Autores
No son pocos los que se lo veían venir cuando vieron desinflarse el monumento a los muertos como una profecía tan paradójica como macabra.
No son pocos los que ya están agotados de escuchar hablar de los autores intelectuales y los otros.
No son pocos los que bailarían sobre cualquier tumba con tal de asegurarse el sillón o la cartera.
No son pocos a los que todo eso les da asco.