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Modo de producción y clases sociales en la vida colonial del istmo de Panamá (Parte 2)

Segunda y última parte, extraída del libro Estado, nacíón y clases sociales en Panamá.
Olmedo Beluche | Para Kaos en la Red | 2-2-2008 | 3304 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/modo-produccion-clases-sociales-vida-colonial-istmo-panama-parte-2

III. La esclavitud y los negros y mulatos libres en la historia colonial panameña:

Señala Castillero Calvo que los estudios sobre la población negra en la colonia suelen centrarse en dos aspectos, la esclavitud y el cimarronaje. Pero la primera no llegó a representar siempre una mayoría de la población "de color", y el segundo sólo hizo crisis durante un corto período, 1549-1582.

Antes de abordar la importancia creciente, y no ponderada hasta ahora, de los libertos negros y mulatos en la economía colonial, es necesario puntualizar algunas cosas sobre la esclavitud americana.La esclavitud que se practicó en las colonias americanas, tanto las inglesas, holandesas, francesas, como las españolas y portuguesas constituyó una empresa netamente capitalista.

Fue capitalista por sus objetivos, producción masiva para el mercado internacional. La mayoría de los esclavos fueron utilizados en la extracción de mineral o en grandes plantaciones que funcionaban como empresas capitalistas, con la excepción de que no ocupaban mano de obra asalariada.

El mismo tráfico de esclavos fue organizado por grandes empresas que funcionaron como las modernas "transnacionales". Dice Bagú que,"Las bases del tráfico negrero, desde el punto de vista económico, son las de la empresa capitalista: sociedades por acciones o empresarios individuales - según la magnitud del negocio-, dividendos, acumulación de beneficios, competencia internacional. Podríamos añadir 'absolutamente irreligioso, sin unión interna, sin mucho espíritu público', como caracteriza Keynes a la empresa capitalista" (24).

Así funcionaron empresas dedicadas al trasiego de esclavos como lainglesa South Sea Company, la holandesa Dutch West India Company, o la portuguesa Compañía Geral de Comercio de Grao Pará e Maranhao. "La esclavitud americana fue la fuente más rápida y eficaz de multiplicación de capital en la era colonial. Fue también uno de los principales factores que operaron indirectamente para hacer posible la gran revolución industrial que se inicia en el siglo 18" (25).

Dicho lo anterior sobre el carácter de la esclavitud americana, resulta interesante estudiar el caso de los negros y mulatos libres de la colonia, los cuales llegaron a representar poco a poco la mayor cantidad de población panameña en términos absolutos durante el período colonial. En un dato interesante, Castillero señala que el papel de estos libertos no sólo va a crecer demográficamente, sino que va a ser, en el plano económico superior que el de los esclavos.

"En cuanto a la esclavitud ocurre otro tanto. Si en un principio, y esto es válido por lo menos hasta las primeras décadas del siglo XVII, el trabajo servil era la forma de existencia dominante entre la población de ascendencia africana, a medida que avanza el período colonial, fuentes fidedignas revelan una tendencia creciente al predominio demográfico, y en consecuencia laboral, del negro libre u horro y sus descendientes mestizados, sobre el negro servil" (aquí "servil" es un sinónimo de esclavismo, y no de una relación social de tipo feudal).

La forma en que los negros adquirían su libertad eran varias. Por un lado, el cimarronaje fue una de las primeras formas, lo que consiguió la libertad de muchos, unos por la vía de su escape a la montaña, otros porque los españoles decidieron otorgar tierras a horros leales para que hicieran de barrera humana a los cimarrones alzados. Al final (1575), la Corona española optó por perdonar y legalizar a los negros huidos como cimarrones, lo cual permitió su readmisión en la sociedad colonial. Primero se incorporaron los cimarrones de Portobelo, y luego lo hicieron los de Bayano.

