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Un libro sobre el fusilamiento de Joan Peiró

Acaba de llegar a las librerías un libro póstumo de Josep Benet, “Joan Peiró, afusellat” (Edición de Josep Poca Gaya para ed. 62), homenaje a uno de los líderes obreros más íntegro de la CNT clásica
Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 24-12-2008 | 960 lecturas | 6 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/libro-sobre-fusilamiento-joan-peiro

Siguiendo con el hilo de los años sesenta (del artículo precedente), aquellos en lo que el que escribe comenzó a entablar relación con los restos del movimiento obrero derrotado, y con su cultura, puedo testimoniar que el nombre de Joan Peiró Belis (Barcelona, 1887-Paterna, Valencia, 1942), comenzó a “sonarme inmediatamente, y de manera muy singular cuando entré a trabajar en una fábrica de vidrio, Fresquería Pedret, en la que subsistían numerosos militantes cenetista con su historial de calvario particular. Los había muy diversos, el que “se había vendido” (bueno, los propios amos habían sido militantes), los que seguían silenciosamente contribuyendo (uno de los encargados nos montaba una coartada cuando salíamos para alguna actividad), y también los que habían sufrido tanto que habían perdido parte de la razón, entre ellos no al que siempre detenían cuando Franco visitaba Barcelona, y al que habían trastornado con las palizas que le habían dado. En ocasiones, en medio de los descansos, aparecía alguien que te contaba historias, y una de ellas era la de las cooperativas lideradas por Peiró, algunas de las cuales todavía subsistían por entonces. 

Peiró también era uno de los espejos en los que a Francesc Pedra le gustaba reflejar la historia perdida del anarcosindicalismo, y también estaba el libro de Albert Balcells, Sindicalisme a Barcelona (Nova Terra, 1967), o el Pere Foix, Apostols i mercaders,   con todo lo cual  se puede decir que, al menos en algunos medios, el referente de Peiró llegó a ser casi tan importante como el de Durruti, aunque representaba una cara muy diferente…Se puede decir que Peiró era el   principal presentante en el interior de la CNT del sindicalismo de industria y de la línea posibilista-revolucionaria en oposición a la insurreccionalista-faísta Nació en la barriada de Sants, auténtico cantera de anarquistas en su época y comenzó a trabajar en el ramo del vidrio a los 8 años. Analfabeto hasta los 15 años, sueña con ser torero, pero entra en relación con el movimiento obrero y se traslada a Badalona. A los veintidós años aprendió a escribir y hace su escuela en una constante lucha junto a la cual pone siempre una enorme voluntad por su ampliación cultural. Asiste a la fundación de la CNT como observador y en 1915 consigue la unión de los sindicatos de Badalona. Mentor de la formación y el desarrollo de la Federación de obreros Vidrieros, Cristaleros y Similares en todo el Estado español, que en 1919 adopta como acuerdo reclamar un salario igual para todos los obreros del ramo lo que se convirtió en una importante victoria proletaria.

Peiró empezó a escribir en el órgano de prensa la Federación, El Vidrio y pronto se convirtió en uno de los propagandistas más valorado dentro de la CNT. En 1917, Peiró defiende las tesis anarcosindicalistas y destaca al año siguiente en el congreso de Sants. En 1920 sufre dos atentados y es encarcelado en Soria y Victoria, siendo trasladado a esta última ciudad a pie en una de aquellas «conducciones ordinarias» que se hacían con los presos. Una vez en libertad, pasa a ser una figura de primera magnitud del sindicalismo. Se traslada a Mataró en 1922 donde se entrega a su profunda actuación cooperativista en la que consiguió un prestigio que todavía perdura. Llegará a ser director técnico de una industria de focos eléctricos, a la que situó en la cabeza del país y de la que sólo salió para ocupar su puesto ministerial durante la guerra, para volver una vez concluido su cometido. Durante la Dictadura de Primo, Peiró tuvo que huir a Francia, pero volvió para actuar en la clandestinidad. Durante esta época fue en dos ocasiones secretario general de la CNT, y está presente en todas las conspiraciones contra el dictador.

