Walter Benjamín
      Releyendo aW. Benjamín (lo tradujo el duque de Alba consorte) que escribió sobre la estatua de un ángel que retrocede, tapándose el rostro, ante el viento de dios, y la convierte en metáfora de la historia, una historia donde prima el viento de la destrucción, hay que recordar, aún como españoles, que lo cierto y fijo es que fue a morir a Port-Bou una noche de septiembre de mil novecientos cuarenta, donde se envenenó por miedo a volver con sus compatriotas y enemigos.
Las autoridades franquistas estaban dispuestos a entregarlo a las autoridades nazis.
Esa torpe voluntad de entrega del benjamín de la filosofía, que no llegó a efectuarse debido a su suicidio, hizo que los españoles tengamos una deuda con W. Benjamín, una deuda insuficientemente pagada por la vera efigie del ex presidente de la comunidad de Madrid, una deuda de las que se pagan leyendo, conservándole vivo de esta manera cerca de nosotros. No sea ésta laúltima vez que sobre Benjamín se escriba.
Amigo de Bertolt Brecht, de quién escribió: "Es un fenómeno difícil" (B.B. era el hombre que tenía, en su hogar de exiliado, un burrito de madera, de cuyo cuello pendía un cartel: "Yo también debo aprender"), amigo de T. W. Adorno, sobreviviente luego de la Escuela de Frankfurt, que no logró sacarlo de Francia a tiempo.
Lector de Kafka, al que elogió diciendo "piensa en términos de eras", lector de Baudelaire, autor que "confiaba en lectores a los que la lectura de la lírica pone en dificultades", señalando que por tanto confiaba en lectores futuros, abandonando el presente a los cuervos.
Exiliado alemán en Francia a partir de mil novecientos treinta y cuatro. Su destino y su carácter lo atraparon en la frontera, primero en la frontera entre Sión y el marxismo, y al final en la raya de Francia. Tras un largo aislamiento "intensificado por las actuales circunstancias" (la derrota francesa en la Segunda Guerra Mundial) como escribió en su última carta a G. Scholem de enero del año cuarenta.
Dejo escrito que uno reconoce su fuerza en las propias derrotas.