Los mal llamados conservadores; esos que pretenden abarcar y copar todo el pensamiento político (desde el centro, pasando por la extrema derecha hasta el mismísimo rojerío camuflado o adornado si llegara el caso) se pasan la vida política, pero también la social y mediática, soltando paridas. El escabroso andamiaje de sus retorcidos propósitos las favorecen, y la resonancia que les dan los medios son, para ellos, una tentación insuperable.
  Ni el "hombrecillo insufrible", como llama Manuel Saco al Aznar ese, ni sus epígonos que le siguen cual ratillas al flautista de Hamelín, ni Fernando Savater  con su reciente Manifiesto sobre el imaginario peligro que corre la lengua castellana, merecen respuesta. Eso es lo que quieren: que nos desgañitemos, que nos exasperemos, que afilemos el seso explicando a nuestros cercanos lo obvio negado por ellos; que nos esforcemos en círculos y medios que ni oyen ni frecuentan ni hacen caso; que hagamos como el  psiquiatra pardillo que pierde los estribos razonando al orate.
  El artículo de hoy, de Juan Carlos Moreno Cabrera, Catedrático de Lingüística General en la UAM, construido magníficamente -eso es cierto- en claves jurídico-filológicas para responder a esos mamones del Manifiesto-parida sobre el castellano, es un buen ejemplo de esa tan buena como baldía voluntad a que me refiero y que no tengo. Está plagado de alegaciones formidables, sólidas y apabullantes que ponen en evidencia a esos cretinos y a las incoherencias de su texto. Y en el mismo rotativo, con su acierto acostumbrado, Manuel Saco ridiculiza al “hombrecillo insufrible” que acaba de soltar las paridas acostumbradas, con motivo de la liberación de Ingrid Bethancourt. Por eso, ¿creen ustedes que vale la pena contestarles? ¿no será más eficaz el desprecio, el no hacerles ni puñetero caso para ver si pronto se eleva un poco el nivel discursivo de este país, tan bajo como primario?
  Savater asume el papel de vigilante de la playa nacional. Lo desempeña tanto desde una disparatada ética como desde una destartalada ideología. Y el hombrecillo carece de ética y posee una siniestra ideología. Y ambos sueltan sus paridas porque en estos tiempos tan partidarios del torbellino y de lo cuanto menos duradero mejor, el disparate atrae, el disparate llama mucho más la atención que el juicio recto y el común sentido. Eso es lo que les ocupa; que hablen de ellos... “aunque sea bien”, como decía Unamuno. Se resisten a perder uno de los centros de atención porque les deprime el olvido...
  En suma, está claro que tanto Savater como el hombrecillo y todos cuantos les secundan vomitan las paridas para sentir, en el fatídico punto G de la popularidad -donde está situada la erótica del poder y la influencia- las reacciones y protestas que provocan. Es frecuente este fenómeno psicológico entre mediocres con el cacumen descolocado o demasiado “colocado”. En personajillos que nunca han oido la palabra discreción y prudencia como altísimo valor. Por distintos motivos conozco bien esta catadura. Y por eso creo que a Savater y al hombrecillo se les honra inmerecidamente respondiéndoles con esmero. No basta con saber leer. Hay analfabetismos mentales y los padecen precisamente gentes eruditas pero lerdas, ilustradas pero necias: las peores. Así es que hay que tratarles con desprecio, ignorándoles y como lo que son: agitadores necios y vanidosos como han parido pocas madres después de Franco.
#1
04-07-2008 14:52
pobre sabater, me esta dando lastima, pero esta bien, se lo tiene merecido.
esta expresion es buenisima: "el punto G de la popularidad"  <--- tres puntos!!!
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#2.- Hablar sin miedo
Luis|04-07-2008 20:25
Si, en efecto,   pero Richart se puede expresar y decir sin miedo lo que le da la gana y en cambio Savater no puede decir nada que no convenga a algunos, y eso en su pais,  en Euzkadi, donde le han condenado a muerte los "revolucionarios nacionalistas(???)".
Porque si en España la pena de muerte está abolida, los de ETA la práctican en juicios sumarisimos.
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#3
04-07-2008 23:13
Totalmente cierto es que existen analfabetismos mentales. Hace ya muchos meses dije por aquí que en cortijo-banaña lo que sufrimos es altísimas cotas de analfabetismo social. Alguien intentó ridiculizar mi "ocurrencia". En fin.
Efectivamente, lo acertado es ignorar a estos individuos. Yo he estado sin televisión bastantes años, pues sencillamente es algo que suele conducir a la degradación, embrutecimiento, incultura, violencia, etc., etc., etc.
Un ser humano debe intentar ser fiel a su conciencia. Toda esta marabunta de personajillos al servicio de El Sistema y alimentándose de él, no son ningún ejemplo de humanismo, ni de conciencia humana; todo lo contrario, más bien. Representan al Poder, al Capital, a la brutalidad. Ciertamente intentar razonar con ellos es demencial.
Ahora sí tengo televisión, pero es un ejercicio de contemplar hasta dónde (intuyo que esto va mucho más lejos) llega la miseria humana de los servidores de El Sistema, del Poder, del Capital.
Muy bueno el artículo.
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#4.- Hospital psiquiatrico
Loco de remate|05-07-2008 15:22
Si según mi diccionario «  un analfabeto  » es una persona de no sabe leer, no se muy bien le que quieren decir las palabras «  analfabeto social  » y «  analfabeto mental  ». Toda la retahíla de palabras que emplea Richart se podrían simplificar hablando de “propaganda”. ¿Pero en verdad la Propaganda es solo una especialidad del “Sistema, del Poder y del Capital”?
¿El Estado chino, por ejemplo, que aparentemente es el modelo actual de Richart, no utiliza también la Propaganda para sus fines propios que tienen de comunistas como yo de sectador de la Secta de los Dientes de Oro?
¿En cuanto a la palabras “Analfabeto mental” los enfermeros que se agitan en Kaos, las traducen por “Enfermos mentales” y se preparan como en el antiguo modelo soviético, también preferido por Richart, para crear hospitales psiquiátricos donde encerrar a los desafectos a esos modelos?
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