Durante la segunda mitad de los años veinte se puede decir que Peiró ocupa el lugar que dejó vacío Salvador Seguí, manteniendo siempre un prestigio por encima de cualquier consideración de tendencias. Escribe, anima y dirige Solidaridad Obrera desde la cual opone la necesidad de los Congresos frente al culto de la clandestinidad y se sitúa en un lugar intermedio entre los intransigentes y Pestaña. Teórico muy apegado a los principios pero también a las experiencias sindicales más cotidianas, Peiró se distingue por su continúa búsqueda de alternativas. En 1928 protagonizará una sonada polémica con el comunista disidente Joaquín Maurín (que se recoge en la obra El arraigo del anarquismo en Cataluña, edición crítica de Albert Balcells, A. Redondo, Madrid, 1973; reedición de Júcar, Madrid), y en el que participan por igual libertarios como marxistas, y en la que se denota esta característica. En 1929 rechaza la concepción de la CNT como mero continente, o recipiente, y condena el corporativismo. Por la misma fecha publica una serie de ensayos en los que profundiza sobre las relaciones entre sindicalismo y en línea de Seguí, afirma: el sindicalismo es imprescindible como escuela de organización, pero necesita del anarquismo para vadear la trampa del Estado y llegar a la comunidad de productores libres. El empirismo de Peiró le lleva a una colaboración positiva con la oposición republicana, en particular con el sector más catalanista. En 1930 firma el renombrado manifiesto llamado de «Inteligencia republicana», y asiste al nacimiento de la República con una posición opuesta a la del faísmo. Influenciado por las ideas de Cornelissen y Bersnard, defiende los sindicatos y federaciones de industrias con resolución, en una concepción de largo alcance en el que la acción cultural y educativa es decisiva. Peiró habla de proceso revolucionario y de revolución permanente en el sentido de negar la inutilidad de las huelgas locales, de las insurrecciones parciales y de reafirmar los conceptos del sindicalismo revolucionario, la revolución social se estructura desde la célula sindical y local para irse imponiendo gradualmente. Será al lado de Pestaña la firma más importante del Manifiesto de los Treinta, y seguirá a este en la FSL, para romper con él en las puertas de la creación del Partido Sindicalista.

Componente del Comité Antifascista de Mataró, Peiró emprende desde el primer momento de la revolución una denuncia de los excesos represivos de los grupos milicianos, escribiendo por ejemplo: «…Si la revolución consistiera en robar y matar, los ladrones y los asesinos serían los más grandes revolucionarios. Justamente, es todo lo contrario. Los más grandes revolucionarios, de los cuales la historia se complace en hablar, son los que más lejos se encuentran siempre de todo derrame de sangre y de la moralidad de las expropiaciones en provecho personal…». Vuelve a escribir constantemente en Solidaridad Obrera, donde defiende que hay que ganar también la guerra en la economía y propugna un régimen de transición en el que quepan todas las tendencias antifascistas, así como un mando único militar para ganar la guerra, que considera como lo más importante. Fue obligado por la disciplina a ocupar el Ministerio de Industria en el gobierno de Largo Caballero, tarea que cumplió cabalmente aunque más tarde la consideró como una experiencia errónea. En sus escritos de 1938-39 se muestra descorazonado, desconfía de la UGT hegemonizada por los comunistas y afirma que la CNT no tenía que estar colaborando y que debió de haber hecho la revolución en el primer instante. También trabajó al frente de la Dirección General de Electricidad de la Generalitat. Uno de sus últimos artículos fue en defensa del POUM, exigiendo el juicio de los que habían calumniado, raptado, torturado y asesinado a Andreu Nin.

Al ser invadida Cataluña, Peiró atravesó la frontera francesa y trabajó para el JARE. Después de una serie de vicisitudes y de haberse negado a abandonar a los suyos marchándose a México es detenido por la policía francesa y entregado a la Gestapo que, a su vez, lo entregó a las autoridades franquistas. Su proceso es una demostración de la liturgia bárbara de la España más negra, del grado de envilecimiento a que llegó el franquismo y sus servidores. Los jerarcas del sindicato vertical trataron vanamente de corromperlo, y luego de destruirlo Peiró rechazó de plano cualquier complicidad con el régimen, prefiriendo el fusilamiento tras haber sido sometido a un Consejo de Guerra del más puro estilo franquista.   Sus últimas palabras fueron: “!Soldados¡ ¡Esta es la justicia de Franco!” La actual CGT lo tiene como uno de sus principales referentes. Benet reconstruye toda esta fase con una minuciosidad agobiante, haciendo que los hechos hablen por sí mismos. Y lo hacen.

