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La comedia democrática

Todo el mundo medianamente despierto sabe que las democracias económicas en general y la española en particular son una farsa que entretiene a una legión de ciudadanos que la protagonizan, ante la atenta o indiferente mirada de la inmensa mayoría que las padece.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 24-5-2008 | 391 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/la-comedia-democratica

  Por un lado están los políticos simulanndo un poder que realmente reside en los centros neurálgicos del mercado; por otro, legisladores que son expertos en elaborar leyes con trampa; por otro, jueces que fingen corregir a la sociedad, pero que alimentan los excesos cuando los imputados son patricios y deprimen e indignan a los en­cartados cuando tienen antes sí al común de los mortales; por otro y por último, periodistas que hacen la vez de los políticos pero cuya responsabilidad política o moral nunca se ve por ningún lado... He aquí los tres poderes de Montesquieu, más el cuarto con el que Montesquieu no contaba y ya hubiéramos visto qué hubiera dicho al respecto si llega a imaginarlo...

  Un entramado, el democrático, que parece sólo ideado para man­tener la histórica riqueza de los ricos de siempre, y para hacer nue­vos ricos entre gentes del entorno de los anteriores al compás de la estafa que no cesa.

  Ningún político -sea quien sea, haya hecho lo que haya hecho, por estar aforado o porque sí- ni dimite ni incurre jamás no ya en culpa, sino en responsabilidad de la que dé cuenta con pelos y señales. Siempre aparece una sutil grieta por donde salen airosos los prota­gonistas y los canallas: políticos (¿qué es del Aznar miserable que metió mintiendo en guerra a este país con un 90% en contra?), pe­riodistas, jueces, altos funcionarios (¿qué es de aquel jefe de policía que mintió bellacamente en sus informes sobre el 11M?), obispos... todos felices, enriquecidos y triunfantes...

  Como en las películas de argumento plano y sobado, en la demo­cracia occidental capitalista no hay más que comparsería de dece­nas de millones, y estrellas democráticas que nunca salen malpara­das por más que a veces la justicia amaga pero no da...

  Como ese tal Aznar que sigue suelto, el indecente Trillo del caso Yak 42 en el que fallecieron 62 militares sin graduación, amén de un ramillete de bribones más o menos ilustrados, son el actual expo­nente de las constantes jugarretas que la democracia, la justicia y al final la sociedad toda hacen al colectivo ciudadano.

  Nunca respiramos tranquilos y aplacados por algún gesto elevado de la Justicia pasando por la piedra a los privilegiados. Ni siquiera por descuido. Habrán disfrutado de todas las prebendas del cargo sólo por charlatanear, pero llegado el momento de exigírles seria­mente cuentas institucionales, todavía, tras 30 años de democracia,estamos esperando que algún pez gordo de verdad caiga en las tur­bias redes de la justicia democrática.

  ¿No queríais democracia? Pues aquí la tenéís, amigos. Cómo mola estar escenificando todos juntos una pésima comedia de trafi­cantes de esclavos que no se enteran de que lo son y por eso no lo llevan mal. Esto es lo que la diferencia de los totalitarismos.

  En el totalitarismo de cualquier género todo el mundo sabe que no tiene libertad pero conserva, aun inmanifiesta, voluntad. Sin em­bargo, en estas democracias de cartónpiedra todos creen tener li­bertad, pero el pueblo apenas tiene voluntad; ni libertad política ni tampoco personal, pues toda libertad a secas empieza por la libertad económica que bien pocos disfrutan. Si las tuviéramos, libertad y voluntad, cada día la sociedad se las ingeniaría para quitar la más­cara a los culpables de todos los poderes, conchavados entre sí. 

 
 
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Comentarios (5)

#1

24-05-2008 17:56

Más claro ni el agua.

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#2

24-05-2008 18:53

siempre dice lo mismo, qué tío más plastón

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#3

24-05-2008 19:04

No se trata de si siempre dice lo mismo. Eso lo hacen todos los medios, independientes o no; incluso, nosotros mismos. Lo importante es si tiene o no razón. La repetición, de darse, es una forma de contrarrestar el lavado de cerebro -al que lo tenga, claro- al que nos someten a diario desde mil sitios. Y está claro: al que no le guste, que no lo lea. Hay que ser tonto para, no gustándote algo, seguir haciéndole caso. Yo, por ejemplo, aborroezco al Jiménez LosCantos y al Pedro Jeta, y por ello, no se me ocurre no escuchar al orate de las o­ndas ni leer al exuperancio de las letras (que, dicho sea de paso, pisotea el castellano con harta frecuencia. El, tan engolado y redicho.

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#4

24-05-2008 19:58

Ese tío es el fascista de Kaos. Se le consiente sin borrarle, porque aquí y así se realiza, el pobre.

Cómo se ve que es del sistema. El sistema siempre dice y hace lo mismo, y hay que responderle con su misma monotonía.

En cuanto al comentario del 3, no  cabe  responder mejor.

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#5.- UN SALUDO!!

24-05-2008 22:56

http://www.artlex.com/ArtLex/p/images/photo_witkin.meninas.lg.jpg

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