Pero ya se sabe que negociar es asunto que el Rey rechaza de plano. Borbónicamente, como corresponde a su ralea, una de las más lamentables de la historia, aunque todas las monarquías son asesinas por definición, su nada graciosa majestad amonesta a todo aquel al que se le ocurra mentar una posible Mesa de Negociación, o le recuerde que Franco fue mil veces más asesino que todas las ETAS y GRAPOS del pasado y presente. La inutilidad de las condenas, de las detenciones, de los apresamientos, de los ordenadores requisados a sus militantes, de la criminalización de ciudadanos inocentes, de la ilegalización bastarda de partidos políticos, en base a leyes que ruborizan a los verdaderos demócratas, no han valido absolutamente para nada. ETA sigue matando y una parte nada despreciable de la sociedad vasca calla y no condena. La persecución y acoso de colectivos votados por un importante sector del pueblo vasco en determinados ayuntamientos, no aportará ningún elemento positivo para la solución del conflicto en Euskadi, excepto la infantil satisfacción de expulsar de los consistorios a alcaldes y/o concejales de ANV y EHAK, por el hecho de no haber condenado los atentados de esos comandos que no cesan de brotar en aquella nación.
¿Todo el que calla es sospechoso de apoyar la violencia? En absoluto: ya lo explicó con precisión y rigor Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional, en un impecable análisis aparecido en 2002 en el diario El País, cuando este no era como el Alcázar, pero hoy es El Pis. Se titulaba El derecho de Batasuna a no condenar*, como suele hacer un ejecutivo cuando las muertes las provoca una empresa, o un fallo imperdonable de sus expertos, como las acaecidas en fechas recientes, por quemaduras derivadas de una explosión de gas, que tuvo lugar la madrugada del pasado día 3 en el barrio de Can' Espinós de Gavà (Catalunya). A eso yo lo llamo terrorismo empresarial, pero los políticos no condenan, callan acogiéndose a su elección de no hacerlo, sino que lamentan lo sucedido; como hace pocos meses, cuando el vuelo JKK 5022 de la compañía Spanair cayó a tierra, dejando 153 muertos, entre ellas una querida amiga. En esos casos se investiga, se analiza, se rellenan papeles para las indemnizaciones a que haya lugar (el gobierno aplica el siniestro Las penas con cheque son menos), pero no  se detiene a nadie, y menos a los ejecutivos de la empresa dueña del aparato siniestrado o de la planta suministradora de gas. Es otro tipo de  terrorismo que suele denominarse accidente. Cuando se halle a los/las responsables, los deudos ya habrán sanado de sus heridas emocionales. Y una justicia lenta, no es justicia.
Lo que los gobiernos de Felipe González, Aznar y Zapatero (vaya tres joyas, chaval) han ido tramando durante años, es abandonar premeditadamente la urgente revisión de una Carta Magna que permite, entre otras aberraciones, que el Rey robe y no pueda ser juzgado, amén de arbitrariedades de corte dictatorial, como la que otorga a las Fuerzas Armadas la unidad del territorio. Y si en la Constitución figura el referéndum, podría ocurrir como en Irlanda, a la que la prepotente CE lleva a votar de nuevo el tratado de Lisboa, que ya rechazó aquel país. No señor. No vale que se refute un acuerdo que consagra a los empresarios como dirigentes políticos. ¡Hasta ahí podría llegar la democracia¡ El pueblo vota lo que queremos que vote y no hay más que hablar. Y si los irlandeses votaron no, ahora que se jodan, se les mete miedo en el cuerpo, se les lava el cerebro con una buena campaña de TV, ¡a las urnas otra vez¡ y se terminó el problema. Pero si un pueblo, ocho veces en diez años, reelige a Hugo Chávez como mandatario, es una vergüenza internacional, porque las multinacionales se han quedado sin los pozos de Venezuela, y hay que decir, como patéticamente suele hacer El Pís, que todos los que le han votado cometieron un error brutal. Otro caso diferente, más democrático, es el de los que apoyan a un narcotraficante como Álvaro Uribe, que además es responsable de miles de crímenes de lesa humanidad. Sus partidarios no se han equivocado, porque el mandatario colombiano sabe bajarse los pantalones cuando se lo pide Bush, Zapatero, Alan García o Angela Merkel. Eso es señorío y lo demás es ser terrorista.
