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La ideología y la muerte trágica de un estudiante bolivariano en Mérida

En vísperas de las elecciones para gobernadores y alcaldes en noviembre, se volvieron a poner calientes, beligerantes y sanguinarias las estrechas calles de la ciudad universitaria andina de Mérida
FRANZ J. T. LEE | Para kaos en la Red | 17-7-2008 | 403 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/ideologia-muerte-tragica-estudiante-bolivariano-merida
estudiantes venezolanos

En vísperas de las elecciones para gobernadores y alcaldes en noviembre del año en curso, se volvieron a poner calientes, beligerantes y sanguinarias las estrechas calles de la ciudad universitaria andina de Mérida. ¿Son los sucesos del pasado 10 y 11 de julio el preludio ominoso para un posible verano caliente y sangriento? La semana pasada, las 'guarimbas' emergentes y la violencia permanente contra el gobierno democrático del Presidente Chávez, por supuesto promovidas por la CIA, ya dejaron sus huellas de sangre estudiantil y policial en las calles de Mérida.

Estos disturbios “estudiantiles”, los cuales tienden a extenderse a nivel nacional (por las mismas razones de la desestabilización), ya tienen como resultado su primera víctima: un estudiante bolivariano, Douglas Rojas Jiménez, miembro del PSUV, quien fue matado con un disparo en el cerebro en las calles de Mérida. Su funeral se realizó el pasado sábado; se planean marchas y se esperan más disturbios durante todos estos días. Hoy, martes, 15 de julio, fueron suspendidas las actividades universitarias.

¿Será esto la premonición de más masacres cerebrales, de un holocausto mental orweliano, del “doble-pensar”, del “newspeak”, de la ideología globofascista? ¿Cuál es el papel que juegan la ideología, el adoctrinamiento y la manipulación en esta alienación de la juventud y los estudiantes?

¿En Venezuela, realmente estamos armados contra toda clase de ideología opresiva, represiva, depresiva y supresiva y sus prácticas correspondientes?

En caso de que sí llegáramos a las elecciones de noviembre, entonces las intenciones belicosas de la “oposición” son claras como el sol: infiltración, sabotaje, disturbios sociales, todo para generar confusión a nivel ideológico, y caballos de Troya a nivel político. Por orden de su amo norteamericano, la “oposición” quiere secuestrar el poder político y los estados petroleros centrales, planifica la secesión al menos del Zulia y quiere tumbar a Chávez en el 2009. Es la difícil tarea de los bolivarianos parar todos esos planes y contrarrestarlos mediante una verdadera praxis organizada y teoría filosófica.

En lugar de las prácticas obsoletas y las ideologías osificadas, no importa lo victorioso que éstas hayan sido en el pasado, lógicamente en la época del globofascismo tenemos que inventar y emplear una nueva generación de armas científicas y filosóficas, apropiadas para la auto-defensa, en el espíritu de Frantz Fanon, que sean invisibles, invulnerables e invencibles, contra el imperialismo terrorista, que a su vez está armado hasta los dientes con un arsenal de armas de destrucción masiva. De lo contrario, será tío Sam el que vendrá por nuestro “rescate”, y, apoyado por sus lacayos venezolanos y extranjeros, nos quitará todos nuestros medios de producción, creación y sustento, todo nuestro petróleo, gas, biodiversidad, metales, minerales, agua y oxígeno, lo cual a través de un “humanismo militar” lo convertirá en propiedad privada de la “humanidad” y del capitalismo mundial. Es precisamente esto lo que tiene que erradicar y nacionalizar una reforma constitucional, pero no como capitalismo de estado.

