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Lunes 21 de abril de 2008
En torno a medio millar de personas recorrieron el centro de la capital extremeña celebrando el Día de la Tierra y reclamando una nueva relación del hombre y su entorno no basada en la depredación ecológica. La marcha, bajo el lema: "Por el futuro, por Extremadura. Frente al Cambio Climático", fue convocada por un amplio colectivo de organizaciones ecologistas, sindicales, políticas y ciudadanas: AMUS, ADENEX, SEO-Extremadura, Ecologistas en Acción, Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz, Plataforma Ciudadana Refinería NO, CGT, STE-Ex, IU, SODEPAZ, Plataforma Ciudadana Vegas Altas Contra los Residuos Tóxicos. El agua se unió a la fiesta; también era su día.
En Extremadura la lucha contra el cambio climático es bien concreta, tiene nombre de lucha contra el proyecto de refinería de Tierra de Barros, de exigencia de cierre para la nuclear de Almaraz, de lucha ciudadana contra las Térmicas proyectadas, de lucha antinuclear ante la amenaza del Cementerio Nuclear Centralizado, de batalla contra proyectos urbanísticos como Valdecañas, en medio del Tajo, de protesta contra los proyectos de almacenamiento de tóxicos; de lucha, en fin, contra la conversión de nuestra Tierra en estercolero energético e industrial. El grito fue unánime: "No queremos la refinería". "Cerrar Almaraz y todas las demás", "Extremadura es una dictadura", "Perras, Perras, lo que queréis son perras, aunque queméis la Tierra", "Esa industria guarra al patio del Ibarra", "Donde están, no se ven, Comisiones y UGT", "Al loro, al loro, mirad como camina la lucha guerrillera por las calles estrechinas", fueron algunos de los lemas más coreados. La exigencia de una energía limpia y social es unánime y la batalla ciudadana contra la depredadora dictadura del beneficio, imparable.
Las intervenciones incidieron en la mentira pública, la impostura moral y la hipocresía política de quienes muestran un discurso políticamente correcto contra el cambio climático, y apuestan por modelos de desarrollo que abocan al incremento de la destrucción medioambiental y social: gobiernos, partidos, sindicatos, empresas y medios de comunicación responsables y cómplices del deterioro.
La prensa regional, esclava de los intereses políticos y económicos que proyectan desarrollo insostenible, minimizó o directamente ignoró el alcance del acto, algo habitual en el cortijo. Que se lo pregunten a "Libre Producciones" o al periodista Alberto Casado, presente en el acto: despedidos, censurados y reprimidos por Canal Extremadura por hablar de LO PROHIBIDO: una refinería de petróleo en el corazón de la Tierra.