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Elecciones 2008. Análisis desde la izquierda anticapitalista - Estado Español - Izquierda a debate - Laboral / Economía versión imprimir Enviar esta noticia a un amig@ Convertir a PDF Noticia Anterior Noticia Siguiente
Larga mañana de resaca. Apuntes sobre la crisis económica
Si Zapatero quiere soluciones a la crisis,  tendrá que buscarlas  a la izquierda.
Jónatham F. Moriche (Para Kaos en la Red) [11.04.2008 17:52] - 170 lecturas - 0 comentarios

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La subida del precio de los alimentos y el colapso del mercado inmobiliario han devuelto a la economía al primer plano del debate político, después de un largo período en que la atención del público se ha ha dirigido, o ha sido dirigida, hacia cuestiones de otra índole. Por desgracia, los datos económicos han sido empleados por los políticos (de uno y otro signo) más como instrumentos para la defensa y el ataque electoral que como materia de riguroso análisis y serena discusión. A fin de aclarar algunos rasgos centrales de la actual situación económica, frente a la hueca palabrería de los discursos políticos y los titulares de prensa, hay que hacer un poco de memoria y poner en cuarentena el concepto mismo de "crisis económica".

En 1997-1999, el virus del colapso financiero atravesó Extremo Oriente, Rusia y Latinoamerica y dejó a la vista la endeblez de las estructuras de la globalización. En 2000 la crisis saltó de la periferia al centro del sistema, con el desplome de los valores "puntocom" y el caso Enron (el mayor fraude financiero de la historia) en EEUU. La larga serie de catástrofes que vivimos desde entonces (elección fraudulenta de George W. Bush en 2000, atentados del 11-S en 2001, invasión de Iraq en 2003...) es la larga mañana de resaca tras la enloquecida noche de juerga financiera de la "primera globalización". Con el paso de Clinton a Bush, al desorden mundial neoliberal le sucedió el desorden mundial neoconservador, que añade a la avaricia y la insensatez del primero las obsesiones religiosas y un incorregible gusto por el napalm y la sangre humana. En términos económicos, sus consecuencias son conocidas: el barril de petroleo a 100 dólares es por sí sólo motivo suficiente para una crisis económica profunda, global y permanente. Vivimos inmersos en una sucesión interminable de picos al alza y a la baja de valores bursátiles, sectores económicos, materias primas, monedas y naciones. En este marco no existen las crisis, en tanto que bruscas rupturas con una situación previa de equilibrio, porque no hay ningún equilibrio que pueda romperse, sino una inestabilidad permanente que encadena a gran velocidad episodios de euforia y melancolía. Los efectos negativos de los desequilibrios rebotan indefinidamente como una "bala mágica" hiriendo siempre a alguien en algún punto del globo. Conforme el desorden se amplifica, la bala acelera su vuelo e incrementa su potencial destructivo. A medio plazo, sumando los estragos económicos, sociales, culturales y medioambientales que provoca, la globalización capitalista equivale básicamente a una sofisticada forma de suicidio colectivo para la Humanidad.

A este marco de desorden global, en España hay que sumar un mal añadido: el colapso del sector inmobiliario tras una década de desvarío que ha expoliado el territorio, devastado el medio natural, acentuado los desequilibrios sociales y degradado la ética de la vida pública hasta extremos insoportables. En su brillante discurso de investidura, el presidente Rodríguez Zapatero ha definido una sociedad decente como aquella que no abandona a los suyos al infortunio. Una bella formulación para una decencia difícil en un sistema económico basado en el infortunio de los muchos para beneficio exacerbado de los muy pocos, con el mayor y más reiterado desprecio por el bien común, hasta hacer de la desgracia colectiva, como explica Naomi Klein con su teoría del "capitalismo del desastre", una nueva y boyante forma de negocio. Si en este panorama Rodríguez Zapatero tiene verdadero interés en pasar del terreno de la poesía al de los hechos, no le bastarán los tibios consejos y la ortodoxia neoliberal de Pedro Solbes y Miguel Sebastián. Va a tener que mirar más a la izquierda en busca de medidas que permitan mantener la cohesión social frente a la crisis y crear mecanismos de transparencia y seguridad que impidan que este injustísimo desorden se perpetúe como norma. De momento, la tarea más urgente es resolver el grave dilema que enfrenta los intereses de una decena de grandes bancos con los de una generación de españoles hipotecados de por vida por unas casas que en poco tiempo pueden valer poco más que los ladrillos con que están hechas. Y a largo plazo, hay que reescribir las normas que en nuestra sociedad regulan la convivencia entre capitalismo y democracia. En favor de la democracia en esta ocasión, para variar. Sin duda, un presidente de izquierdas sabría de qué lado estar ante estas cuestiones, y buscaría herramientas, tan radicales como fuese necesario, para hacer prevalecer el bien común. No sólo sería una extraordinaria noticia para los españoles: sería además la mejor prueba, y todo un referente y un acicate a escala europea y global, de que la socialdemocracia tiene algo qué decir ante los tiempos difíciles que vivimos y los inciertos que se nos avecinan, si ha aprendido algo de la pesadilla neoconservadora o si, por el contrario, va a volver a pastar mansamente en el mismo modelo neoliberal cuyo fracaso abrió las puertas del infierno del que salieron Bush y los suyos. No es reto pequeño. Tenemos cuatro años para descubrir si su ánimo y sus convicciones dan para tanto.

Jónatham F. Moriche, abril de 2008

jfmoriche@mail.com | http://jfmoriche.blogspot.com

[Este texto se publicará en el próximo número de La Crónica del Ambroz, disponible en su versión digital en http://www.radiohervas.es]



Más información en Kaos en la Red:
Elecciones 2008. Análisis desde la izquierda anticapitalista
Estado Español
Izquierda a debate
Laboral / Economía



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