Parecería broma, pero realmente es burda y cara artimaña,urdida con la participación de un congresista federal y lacomplicidad de la prensa de Miami, para seguir protegiendo alterrorista Luis Posada Carriles con cortina de humo olorosa abeatitud.
En claro atentado a la inteligencia de personas sensatas, elultraderechista representante republicano Dana Rohrabacher pretende exonerar de culpa a Posada Carriles en el sabotaje ala nave de Cubana de Aviación, que el seis de octubre de 1976costó la vida a 73 pasajeros, y del cual este último, juntocon su compinche Orlando Bosch, fue principal artífice, lo queha sido ampliamente documentado.
Ocultando verdades, citando fragmentos de declaraciones ysentencias, un reciente artículo hilvanado en el diario MiamiHerald, contribuye a que ingenuos puedan morder el anzuelo dela duda lanzado por Dana sobre la probada culpabilidad de Posada.
La intención es marcada, habida cuenta de documentos desclasificados de la CIA, declaraciones del propio criminal yotras pruebas que no dan lugar a dudar de la culpabilidad delmafioso.
Dana escribió una carta el 30 de enero último en la cualcuestiona las aseveraciones de culpabilidad publicadas en el New York Times por el periodista Blake Fleetwood en marzo de 1977, ¡hace 31 años!
Inmediatamente, Arturo Hernández, principal abogado de Posada, experto en componendas leguleyas, facilitadas por la Fiscalía federal estadounidense con la interesada intención oficial del gobierno de seguir amparando al criminal, cacareó públicamente para reclamar atención jurídica a la iniciativa de Dana.
Fleetwood, quien entrevistó y grabó a Posada Carriles en marzode 1977, reiteró al Herald que no alberga ninguna duda sobre laparticipación de aquel en el crimen múltiple del avión, uno delos principales delitos que sustentan la solicitud deextradición del terrorista, formulada por Venezuela desde el 15 de junio de 2005, ilegalmente desoída por el gobierno deEE.UU.
En vez de procesar a Posada por homicidio múltiple o terrorismo, a contrapelo de sus propias leyes, la maniobra delejecutivo estadounidense a través de la Fiscalía ha sido solo presentarle cargos menores por mentir en formularios que llenótras su ilegal ingreso en Estados Unidos.
Llama la atención que el Herald comienza precisamente por ahísu información diversionista, y destaca que “Posada fueexonerado de siete cargos migratorios por una jueza federal elpasado ocho de mayo. El gobierno apeló la decisión ante el Tribunal del Quinto Circuito en Nueva Orleans.”
Pero se le olvidan a libelo las propias palabras de la juezaKathleen Cardone tras su veredicto: “...Este Tribunal nopasará por alto la conducta inapropiada del Gobierno porque el acusado sea una papa caliente política. A este Tribunal no leconcierne la política sino la preservación de la justiciapenal.”
La trampa no fue admitida. Un acusado típico, declaradoculpable de los siete cargos menores imputados a Posada, hubiera recibido una sentencia máxima de seis a doce meses, según Lineamientos vigentes en EE.UU., hubiera salido libre y sin más problemas, habida cuenta el tiempo que llevabarecluido.
¿Por qué la Fiscalía apeló a la decisión de la jueza?
José Pertierra, abogado que representa a Venezuela en lasolicitud de extradición del criminal, responde:
"La apelación prolonga la apariencia de estar procesandopenalmente a Posada por algo. Una apelación puede demorarsevarios meses, quizás más. Mientras tanto, el Fiscal General puede seguir diciéndonos que el Departamento de Justicia estáprocesando a Posada y que han sido los jueces quienes lo hanliberado".
El jurista aseguró que esta apelación "es otro esfuerzo de laCasa Blanca para tratar de mostrar ante la opinión pública unafarsa de justicia. El Imperio tiene recursos legales y evidencias de sobra para inculpar seriamente a Posada Carrilescomo terrorista."
Por supuesto que los tiene, y el representante federal WilliamDelahunt organizo una encuesta congresional sobre el tema, ala que aportaron Peter Kornbluh, analista principal del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad GeorgeWashington, y la periodista Ann Louise Bardach, autora de otraentrevista con Posada en The New York Times, en 1998.
Kornbluh, reconocido investigador, insiste en que losdocumentos desclasificados del FBI y la CIA, así como tambiénlas confesiones de Posada, son evidencias suficientes paraencausarlo como ‘‘un confeso terrorista que se sienteorgulloso de serlo’’. Además, recuerda Kornbluh que Carriles reconoció al New York Times [en 1998] que había orquestado atentados con bombas en hoteles de La Habana. Comoconsecuencia de esos hechos pereció el turista italiano Fabio di Celmo.
El propio Posada y otros compinches fueron convictos en Panamá por frustrado intento de atentado contra el presidente cubanoFidel Castro en el 2000, manifestó el investigador.
Aunque se desconocen a cuánto ascienden los intereses delrepresentante Dana en el expediente Posada, obviamente laspruebas contra su defendido son tan candentes y abrumadorasque la aventura del legislador al menos podría resultarleincosteable