Los vehículos para la asistencia de los palestinos residentes en Gaza que suministra la ONU no han podido continuar con la ayuda humanitaria debido a la nueva vuelta de tuerca que el Estado de Israel ha dado a su bloqueo sobre el territorio ocupado.
La suspensión de petróleo y carburantes que el Gobierno israelí impuso el pasado 9 de abril han conducido a una escasez total y los camiones de asistencia UNRWA no han podido partir con alimentos y productos básicos y vitales de los que los palestinos de Gaza carecen. Igualmente  la recogida de basuras no se puede llevar a cabo en un territorio donde se vive actualmente a 35º centígrados y el agua potable no es abundante.
La medida del Gobierno judío afecta a más de medio millón de palestinos, que viven atrapados en Gaza con un bloqueo económico y de suministro extremadamente duro y duradero,decidido tras que el partido Hamás se hiciera con el control de la zona.
Las autoridades de la Organización de las Naciones Unidas “trabajan” para que haya una inmediata solución política. Angela Kane, responsable del programa de ayuda en Gaza, ya denunció la situación ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, declarando que sus vehículos solo tenían carburante “para unas horas”.
Israel insiste en que las organizaciones humanitarias pueden seguir trabajando en la zona. Sin embargo, las labores se han visto interrumpidas por la decisión de Israel de bloquear la salida de combustible. Los vehículos de la ONU se dirigen diariamente a un territorio donde el 80% de los habitantes dependen de la ayuda humanitaria, porque según Kane, Isarel está provocando un “creciente problema humanitario”. 
  La denuncia de la Unión Europea al bloqueo israelí está lejos de ser una posición firme en contra de las políticas de Israel, que cuenta en los países europeos con unos firmes aliados. La salida política negociada del conflicto parece la única solución en las filas de Hamás, un tanto complicadas por el rechazo que este partido tiene en los países ricos.