ampliar
A los trabajadores de la Nueva Colombia |
EL INICIO DEL FIN DE URIBE
Uno a uno los escuderos fueron cayendo. Primero fue el asesor favorito del Palacio de Nariño, José Obdulio Gaviria, cabeza pedida por 63 congresistas de los Estados Unidos, por fomentar la guerra sucia del régimen contra la oposición.
Enseguida vino el llamado a juicio del senador Carlos García, jefe del principal partido que sostiene al presidente Uribe, debido a sus conexiones con las mafias de narcotraficantes y paramilitares.
Le correspondía el turno a Mario Uribe, ex presidente del Congreso y primo hermano de Uribe Vélez, involucrado en tráfico de tierras robadas a los campesinos, luego de masacrarlos y desplazarlos en Caucasia y el departamento de Córdoba.
Para evitar su encarcelamiento el régimen intentó un pase mágico: disfrazó al primo Mario como víctima y solicitó su asilo en la embajada de Costa Rica, el pasado martes 22.
Luego de 10 horas de forcejeos diplomáticos, éste gobierno centroamericano negó tal solicitud, "para no desvirtuar la esencia de este mecanismo", concebido para proteger a los perseguidos, no a los perseguidores.
Esta maniobra fallida y la avalancha de capturas a narcopolíticos, que está desmoronando a los partidos oligárquicos y al Congreso de la República, agrava la debilidad de éste régimen mafioso y paramilitar.
Está por verse desde ahora hasta el 6 de noviembre, qué nueva misión le asigna Bush a Uribe Vélez, dentro sus planes imperialistas para el área andina, pues ésta es la manera como la potencia norteamericana viene aprovechando el debilitamiento del régimen oligárquico colombiano.
El gobierno de los EEUU le cobra caro a Uribe Vélez el apoyo que aún le otorga, obligándolo a tomar distancia con el proceso de soberanía que lidera el presidente Chávez, como ocurrió el 21 de noviembre pasado y también cuando lo coloca a encabezar agresiones contra la Revolución Ciudadana del Ecuador, como la perpetrada el 1 de marzo.
Toda la sociedad colombiana apoyada por la comunidad internacional debe presionar al gobierno de los EEUU, para que no utilice la crisis colombiana y deje de sostener a este régimen ilegítimo, que se haga a un lado y no obstruya, que seamos los colombianos quienes libremente determinemos el destino inmediato de la nación.
En la búsqueda de salidas a ésta crisis han surgido propuestas de realizar una Asamblea Nacional Constituyente, con la que se selle un Acuerdo Nacional por un nuevo país, que ojala logre llevarse a cabo.
La garantía de realización de soluciones de fondo está en que sean sostenidas desde la sociedad, dada la honda crisis de los partidos oligárquicos y de las instituciones estatales que las han hecho ilegítimas, pues se trata de dejar atrás la prolongada hegemonía de los intereses mezquinos de la elite dominante y de los viles medios a que acude para lograrlos.
Hay que meterle pueblo a la solución de esta crisis, como vía para que salgan adelante sus intereses y como medio para conformar una real fuerza política, que construya las transformaciones estructurales que demanda la nación colombiana.
El ELN se dispone a aportar en ello sus modestos esfuerzos, con todos los que consideren que esas son las urgencias de las mayorías nacionales.
-------------
UN ACUERDO NACIONAL ES LA SALIDA A LA CRISIS
Propuesta del ELN a Colombia
El Presidente y la alianza uribista han conducido al país a una grave situación de inestabilidad, colocando en riesgo el futuro de nuestra sociedad.
Producto de un programa y modelo de gobierno, Colombia es hoy una sumatoria de crisis que no paran de crecer y reproducirse, pues la obstinación de esta alianza gobernante es imponer su criterio en contravía del interés nacional, y antes que proponer salidas, se ha convertido en la principal talanquera que le impide al país construir soluciones con sentido de patria.
