El ser humano no existe en solitario. El alma de quienes nos rodean es el espejo que refleja la nuestra, y es en esta relación con nuestro entorno donde fraguamos nuestra dignidad y toma sentido nuestra existencia.
 
No alcanzamos dignidad en solitario sino que necesitamos del entorno para dignificarnos, pues es la dignidad que nos conceden quienes nos observan lo que nos dignifica.
 
La dignidad no viene de lo alto, de ningún orden sagrado, de ningún poder supremo ni de ninguna institución ni ley ni reglamento. La dignidad nace del compromiso y es sinónimo de merecimiento.
 
La dignidad de gobernantes y jerarcas radica en el compromiso que asumen de servir al pueblo. Sin compromiso y sin servicio no hay merecimiento, y sin él la dignidad se pierde. Y sin dignidad la autoridad desaparece y se torna autoritarismo, y el autoritarismo degrada a quien lo ejerce.
 
Políticos y clérigos no están ahora al servicio del pueblo. Posiblemente nunca lo estuvieron, pero sí que hubo momentos en que unos y otros necesitaban guardar las apariencias para manipular las masas en favor propio. Hoy ya ni eso necesitan, pues el mundo está envuelto en una red tupida que aprisiona a los pueblos de los cinco continentes, y no hay bosques ni montes ya en parte alguna para albergar proscritos. Y así, sin más preámbulos, quienes gobiernan pueden ponerse ya desde un principio y sin tapujos del lado del más fuerte, de quien tiene el poder y oprime al pueblo. Ni engañar necesitan, pues nadie se los cree, pero aun así mienten como bellacos y se empeñan en convencer a la gente. ¿Será que es ancestral el hábito de aderezar los palos con discursos?
 
Sea cual sea la razón de tanta hipocresía, el pueblo ve venir desde muy lejos a los falsos profetas, a los lobos disfrazados de corderos, y en consecuencia con esa falta total de merecimiento les niega la dignidad que ellos reclaman tercamente mediante propagandas y demostraciones de fuerza. Mal camino para el humano progreso. Porque no basta con volverle la espalda al mentiroso, sino que hay que moverse. No hay dignidad sin responsabilidad. No basta encogerse de espaldas y seguir por el camino propio sin implicarse en nada. No es neutralidad esa renuncia a defender los derechos colectivos sino deserción. Y deserción es sinónimo de indignidad. Y se mire como se mire, la indignidad del pueblo es mucho más grave que la de los políticos y clérigos, porque si alguna posibilidad hay de humanizar el mundo ésta la tiene el pueblo, ya que no es posible hacer política progresista ni humana sin el apoyo mayoritario del pueblo.
 
La dignidad del pueblo se ha perdido, y urge restaurarla. Es absolutamente indispensable reinsertar al pueblo. No puede seguir este abandono irresponsable en un número tan alto de personas. Hay que inventar lo que sea para despertar y motivar a la mayor cantidad posible de gente. Pero no nos engañemos, que no se moverá nadie con discursos obsoletos. Lo que se haga a partir de ahora tiene que ser nuevo y acorde con los tiempos.
 
Hay que olvidarse de siglas y banderas, de símbolos históricos cubiertos de gloria y de ignominia a lo largo del tiempo. Hay que mirar la Luna, no el dedo del maestro. Hay que observar, pensar y actuar a partir del presente, con los pies en el suelo, pero contemplando la Utopía con la mente, ese gran faro guía, pues no se puede vivir sin ella humanamente. Hay que vivir sabiendo que tenemos el futuro en nuestras manos realmente, que no es esta idea ningún sueño sino pura verdad, y que hacerla realidad de cada cual depende. Hay que ser levadura en el entorno. Hay que crear conciencia. Hay que transmitirle al mundo entero esta convicción nuestra, esta fe que nos dice que el futuro depende del pueblo.
 
