Manifestación unitaria en Barcelona el 2 de diciembre 
CONTRA EL CIERRE DE EMPRESAS Y LOS DESPIDOS
El 2 de diciembre nuevamente saldrán juntos a la calle trabajadores de distintas empresas afectadas por despidos o cierres. El objetivo es reclamar a la Generalitat la denegación de los expedientes de regulación en curso (Frape, Mercedes Benz…) y la readmisión de los despedidos de SEAT, así como exigir el apoyo del parlamento catalán a sus reivindicaciones. La manifestación esta convocada por la asamblea de despedidos de SEAT, el comité de empresa de Frape Behr y trabajadores de Mercedes y de otras empresas amenazadas, y cuenta con el apoyo de diversos colectivos sindicales (IAC, CGT, CO.BAS, CNT, SU…) y de la Xarxa contra els Tancaments i la Precarietat. 
Firmeza en la lucha
En las sucesivas oleadas de cierres por deslocalizaciones de estos últimos años, desde Lear y Samsung… hasta los actuales, la aceptación de los despidos colectivos se ha convertido en norma por parte de las grandes organizaciones sindicales y de los comités de empresa bajo su influencia, a cambio de algunas compensaciones económicas (indemnizaciones, prejubilaciones…), promesas de recolocación que luego no se cumplen y “planes sociales” que no aseguran nuevos empleos. La Generalitat ha presionado una y otra vez a los trabajadores para que acepten el cierre y el “plan social” como única salida posible. Sólo en contadas ocasiones, como ahora con Frape, la presencia sólida del sindicalismo combativo en la empresa rompe ese guión, resistiendo la presión patronal, de la Generalitat y de los grandes aparatos sindicales, y planteando la exigencia del rechazo del ERE por parte de la autoridad laboral.
La difícil situación de Mercedes Benz
La situación actual en Mercedes es más que preocupante. Nos hallamos ante una empresa multinacional con beneficios, mercado y tecnología, que busca descaradamente obtener suculentas plusvalías con la especulación de los terrenos y, de paso, abaratar los costes de producción mediante la deslocalización de parte de la producción a otra empresa y la subcontratación del resto. En estas condiciones, sin la aceptación de la representación de los trabajadores, la Generalitat no podría autorizar un cierre tan escandaloso.
Sin embargo, bajo la orientación del sindicalismo burocrático, en este caso de CCOO, el comité de empresa ha optado por la suspensión del proceso de movilizaciones y por empezar a negociar el cierre: traslado de una parte de la plantilla a la nueva empresa que retomará parte de la producción de la planta actual, prejubilaciones e indemnizaciones por despido. Esta situación solo podría revertirse si el sindicalismo combativo presente en la empresa se enfrentara abiertamente a esta orientación de la mayoría del comité y apelara al poder decisorio de la asamblea de trabajadores y a su disposición a la lucha; si levantara una alternativa basada en la continuidad de la empresa y en la firme exigencia a la Generalitat de la denegación de este ERE fraudulento. Si, en lugar de esto, los compañeros de FTC priorizan mantener la “unidad del comité” por arriba, el resultado final está cantado.
Solidaridad
La actual oleada de cierres pone en peligro miles de puestos de trabajo directos e indirectos, a sumar a los ya perdidos en procesos anteriores. Cada cierre consumado pesa además como una losa en la conciencia de los trabajadores, haciendo crecer la resignación y el desánimo ante los futuros procesos que vendrán. Recuperar y fortalecer el sindicalismo de clase pasa por librar una batalla dura, firme y unitaria, en defensa de los puestos de trabajo y de unos derechos arduamente conquistados que la patronal, con la colaboración en este caso del gobierno de la Generalitat y la complicidad del sindicalismo burocrático, nos quiere arrebatar. La solidaridad de clase, en esas circunstancias, es un arma fundamental que cobra todo su sentido.