En la madrugada del lunes en el puesto fronterizo de Beni-Enzar, el principal de la ciudad autónoma. Un grupo de 40 inmigrantes de origen subsahariano intentó entrar en Melilla. Éste simulacro de escapada se saldó con 20 personas arrestadas antes de llegar a la zona de aduanas, coincidiendo con la disputa de la tanda de penaltis del España-Italia de la Eurocopa. El día anterior 70 personas tambien probaron pasar la misma frontera, de los cuales 58 fueron detenidos. Ninguna persona pudo pasar la atrincherada frontera y los subsaharianos detenidos han sido transportados en autobús a la frontera con Argelia. 
En la madrugada de este domingo, 70 inmigrantes de origen subsahariano intentaron entraron en Melilla por ese mismo puesto fronterizo, ya que, 58 fueron arrestados.La veintena de inmigrantes fue interceptada por los agentes marroquíes en su propia frontera.Los dos últimos intentos de entrada de inmigrantes se diferencian de los que se han registrado en los últimos años en que los inmigrantes no han saltado la alambrada, sino que han entrado a la carrera, debido a que en esa zona el perímetro fronterizo está reforzado por dos vallas de seis metros con un entramado de alambres de acero en el centro denominado sirga tridimensional.
El último intento de entrada a Melilla fue en la Nochebuena del 2006, cuando decenas de inmigrantes subsaharianos intentaron saltar tres veces el perímetro fronterizo con Marruecos y 40 de ellos fueron detenidos.
Marruecos expulsa al desierto a los inmigrantes que intentaron entrar en Melilla
'A Oujda, a Oujda, ahí es donde tenéis que ir, para comprobar cómo nos abandonan y de qué manera nos tratan'. Son los gritos de frustración, cansancio y sobre todo mucha rabia, del centenar de africanos que Marruecos echa de Nador tras sus intentos del fin de semana por llegar a Melilla.
Los hombres gritan mientras suben a los tres autobuses que esperaban el miércoles por la tarde en las puertas de la Comisaría de Nador, al norte de Marruecos y a tan sólo quince kilómetros de la frontera con Melilla, para sacarlos del reino alauita. Es su billete de vuelta al destierro. Las mujeres y los niños, más de una veintena, caminan en silencio sin pronunciar palabra.
Las autoridades marroquíes los expulsan a la frontera con Argelia, en Oujda, en un inhóspito desierto, en tierra de nadie. Eran 110 y los detuvieron en los tres últimos días, cuenta Chakib Al Jayari, presidente de la Asociación de Derechos Humanos del Rif. Casi todos eran nigerianos, pero también había africanos de Gambia, Senegal o Sierra leona.
Los que fueron detenidos, denuncia Hichan Baraka, de la Asociación de Derechos Humanos de Oujda, 'tuvieron que firmar un papel escrito en árabe, que muchos no entienden, y que les desprovee de cualquier derecho; lo único que les queda es ser expulsados sin poder reclamar nada'.
 
 
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