Hoy el Colectivo Cortamortaja y Radio Arcoiris 90.1 FM—cuyo expreso propósito es recuperar la memoria histórica del pueblo de Jalapa del Marqués y resistir la imposición de megaproyectos—conmemoran los 47 años de lo que los jalapanecos llaman “El Cambio”. El 5 de mayo de 1961, Jalapa del Marqués fue desalojado y luego inundado para crear la Presa Benito Juárez.  Con ello, 4 mil quinientos habitantes fueron despojados de su territorio histórico, y 64 mil 176 hectáreas que tenían de territorio, tierra fértil y próspera, quedaron bajo el agua. 
  Antes conocido como “el Granero del Istmo”, Jalapa del Marqués fue reubicada en la parte alta y árida de la región, poco apta para la agricultura. Ya que en el nuevo lugar apenas se daba la suficiente producción para el autoconsumo del pueblo, los jalapanecos se adaptaron a su nueva situación y comenzaron a pescar en la nueva presa.  De las 777 casas registradas en el censo de 1957, el gobierno federal construyó solamente 696 para restituir a los habitantes del pueblo.  “Ahí comenzó el robo”, expresó uno de ellos en este acto conmemorativo, lleno de coraje.
  La presa fue concebida por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), durante la presidencia de Ruiz Cortines, principalmente para dotar de un sistema de riego )conocido como el Distrito de riego n˚ 19) a la región, beneficiando a principalmente a los grandes productores, suponiendo que así el Istmo se convertiría en el “granero del país”. Fue como dice un fragmento del Son Jalapaneco “Su heroísmo llegó al sacrificio, para darle vida a todo el Istmo”. Aunque esto no sucedió realmente...
  Este año la presa se encuentra casi totalmente seca.  Por primera vez desde 1978, es posible caminar entre las ruinas de la vieja iglesia de Santa María de Jalapa del Marqués.  Si bien una de las promesas al momento de la reubicación, fue que se dotaría al poblado del suministro de agua, hasta el día de hoy la escasez del vital liquido es la constante. La poca agua que aún queda en la presa, es enviada a una cercana refinería de PEMEX, así como a los canales de riego, pero los 17,000 habitantes actuales de Jalapa del Marqués no les llega el agua, o en el peor de los casos como sucede actualmente, canalizan a las casas del poblado agua de “un río de mierda” (sucio, con animales muertos y contaminado con químicos) que evidentemente no apta para uso humano.
  Aproximadamente en el año 2001, se hicieron constantes los rumores de que en la presa se instalaría una planta hidroeléctrica que estaría en manos de una empesa privada. Los habitantes de Jalapa empezaron a informarse y organizarse e iniciaron la batalla; finalmente en el 2003 obtuvieron lo que ellos reconocen como un “triunfo legal” (debido a que todavía hasta hoy, aún cuando se pretende imponer la reforma energética, sigue vigente la ley por la cual la generación y distribución de energía solo le corresponde al estado), pero están concientes de que la amenaza sigue latente. Dicen al respecto: “esta lucha no ha terminado, tenemos que ganarla diariamente” 
  En una plática nocturna los integrantes del colectivo Cortamortaja y la Radio Comunitaria Arcoíris nos comentan: “la hidroélectrica  no  va a pasar, hay muchos zopilotes que rondan, pero vamos a alejarlos. Nuestra ventaja como pueblo es que ya vivimos una mala experiencia. Ya nos trataron de pendejos una vez, dos ya no...”
        La mañana siguiente, nos llevan a lo que era el “viejo Jalapa” a ver el estado actual de la presa. El panorama es impresionante y desolador. “Que sirva como un referente para que los pueblos se vean, como un espejo que está ahí” concluye un  compañero jalapatleco, con la esperanza de que estas imágenes e información llegue a otros pueblos que están en riesgo de que se les impongan megaproyectos similares.






