KAOSENLARED.NET
PRINCIPAL
Colaborador@s de Kaos en la Red >>
Más leídas
Más comentadas
Terrassa i Comarca
Països Catalans
Extremadura
Estado Español
América Latina
 -Bolivia
 -Chile
 -Colombia
 -Cuba
 -México
  |-Oaxaca
 -Panamá
 -Venezuela
Internacional
Agenda
Análisis de la Comunicación
Antifascismo
Antiglobalización
Consumo Responsable
Ciencia y Tecnología
Cultura
Derechos Humanos
Ecología
Educación
Guerra / Criminalización / Represión
Heterodoxias
Humor anticapitalista
Inmigración
Izquierda a debate
Laboral / Economía
Memoria histórica
Mujer
Opinión
Euskal Herria / Proceso de Paz
Radios Libres
Rel. Internacionales / Geopolítica
Solidaridad
Tercera República
Otras noticias
Canales RSS
 
El Juego de la Memoria Histórica
 
Kaos en la Red en apoyo a la Plataforma Refinería NO


Nosotr@s, Historia y Principios

Buscador
Hemeroteca
Enlázanos

Colabora económicamente con Kaos en la Red
Contactar


Acceso
Usuarios
Registrados >>>

América Latina - Cuba - Memoria histórica versión imprimir Enviar esta noticia a un amig@ Convertir a PDF Noticia Anterior Noticia Siguiente
Ignacio Agramonte: Vivir Para La Patria
  ¡Acaso no hay otro hombre que en grado semejante haya sometido en horas de tumulto su autoridad natural a la de la patria! José Martí
Carlos Rodríguez Almaguer (Para Kaos en la Red) [09.05.2008 05:09] - 123 lecturas - 1 comentarios


El 1 de julio de 1873 llega a los predios del Camagüey, designado por Carlos Manuel de Céspedes, Presidente de la República de Cuba en Armas, el Mayor General Máximo Gómez, para hacerse cargo del mando de las tropas cubanas que operaban en aquellas comarcas. La encomienda recibida no hubiera representado para el bravo dominicano mayores contratiempos si no hubiera sido por las excepcionales circunstancias en que debió cumplirla. El 11 de mayo de ese año, apenas dos meses antes, había caído en combate frente a las tropas colonialistas españolas el Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, en los potreros de Jimaguayú.

El Mayor, como le llamaban sus subordinados, era todo un carácter. Así lo refleja desde las primeras anotaciones en su Diario de Campaña el general Gómez. “Pocos pueden cual yo apreciar la pérdida que ha sufrido la Revolución con la muerte del General Agramonte. Es regla general que en el soldado se han de ver como de relieve marcadas las condiciones morales de su Jefe, y en estas tropas se notan el hábito de disciplina, moralidad y orden que eran sin duda una de las primeras cualidades de aquel carácter. Los españoles no saben una cosa y es que Agramonte inspirado en puro patriotismo dejó asegurada la Revolución en esta parte. Agramonte les hará tanto daño muerto como les hizo vivo.”

Era en sí mismo la encarnación del equilibrio que debía primar en la república por cuya conquista abandonó todo y arriesgó la vida cada día frente a las balas enemigas. Transparente en su conducta pública y privada, fue austero y refinado, humilde y altivo, sencillo y soberbio, soñador y práctico, apacible y fiero. Al descubrimiento de estos pares dialécticos en aquel carácter superior debemos la atrevida y exacta definición martiana de “diamante con alma de beso”.   Pulcro aún en la pobreza a veces extrema del vestido, era el jefe, el amigo, el padre de quienes lo seguían. Recto en la disciplina militar y moral, supo ser tierno en corregir la conducta de los descarriados, y cuando hubo que aplicar sanciones definitivas no le tembló la mano.

La dureza de la contienda no anuló su sensibilidad. Supo, como pediría otro grande de nuestra época, endurecerse sin perder la ternura. Léanse sus órdenes militares, y vuélvanse los ojos a cualquiera de sus cartas a Amalia, la compañera de su corazón, su idolatrada esposa, madre de sus dos hijos. Si supo hacer de un espíritu civil como el suyo un guerrero admirado por los mayores estrategas militares que hemos tenido, no fue por amor a la carrera de las armas sino por servir mejor a Cuba en aquello que era impostergable, su independencia.

