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La mañosa ‘lectura’ derechista de las encuestas

Dirigentes de la Alianza por Chile y del empresariado persisten en afirmar que las mayorías ciudadanas cuestionan al gobierno de Bachelet porque desean para el país una administración clasista y predadora.   
Arturo Alejandro Muñoz | Para Kaos en la Red | 13-3-2008 | 382 lecturas | 3 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/manosa-lectura-derechista-encuestas

EN POLÍTICA NO es recomendable  dejar intersticios que den pábulo a lucubraciones interesadas, pues aquí  vale solamente la objetividad asentada en datos duros y cifras reales que, a su vez, se sustenten en la posibilidad de aplicar exitosamente lo que se propone. Conscientes de esta verdad, pero decididos a eludirla, algunos políticos insisten en hablar de ‘dobles lecturas’, o de ‘una lectura distinta’, cuando intentan interpretar ladinamente lo que otros dicen, hacen o proponen. En esto, la derecha lleva las banderas y se constituye –al menos en Chile- en el mejor ejemplo de lo dicho. 

La Presidente Bachelet, de acuerdo a lo mostrado por las últimas encuestas de opinión, ser ha estancado en el 42% de apoyo que la ciudadanía brinda a su gobierno (no olvidar que comenzó su administración superando el 60%). Es un hecho real, concreto. La derecha frota sus manos y se encandila con los guarismos, pero manipulando el significado de fondo que las cifras tienen, ya que el porcentaje de apoyo (o porcentaje de ‘desapego’) que el país  manifiesta respecto de la actual administración, en absoluto significa que los chilenos hayan decidido entregar –en la próxima elección presidencial- las riendas de la conducción de la república a los dirigentes de la Alianza. Esta sabe muy bien que los guarismos desglosados de las encuestas tampoco les son favorables. Mejor dicho, les son menos auspiciosos que los adjudicados a la administración de Bachelet. 

En lo principal, las encuestas de opinión pública –referidas a la política contingente-   recogen el sentimiento de la población en cuanto a qué asuntos  le desagradan y   cuáles iniciativas le han provocado molestia, lo que se puede resumir entonces en “qué es lo que no acepta” la ciudadanía. Como siempre sucede, hay mayor certeza y homogeneidad en lo que se rechaza, pero existe una diáspora multicolor en lo que posiblemente se piense como deseable. Y, también, como siempre ha ocurrido en los últimos cincuenta años, la derecha sigue no gozando de las preferencias electorales para encabezar un gobierno. Es sano recordar que el último gobierno derechista elegido democráticamente fue el de Jorge Alessandri (en el año 1958), vale decir, hace ya medio siglo.

Si una amplia mayoría del electorado manifiesta críticas severas hacia un sector importante del empresariado (generalmente dirigidas a la gran-gran empresa), mal podría la derecha suponer –y menos aún asegurar- que el deseo de esa mayoría ciudadana  puede leerse como un apoyo irrestricto a más privatizaciones, más empresas predadoras, más brecha económica, más derecha, más derecha, más derecha. Sin embargo, muy sueltos de cuerpo y de lengua, los dirigentes de la Alianza insisten en que lo anterior es así.

La realidad fría de los hechos parece no hacer mella en los Longueira, Moreira, Chadwick, Novoa, Larraín y Piñera, dirigentes derechistas que continúan –cual salmones porfiados y quizá porque esa es su verdadera naturaleza- machacando con el ya deshilachado sermón de otorgar al gran empresariado el máximo de libertad, lo que en buen castellano significa permitirle realizar   todo tipo de acciones en beneficio de un crecimiento económico que nunca tocará a las mayorías ni con el susurro de un billete de mil pesos. 

Significa también facultar legalmente a los Luksic, Claro, Angellini, Ibáñez, Cruzat, Vial, Barrick Gold, Mininco, AquaChile, Forestal Arauco, etc., para ensuciar y contaminar el país entero, arrasándolo hasta dejarlo exangüe. Significa permitir a las corporaciones y consorcios transnacionales llevarse el dinero y los recursos naturales y ecológicos de  nuestra nación a bendita sea la parte. Significa eximir del pago de impuestos dignos y razonables a las sociedades anónimas que hoy usufructúan plácidamente de la buena voluntad –o de la torpeza- de nuestros gobiernos e instituciones. Significa continuar pagando salarios misérrimos y administrando interesadamente los fondos de pensión de millones de trabajadores. Eso es lo que ‘lee’ la derecha en las encuestas de opinión. En el entreguismo de los gobiernos concertacionistas la derecha lee ‘anuencia de la población’…y lee mal. 

