Buscar  

La 'mano mora' de Washington convulsiona a Sudamérica

Sin disparar un tiro ni desplegar intervención bélica directa, Estados Unidos está logrando su principal objetivo en la zona e incluso las FARC coadyuvan a que se salga con la suya
Arturo Alejandro Muñoz | Para Kaos en la Red | 8-3-2008 | 523 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/mano-mora-washington-convulsiona-sudamerica

EL ÚLTIMO ENTREVERO internacional, protagonizado por miembros de las fuerzas armadas colombianas en territorio del Ecuador, se inscribe en el amplio espectro de fórmulas usadas por algunos gobiernos para hacer y deshacer según les venga en gana. Esa fue, precisamente, la actuación que tuvo Álvaro Uribe, Presidente de Colombia quien, más allá de las tardías explicaciones entregadas, ordenó una incursión militar a territorio ecuatoriano usando el deshuesado argumento de “perseguir bandidos”.

Convengamos en un tópico esencial; a ningún país le resulta grato tener en su interior –cual espada de Damocles- grupos guerrilleros que han afianzado sus posiciones en determinadas localidades, constituyendo un Estado dentro del Estado. Las causales del porqué existen tales grupos son materia de otro análisis.

Habrá quienes defiendan la actitud férrea de un gobierno respecto a los grupos armados, y habrá también personas que otorgarán razón a los que tomaron esas armas para sublevarse contra un determinado orden social y económico que consideran definitivamente injusto. La Historia -esa vieja difícil de contradecir- nos muestra que, a lo largo del proceso político de las naciones, en más de una oportunidad aquellos individuos que fueron catalogados como “subversivos” terminaron constituyendo un nuevo gobierno.

“Subversivos, traidores y asesinos”. ¿No fueron esos los epítetos que usó Inglaterra contra George Washington, John Paul Jones y Thomas Jefferson? Lo mismo dijo el monarca español Fernando VII respecto de Bolívar, San Martín, Sucre, O’Higgins y todos los patriotas hispanoamericanos en las guerras independentistas.

Recuerdo al general Jaruszelsky, dictador polaco, y a Lech Walesa -su enconado adversario-, para seguir afirmando lo anterior. No olvidemos al guerrillero comandante Daniel Ortega, hoy Presidente de Nicaragua, ni al mismo Hugo Chávez que de golpista pasó a convertirse en mandatario electo. En Chile tenemos el ejemplo del general Carlos Ibáñez, expulsado por dictador el año 1931, elegido Presidente en 1952. Subversivos una vez, gobernantes más tarde. Y el ciclo continúa ad eternum.

La comunidad internacional ha aceptado –haciéndolo piel- que todo lo que ocurre al interior de una nación es materia que compete exclusivamente a los ciudadanos de esa misma nación. El asunto cambia cuando aquello que sucede en los territorios de un determinado país pone en riesgo la soberanía de sus vecinos, o se transforma en seria amenaza de genocidio. Los ejemplos de Adolf Hitler y el nazismo, así como lo efectuado por la desaparecida URSS en Europa Oriental, confirman el aserto anterior. Claro que para Estados Unidos tal argumento no es válido si se trata de sus intereses, y exige que el resto de las naciones lo aplique a ultranza. Washington afirma que el mundo le pertenece, creyéndose autorizado para invadir a quien le plazca.

En cuanto al serio problema suscitado en la frontera norte del país del Guayas, sería un exceso hablar de ‘invasión’ colombiana en términos bélicos ortodoxos. Sin embargo, el sólo traspaso de la frontera por parte de soldados del ejército regular de Colombia permite barruntar, al menos, que el gobierno de Uribe -causante del ilícito- no siente respeto ni consideración por el país cuya soberanía ha violado. Con mayor razón es dable expresar molestia e indignación si en ese territorio se produjo un bombardeo efectuado por aviones de la fuerza aérea colombiana.

El mandatario bogotano debió informar oportunamente a su par quiteño (y no cuando los hechos ya estaban consumados), lo que sucedía con el grupo guerrillero encabezado por Raúl Reyes, el segundo hombre en el mando de las FARC. La república de Ecuador, en el año 2007, desmanteló casi medio centenar de campamentos levantados en su territorio por esas guerrillas, lo que objetivamente señala la disposición del gobierno del presidente Rafael Correa en cuanto a luchar contra las incursiones de los irregulares colombianos.

