Por la memoria y contra la impunidad
Con las víctimas de crímenes del Estado y del paramilitarismo; con los y las jóvenes; con los defensores y las defensoras de derechos humanos; con quienes han ejercido la oposición política; con quienes han defendido los derechos de los trabajadores; con quienes han luchado por los derechos de las mujeres; con quienes han sido despojados de sus tierras; con quienes viven y han vivido el desplazamiento y el exilio… con todos y todas, levantamos la mano.
Porque somos estudiantes en el país que silencia el pensamiento; porque somos los que denuncian a los paramilitares y a los agentes del Estado que agencian el sometimiento con la muerte y el miedo. Somos comunidades indígenas y negras en el país de la uniformidad y la traición a las esperanzas, y también somos campesinos en el país del despojo, y amantes en el país que no termina por eliminar las exclusiones. Porque somos los hijos y las hijas de quienes han sufrido el asesinato, el desplazamiento, el exilio, la desaparición, el genocidio y la tortura… nosotros y nosotras, levantamos la mano.
El próximo 6 de marzo saldremos a marchar, a caminar, a expresarnos. Reclamamos que se nos vea de frente, que no se nos niegue, que no se nos olvide: La verdad, la justicia, la reparación integral, el Acuerdo Humanitario, la solución política y negociada del conflicto, la transformación política y social de nuestro país son lo que reivindicamos.
Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad realizaremos un merecido homenaje a las víctimas del paramilitarismo y de los crímenes de Estado. Con la misma voz de dignidad rechazaremos a los políticos, militares, empresarios, comprometidos con los crímenes de lesa humanidad y vinculados con el paramilitarismo. Repudiaremos el proceso de impunidad de la ley de justicia y paz que no conduce a la satisfacción de los derechos de las víctimas, y la justificación pública de las violaciones a los derechos humanos por parte de los jefes paramilitares y agentes del Estado a partir de la estigmatización y la mentira. Marcharemos para condenar la visión unidimensional del conflicto que quiere ocultar la realidad que contamos y vivimos.
Lo que haremos el 6 de marzo será continuar caminando junto a las víctimas, buscando el privilegio de la búsqueda de salidas al conflicto que partan del reconocimiento de sus causas y de sus consecuencias, es decir, salidas políticas que se materializan en acciones tan urgentes ahora como el Acuerdo Humanitario para la liberación de los secuestrados.
Marcharemos con música y arte, con las fotografías de nuestros padres y madres, apostando a la conciencia sobre la necesidad de que nunca más se repitan los crímenes y la impunidad sobre los que se ha querido construir nuestro país, pero sobre todo, para que dejen de ocurrir en el presente, ya que conocemos y denunciamos la continuidad de estructuras paramilitares en muchas zonas del país, y la reconfiguración del modelo represivo que viene produciendo una escalada de hechos execrables como las ejecuciones extrajudiciales.
Ante la comunidad internacional haremos visible la necesidad de una mirada sobre Colombia que impulse la vigencia efectiva de los Derechos Humanos, que apoye una posibilidad real de que en Colombia se garanticen los derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral para las víctimas lo cual implica una óptica crítica del modelo simulado de justicia a partir del proceso de impunidad al paramilitarismo. Queremos dejar en claro que rechazamos la visión oficial de la historia del conflicto colombiano, que quiere ocultar, entre otras, la responsabilidad del Estado, que desconoce la existencia del conflicto mismo, y que ahonda ataques a nuestra dignidad como hijos e hijas de luchadores y luchadoras por la transformación necesaria de nuestro país, hacia la justicia social y la paz.
Allí donde se conoce el derecho a ejercer la actividad sindical, el derecho a la libertad de expresión, el ejercicio efectivo de la justicia, sabrán vernos como espejo. Allí donde viven nuestros hermanos y hermanas, los hijos y las hijas de la historia de la represión y las dictaduras, los hijos y las hijas del exilio y de la emigración, también se escuchará nuestra voz.
Convocamos a romper el silencio el 6 de marzo, esperando que al fin termine la indiferencia ante las descaradas confesiones de los jefes paramilitares que se acompañan de justificaciones inadmisibles. El 6 de marzo constituye una oportunidad necesaria para la dignificación de las víctimas, para el encuentro en torno a la memoria, la lucha por la verdad y por la justicia. El 6 de marzo llegó como un impulso ético atacado y estigmatizado, y supo demostrar su carácter imperativo en momentos en que algunos se empeñan en construir una historia parcializada de nuestro país.
Por más que les pese la memoria crece. Somos Hijos e Hijas por la memoria y contra la impunidad, una nueva generación, otro tanto de dignidad que saluda.
HIJOS E HIJAS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD
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