Otra forma de adquirir la libertad era mediante su compra o "pago de rescate", que podía estar entre los 200, 300 ó más pesos dependiendo de la voluntad del amo. Ahora bien, el hecho de que los negros pudieran comprar por sí mismos su libertad, implica que, además del trabajo que realizaban como esclavos para el amo, ellos tenían la posibilidad de realizar trabajos a terceros de manera libre, por los que podían cobrar y acumular. Esto es interesante, y demuestra que la esclavitud en América hispana no puede ser igualada a la esclavitud griega, y que en la sociedad colonial existe un amplio componente capitalista.

Según Castillero Calvo, otra forma de adquisición de la libertad era la "merced" del amo, que por alguna razón decidía otorgarles la libertad. Muchas veces debían permanecer bajo su protección durante algunos años para que no se pusiera en duda la legitimidad de su libertad, la cual era otorgada mediante un acta que debía portar el interesado como prueba de su nuevo estado social. Menciona el autor, aunque no profundiza al respecto, que también los esclavos podían denunciar al amo por abusos y maltratos, con lo que probablemente quedaban libres.

El crecimiento demográfico de esta población de negros y mulatos libres aumentó constantemente durante todo el período colonial, llegando a constituirse en la mayoría de la población, mientras que blancos y esclavos permanecían relativamente estancados en su aspecto demográfico.

Así tenemos que, en 1575 habían en la audiencia de Panamá: 800 blancos (500 residentes), 2,809 esclavos negros, 300 horros y 2,500 cimarrones. Para 1789, la población blanca ascendía a unas 7,951 personas, mientras que los esclavos eran unos 2,793, y los negros libres unos 19,702, sin contar mulatos y otros grupos, como los indios, etc.

Para 1794 la población de negros y mulatos libertos constituía el 65% del total de los habitantes de la ciudad de Panamá. Cuando a mediados del siglo XIX se eliminan las leyes esclavistas, de los 5,000 habitantes de la provincia de Panamá, unos mil eran esclavos. Las leyes españolas contra los grupos negros y mestizos, prohibiéndoles ocupar cargos y ejercer ciertos oficios, y jerarquizando en castas la sociedad colonial, datan de 1584, la primera. Su objetivo (reiterado a lo largo de los años con nuevas leyes: 1599, 1602, 1603, 1621, 1623) era hacer frente a la presión demográfica de este sector social que jugaba cada vez más un papel decisivo en América.

Con estas leyes, los blancos trataron de protegerse del creciente copamiento de gentes de color en los diversos oficios de la época.La primera institución donde irrumpieron exitosamente los mulatos fue el estamento militar, en el que se crearon cuerpos de choque y jugaron un papel destacado contra cimarrones e indios rebeldes. Pronto los mestizos de todo tipo predominarían en el ejército.

También los negros y mulatos incursionaron en diversos oficios, como la platería, y hasta hubo algunos que llegaron a ser ricos, poseyendo diversos negocios. Algunos pocos llegaron a ocupar cargos públicos, muchas veces vedados a su "raza", pero los alcanzaron escondiendo y mintiendo respecto a su origen. Hasta el último momento, los blancos trataron de defender su espacio. Una de las últimas batallas perdidas por ellos fue el conflicto jurídico surgido entre los blancos de la ciudad de Panamá que pedían a la Corona que impidiera el comercio al por menor de mercaderes de "color". Esta disputa, que duró una década (1754-1765), acabó perdiéndola el estamento blanco, y las autoridades fallaron en favor de que los negros tuvieran acceso al comercio minorista, claro. Al comercio al por mayor no podían tener acceso simplemente por falta de capacidad económica (otra manifestación típicamente capitalista y no feudal).

IV. Sobre el sentido "nacional" hispanoamericano:

Así como nos parece que no puede desconocerse la existencia de importantes desarrollos de relaciones sociales de tipo capitalista, y que las precapitalistas obedecían a un fin meramente capitalista, la ganancia, nos parece que tampoco puede descartarse el sentimiento de identidad "nacional" hispanoamericano (incluida España) durante la fase colonial. Sólo una visión meramente economicista de los nacional (que iguala nación y capitalismo), y que parte del erróneo criterio de que lo "capitalista" aparece con posterioridad a 1821, puede pretender que lo nacional recién surge con la independencia.