Pero el presidente Alvaro Uribe olvidó convenientemente aquello y decidió llevar el muy norteamericano ‘Plan Colombia’ a tierras ecuatorianas, afianzando su confianza en el apoyo irrestricto comprometido por George W.Bush, quien nunca ha trepidado en establecer ‘cuarteles generales’ -armados y equipados- en zonas sudamericanas como Roraima (Brasil) y Paraguay (en la frontera con el gigante del samba y del café), aunque para ser rigurosos en el análisis, hay que indicar que en estos dos últimos casos Washington contó con la anuencia de los gobiernos de Brasilia y Asunción.

Hugo Chávez, el presidente venezolano, es para George Bush una piedra en el zapato. Pero Caracas jamás ha siquiera insinuado que desee ‘invadir’ nación alguna, menos aún incursionar en Estados Unidos. Al contrario, es este último país quien acostumbra instalar soldados y maquinarias bélicas en cualquier territorio que le parezca conveniente y atractivo. Recordemos que en América ello ya ocurrió en múltiples ocasiones; ahí están los ejemplos acaecidos en México, Guatemala, Aruba, Panamá, Nicaragua y Haití. Lo intentó también en Cuba (Bahía Cochinos) durante el gobierno de John F. Kennedy, pero fracasó…pese a que Washington mantiene un punto neurálgico en su poder: Guantánamo. En otras naciones de la región, EEUU utilizó fórmulas distintas a las anteriores, obteniendo éxito temporal en su planificación.

NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA
Bush es consciente de que Sudamérica no constituye una zona de fácil conquista y dominio como ha sido parte de Centroamérica y el Caribe. Quizá tampoco le interese invadirla bélicamente. Tal vez haya pensado hacerlo, pero en el Pentágono aún deben quedar mentes frías que le recomendaron callar y aguantar. O esperar que algún gobierno sudamericano abra las puertas motu proprio a la presencia militar norteamericana, para aprovechar esa nueva posición iniciando incursiones a otras repúblicas, pero siempre con mano ajena.

Las FARC, al entrar y salir del Ecuador como quien camina por el patio de su casa, le dieron a Washington una gratuita e imperdible posibilidad de intervención indirecta. Además, con tal regalo, el Pentágono puede hoy hostigar a uno de los escasos aliados ‘duros’ que Hugo Chávez tiene en el subcontinente. El otro aliado ‘chavista’ es Evo Morales, quien también enfrenta una severa crisis interna debido a la oposición de departamentos como Santa Cruz, Pando y Tarija. La ‘mano mora’ siempre está presente.

Además, sólo el tiempo dirá si la reacción del mandatario caraqueño Hugo Chávez sirvió realmente para mejorar la situación, o para encorajinarla, pues en lenguaje popular y directo declaró su intención de ‘guerrear’ con Colombia si algunos de los soldados -que obedecen al presidente Uribe- osaban pisar la frontera de su país. Diez batallones venezolanos fueron  movilizados el borde limítrofe de ambas naciones. Durante varios días la tensión estuvo clavada en el máximo soportable, ya que bastaba un disparo, una explosión de mortero, o la reacción destemplada de algún militar, para detonar el conflicto. Si ello hubiese ocurrido, Estados Unidos habría ganado el primer entrevero. Y las FARC también.

Por otra parte, si Rafael Correa –Presidente del Ecuador-  mantenía la secreta esperanza de contar a su favor con una decidida reacción –concreta y con hechos tangibles- del resto de las naciones sudamericanas, más allá de la solidaridad asentada en la verborrea insípida, se equivocaba.

Los chilenos sabemos que aquello es un asunto ímprobo, pues tanto Brasilia como Buenos Aires, Santiago como Asunción o Montevideo, y la OEA misma, aparte de emitir declaraciones a favor de la paz y de la soberanía de los pueblos, nada harían para impedir ni sancionar efectivamente cualquier atropello a esa misma soberanía que con tanta vehemencia dicen defender.

Y nada harían porque, simplemente, carecen de voluntad e independencia, tanto como de capacidad económica y bélica para evitar la tragedia. Aún más, es posible también que algunos de los gobiernos de la región consideren oportuno y conveniente que Washington intervenga para desestibar las administraciones ‘izquierdistas’ de Quito, La Paz y Caracas.