OTRO MUNDO ES POSIBLE, OTRA CONCIENCIA COLECTIVA ES NECESARIA
 
Pepcastelló
 
 
 
 
Utopía?
Xavier|23-06-2007 17:40
Hola Pep. Encuentro muy bien tu escrito pero veo un pequeó problema: el del adormecimiento del pueblo. Los políticos actuales practican el lema que ya usaban los romanos de 'panem et circenses' para embrutecer y adormecer el pueblo.  Y el adormecimiento implica, por ejemplo, la abstención en las elecciones. Por eso no les preocupa la abstención a los políticos, porqué forma parte del mundo que estan diseñando y montando. Pero, los políticos, a su vez, actuan libremente o son víctimas del capital y otras fuerzas que els mueven y les señalan el camino a seguir? Contra qué tenemos que luchar?
La semana pasada en Barcelona, la Federación de Colectivos de Emigrantes de Catalunya, convocó una manifestación  para pedir el esclarecimiento de las causas de  la muerte de un nigeriano a bordo de un avión de Iberia cuando lo repatriaban. A la convocatoria acudieron diez personas. En TribunaLatina publicaban la fotografia. Lamentable. Deprimente. La pérdida de una vida mobiliza solamente diez personas.
Qué podemos hacer? Qué debemos hacer?
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Pepcastelló|23-06-2007 19:04
Hola Xavier.
Veo que tienes un día bajo hoy, porque no es habitual en ti esta actitud casi pesimista que hoy muestras.
– ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?
Esa sería la gran pregunta si alguien tuviese la respuesta. Tú haces, yo hago, y ellas y ellos hacen... ¿Qué es lo que hacemos? Lo que sabemos y podemos, no me cabe duda.
En mi escrito de hoy digo:
«Hay que vivir sabiendo que tenemos el futuro en nuestra manos realmente, que no es esta idea ningún sueño sino pura verdad, y que hacerla realidad de cada cual depende. Hay que ser levadura en el entorno. Hay que crear conciencia. Hay que transmitirle al mundo entero esta convicción nuestra, esta fe que nos dice que el futuro depende del pueblo».
Lo digo justamente porque se me ocurre que ésta es una cosa que puedo hacer. Y también porque creo firmemente que los seres humanos vivimos al impulso de nuestra fe, y que ésta hay que cultivarla mediante el pensamiento.
Pero esto es lo que yo siento. Otras y otros sentirán que pueden y deben hacer otras cosas, y las harán. Y todo ello nos hará avanzar hacia la Utopía si de un modo u otro no dejamos de contemplarla.
«Hay que observar, pensar y actuar a partir del presente, con los pies en el suelo, pero contemplando la Utopía con la mente, ese gran faro guía, pues no se puede vivir sin ella humanamente».
Lo único que de verdad hace falta es no desfallecer, no hundirse, no dejarse vencer.
¡Ánimo, Xavier! que lo que tú haces está muy bien.
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antifachista|23-06-2007 23:21
Lamentablemente me temo que  las masas sólo entienden de fútbol, toros, folclóricas, semanas santas, y tomates; dudo que compartan tus inquietudes, Pep, pero enhorabuena por tu constante aportación para mejorar la sociedad española!
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Rengel|24-06-2007 07:40
Nos preocupamos, pero sólo durante el tiempo que duran las noticias en la televisión, de la patera que llega a nuestras costas cargada de inmigrantes exhaustos; lloramos por los muertos en actos de terrorismo, pero únicamente el día en el que ocurre la desgracia; ponemos a Dios en “solfa” por permitir que sucedan catástrofes como los tsunamis o los terremotos, sin embargo en apenas cuarenta y ocho horas hemos vuelto a “la normalidad”.
Aplaudimos en los funerales al difunto (creo yo que siguiendo una fea costumbre), acompañamos en el sentimiento a cantantes y folclóricas, sufrimos con las “desgracias” que les suceden a personajes de la “jet”, ..., pero nos olvidamos de lo más básico como es la dignidad propia de cada hombre, la vida humana como valor fundamental y el valor de la identidad característica de todo ser humano.