Castillero Calvo, refiriéndose a los frecuentes conflictos políticos surgidos entre las autoridades y los grupos de interés locales, destaca los profundos vasos comunicantes entre los diversos sectores del reino, y de qué manera las crisis políticas de la metrópoli repercutían en el conjunto de América. Más aún, se refiere a que una de historia colonialpanameña es imposible sin una perspectiva de Hispanoamérica.

"Planteado así el problema cabría preguntarse si pudo existir o si de hecho existió una vida política propia en una colonia como Panamá, y en qué medida podría hablarse allí de una "lucha por el poder". Cualquier respuesta extrema sobre esto puede llevarnos a un exceso de simplificación y hasta sería peligrosa, pues un rechazo a esa posibilidad entrañaría una virtual negaciónal hecho de que entonces Panamá tuviera "historia". Queda otra posibilidad que tal vez sea la correcta. Y es que el estudio de esta problemática no puede encerrarse en el espacio geográfico específicamente "panameño", es decir, limitado por las fronteras quefijaban el marco de su unidad política o donde se desarrollaba su existencia puramente local" (26).

Seguidamente enfatiza: "Una gran mayoría de los protagonistas de la historia política local proceden de España o de otras partes del Imperio y tienen una participación muchas veces fugaz en la vida política interna, puesto que no tardan en abandonar Panamá para continuar su marcha a otros destinos" (27). E insiste: "Tendría, pues, poco sentido entrar a analizar las realidades locales sin referirlas a un ámbito más amplio, puesto que ninguno de los problemas políticos que se debatían en la colonia panameña encontraban encontraban en el cerco de sus modestas fronteras su fin o su principio o se agotaban por si mismos" (28).

En principio, oidores y presidentes eran españoles de origen, pero a medida que avanzó el período colonial y surgieron universidades en América, éstos fueron cada vez más de nacimiento americano. Castillero señala otro aspecto interesante, cuando critica las interpretaciones históricas que pintan la historia colonial como de permanente conflicto entre criollos y españoles. Para Castillero esto no es cierto, al principio los criollos y españoles de origen eran aliados naturales y se apoyaban mutuamente. El criollo se consideraba "español". Los conflictos entre éstos surgen a mediados del XVIII, en la última fase del período colonial, por las leyes discriminatorias introducidas por Carlos III.

"Los historiadores que han querido descubrir el nacimiento del criollismo americano en su antagonismo contra el peninsular, parecieran dar por sentado que este sentimiento es tan viejo como la aparición de los primeros criollos. Esto no encuentra respaldo en los documentos y no es más que ideologizar la historia. Tal sentimiento surgió tardíamente, cuando el criollismo empezó a sentir los efectos excluyentes de la política de los Borbones. Hasta entonces la impresión que dejan los textos es que el criollo no sólo no antagoniza al peninsular, sino que trata de comportarse como si fuera más peninsular que éste. Busca al español como un aliado y de eso quedan abundantes pruebas de los enlaces matrimoniales, uno de los recursos fundamentales para la supervivencia de las élites criollas (pero también la vía triunfal de entrada del peninsular recién llegado a Indias para ingresar al seno de las élites criollas y asegurar su carrera futura" (29).

Castillero señala también que la Corona, en parte conscientemente, en parte por defecto de la distancia, no delimitó adecuadamente los poderes de cada institución y cargo, con lo que el conflicto entre autoridades surgió constantemente. Pero sobre la base de estos conflictos de intereses, que debían apelar permanentemente a la Corona española para que los dirimiera, era que la monarquía absoluta mantenía su poder. "Divide y reinarás". La división, confusión y conflicto de las jerarquías inferiores fortalecía al poder del Rey.

En conclusión, el ámbito de la actuación pública, y más específicamente política, trascendía los marcos del Istmo. La movilidad de los funcionarios de un lugar a otro de Hispanoamérica, y los innumerables vasos comunicantes de las relaciones económicas y culturales, van a influir sin duda, posteriormente, en la perspectiva (frustrada) de forjar una patria continental luego de la independencia.

