Sembrar semillas y conciencia es la tarea de los brigadistas por la soberanía alimentaría
700 brigadistas de todo el país se hicieron presentes en el Iuty para ser juramentados como protectores eimpulsores de la soberanía alimentaría del país
( Artículos de prensa publicado en el diario Yaracuy al Día, 24 y 25 de Mayo de 2008)   
Todas las manos a la siembra es un programa concebido para cultivar semillas que produzcan conciencia y alimentos. Dicho así, se avizora como un plan ambicioso que requiere el trabajo de muchas manos e ideas,  por esa razón este viernes en la mañana se realizó la juramentación nacional de las Brigadas Universitarias Bolivarianas por la soberanía alimentaría del país.
Luis Acuña Cedeño, ministro del poder popular para la Educación Superior, visitó el estado Yaracuy y, junto a su equipo de trabajo, juramentó a 700 brigadistas de todo el país que tienen la tarea de ir sembrando semillas y conciencia en las personas que  los apoyarán a cultivar las 100 primeras hectáreas que, hasta ahora,  están disponibles.
Manos a la siembra es un plan que cuenta con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Educación y de sus pares de Agricultura y Tierras y Ciencia y Tecnología.
Es un programa que se desprende de lo educativo porque se lleva a cabo a través de los institutos universitarios del país que desarrollan carreras ligadas al área de producción alimenticia, igualmente se suma al trabajo la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y las misiones educativas.
La juramentación tuvo lugar en la sede del Instituto Universitario de Tecnología del estado Yaracuy (IUTY), uno de los primeros centros de estudios del país que se sumó al trabajo de Tomas las manos a la siembra.
Este recinto universitario se convirtió en un espacio para la celebración porque, además de juramentar al tal número de personas, se celebró el quinto aniversario de la UBV y se efectuó el Primer Precongreso Regional de la Educación Universitaria Bolivariana, capítulo Centroccidental 2008.
SEMBRAR UN MEJOR PAÍS
Con emoción el ministro Acuña describió las bondades del programa Todas las manos a la siembra, coordinado por Carlos Lanz, quien junto a diversas personalidades, se unió a la explicación de los alcances del mencionado plan.
“Ésta es la primera etapa del programa, el cual ha ido creciendo en número de hectáreas. Creemos que lo importante no es cuanta caraota o yuca se siembre, sino cuantas conciencias podemos tocar que estén realmente comprometidas con la soberanía alimentaría; la semilla del hombre nuevo”, mencionó el titular del educación superior.
El ideal de los que llevan adelante el proyecto está más que claro: crear un espacio de siembra a través del cual se unan campesinos, estudiantes, dirigentes y vecinos a cultivar la tierra para producir lo que comemos, esto traerá como consecuencia un despertar de la conciencia ciudadana.
Por su parte, Carlos Lanz, comunicó que en octubre podrán observarse los primeros frutos de la siembra que en cada lugar del país tiene sus particularidades, no obstante, es el maíz, cereal fundamental en la dieta del venezolano,  lo que más se ha sembrado.
BANCO DE SEMILLAS
Dentro del marco del programa se tiene planificado fundar un banco nacional de semillas en Sanare, estado Lara. La idea es permitir el encuentro del campesino siguiendo todas las características técnico científicas.
En este sentido, Lanz mencionó que 50 escuelas-granjas del país se sumarán al programa, proporcionando también apoyo estudiantil  y semillas que ya tienen recabadas tras años de trabajo.
ACCIÓN SIMBÓLICA EN LOS CAÑIZOS
Para hoy se tiene planificado una expedición pedagógica, que consiste en una gira por el centro de operaciones de la institución educativa sede, tierras rescatadas y fundos zamoranos de la región, igualmente se efectuará una visita a un terreno de cuatro hectáreas en Los Cañizos, lugar en el cual los brigadistas, de manera simbólica, limpiarán el área que deberá estar lista para el cultivo.
 
Foro con Carlos Lanz
Todas las manos a la siembra: la otra alternativa
Desde siempre se ha hablado de la necesidad de la vuelta al campo, de reactivar la producción agrícola; pero ahora, más que nunca, es necesario dirigir los esfuerzos en esta materia. En otras épocas la poca producción interna se resolvía con importaciones, pero el mundo está a las puertas de una crisis de desabastecimiento de alimentos.
Las alarmas se habían encendido hace ya tiempo, y los conocedores alertaban sobre los tiempos difíciles. Unas naciones trabajaron la contingencia, y otras se mantuvieron incrédulas.
En Venezuela, luego de unos altibajos, se tomó una decisión: Todas las Manos a la Siembra, la otra alternativa para recuperar la tradición campesina, la producción de rubros alimenticios, la armonía con la naturaleza y biodiversidad. Es un modelo distinto de desarrollo que involucra un cambio cultural.
El coordinador de este programa es Carlos Lanz, quien estuvo de visita en la región y a quien abordamos para ahondar sobre esta iniciativa, que aspira servir de catalizador en las zonas rurales para lograr el objetivo máximo de la soberanía y seguridad agroalimentaria.
Los ministerios de Educación, de Educación Superior, de Ciencia y Tecnología y de Agricultura y Tierras hacen buena sinergia para impulsar esta cayapa a favor del impulso y reactivación del campo a la venezolana. 
