabes lo que es el garrote? ¿ Que coño hablas de cobardes? ni el mismo franco diria esa estupidez. También tienes razón en otra cosa, no todos estaban contra el franquismo, por que quienes estaban: los fusiló, los esclavizó en campos de concentració, o los exilíó. ¿ Que te parece?, Ah! eso si, con ajuda de los nazis alemanes y los fascistas italianos y portugueses, no lo olvides.
Aunque seas franquista hay que argumentar bién, tusw argumentos son propios de parvulario.
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