Algunos analistas, como Jorge Abelardo Ramos (30), consideran que la revolución social burguesa sólo adquiere un carácter exclusivamente hispanoamericano, e independentista, luego que las clases liberales españolas desmostraron su incapacidad romper con la Corona y asumir la vanguardia del proceso de transformaciones sociales que la realidad reclamaba.

V. Modo de producción colonial: ¿Un capitalismo feudal o bárbaro?

Todo lo dicho nos lleva a afirmar nuestra coincidencia con el argentino Nahuel Moreno, el cual, desde 1948, viene combatiendo la tesis del supuesto feudalismo implantado por los españoles en América. Moreno señala que tal idea proviene de la herencia liberal, retomada por Mariátegui y Puiggrós (31), que categoriza la colonización española y portuguesa como feudal, y la inglesa como capitalista.

Moreno señala en respuesta a esta opinión que: "La colonización española, portuguesa, inglesa, francesa y holandesa en América, fue esencialmente capitalista. Sus objetivos fueron capitalistas y no feudales: organizar la producción y los descubrimientos para efectuar ganancias prodigiosas y para colocar mercancías en el mercado mundial" (32).

Aunque la colonización fue capitalista por sus objetivos, no constituyó un sistema capitalista en la medida en que ésta se apoyó en relaciones sociales precapitalistas, dada la carencia de un mercado libre de fuerza de trabajo. Fue un "capitalismo feudal", como le llama Moreno aduciendo que el término procede del mismo Carlos Marx. Veamos:

"No inauguraron un sistema de producción capitalista porque no había en América un ejército de trabajadores libres en el mercado. Es así como los colonizadores, para poder explotar en forma capitalista a América, se ven obligados a recurrir a relaciones de producción no capitalistas: la esclavitud o semiesclavitud de los indígenas. Producción y descubrimiento por objetivos capitalistas; relaciones esclavas o semiesclavas; formas y terminologías feudales (al igual que el capitalismo mediterráneo), son los tres pilares en que se asentó la colonización de América" (33).

Moreno califica al capitalismo hispano dentro del mismo tipo que el "capitalismo mediterráneo" de las ciudades italianas, "impregnado de aristocratismo y formas feudales" y que tiene un carácter esencialmente "comercial, usurario, local e internacional en oposición al del noroeste de Europa, que lo tiene manufacturero y nacional". Capitalismo que ya venía en decadencia, la cual fue acelerada por el proceso de colonización.

Moreno rebate la tesis de Puiggrós de una supuesta colonización capitalista de América del Norte, contrapuesto a la Hispanoamérica "feudal". Fundamenta su argumento contra Puiggrós en que los colonos del Mayflower, que venían a asentarse como pequeños campesinos autosubsistentes, tenían más de feudales que los conquistadores españoles movidos por el afán de lucro. El exceso de tierras impidió el surgimiento de una casta terrateniente en Norteamérica.

"Sinos gustaran las paradojas podríamos decir, contra Puiggrós, que el sur de Estados Unidos y Latinoamérica fueron colonizados en forma capitalista pero sin dar origen a relaciones capitalistas y que el norte de estados Unidos fue colonizado en forma feudal (campesinos que buscaban tierras y nada más que tierras para autoabastecerse) pero sin relaciones feudales" (34).

En su apoyo recurre Moreno a Carlos Marx, al que cita largamente: "Aquí hay que distinguir dos clases de colonias. En el primer caso se trata de verdaderas colonias, como las de Estados Unidos, Australia, etc. En éstas, la masa de los colonos dedicados a la agricultura, aunque hayan aportado de la metrópoli un capital más o menos grande, no constituye una clase capitalista y menos todavía es su producción una producción capitalista... su producto fundamental no tiene carácter de mercancía, pues no se destina al comercio...

 

En la segunda clase de colonias las plantaciones, que son desde el mismo momento de crearse especulaciones comerciales, centros de producción para el mercado mundial, existe un régimen de producción capitalista, aunque sólo de un modo formal, puesto que la esclavitud de los negros excluye el libre trabajo asalariado, que es la base sobre la que descansa la producción capitalista. Son, sin embargo, capitalistas los que manejan el negocio de la trata de negros. El sistema de producción introducido por ellos no proviene la esclavitud, sino que se injerta en ella. En este caso el capitalista y el terrateniente son una misma persona" (35).

