Reclamaban el derecho a la libre reunión, a la asociación, a la expresión de las ideas, a la manifestación y a la libertad de prensa. Asimismo, consideraban que la religión debía ser una convicción personal y no un asunto de la vida pública. Se podía creer o no en Dios y ser igualmente un buen ciudadano. Disociaban, por tanto, lo temporal de lo espiritual y defendían un Estado laico, no confesional.
  ¿En qué se parece este ideario al que profesan hoy los que se llaman a sí mismos liberales?...
  “Un tribunal de Nueva York absuelve a los tres policías que en 2006 acribillaron a balazos a un afroamericano de 23 años, Sean Bell, a la salida del bardonde había celebrado la despedida de soltero. Tras dos meses y 50 testimonios, incluido el de dos amigos de Bell que iban con él esa noche y resultaron heridos, el juez dictaminó que no había pruebas suficientes para acusar de homicidio a los policías.
  Los agentes justificaron las 50 balas que se encontraon en el cuerpo de Bell con la misma excusa de siempre: que el sospechoso llevaba un arma, lo que era falso”. (Público)
  He aquí, en su propia casa, al maravilloso capitalismo "americano" socio de la democracia. Y he allá, fuera de casa, al capitalismo y a la democracia “americanos” dando testimonio de sí mismos en Irak, en Afganistán y en el mundo entero.
  Este es el modelo que personajes siniestros “liberales”, ya tienen introducido en Madrid y forcejean para extenderlo al resto del país.
  Como en la sociedad "americana" (donde ya cuentan, no demasiado lejos de la Estatua de la Libertad, con uno de los monumentos a la atrocidad, Guatánamo) los jueces se encargan de abrocharlo y de apuntalarlo, muy pronto tendremos aquí, en España, robustecido el proceso por la enseñanza a marchas forzadas del idioma inglés, al espíritu irredento de ese sistema inmundo y destructivo que es la democracia capitalista. Un sistema ahora y por si fuera poco llamado "liberal", que va a acabar muy pronto con el planeta y antes descomponiendo cada sociedad por separado.
  La espina dorsal, compuesta por las tres vértebras principales, de la sociedad “democrática”:  justicia, igualdad y libertad, está esclerotizada. Ninguna de las tres son fines, sino medios que pasan como tales. Y luego hablarán del horror de los estalisnismos, de los leninismos, de los gulags, de las etas o de las frac...
  Total, que el sistema liberal de la modernidad, dentro o fuera, enseña la democracia unas veces a golpizas, otras a base de torturas, otras masacrando a los pueblos y otras a tiro limpio. Esas sus credenciales. Sus administradores del poder político, del legislativo, del judicial, y sus agentes: policías de toda clase, empleados de seguridad... es decir, todos las cabezas visibles de la fuerza bruta y la institucional, se ponen tácitamente de acuerdo para reforzarse entre sí, para reforzar sus intereses y sus causas de clase y posición, y además los intereses y causas de los opulentos.
  Y si éstos, los administradores de la democracia liberal, despojan, confiscan, maltratan y matan a centenares de miles o a un individuo a priori inocente, como hicieorn esos tres policías de NY, nada sucede. Si acaso sufrirán, entre risas burlonas, el amagar y no dar en los autos, en las providencias y en las resoluciones judiciales que acaban siempre y por defecto absolviéndoles o atenuando las penas lo suficiente como para que valga la pena defraudar, expoliar, estafar, maltratatar, torturar y matar a lo bestia. Vale la pena, en la medida que es peligroso incurrir en el hurto ocasional...
  En "América" siempre lo tuvieron crudo quienes no formaban parte de la crême. Pero aquí tenemos ya numerosos indicios de que todos los que portan armas están preparados para balearnos al estilo neoyorquino de los tres agentes que acabaron con la vida de Bell en un instante.
  Esos vigilantes del Metro de Madrid no se extralimitan porque sí. No tardará mucho el día en que, al amparo del “liberalismo” que pregona la principal administradora de la Comunidad, no se conformarán con dar palizas. Pronto, como el que no quiere la cosa, impunemente, descerrajarán el cargador de su pistola sobre un desgraciado por haber hecho un viaje que vale un euro, sin abonarlo.
  No lo olvidemos, el sistema liberal, hoy, es esto. Esto, además de ser un dispositivo que quiere  privatizarnos hasta el aire que respiramos. Este es “el sistema”, ¡estúpido!
  En 1784, el filósofo alemán Emmanuel Kant define la Ilustración como el acto por el cual "el hombre se desprende de su inmadurez causada por él mismo’" Mientras periodos anteriores se habían visto impedidos por la incapacidad de “usar la inteligencia propia sin la guía de otra" Kant proclamaba como lema de la Ilustración: “Atrévete a conocer! ¡Ten el valor de usar tu propia inteligencia!”.
  Pues bien, regresemos rápidamente a la Ilustración o estaremos más que perdidos…
#1
Uno que se espanta de vuestra miseria moral.|28-04-2008 21:34
En menuda página has ido a hablar de pensar por uno mismo, hombre. Si aquí sois todos sectarios, una panda de borregos, que se adhieren estúpidamente a lo juvenilmente correcto, mezclando las churras con las merinas, el comunismo con la anarquía y el nacionalismo, y la democracia con el tiro en la nuca.
Descerebrados.
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