En estas Navidades socialistas, Madrid sufre inopinadamente un ataque inesperado en mitad de los fastos. Unos 300 radicales antisistema (la definición no puede ser más torpe) se encargaron de destrozar una comisaría del centro de la Villa y Corte, hiriendo a varios agentes y siendo detenidos y llevados a prisión siete de esos mozos, que hartos de promesas incumplidas, de manipulaciones mediáticas, de privatizaciones, de universidades sin dinero público, de hospitales que pasan a manos privadas, optaron por la violencia, como recientemente en Grecia donde la policía democrática asesina a un chaval de 16 años, como en medio mundo donde se vive una crisis que aún no ha tocado fondo.
Mientras tanto, Manuel Fraga Iribarne, responsable entre otras bestialidades de cinco asesinatos en Vitoria en 1976, llama a que se pondere el peso del nacionalismo, colgando a sus partidarios en algún lugar. Eso, para Zapatero, no es apología del terrorismo. Y rizando el rizo, su amigo Carrillo, fiel a su línea de coherencia en el bolsillo, aquel comunista llamado Santiago, hoy receptor de jugosos miles de euros procedentes del erario público, y antaño azote de comunistas opuestos a su comprensible política de abandono de las armas y combate social, declara que si se mantienen ideas de izquierda hay que apoyar al actual presidente. A ese que compra cuadros de Dalí, de tres millones de euros, con cargo al dinero de todos los españoles, para decorar el despacho del franquista Juan Carlos de Borbón. A ese que entrega millones de euros a Miquel Barceló para que realice una cúpula moderna y tal en la sede ginebrina de la ONU, destinada a loar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sarcásticamente incumplidos, maniatados, hurtados y violentados de forma constante en este país llamado España.
Pero tranquilos, muchachos, que María Teresa Fernández de la Vega nos dice que el ejecutivo prepara algunas medidas para profundizar y actualizar algunos de ellos, no porque lo deseen, sino porque tras las llamadas de atención que se han hecho al gobierno socialista, por parte de organismos judiciales europeos, o de la propia Amnistía Internacional, denunciando que en España se incumplen los derechos humanos más elementales, no hay más huevos que ponerse a ello. Y lo moderno, en el caso del habeas corpus para un detenido, es colocar una cámara en la dependencia donde se ubique al sospechoso, pero de asistencia letrada inmediata, ni una palabra. Lamentable, patético, tragicómico.
Pero no protestemos tanto, conciudadanos y conciudadanas: Hay que apoyar, comprender y aplaudir a un gobierno socialista que, consecuente con sus principios, manda a prisión a una madre por haber propinado una bofetada a su hijo, pero absuelve a guardias civiles, policías y demás agentes (de los Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza etc.) cuando se trata de juzgar un caso de malos tratos y torturas. Hay que sostener a un gobierno que quiere mandar más mercenarios a las misiones de pacificación en el exterior, que es como eufemísticamente se llama a dilapidar el dinero de los ciudadanos, sirviendo como mamporrero a las empresas multinacionales que fabrican armas de destrucción masiva, enviando p’al carajo a miles de jóvenes de varios países empobrecidos, que eligieron España para cumplir sus sueños de tener hogar y alimento, no hallando un trabajo más sucio que disparar y asesinar a inocentes, niños, mujeres y ancianos, en territorios ocupados por potencias extranjeras, cuyos ejércitos y organismos (con la criminal NATO a la cabeza) vigilan para que el petróleo de Irak y el gas de Afganistán no se queden allí, sino que viajen a las cuentas corrientes de los Bush, Polancos, Rumsfelds, Rices, Sarkozys, Berlusconis, Aznares y otros ejemplares empresarios, que satisfarán su deseo de que el mundo siga dividido en dos: el de los demócratas enriquecidos y el de los empobrecidos terroristas del tercer mundo. Y Javier Solana sonriendo.