A su mano debemos la escritura de nuestra primera Constitución proclamada en Guáimaro, donde nacimos como República al concierto de los pueblos libres. Y en este punto también le debemos un ejemplo supremo de pureza de actos y alteza de miras. No aceptó disputarle a Céspedes su primacía en los destinos de la República incipiente e insegura, defendió con vehemencia la bandera de la estrella solitaria y respetó la bandera de Yara. No permitió jamás a sus subordinados que hablar mal en su presencia del presidente de la República.

Ni siquiera sus enemigos osaron regatearle en la hora de su muerte el influjo tremendo que ejercía en los hombres de la Revolución ni sus cualidades como jefe militar. Supo ser honorable en el combate y magnánimo con el vencido. En él, como diría Martí, fue enteramente digno el ser humano.

Estas cualidades hicieron posible que aún en sus contemporáneos fuera venerada su memoria; que un hombre como José Martí llorara al sostener en sus manos, allá en el frío destierro de Nueva York,  los dos pequeños frascos que contenían uno un mechón de cabello del Bayardo Camagüeyano, y el otro un puñado de tierra de Jimaguayú; o que Máximo Gómez enviara a Amalia Simoni, su viuda, entre los extractos de su Diario de Campaña donde habla de Agramonte, este párrafo desgarrador: “¡Ah! Cómo no nos unió el destino en el campo de batalla. Como nos hubiéramos completado quizás y quien sabe si yo lo hubiera hecho vivir para la Patria antes que morir para la Gloria.”

A 135 años de su caída gloriosa en los potreros de Jimaguayú, la figura del joven Ignacio Agramonte emerge inmaculada desde lo hondo de la historia para recordarnos a los que vivimos estos tiempos, sobre qué sacrificios se erigió la Patria.

Esos son, Cuba, tus verdaderos hijos. Aún se puede vivir puesto que aún se mantienen ante nuestros ojos ejemplos tales. 



Artículos de Carlos Rodríguez Almaguer en Kaos en la Red >>

Más información en Kaos en la Red:
América Latina
Cuba
Memoria histórica





Hay 1 comentarios de los comentarios de esta noticia
#1 no puedo pasar sin rendir tributo .
cartacuba [2008-05-09 21:53:55]

Valora el comentario: [0]

Al mayor,   al cubano con que nos enseño que se combate con la verguenza , al diamante con alma beso.
Inspiración de miles de cubanos que hoy  ante   las dificultades y carencias como ayer han combatido con la verguenza.
Tributo eterno al mayor . 
 

Hay 1 comentarios de los comentarios de esta noticia


Insertar un comentario

El tamaño máximo de los comentarios es de 1.500 carácteres. Para comentarios más largos, poned un enlace al texto al que se hace referencia o utilizad nuestra Libre Publicación

Nombre
Correo electrónico (Para avisar de los comentarios posteriores al tuyo. Nunca se verá tu correo.)
Título del comentario
Comentario



· Kaosenlared.net no puede revisar todos los comentarios que se hacen en todas las noticias. Agradecemos nos avisen de cualquier comentario ofensivo, amenazante, etc. enviando un correo electrónico a kaosenlared@gmail.com indicando el número de noticia y el comentario.
· Kaosenlared.net se reserva el derecho a publicar o eliminar los comentarios que considere oportunos.
· Kaosenlared.net descarta publicar comentarios ofensivos o de mal gusto, en caso de publicarse serán eliminados.
· Kaosenlared.net no mantendrá en ningún caso conversación o correspondencia sobre los comentarios.
· Kaosenlared.net no se hace responsable de las opiniones expresadas por los internautas en sus comentarios.
· Kaosenlared.net como organización opina sobre los temas de forma colectiva. Por lo que las opiniones de sus componentes sólo representan a estos y en ningún caso a la página.

En internet desde julio de 2001
Col·lectiu Kaos en la Red
C/ Sant Crispí, 182 (08222). Terrassa (Barcelona)
RSS
Creative Commons

Contactar