Estamos sacando a Dios de nuestras vidas, amoldando sus enseñanzas a nuestros intereses, interpretando su palabra a nuestro libre albedrío y quedándonos sólo con aquellas cosas del Evangelio que no nos cuestan sacrificio. En esta tesitura, ¿cómo vamos a transmitir a nuestros hijos una verdadera educación basada en valores y virtudes? ¿qué nos responderán cuando vean la incoherencia que existe entre lo que les enseñamos y lo que luego hacemos? ¿cómo actuarán ellos el día de mañana cuando afronten las obligaciones y responsabilidades de crear una familia?
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Los fondos
Virginia|24-06-2007 10:26
En  realidad ahora quien manda en el mundo son los fondos. Si un fondo de inversión invierte en Rumania o en Polonia alla se van las empresas, los políticos poco pueden hacer, nadie puede hacer gran cosa.
Estamos en manos de gente sin nombre, a quien no elegimos. Si invierten en un lugar ese sitio se desarrolla y ¿por qué invierten? porque alli el despido es más barato o porque las condiciones de los trabajadores son pésimas.
Los sindicatos se han rendido, lo sabemos todos, negocian lo que sea con tal de no volver a caer en el paro.
También estoy muy pesimista, lo reconozco, pero aunque votáramos todos no cambiaría mucho la cosa, quiero decir, si ganara IU las elecciones en política económica tampoco tendría un gran margen, hay lo que hay. Me gustaría que no se compraran misiles Tomahawk por 72 millones a EEUU, alguna cosa sí se podría mejorar, pero poco.
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Pep|24-06-2007 13:56
Amigo ANTIFACHISTA
Sabes tan bien como yo que somos muchos y muchas quienes sentimos inquietudes de orden humano y rechazamos toda esa banalidad que bien señalas. Una prueba de ello son los diálogos que se establecen en esta página y en tantas como ésta. Pienso que tanto ellos como las lecturas que los provocan son auténticos cultos a la Utopía que se dan en este templo virtual que es la red, al cual asisten cada vez más personas devotas. Una especie de liturgia que hacemos entre todos y todas, cada cual desde sus posibilidades, que sirve para ayudarnos mutuamente en nuestro afán de crecer humanamente, algo que no solemos encontrar en nuestro entorno cotidiano.
Gracias por tu atención. Recibe mi cordial saludo.
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Pep|24-06-2007 18:01
Querida Virginia,
Yo no creo que la dignidad del pueblo se restablezca votando, sino mostrando su desprecio por esta farsa de democracia que nos han impuesto. Y esto no significa que esté abogando por el voto en blanco ni por la revuelta callejera. Estoy pensando en lo que he escrito en mi artículo y en los anteriores: «vivir y pensar críticamente, con los pies en el suelo y la mirada en el horizonte de la utopía».
En cuanto a los fondos de inversión, los políticos y los sindicatos, te diré lo que pienso de unos y otros.
De los primeros, justamente lo que dices. Buscan constantemente el mejor sitio para invertir, y si no lo encuentran se lo construyen, implantando gobiernos títeres del modo que les haga falta. Es lo suyo, lo que les es propio, luego no hay que esperar otra cosa.
Políticos y sindicatos son caso distinto. Unos y otros son profesionales a sueldo, y como tales defienden en primer lugar sus intereses. Ni los del pueblo ni los de la clase obrera, sino los suyos. Los políticos de derechas descaradamente pero amparándose en sus discursos en lo que más les conviene, que suele ser teorías económicas y “grandes principios”, tales como democracia, orden y lo que vaya bien en aquel momento, como puede ser seguridad ciudadana. Los de izquierdas, más o menos lo mismo, pero añadiendo el término “pueblo” de vez en cuando. Las diferencias suelen ser pequeñas, algunos matices tan solo, y a la larga unos y otros hacen lo mismo: velar por que no se les escapen esos fondos de inversión que tú nombras. Por eso van alternando en el poder sin demasiado problema y sin que cambie esencialmente nada en cada alternancia.