LOS PUEBLOS PIERDEN, SÓLO GANAN EEUU Y LAS FARC
Queda todavía una relevante variable a considerar. ¿Cuál sería la reacción de los pueblos de Colombia, Ecuador y Venezuela ante hechos próximos a una guerra? Ninguna de esas naciones puede asegurar que tras sus gobiernos se aglutinan las amplias mayorías ciudadanas. En cambio, las organizaciones opositoras a los respectivos mandatarios bien podrían dar curso a acciones de zapa, subversivas y violentas. Precisamente en ello confiaba Washington pensando en Quito y en Caracas…quizá es lo que deseaba provocar, evitando meterse personalmente en un nuevo zapato chino ya que aún no soluciona sus líos en Afganistán e Irak. Y menos lo hará Bush en año electoral y recesión económica.

Por ello, la apuesta de la Casa Blanca sigue en las manos de Uribe y de Correa, en la reacción de Chávez y en la inacción   complaciente de los gobiernos latinoamericanos. Mientras tanto, ‘Tiro Fijo’ Marulanda –el jefe de las FARC- sonríe complacido con los hechos que se suscitan, ya que cualquier acción bélica entre dos o más países de la región le darían a sus guerrillas un franco respiro y, además, la posibilidad de ampliar el territorio colombiano que él pretende gobernar.

Lo que sí queda claro, es que en la mayoría de las dictaduras, golpes de estado e invasiones que ha sufrido Latinoamérica desde fines del siglo diecinueve hasta hoy, la mano norteamericana y los intereses empresariales del imperio del norte han estado presentes para constituirse en el gatillo que detonó la tragedia. O han sido causantes principales de la misma.

Hasta fines de la década de los ochenta, el argumento norteamericano era la lucha contra el comunismo y la guerra fría. Esa guerra -nunca declarada oficialmente- dejó de existir hace veinte años. Tampoco hay comunismo; al menos no lo hay en forma de gobierno en Sudamérica. ¿Cuál es la excusa que esgrimirá Washington para intervenir militarmente en naciones no desarrolladas? El objetivo intransable del imperio norteño es el petróleo, el etanol, el gas, los recursos minerales, pesqueros, forestales y agrícolas.

A la Casa Blanca poco le preocupa hoy la ideología de los gobiernos latinoamericanos. Estos pueden ser derechistas, progresistas o izquierdistas…amigos, enemigos o neutrales. Al Pentágono y al empresariado transnacional acuartelado en USA les da lo mismo, pues en las naciones subdesarrolladas sus miras apuntan preferentemente a apropiarse –mediante cualquier evento- de los recursos anotados, incluyendo la Amazonía, la Antártica y las enormes fuentes de agua dulce que se ubican en la zona austral de nuestro continente.

Ahora que el Grupo de Río, reunido en República Dominicana, logró detener el entuerto, la pregunta que marca presencia en el ánimo de los latinoamericanos amantes de la paz y la democracia es la misma de antaño: ¿se propondrá –ante la o­nU- sancionar   al verdadero responsable de lo sucedido en la frontera de dos países sudamericanos,    o todo quedará en papeleos intrascendentes y palabras de buena crianza?

Las sempiternas declaraciones oficiales en relación a la paz, al combate al terrorismo, a la lucha contra el narcotráfico, a la soberanía de las naciones y asuntos similares, siendo necesarias, jamás han sido suficientes, pues las verdaderas y concretas causas de que existan los males ya anotados siempre resultan esquivadas por los gobiernos. En esos avatares, la ‘mano mora’ también está presente.

 
 
Más información:

Comentarios (2)

#1

10-03-2008 03:11

que asco medan todos ustedes

Valoración: 0      |  Avisar provocación

#2

Joselo|10-03-2008 14:01

Queasco ni nada!! Interesante articulo afirmado en la verdad historica. Quien puede discutir que los EEUU no han invadido los paises que se mencionan aqui? Los yanquis estan en recesion economica y nesesitan urjente los recursos petroleros gasiferos agricolas de su patio trasero. Con el sobrado argumento de luchar contra el narco en colombia se apoderaron de la conduccion de ese pais para seguir invadiendo los paises vecinos. Me gusto el articulo encontre interesante la teoria del autor.

Valoración: 0      |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Col·lectiu Kaos en la Red. C/ Sant Crispí, 182 (08222). Terrassa (Barcelona)