Una frase perteneciente a Felipe González, ex presidente del gobierno español, viene al caso. El dirigente del PSOE dijo que “en política, la verdad es lo que los ciudadanos perciben como verdad, y no lo que los políticos tratan de que parezca verdad” (y vaya si lo sabré él, que salió chamuscado de La Moncloa). La UDI y RN se esmeran en predicar como hechos ciertos sus interpretaciones antojadizas e interesadas de lo que muestran las encuestas. Tozudamente se niegan a entender que si las mayorías ciudadanas critican el gobierno de Bachelet, ello no significa necesariamente que el pueblo le esté otorgando a la Alianza   un certificado de apoyo amplio, pues cabe la posibilidad de traducir (o ‘leer’) esas críticas sólo como un severo llamado de atención para que el gobierno enmiende el rumbo. 

A su vez, los dirigentes de la Concertación son  conscientes de que la ciudadanía, en su aspecto mayoritario, declinará votar por una derecha decimonónica y defensora del inquilinaje mental, pero a la vez, aprovechando torcidamente lo anterior, creen que los chilenos han aceptado la añosa frase francesa que reza: “quant on ne trouve pas ce qu'on aime il faut aimer ce qu'on trouve” (‘si no encontramos lo que amamos, es preciso amar lo que encontramos’). Esa frase, posiblemente tiene alguna correspondencia en lo relativo al amor erótico, pero no en política, donde la gente manifiesta perfecta claridad de lo que no desea ni requiere. 

Por otra parte, la propia derecha (tanto la política como la económica) es responsable de la inexistencia de alternancia en el gobierno, pues con el tozudo apoyo que brinda al sistema binominal y a un economicismo clasista llevado al nivel de divinidad social, estructura su propio lugar secundario en la política criolla. ¿Cuáles son las causas de esto?

El sistema binominal  y la exclusión del voto chileno en el extranjero ha dejado al 20% del electorado nacional sin representación en el Poder Legislativo, y eso satisface al conglomerado opositor, a la vez que permite al empresariado –tan adscrito a los principios ideológicos de la UDI y  de RN- seguir optando por los gobiernos de la Concertación y preocupándose, en lo fundamental, de que la Alianza por Chile mantenga al menos un 35% de los sufragios para asegurar el derecho a veto en el Congreso, y así tener bajo control a los que considera sus mayordomos en La Moneda si estos, en algún momento de cordura ideológica, deciden  dar un golpe de timón al rumbo de la nave neoliberal llevándola a un puerto distinto en el que los trabajadores y el país puedan ser favorecidos. 

Todo este asunto, la derecha política   lo conoce pero insiste de manera burda y torpe en manifestar lo contrario. ¿Para qué?  Simplemente, para defender a ultranza los privilegios que ella misma se otorgó en el pasado dictatorial y,  a la vez,  cautelar los intereses económicos y sociales de sus  verdaderos mandantes: los  empresarios transnacionales.

Por ello, mientras la Concertación insista en aplicar los esquemas económicos y políticos heredados por la dictadura militar, a la derecha económica   no le interesará mayormente que sus representantes en la derecha política se hagan del gobierno, ya que sus privilegios se encuentran a buen recaudo gracias a que la gente sigue pensando,  erróneamente, que en La Moneda está instalada una administración ‘de izquierda’, o al menos ‘progresista’.  

     

 

 
 
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Comentarios (3)

#1

Teobaldo Ripolli|20-03-2008 03:46

El artículo me interpreta completamente.  Pienso exactamente lo mismo, pues es suficiente observar los datos mentirosos que aparesen en la encuesta CASEN para comprobar que la derecha y el gobieno engañan a la gente. 

Valoración: -1  

#2.- HIJOS DEP........

LA ROJITA|29-03-2008 16:24

BUENO LES DIGO AKELLOS DICTADORES K NUNKA SE SALDRAN CN LA SUYA ALLENDE Y LA GLADIS MARIN VIVEN NO COMO EL PERRO K MURIO 2 VESES    LA ROJITA

Valoración: -1  

#3.- Sin discusión

Firme y digno|04-04-2008 07:56

  Fuerte, claro y sólido artículo. A no engañarse con la demagogia concertacionista que solo  actúa como furgón de cola de la derecha pinochetista.  La concertación se está cayendo a pedazos y el sistema  neoliberal tocó techo ya que nada más puede ofrecera la gente y no ha sido capaz de acortar las enormes diferencias económicas y sociales que castigan a los chilenos.

Valoración: 1  

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