El Campo de Concentración de Prisioneros de Castuera formó parte de los campos establecidos por los militares franquistas en los meses que se sucedieron tras el final de la Guerra Civil. Tuvo por tanto un protagonismo activo y clave en los distintos procedimientos de represión y violencia política desplegados por los militares franquistas sobre el territorio extremeño.
Su funcionamiento se centró en clasificar a los prisioneros del recién derrotado ejército derrotado, segregando el grupo y fomentando a la vez la delación entre sus miembros para ir ejerciendo una represión cruel y eficaz.
Las sacas periódicas de los barracones de incomunicados se sucederían en los meses de abril, mayo y junio. Además estaban las terribles condiciones de vida a la que se vieron sometidos miles de hombres que venían de una situación lamentable después de casi tres años en los frentes de guerra. Se desconoce el número exacto de hombres que murieron por enfermedad. El número de desaparecidos poco a poco va siendo desvelado, sobre todo a partir de la colaboración de las familias que apuntan a la existencia del Campo como última referencia de vida.
De su ubicación geográfica llama la atención su relativo aislamiento en una zona de importancia como nudo de comunicaciones. La precariedad en sus instalaciones otorgada en parte por la relativa provisionalidad pensada por las fuerzas vencedoras ofrecía unas condiciones inmejorables de punición y secretismo que los objetivos perseguidos. Por supuesto a la descripción efectuada sería necesario añadir la mal vivencia cotidiana de miles de personas tras las alambradas. El medio físico de clima extremo simplemente agudizaría trágicamente ambos elementos.
Más información: http://www.memorialcastuera.blogspot.com/
http://www.la-serena.com/ceder/mapaweb.asp?p=mhintro.html&m=20
http://historiaex.unex.es/







15-12-2007 20:29
Además hay que recordar la antigua prisión de Badajoz, destino de los homosexuales para cumplimiento de la ley de peligrosidad y rehabilitación social
Badajoz iban los llamados "pasivos" y al penal de Huelva, los "activos". Las lesbianas eran enviadas al manicomio. Eran considerados por el siniestro Tribunal de Orden Público como permanentes corruptores, elementos contrarios a la salud pública, vagos y maleantes.
A finales de marzo de 1976 aún había unos 250 presos homosexuales en la cárcel de Badajoz, algunos, además de por su condición sexual, por diferentes causas.
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