Moreno señala que la historiografía ha desconocido hasta ahora a un sujeto social esencial de la colonización hispánica, al que se ha calificado genéricamente como terrateniente feudal, pero que en realidad es un "burgués terrateniente", claramente diferenciado de los burgueses comerciantes, dada su producción para el mercado regional. Como no se trataba de industriales, fue clasificada como una clase feudal por los historiadores liberales, cuando en realidad encaja con la caracterización dada por Marx en la cita anterior.

Coincidentemente, Sergio Bagú habla de un "capitalismo colonial" que, revestido de elementos feudales (como la gran propiedad territorial, la servidumbre, los elementos persistentes de "unidad económica cerrada" de la encomienda o hacienda, ciertos agentes sociales, como aristócratas y "agregados, etc.), sirve a fines capitalistas como la producción para el mercado y la acumulación de capital. Por supuesto, no se trata de un capitalismo maduro, sino de uno que presenta "manifestaciones externas que lo asemejan al feudalismo", es un régimen de "perfil equívoco", sostiene Bagú.

"Lejos de revivir el ciclo feudal, América ingresó con sorprendente celeridad dentro del ciclo de capitalismo comercial, ya inaugurado en Europa. Más aún: América contribuyó a dar a ese ciclo un vigor colosal, haciendo posible la iniciación del período del capitalismo industrial, siglos más tarde", concluye Bagú (36).

Por supuesto, la inserción de las economías hispanoamericanas al mercado mundial capitalista adquiere, desdela colonia, una forma subordinada a la metrópoli. Es decir, la estructuración de estas economías estará, desde entonces, en función de los intereses españoles, primero, ingleses y norteamericanos después. No habrá un desarrollo capitalista completamente autónomo, lo que traerá como consecuencia los problemas de dependencia y subdesarrollo que todavía hoy nos aquejan.

En conclusión, hacemos tres afirmaciones que hacen al problema de la conciencia nacional:

1. Como queda demostrado, el sujeto social que debe impulsar la creación de la nación (es) hispanoamericana (s), el criollo capitalista, se fue haciendo presente con cada vez mayor fuerza durante la fase colonial. No irrumpió de repente con la independencia, sino que fue madurando desde el siglo XVI en los elementos de capitalismo existentes en el período colonial. Aquí nos diferenciamos de quienes puedan pensar que 1821 representó un salto abrupto desde el feudalismo a un incipiente capitalismo.

2. Concordamos con Soler, así lo demuestran las citas anteriores, en la existencia de formas sociales claramente capitalistas en el Panamá colonial. Pero nos parece, tal como lo han dicho Sergio Bagú, André Gunder Frank y otros autores, que la irrealidad de un modo de producción supuestamente feudal, no es exclusiva de la formación social panameña. Los mismos rasgos esencialmente capitalistas con formas feudalizantes se repiten en toda América, incluidas las colonias inglesas.

3. Destacamos de las citas de Castillero Calvo los vasos comunicantes (económicos, sociales, administrativos, culturales y políticos) de la clase de lo criollos capitalistas hispanoamericanos. Este hecho objetivo será el que dará sostén material al nacimiento de la idea de la independencia y la "utopía" de una gran nación hispanoamericana.

El fracaso de esta aspiración nacional hispanoamericana, que Bolívar representó como ningún otro, no invalida la existencia de factores objetivos que la habrían hecho posible. Después de todo, ya lo han dicho antes, la humanidad sólo se plantea tareas que puede cumplir. Su fracaso, hasta hoy, significa que hubo factores objetivos que pesaron más a la hora de los hechos. Factores que esa burguesía criolla no pudo, ni puede superar. Lo que no hace más "progresivas" o "legítimas" las oligarquías comercial - latifundistas que llevaron al fraccionamiento en veintitantas repúblicas de la original aspiración nacional.