Al morir dejó inconcluso algunos proyectos como una propuesta de reconstrucción económica de España sobre nuevas bases y un libro que debía titularse Análisis crítico de la historia de España. Pere Gabriel ha recopilado sus Escrits entre 1917 y 1939, obra imprescindible para conocer a Peiró. Júcar ha publicado Trayectoria de la CNT con un prólogo de Felipe Aláiz y un epílogo de José Villaverde. Otras obras suyas son: Ideas sobre el sindicalismo y el anarquismo (1930), Perill a reraguarda (1936), Problemas y cintarazos, cuya primera edición tuvo lugar en 1946. El canal TV3 produjo un riguroso documental sobre su asesinato, Joan Peiró i la justicia de Franco, que recoge testimonios de sus hijos (Guillermina y Joan), así como de Isidro guardia, que estuvo con él en las prisiones, y diversos compañeros y amigos suyos. Para mayor detalle: Joan Peiró, Sindicalismo y anarquismo. Actualidad de una historia, en Anthropos (nº 114), un “dossier” bastante completo sobre su vida y su obra...

 
 
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Comentarios (6)

#2.- Muy mal, muy mal....

Yo mismo.|24-12-2008 18:33

Si piensas que las patrullas de control fueron "instituidas" por Lluis Companys vas muy mal. Empieza de nuevo desde el principio, y luego vuelve, a ver que tal.

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#3.- la punta de llança de la revolucio social

Pere|24-12-2008 18:42

El 1917, John Reed va esta a punt de morir afussellat pels obrers russos que el confongueren amb un espia

  El 1936 les patrulles de control i les milicies, el poble en armes, eran la punta de llança de la revolució social, malgrat els excessos i els desmans, tant al front como a la reraguarda van jugar un paper primordial per aturar el feixisme i salvaguardar la naixent -encara que precaria- nova situació revolucionaria

  http://www.fundanin.org/laexpe.htm#giro

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#5

Gohan|25-12-2008 00:12

Eso no fue asi como dices el mismo president Companys dejo que salieran  muchisimas personas de derechas de Barcelona:  Tras el fracaso del golpe del 18 de julio en Barcelona, Companys decidió dejar partir por el puerto de Barcelona en barcos extranjeros a unas cinco mil personas sospechosas de poca simpatía con el régimen republicano cuya seguridad no podía garantizar[1] en el clima de desbordamiento por la gran cantidad de asesinatos que se produjeron en la retaguardia en los días posteriores. http://es.wikipedia.org/wiki/Llu%C3%ADs_Companys#Guerra_Civil

  Respecto a las patrullas de control fue una cosa que poco a poco se fue controlado. El mismo consejero de justicia, Andrés Nin, hizo todo lo posible para ir controlando la violencia incontrolada que nada tuviese que ver con la revolució. En fin hubo muchas muertes y cosas evitables como en cualquier guerra, pero las autoridades republicanas trataron de frenar la violencia (en terminos generales) mientras en el otro lado no habia mas que llamadas al exterminio, ya me gustaria que Mola o Queipo de Llano hubiesen tenido gestos como los de Companys de sacar a la poblacion que no simapatiza con la republica fuera del país.

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#9.- la represion franquista

dani|25-12-2008 11:51

os estais equivocando mucho...la represion franquista no respetó ninguna ley, es cierto que hubo tribunales pero al margen de elos los paseos se siguieron dando durante toda la guerra, asi como los asesinatos indiscriminados.

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#12

al 6|26-12-2008 13:02

Preguntaselo a Federica Monsteny y Germinal Esgleas que se pasaron 40 años al frente de la CNT en el exiliio, ni los Borbones han tenido tanto poder en España como estos en la CNT.

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#14.- Terror

Pere|26-12-2008 17:14

al  13

La gent de Catalunya recorda molt be la violencia legal i il.legal que al 34 va fer la dreta, i anteriorment a la llei de contractes de conreu

la gent de Catalunya recorda molt be la repressió de l'Octubre

la gent de Catalunya recorda molt be que malgrat repressió indiscrimanda els primers mesos de la Revolucio els mateixos Comites amagaven possibles victimes injustificades

la gent de Catalunya no recorda tant be, pero no se n'oblida, de l'obra constructiva de la revolucio feta per Comites i col·lectivitats arreu del pais

la gent obrera de Catalunya se'n recorda molt be, perque tots podem averiguar el nostre passat, de qui era qui, amos, burgesos, terratinents, lligueros, de l'esquerra, botiguers, psuqueros, jornalers, treballadors, camperols, pumistes, ceneteros, represaliats, falangistes i frares fatxes (i frares no fatxes)

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