La Historia la escriben los vencedores y no la enmiendan ni las leyes o, al menos, no por sí solas. Sólo así se explica que, tres años después de aprobarse la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, los vencidos sigan siendo recordados de una manera injusta. Muchos militares profesionales se mantuvieron fieles a la República pagando su lealtad con la muerte, el exilio y el desprestigio, pero su historia, hoy por hoy, sigue cercenada en los archivos del Ministerio de Defensa. Es el caso del coronel Aureliano Álvarez-Coque de Blas, “un ejemplo de militar ilustrado y leal que, nada más conocerse las primeras noticias de la sublevación, se presentó voluntariamente en el Ministerio de la Gobernación para ponerse a las órdenes del Gobierno de la República”. Álvarez-Coque, Jefe del Estado Mayor Central del Ejército en Valencia durante el Gobierno de Largo Caballero, dio importantes golpes con el bando republicano, ideó la abortada “Operación Extremadura”, y murió en el exilio mejicano entrados los años cuarenta, ascendiendo a general el día de su entierro. Su hoja de servicios, sin embargo, acaba en 1936 con la siguiente frase literal: “...el 18 de julio de 1936 en que, iniciado el Glorioso Movimiento Nacional, se encontraba en zona no liberada”.
#1.- La verdad se abre paso
H. Juan F. Suárez|08-11-2009 14:46
Coincido plenamente con el contenido del trabajo. Pero la historia se encarga de poner todo en su lugar. En Cuba acaba de publicarse un libro acerca de esos militares leales a la República que pusieron su vida al servicio de la Revolución y fueron pilares importantes en la formación de nuestras fuerzas armadas que tan gloriosas páginas de  heroismo escribieron en el sur de Africa y garantizaron y garantizan nuestra seguridad como Nación. Este libro es el homenaje a esos hombres cuyas historias merecen ser contadas y que forman parte de la memoria de los pueblos de España y Cuba y de toda la humanidad progresista.
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