Con los sindicatos tengo más quejas. La primera y la mayor, es que no se pongan de acuerdo entre ellos. La segunda es que no se organicen mundialmente para combatir al capital. Porque si en Europa se hiciese huelga por los trabajadores de América Latina, o de Asia, los fondos de inversión no lo tendrían tan fácil para moverse. Pero les puede el amor a la poltrona por encima de todo. Y ya se sabe, «No se puede servir a dos señores, al bien común y al beneficio propio».
No me siento engañado por los fondos de inversión, ni tampoco por los políticos de derechas. Unos y otros están para lo que están, y cumplen. Me siento estafado por los políticos de izquierdas y por los sindicatos. Y engañado y estafado a un tiempo por la ICR, esa entidad que debiera predicar la utopía que dicen predicaba Jesús de Nazaret y en vez de eso predica una doctrina que hipnotiza a la gente para que mire al cielo y se resigne acá en la tierra.
Por eso deseo con toda mi alma que el pueblo abra los ojos y recupere la conciencia, porque pienso que mientras la tenga embotada con miedos y dependencias esclavizantes, pocas posibilidades le quedan a la Humanidad de seguir evolucionando como especie.
Es mi opinión, claro.
Gracias por tu aportación. Un abrazo.
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A Rengel
Pepcastelló|26-06-2007 16:25
Comparto lo que expresa en los párrafos primero y segundo. Y puedo estar de acuerdo con el tercero si previamente introduzco algunos matices, pues yo mismo escribí algo parecido en esta misma página con fecha 5/4/07 bajo el Título “Semana Santa”.
Los términos que quiero matizar son «sus enseñanzas» y «su palabra».
No creo yo que haya enseñanzas divinas ni palabra de Dios. Sabemos que las religiones son elaboraciones culturales surgidas en contextos concretos. Su fin primero era el de motivar internamente a los individuos para la cohesión del colectivo humano al cual pertenecían. El recurso de todas ellas consistía en invocar los poderes sobrenaturales y fundar en su voluntad lo que era voluntad de las clases dominantes, sacerdotales y politicomilitares. De este modo las enseñanzas humanas se convertían en “enseñanzas divinas” y la palabra de los guías en “palabra de Dios”.
En la actualidad resulta difícil sostener el origen divino de las enseñanzas religiosas, lo cual no significa que carezcan de valor humano. Actualmente una buena parte de la población del mundo “desarrollado” dispone de un bagaje informativo que ofrece unas posibilidades de conocimiento muy distintas de las que poseían nuestros ancestros. Y también tiene una capacidad de analizar y reflexionar que no tenían las poblaciones de hace siglos.
Pienso que las grandes tradiciones religiosas son fuentes de gran sabiduría que el mundo actual debiera aprovechar, no perpetuando las creencias de antaño, insostenibles hoy, sino usándolas como guía para reflexionar. Veo muy difícil crecer humanamente sin ninguna práctica espiritual. Pero práctica espiritual no significa adoración de símbolos religiosos sino de lo que simbolizan. En cualquier caso, el pensamiento religioso no puede basarse hoy en principios inmutables supuestamente revelados, sino en una lectura de la tradición a través del nivel de conocimiento que actualmente tenemos.
Teniendo en cuenta cuanto acabo de exponer, opino que el mundo actual adolece de excesivo pragmatismo, de falta de utopía. Y pienso que sería bueno introducir en el proceso educativo básico de todos los países del mundo opulento un proceso de sensibilización espiritual y una mayor dedicación al pensamiento. De lo contrario, no pasaremos de ser animales inteligentes sometidos por la ambición, la de los amos del mundo y la propia.
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