La supresión del bachillerato nocturno es un ataque directo a la clase trabajadora, un palo más en las ruedas del proletariado, y donde más duele, en la educación que ansiamos adquirir para desenvolvernos en un mundo regido por hipotecas de por vida y trabajos mierdosos con salarios paupérrimos, en un mundo -su mundo- ya suficientemente podrido de dificultades inherentes al sistema.
A nuestros representantes democráticos no les basta con que en el esfuerzo por sacar adelante nuestras vidas tengamos que levantarnos de madrugada para cumplir nuestra jornada laboral íntegramente por la mañana, y así poder asistir a clase por la tarde. No les basta con que ni los fines de semana podamos descansar, pues nos los pasamos preocupados por trabajos a entregar y exámenes variopintos, robándole horas al sueño y a nuestras familias, para dedicárselas a los libros.
No les basta con que soportemos estas condiciones, ahora nos quieren quitar además, la posibilidad de hacer ese esfuerzo. Los muy sin vergüenzas, en vez de ayudarnos, nos quieren joder. En vez de promover una sociedad más culta, moderna, de gente mejor preparada, con este ataque a la reinserción educativa se hace patente su voluntad de que los trabajadores sigamos siendo mano de obra barata el resto de nuestras vidas.
Con la riqueza que generamos nosotros, los currantes, los viles sirvientes de la burguesía que son todos los políticos, año tras año y de forma ininterrumpida han ido aumentando las partidas destinadas a centros de enseñanza privada. Y mientras seguimos pagándoles las pijadas a los pijos nos vienen con el cuento de que no hay recursos para nosotros... La cantidad de improperios que se me cruzan por la mente ante esta actitud bien podría llenar dos cartas de corte monográfico.
Esta reforma ha sido impuesta por la hipócrita izquierda que habita en los palacios de la Generalitat. El liderazgo de la piara traidora, en el asunto que nos ocupa, es de un analista informático llamado Ernest Maragall; un apellido que desde luego le ha proporcionado mejores conexiones que su profesión.
Este enchufado de corbata y despacho pretende dar otro paso más en el sendero de la privatización del conocimiento, en la mercantilización de la enseñanza, en esa política que pretende cobrarnos -a nosotros y a nuestros hijos- el texto de Kant a 2 euros y la fórmula de Einstein a 3.
Quiero apuntar en este escrito, motivado tanto por la rabia como por el conocimiento de causa, el deleznable papel que han jugado UGT y CCOO, que no apoyando la convocatoria del 6 de Mayo están otorgando su beneplácito a la política del gobierno catalán, radicalmente opuesta al interés de los trabajadores. Tampoco esperaba demasiado de esta panda de buitres, pero es que ni en un tema tan fundamental para la izquierda como es la educación se puede contar con ellos.
Pero la cuestión sigue ahí, y si no paramos esto, si no conseguimos una respuesta significativa mañana, el bachillerato nocturno se acabó para todos los que se quieran matricular a partir del presente año, para siempre. Luego vendrán las escuelas de adultos, el bachillerato diurno, y finalmente la educación primaria. Y todo esto en paralelo con lo de Bolonia. Tenemos que pararlos como sea. Son muchas las generaciones que están detrás nuestro que se han dejado la piel por esto.
Salud y anarquía.