Buscar  

Las monsergas de Aído

Aído se ha propuesto ser el Pepito Grillo de Pinoccio, la conciencia de la mujer cuyo perfil sólo ella tiene en la cabeza.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 27-6-2008 | 456 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/las-monsergas-de-aido

  Sí, porque no es el de la mujer universal, pues hay millones de mujeres que la obse­siva igualdad, tal como la ve y siente esta mujer, la ven de otra ma­nera; y otros millones de mujeres que, salvo en el plano laboral, no la desean en los términos que esta ministra semi­moza se empeña en dotar a toda la sociedad española.

  Ahora también denuncia como “atentado a la igualdad” -"su" igual­dad- el hecho de que las mujeres islámicas lleven pañuelo. Es lo que tienen las obsesiones. Ve desigualdad por todas partes, aunque la desigualdad presunta de otras culturas no sea cosa suya.  Y por eso no se conforma con atajar las desigualdades legales, institucio­nales, económicas o laborales (las únicas que a un funcionario gu­bernamental debe preocupar) que como reducto puedan quedar to­davía en España entre hombre y mujeres. Ahora presta atención también a otras costumbres que no le conciernen... 

    No va a despertar más la conciencia,  ni más  conciencias co­ntra la desigualdad, sino todo lo contrario. Confunde igualdad e iden­tidad, equiparación y uniformidad. Tampoco promo­verá avan­ces. Va a terminar provocando el efecto contrario. No se puede afrontar la igualdad de género más allá de lo que el sentido común dicta. Porque, como decía el otro día, esta ministra ociosa (que no hace más que darle vueltas a la cabeza para que no se la olvide) plantea la relación mujer-hombre en términos de confronta­ción permanente, no de alianza y asociación. Su falta de mesura y de prudencia causa desequilibrios y mareo.

  No sé cómo no se da cuenta. Una cosa es que los gobiernos y el sector empresarial retribuyan y apliquen los derechos del trabajador a cada empleo por separado sin distinción de sexo, de edad o de cuna, y otra que la relación entre el hombre y la mujer degenere en una vigilancia constante que suena a represalia histórica. Una cosa es que a igual cometido igual retribución y consideración, y otra que transmute la naturaleza femenina y, de paso, la masculina. Una cosa es que, por la deriva de una cultura burguesa Aído quiera pa­sar todos los días la aspiradora, hacer todos los días su cama,plancharse su ropa, y otra que nos obligue a todos y todas a esas costumbres, pues yo sólo la paso una vez al mes, me hago la cama cada dos días y no la plancho porque prefiero llevar arrugada la ropa. Pero ella, además, lo quiere todo en una legislatura que no comprende siquiera un lustro. Una cosa es tratar por todos los me­dios que nadie, por descargar en un muelle mercancías, cobre ni más ni menos por ser hombre, mujer, niño o niña, joven o anciano, nacional o inmigrante, y otra adulterar a estas alturas de la vida de la humanidad el yin y el yan.

  Yo creo que ya está bien. Esta frenópata de la igualdad da más importancia a la imposible identidad entre hombre y mujer que a la verdadera y gravísima desigualdad social que reina en la sociedad espa­ñola en otros y más importantes ámbitos y por otros motivos.

  Le importa un bledo, por ejemplo, que 140.000 españoles luzcan cuentas bancarias con saldos por encima del millón de euros; o que la monarquía sangre las arcas del Estado, mientras decenas de mi­llones de españoles se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Esto sí es discrimina­ción digna de una revuelta o de una huelga general, no que todavía queden mujeres en Galicia, en Ex­tremadura y otros lugares de Es­paña con pañoleta, y que las isla­mistas lleven pañuelo; algo que, por otra parte y por sí mismo, no le incumbe en absoluto a la esquizoide Aído.

  Y si la ministra tiene muchas carreras, muchos masters y mu­chas tablas, peor que peor. Pues pone sobre el tapete el estrago que puede causar el exceso de ilustración en una persona dema­siado joven. Y también la inconveniencia de un ministerio dedicado a la igualdad que precisamente está ya en la práctica conseguida, en detrimento de la lucha contra la desigualdad social; ésa que es un cáncer pues no sólo no se estrecha, sino que cada vez se agranda más.

  En el tema que la ocupa hoy, la propia ministra Teresa Fernández de la Vega la ha corre­gido y ha recordado que “hay que respetar las diferencias cultura­les”. Esta mujer, Aído, es un desastre... de mujer.


         

 
 
Más información:

Comentarios (5)

#1

27-06-2008 18:48

UNA ENCHUFADA MAS DEL ZAPAPEDO Y ENCIMA NO SABE NI HABLAR, VAMOS    VA   AL CONCURSO "CIFRAS Y LETRAS" Y DICE MIEMBRA , SE RIEN DE ELLA Y LA DAN 0 PATATERO .

Valoración: 1      |  Avisar provocación

#2

27-06-2008 19:27

Esta es una caradura buena, lo dice uno que trabaja en la Junta y sabe quién es la Aído

Valoración: 0      |  Avisar provocación

#3

Un@ +|27-06-2008 22:15

A tod@s le queda algo del camino recorrido Ansar la becaria del Bush, el zapatero remendón del rey, la Aguirre y su famosa "Sara Mago"... y a ésta con sólo decir "la miembra" ya se sabrá de quién se habla.

Valoración: 1      |  Avisar provocación

#4

Lilith|28-06-2008 15:03

Por favor, que alguien le ponga a esta imbécil el pañuelo en la boca un ratito, a ver si deja de decir memeces aunque sea temporalemente, o mejor, que la quiten de ahí y dejen que otra persona haga su trabajo, estoy harta de ver inútiles en los ministerios.
Es que oyéndola se me quitan las ganas hasta de ser mujer, no sea que alguien piense que todas somos iguales.

Valoración: 1      |  Avisar provocación

#5.- la "miembra" del gobierno 'zapa' la ministra aído

08-07-2008 11:26

"miembras" y miembros, españolas y "españolos", pianistas y "pianistos",... este es el lenguaje m o d e r n o, al oírlo o leerlo parece una carrera de obstáculos, pierde el ritmo cadencial, la cacofonía es una constante, tb. me desconcierta cuando ponen la @rroba para abarcar  los géneros masculino y femenino en una misma palabra,  ejemplo:  ciudadan@s, español@s   y otras palabras más, así es, aunque  las palabras terminen en "a" u "o" también son neutras, no debemos olvidar que las terminaciones "o" nos vienen del latín "us".

Valoración: 1      |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Más información en Kaos en la Red
Cultura Educación Estado Español Mujer Opinión
Col·lectiu Kaos en la Red. C/ Sant Crispí, 182 (08222). Terrassa (Barcelona)