Hay que estar más que satisfechos con este gobierno socialista, que acoge el Plan Bolonia como si el oro de Moscú hubiera retornado a los bolsillos de sus dueños. Para qué querrán los pobres ser universitarios y tener un diploma, si llevan en sus genes el germen de la violencia que genera su debilidad económica. Los graduados deben pertenecer a familias como la de la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendía, esa que dice que quienes se oponen al plan de privatización de las aulas son pocos y desinformados. Entre la Chacón, la Vicepresidenta, la recomendada Bibiana Aído, al frente del Ministerio de la Igualdad (qué sarcasmo, Señor) y esta pitufa con aires peperos de ejecutiva agresiva, qué flaco favor están haciendo al colectivo feminista. Y lo peor es que los intelectuales y artistas del pesebre de Zapatero (aquellos que con Jose Mari salieron a la palestra con el No a La Guerra colgado de la solapa y el escote), comen tranquilamente en restaurantes de lujo y ríen porque Rajoy sigue en la oposición; y si un día ocupara el sillón de la Moncloa, un Polanco de turno sabrá abonarles un buen dinero para que despotriquen contra el personaje en cuestión.
España va bien. Hay que celebrar estas Navidades socialistas con más de tres millones de parados, la inflación disparada, los ahorros inexistentes, las hipotecas impagadas, las interminables colas del INEM, Francisco Franco, que sigue siendo el héroe de la Guerra Civil incluso para algún socialista cuyo abuelo fuera ejecutado miserablemente y Melitón Manzanas, aquel asesino torturador ejecutado por un comando de ETA, sigue con su medalla a título póstumo. Y es que la asonada fascista jamás ha sido condenada. Aquella cruzada   no preocupa a Zapatero, a Fernández de la Vega, a Rubalcaba, a Esperanza Aguirre y a su hijo rockero. Un país sin memoria está condenado a repetir su historia, que es con lo que subliminalmente amenaza el Borbón desde 1981, cuando jugó a demócrata tras tender una sutil trampa a sus amigos Milans del Bosch, Armada y Tejero. El es el Rey de Espadas, de Copas, de Bastos y de Oros. Y su baraja está marcada con sangre, desprecio y odio.
Felices Navidades, ciudadanos del mundo, pero a la cubana, a la venezolana, a la ecuatoriana, a la boliviana, mil veces más socialistas y totalmente republicanas. Allí ya saben que los reyes son la bazofia más peligrosa de la historia.
#4.- Desde Euskal Herria
08-01-2009 01:11
Sinceramente me parece un gran articulo con el que estoy de acuerdo, y tambien queria felicitarle por " cuba mas que una democracia", es otro gran articulo que para mi ayuda mucho a entender a cuba desde el mundo occidental.
Feliz año nuevo o "urte berri on" como decimos aqui, y que viva Cuba socialista!
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#5.- La verdad alegra el alma
Carnot|08-01-2009 13:00
Este articulo es el verdadero "crisma" que todos deberíamos haber recibido, está uno tan acostumbrado a oir las mentiras de los medios de dessinformación oficiales mercenarios, que leer articulos como este alegran el alma.,Carlos Tena es un ejemplo de honestidad, de no apesebramiento y de que no toda la gente se vende. además desmiente esa frase interesada  que me jode tanto que dice: el que no es comunista de joven no tiene corazon y el que lo sigue siendo de mayor no tiene cabeza, yo diria más bien que el que no lo es no tiene ni corazon ni cabeza, gracias Carlos por tu coherencia.
Valoración: 13
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#7
08-01-2009 14:55
6: ¿te refieres a los del PSOE-GAL? ¿Con o sin  cal viva?
Valoración: 14
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