La expresión parlamentaria de los partidos uribistas comprometida con la expansión del paramilitarismo fue elegida con la ayuda violenta y amenazante de las maquinarias regionales de la muerte. Hoy los parlamentarios investigados y encarcelados se cuentan por decenas.
Han sido cínicas las salidas que se le han venido dando a esta profunda crisis del poder legislativo. Nadie puede considerar seria la posibilidad que un integrante del mismo partido y elegido con los mismos votos fraudulentos pueda llenar la silla vacía, y menos con los exiguos votos con los que se pretende. De igual manera, la ilegitimidad en que se encuentra sumida esta institución le impiden reformarse o controlarse por sí misma, pues terminaría de estrangular la ya frágil democracia colombiana.
Por otro lado, los mismos votos que eligieron a los parlamentarios fueron los que luego se juntaron para llevar a la Presidencia a Álvaro Uribe Vélez, no sólo la segunda vez, sino también la primera. La población colombiana no es ingenua.
El país no puede seguir siendo gobernado o confundido con un maniqueo manejo mediático. Se volvió costumbre que cuando aparece un problema crucial que coloca en aprietos al gobierno, se esquivan las soluciones, se recurre al despliegue mediático para ocultar sus causas y distorsionar la verdad. No puede pretenderse gobernar con una supuesta imagen en la opinión creada con encuestas, que no son controladas por instrumentos que la misma sociedad haya constituido.
El Acuerdo Humanitario y la construcción de la paz siempre han corrido el riesgo de ser usados para tapar la crisis de la parapolítica. A lo largo de estos años Colombia navega en el remolino de la crisis de la parapolítica y hasta tanto ésta no se resuelva, ninguna de las otras crisis que padece Colombia podrá ser resuelta, pues la ilegitimidad en que han caído el poder legislativo y ejecutivo lo impiden.
En el actual marco institucional y de los partidos oligárquicos no es posible solucionar las crisis de hoy. Sólo el conjunto de la población colombiana puede poner en orden a todas las instituciones. ¿Quién dijo que Colombia les dio poderes absolutos o cheques en blanco para gobernar como lo han hecho? Todos los colombianos estamos llamados a construir soluciones de fondo mediante procesos verdaderamente democráticos y participativos, que creen nuevos consensos, que viabilicen soluciones a los problemas, que el gobierno actual no quiere y no puede solucionar.
En la dirección de buscar una salida de fondo y estructural, el ELN propone al país un Acuerdo Nacional sobre tres puntos esenciales:
1. Abrir un proceso de paz entre los colombianos, que se sustente en la reconstrucción de democracia plena, la justicia social y el bienestar de las mayorías, que haga posible solucionar el conflicto social y armado, donde el primer paso inmediato sea el Acuerdo Humanitario, buscando el interés nacional y el desatranque de los inamovibles.
2. Acordar un plan para abordar sin dilaciones la grave crisis humanitaria de los desplazados y desterrados, que deje atrás la impunidad y haga real los derechos de verdad, justicia y reparación.
3. Acordar el proceso para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que represente el mapa político de hoy, con la que se reconstruya el consenso social y los nuevos marcos institucionales, sobre la base de abordar los problemas estructurales de la sociedad colombiana en el orden social, económico, político, militar y de soberanía nacional. Un Referendo aprobatorio debe refrendar los resultados de esta Constituyente.
El ELN se dispone a reunirse con todos los sectores de la sociedad, para crear el escenario en que se llegue a este Acuerdo Nacional, donde confluyan los partidos y movimientos políticos, los movimientos sociales, los gremios y todas las expresiones de nuestra nacionalidad, que son baluartes de la búsqueda de la paz y la democracia.
Consideramos importante la cooperación de la Comunidad internacional, en especial de los países de América Latina y de aquellos que de tiempo atrás vienen apoyando a Colombia en el tránsito hacia la paz y la democratización, que impida la internacionalización del conflicto y evite la desestabilización de la región.
Comando Central
Ejército de Liberación Nacional
Montañas de Colombia
http://www.eln-voces.com