NOTAS

 

      1. Soler, Ricaurte. Formas ideológicas de la nación panameña. Ediciones de la Revista Tareas. Panamá, 1963. Pág. 13. Subrayado nuestro.

      2. Bagú, Sergio. "La economía de la sociedad colonial". En: Feudalismo, capitalismo, subdesarrollo. Autores varios. Akal editor.Madrid, 1977.

      3. Castillero Calvo, Alfredo. "Subsistencia y economía en la sociedad colonial. El caso del Istmo de Panamá". Revista Hombre y Cultura, vol. 1, Nº 2, II Época. Panamá, diciembre de 1991. Pág. 16.

      4. Bagú, Sergio. Op. cit., pág. 70.

      5. Gunder Frank, André. El desarrollo del subdesarrollo. En América Latina: Dependencia y Desarrollo. EDUCA. San José, 1975. Pág. 109.

      6. Catillero Calvo, Alfredo. Conquista, evangelización y resistencia ¿Triunfo o fracaso de la política indigenista?. Colección Ricardo Miró, Premio Ensayo 1994. ed. Mariano Arosemana, INAC. Panamá. 1995. Págs. 37 - 67.

      7. Ibidem, pág. 132.

      8. Ibidem, pág. 37.

      9. Ibid., pág. 37.

      10. Ibid., págs. 39 - 40.

11. Ibid., págs. 58 - 59.

12. Ibid., pág. 64. Subr. OB.

      13. Ibid., pág. 64. Subr. OB.

      14. Ibid., págs. 64 -65. Subr. OB.

15. Ibid., pág. 73. Subr. OB.

      16. Bagú, Sergio. Op. cit., págs. 88 - 89.

      17. Ibid., pág. 102. Subr. OB.

      18. Ibid., pág. 105.

      19. Bagú, Sergio. Op. cit., pág. 77.

      20. Castillero C., Alfredo. "La vida política en la sociedad panameña colonial. La lucha por el poder". Revista Lotería Nº 356 - 357. Panamá, noviembre - diciembre de 1985. Págs. 124 - 125.

      21. Ibid., pág. 126.

      22. Bagú, Sergio. Op. cit., pág. 109. Subrayado nuestro.

23. Ibidem, pág. 125. Subr. OB.

      24. Bagú, Sergio. Op. cit., pág. 100.

      25. Ibidem, pág. 105.

      26. Castillero C, Alfredo. "La vida política en la sociedad panameña colonial...". Op.cit. Pág. 125.

      27. Ibidem, pág. 125.

28. Ibid., pág 125.

29. Ibid., pág. 116. Subr. OB.

30. Ramos, Jorge Abelardo. Historia de la nación latinoamericana. Fundación para la Investigación y la Cultura. Cali, Colombia. S/F.

      31. Moreno, Nahuel. "Cuatro tesis sobre la colonización española y portuguesa en América". En Para comprender la historia de George Novack. Ed. Pluma. Bogotá. 1977. Casi con seguridad Soler debe haber conocido este trabajo de Nahuel Moreno, ya fuera de su estancia en Argentina, o del libro muy popular de Novack, aunque no lo cita en la bibliografía.

32. Ibidem, pág. 168.

33. Ibidem, págs. 168 - 169.

 
 
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[2-2-2008] | 2991 lecturas | 1 comentario

Comentarios (2)

#1.- Una vertiente antropológica

Edgardo Garrido Pérez|02-02-2008 23:36

Al márgen de la discusión  sobre  el modo de producción,  éste artículo  brinda elementos para  entender la actual actitud cotidiana de los panameños y otros caribeños.  En  Panamá  es  motivo de orgullo para muchos  el  ser "descendiente de cimarrones".  En Colón, justo en el Caribe panameño y la región de Bayano-Chepo viven personas con un elevado sentido de la libertad individual. Panamá es un país de permanentes huelgas y movilizaciones y eso no sólo proviene de la clase social, también de dicha herencia antropológica. Tal vez eso explique por qué no hay una Escuela de Antropología en Panamá, pese a que se trata de una pluricultura tan interesante.

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#2

13-02-2008 01:53

pongan feudalismo

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