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  Hoy Manuel Saco, de Público, ironiza con su habitual y simpático estilo sobre la desproporción entre los delitos sin cuento imputados a Roca, y la fianza que el juez de la causa le ha exigido para salir de la cárcel en régimen de libertad condicional: para salir de la cárcel, en resumidas cuentas...   
  Roca, un gansteriano individuo -que sólo por esa ristra de animales exóticos disecados ya tendría que haber ido a la cárcel- "sobre el que pesan delitos continuados de cohecho, malversación y fraude contra la hacienda pública, de ser el jefe de una organización de blanqueo de capitales, de falsedad, de tenencia ilícita de armas, de tráfico de influencia, de prevaricación y de delitos contra la ordenación del territorio". Es decir, menos de abusos sexuales y de asesinato (que vaya usted a saber), pesa sobre él el resto del código penal. Pues bien, ahí está, en la calle. En la calle y en virtud de una fianza de 1 millón de euros cuando la cuantía de sus responsabilidades económicas se puede multiplicar por 10 ó por 20 ó por 30: todo depende de la sensibilidad social del tasador perito judicial... Y al lado, como dice Saco, ahí tenemos a los que se han bajado ilegalmente música a los que según el artículo 270 del código penal les puede caer a cada uno, de seis meses a dos años de prisión por un delito contra la propiedad intelectual.
  De entrada lo que es de por sí un monumento al latrocinio es la propia institución procesal de la fianza paea casos como éste…
  Saco ironiza. Como ironizan contra el sistema y sus despropósitos otros humoristas y cerebros privilegiados de la crítica más punzante que se concentran en espacios televisivos sólo dedicados a ello. Son esos y esas que han puesto su caletre al servicio de la denuncia social envuelta en buen humor, para lo que han de sacar a relucir el máximo corrosivo en asuntos que, tratados en serio, claman al cielo por escandalosos y afrentosos para toda la sociedad.
  Me alegro mucho de tener entre nosotros a estos inmensos críticos que tan bien manejan la mordacidad. Pero cuando  tiene lugar  la descomunal desproporción entre tantos actos delictivos como los cometidos por Roca y la cómoda salida del trance con una fianza cuyo monto sale de su propia rapíña, se me cambia la color. Entonces ya no me parece suficiente el humor, la chanza y la ironía.
  Con humor e ironía fina se trataba todo lo prohibido durante el franquismo en revistas como La Codorniz o Hermano Lobo. La sátira siempre funcionó en la historia de la represión. Pero, por Dios, para hacer frente a tamañas injusticias como ésta del caso Roca ¿hay que recurrir en una democracia también a ella en exclusiva y como fórmula de aquietamiento social? Porque hoy, cuando tanto se persigue la igualdad de sexos hasta el extremo de crearse un ministerio que la vigile, ya no es suficiente contentarnos con risitas en torno a saqueos que ofenden al pueblo y a Dios, como esta libertad condicional de Roca con palmario "riesgo de fuga"...
  A veces me siento en un clima franquista. Unas veces por culpa de fascistas emboscados en políticos, y otras por culpa de militantes extremos del capitalismo aunque no sean propiamente fascistas. Es decir, en una atmósfera en la que, si formalmente no reina un régimen represivo, impera un sistema descaradamente injusto bajo el manto de la legalidad. Una legalidad impuesta por esas mismas clases que hacen la ley para encerrar a los grandes enemigos de la sociedad y al mismo tiempo trampas como la fianza para dejarles salir por la puerta de atrás. El juez de la causa, encima, ante las críticas, ha respodido que defiende su independencia, cuando es notorio que defiende la libertad del imputado. Menos mal que mientras Roca se dirigía a una sauna al salir del trullo, la flamante ministra de Defensa embarazada, reponía a España en su sitio después de pasar revista a las tropas con un ¡Viva España, viva el rey! faltándole sólo el saludo romano...
  Este "caso Roca" debiera tener la envergadura que se dio al caso Dreyfus en Francia, pero tocando las más delicadas firbras sociales. Máxime cuando a su lado está el peligro de que a esos "bajadores" de música en Internet les puede caer un par de años  de cárcel. No es –sólo- para tomárselo a chacota. Esto es para levantarse en armas…