El despertar de las casas de estudios, el esfuerzo hermanado y acción conjunta, además del ejemplo teórico-conceptual y práctico que se imprime a esta iniciativa, anima a cantar victoria más temprano que tarde, aunque su consolidación es cosa de años.
Desde principios del año 2000, luego de la emergencia en el estado Vargas, un grupo de emprendedores se dieron a la tarea de plantear una estrategia que apunte a este objetivo estratégico nacional, que cogió mayor fuerza a raíz de paro petrolero de 2002.
“A partir de allí se hizo esfuerzo de esbozar una propuesta que partiera de la capacidad instalada del Estado, que no era de mucha inversión sino de direccionar la capacidad de compra de alimentos, y servir de palanca para el desarrollo sustentable en el campo”, explica Lanz.
SIEMBRA LA TIERRA, SIEMBRA VALORES
Luego de una exhaustiva revisión, se determinó que el potencial agrícola era subestimado, se planteó la inclusión de nuestras instituciones de educación superiores, se revisó el aporte de investigadores, y convenios internacionales los cuales fueron reactivados. 
El tema del campo y la agricultura tiene fallas estructurales y un pasivo histórico, que no se resuelve a corto plazo. Pero alguien tiene que hacerle frente, y dar el primer paso.
“Lo planteamos hasta como autocrítica. Nunca ha existido una política coherente para el  desarrollo rural sustentable. Nosotros no somos un plan de siembra tradicional. Sembramos valores, organización, y planteamos sustituir la agroquímica por la agroecología. Un nuevo paradigma”, sostiene. 
El enfoque que postula este programa Todas las manos a la siembra es complejo en principio, por el predominio en nuestros campos de las técnicas, métodos, recursos e insumos agroquìmicos, de pesticidas y semillas híbridas. Lo que se persigue es la vuelta al conuco y reivindicar los saberes ancestrales y artesanales, combinados con tecnología adaptada a nuestra realidad, ciencia y tecnología aplicada con respeto al ambiente.
PEQUEÑOS ESFUERZOS, GRANDES RESULTADOS
“parece normal el desprecio al pequeño esfuerzo. No se cree en lo pequeño y sencillo trabajo, y por el contrario se tiende a montarse en planes de siembras faraónicos, y gigantescos, que al final fracasan por no ser sustentables”, acusa.
En estos nuevos tiempos, esa política hay que rectificarla y cambiar el enfoque, lo que involucra una revolución cultural, de educación y formación que implica hasta patrones de consumo en relación a la producción alimentaría.
El tiempo le dio la razón a estos visionarios, aunque el problema de desabastecimiento no es técnico, sino que es trabajado como herramienta política por parte de sectores opositores, sumado a la crisis mundial fomentada por monopolios internacionales.
Este proyecto es de características particulares, Todas las manos a la Siembra trabaja de momento a pequeña escala (0.5-5 hectáreas) hecho por sujetos sociales (institutos y comunidades campesinas), donde no se atiende al tradicional beneficiario de las políticas crediticias, sino el sector campesino excluido.
“Comenzamos con modestia, paso a paso y focalizados también en la recuperación y producción de semilla, ya que también se ha perdido la semilla criolla, nuestra semilla autóctona. Tenemos que demostrar éxitos, aunque sean pequeños, para demostrar que se puede hacer de otra manera, que existe otro camino”, declaró.
Lanz está consciente de los riesgos y obstáculos, ya que hablar de sustituir los productos agroquímicos es acabar con un negocio transnacional. “No soy ingenuo, gente apostará al fracaso de esto y hasta jugará al desprestigio, pero se quedarán con las ganas porque esta vez hay una razón histórica, necesidad social y una política de Estado”, agregó.
LA TRANSICIÓN
El nacimiento de este nuevo sistema, que en principio deberá convivir y compartir espacio con el moderno, es un tránsito que obligatoriamente debe suceder. El objetivo pasa por sustituir la agroquímica, pero debe ser un proceso orgánicamente planificado.
Existe hoy el cuello de botella para la limpieza, y se necesita de los químicos ante la poca capacidad de respuesta. El paso siguiente es minimizar el uso hasta donde permitan las condiciones. No se puede decirle al campesino que elimine los pesticidas, si no tiene alternativa de controladores biológicos.
De allí la importancia de desarrollar profesionales e investigadores comprometidos, para lo cual se revisan ya currículos y trasformaciones académicas. Los campesinos y conuqueros también deben ser formados para que asuman esto con propiedad, recuperar tradiciones  perdidas e incorporarlas progresivamente.
José Luis Márquez
Foto: Carlos Zerpa
#1
28-05-2008 21:48
Los gramscianos no se preocupan por el poder (una "alienación" según estos sub-marxistas) siembran ahora el campo, rescatan las usinas, fábricas, hacen una gran revolución de auto-gestión, de salvar del hambre al mundo, y blablabla.
Como todos los reformismos: "cagar sobre la mierda". 
  ¿Y la plata de Niehous, qué pasó, cómo arreglaron la cosa, y el guerrillero muerto en Bolívar?
  ¡Vagabundo!
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