Una vez escenificado el presunto apoyo al presidente del gobierno para derrotar a ETA, Mariano Rajoy, el líder de la oposición que ostenta el dudoso honor de ser el primero en hacer todo lo humanamente posible para conseguir hacer descarrilar un proceso cuyo objetivo era la consecución de la paz, debía comparecer, con carácter de urgencia, ante los micrófonos de la emisora oficial de los obispos, que dicta consignas y exige explicaciones al Partido Popular con la permisividad y el beneplácito de sus dirigentes.
Es fácil imaginar a un nervioso y preocupado Mariano, apresurándose hacia los estudios de la COPE a mendigar la aprobación de Federico a su recién estrenada estrategia de indulgencia hacia el presidente Zapatero. Después de los protocolarios saludos y miradas de soslayo al “talibán de las  ondas”, tratando de predecir si se encuentra en territorio amigo en calidad de responsable hombre de Estado o en territorio comanche como timorato “Maricomplejines”, se dispone a resistir estoicamente el interrogatorio de Federico y sus secuaces.
Sus temores se verán rápidamente confirmados cuando el conductor del programa de radio, secundado por sus fieles tertulianos, se apresta a exigir al líder del PP una fecha de caducidad a la tregua concedida al presidente del Gobierno. Intervenciones en antena de oyentes ávidos de sangre presidencial, censuran a Rajoy la mano tendida al presidente traidor. Ahora no es tiempo de unidad. Es momento de poner contra las cuerdas al enemigo, que no es precisamente ETA. Los incondicionales de la emisora que dispersa el odio a través de las ondas andan algo inquietos ante la perspectiva de una súbita reconversión al sentido común de Rajoy, que signifique un cese de las hostilidades contra Zapatero. Resulta inimaginable un escenario político de consenso, en ausencia de gresca y sin manifestaciones callejeras anti-ZP.
El forjador de españoles normales y decentes, antes de que sus criaturas se rebelen contra su creador, intenta apaciguarles asegurando que de ninguna manera quedará fuera de la campaña electoral la política antiterrorista. Una campaña sin ETA, De Juana y Otegui sería, parafraseando al propio Rajoy, una campaña a todas luces absurda, y para ratificar su compromiso, el temeroso Mariano se apresta a confesar a su patrono que el nuevo talante moderado exhibido ante su confiado enemigo no es más que una artera maniobra para pillar a su presa desprevenida y atraparla por sorpresa: “Pues ayer él… él no se creía que yo iba a hacer lo que hice ni de coña, vamos. Con lo cual se quedó así, un poco… y  luego salió ‘la otra’ que se veía que debía tener otro rollo preparado y sobre la marcha hizo una intervención un tanto extraña”.
Pero a pesar de su empeño, Mariano Rajoy no consigue convencer a un auditorio enardecido durante tres años con el veneno de la crispación, que se resiste a regresar a una anodina existencia sin su dosis diaria de improperios y disparates dialécticos que reproducir y propagar por bares y tabernas.
Tal vez ahora comprenda el líder del PP lo sencillo que es hacer salir a los exaltados de las cavernas y lo difícil que resulta convencerles de que vuelvan a entrar por su propio pie. Quizás en ese fingido ataque de sensatez le ayude a reflexionar sobre el peligro que conlleva tanto emponzoñar la convivencia y azuzar las más bajas pasiones, con tanto llamamiento a la “rebelión cívica”; tanto Zapatero arrodillado ante ETA, traicionando a los muertos y vendiendo Navarra (lo de este hombre es un no parar); tanto sábado tomando las calles exigiendo dimisión y paredón sin que ningún miembro de su partido hiciera llamamiento alguno a la moderación”; tanto acto de “afirmación nacional” entre cánticos y banderas del pasado; tantas camisas azules aireando su olor a naftalina; tantas tretas marrulleras, exageraciones y mentiras deliberadas.
Los ciudadanos que no somos normales ni decentes no podemos confiar en quién se ha pasado por el forro todas las normas democráticas haciendo de la política antiterrorista el eje central de su oposición para desgastar al Gobierno. Ahora dice que ofrece su apoyo incondicional al presidente para derrotar a ETA y que deja los reproches para una ocasión más propicia. Es el abrazo del oso. Es el beso de Judas. Es una tregua trampa.

14-06-2007 21:00
la supuesta tregua ppera durara poco.
  Arrieritos somos......
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La pregunta
14-06-2007 21:09
que me gustaría que nos hiciéramos una mayoría significativa del pueblo español (y de las colonias), es si, siendo Federico un gilipollas que representa a los obispos (Federico sin los de la sotana no sería nadie), todos los obispos son también gilipollas o hay alguno que se salve.
Porque si hay una feliz concordancia entre ambas partes, ¿no sería justo y necesario que cuando denostamos (con razón) al orate en cuestión, no nos olvidemos de quién y quiénes lo mantienen en el "candelabro"?
Porque de lo contrario atacamos al mensajero y nos olvidamos del señor Ratzinger, el apóstol de las  colonizaciones beneméritas, esas que el colonizador lleva a cabo por altruismo y sacrificio personal, aunque a veces se le vaya la mano y mate y descuartize unos cuantos centenares de miles de originarios recalcitrantes y desagradecidos.
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PP-PSOE no quieren la paz
15-06-2007 10:44
No caigamos en el tremendo error de situar al PP como exclusivo responsable del fin del proceso.
El PSOE no ha tenido voluntad política alguna de asentar las bases de diálogo democrático (mesa de partidos, derecho a decidir) que hubieran posibilitado comenzar a caminar hacia el final del conflicto.
El PSOE utiliza al PP como excusa de su propio inmovilismo.
¿Ha estado el grupo PRISA a favor del proceso?
¡Democracia para Euskal Herria, democracia para el estado español!
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Estoy contigo
Butzer|15-06-2007 12:46
Los medios de comunicación son los mas beneficiados de los enfrentamientos entre PSOE y PP porque venden más. Ni al PP ni al PSOE parece interesarles ir juntos contra ETA. Y ni aunque estuvieran dispuestos lo tendrían fácil porque 3 años crispando y enfrentandos, con tantos medios de comunicacion y palmeros a sus espaldas pesan. Un giro de 180 grados es casi imposible por no decir improbable.
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xxx|15-06-2007 16:51
Quizá el matiz sea importante. Una cosa es la sana y respetable crítica y otra los insultos basados en tópicos manipulativos y concordantes con el sistema.           
                                          ORAIN BAKEA, ORAIN HERRIA
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Míguel|15-06-2007 19:27
A ver vivo en un sin vivir y es que no entiendo: dice ZP que ahora es la hora de la unidad contra los malos y que se acabó hablar con terroristas...joder!!pues en 15 días se ha reunido con Condoleezza Rice y Rajoy!!! si estos no son terroristas qué narices se supone que son?
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a Miguel
un lector|15-06-2007 23:37
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