El martes 10 de junio, 37 años después del halconazo ordenado por del teniente coronel Manuel Díaz Escobar Figueroa, alrededor de 1,000 estudiantes y activistas marcharon contra la impunidad para los asesinatos de ’68, ’71 y la guerra sucia.
Los cientos de estudiantes golpeados y baleados por paramilitares conocidos como los halcones el 10 de junio de 1971, estaban exigiendo sus derechos educativos y la libertad de los presos políticos, entre otras cosas. Marchaban por la calzada México-Tacuba cuando fueron atacados.
El martes, marcharon por el mismo camino. Las mismas demandas se escuchaban en la marcha  y varias otras también: presentación con vida a los desaparecidos; alto a la criminalización de la protesta social y estudiantil; no a la incursión del ejército en las comunidades zapatistas; sí a la defensa de la educación pública, laica y gratuita e inclusión a los rechazados; mayor presupuesto a la educación; no a la privatización de PEMEX; no al cierre de la radio Tierra y Libertad por el PFP, no al Plan México y   castigo a los responsables por la masacre en Sucumbios y apoyo incondicional a Lucía Morett y a las familias de los compañeros masacrados.
Hubo contingentes del Comité 68, de estudiantes del IPN, la UNAM, UAM, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, de Bachilleres, la ENAH, la Universidad Autónoma de Chapingo, la Benemérita Nacional de Maestros, la Escuela Nacional de Ciegos, la Casa Nacional de Estudiantes, y compañer@s del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, la APPO y la Otra Campaña.