Mientras tanto, la punta de lanza de la reacción en Mérida es un grupo de estudiantes relativamente pequeño, se llama Movimiento 13 y cuenta con unos patrocinantes muy poderosos tanto en la Casa Blanca como en el Vaticano. Este grupo está totalmente cegado por la paja ideológica que a diario vomitan los medios masivos y además tiene sus simpatizantes criminales fuera del campo universitario. Su vandalismo está siendo tolerado parcialmente por algunos miembros de las altas esferas universitarias merideñas, por las autoridades oligárquicas de la Iglesia golpista y por algunos académicos osificados, sentados en sus legendarios torres de marfil, contemplando la “guerra de las ideas”. Como resultado de esto, hay un montón de bandas armadas, que hacen estragos a lo largo y ancho de la ciudad, aterrorizando a la población, quemando vehículos, saqueando negocios, tratando de bloquear el aeropuerto local, disparando en todas las direcciones; de hecho, están tratando de hacer imposible la vida de los comerciantes y de la propia ciudad, causando inseguridad personal, trancas del tráfico y desorden social. Esto es una situación muy delicada, la cual el gobierno regional apenas logra manejar sin generar conflictos incluso más serios.

Parece, que en todas partes la solidaridad de las clases trabajadoras está desvaneciendo. El alma máter tradicional ha perdido su alma teórica y su madre natural práxica. Fue hace mucho tiempo que el estudio universitario inundó la escena emancipatoria con su militancia política necesaria. Se purgaron las materias y con ellas, la historia del movimiento laboral, el socialismo científico y filosófico, el marxismo, todos se convirtieron en víctimas de la “Guerra Fría de las Ideas”; hasta el día de hoy es bienaventurada la ignorancia revolucionaria en las aulas magnas de nuestras universidades.

Son la ideología burguesa, el imperialismo cultural y los medios masivos los que atacan el fervor revolucionario en Venezuela, fervor que fue generado de manera muy esperanzadora durante el cambio de siglo y que dio a luz a las espléndidas victorias del 2002 y 2003. Mientras tanto estamos perdiendo un frente de batalla estratégico en la guerra de la teoría contra la ideología, de la praxis versus la práctica. Tanto en las calles, donde protestan y sabotean los estudiantes, como en las clases, la teoría revolucionaria se está desintegrando progresivamente, y en su lugar la ideología reformista está capturando su vanguardia estudiantil. Así que, cuando actualmente uno escucha todas las frases vacías de los cerebros lavados, escucha los lemas sobre conceptos como revolución, socialismo e ideología, a uno se le desangra el corazón constantemente.

¿De qué manera podría el conocimiento sobre la ideología y la teoría evitar las masacres de estudiantes y revolucionarios en las calles inseguras de Venezuela y América Latina?

Sí, conoced la verdad y la verdad os hará libres. Solamente decir la verdad ya es praxis revolucionaria; en cambio censurar la verdad es un crimen cardinal contra la humanidad, es precisamente lo que hace la ideología.

Con referencia al arma estratégica de la diferenciación entre praxis revolucionaria y práctica reformista, entre teoría emancipatoria e ideología neo-liberal, en este momento tan decisivo para la Revolución Bolivariana, este artículo quiere ayudarles a todos nuestros camaradas a nivel teórico y quiere ser una guía científica para nuestra praxis socialista y revolucionaria.

El contexto global de todo esto es, que el gran negocio es la guerra y la guerra es un gran negocio. Las fusiones entre las giga-corporaciones con un gigantesco capital internacional buscan problemas, buscan la guerra.

En una situación genocida y beligerante como ésta, no hay alternativa sino la de entrar en la lucha de clases globalizada, en la guerra global de clases. Actualmente es la vida humana misma, que está en juego. Sin dirección, sin orientación, sin organización, en una palabra, sin teoría estamos perdidos desde el comienzo. Hay una razón, por la cual Lenin no dijo: “Sin ideología no hay revolución”. Expresis verbis, enfatizó: “Sin teoría no hay revolución”. En el debate con Rosa Luxemburgo, él sabía lo que hablaba: con ideología, sólo hay reformismo.

Ahora, enfoquemos la ideología históricamente, y coloquémosla en una perspectiva política. Hace mucho tiempo, en los años 60 del siglo pasado, la “crítica de la ideología” y otros estudios serios, verificaron, que al lado de la “religión”, o incluso del “socialismo” o de la “revolución”, el propio concepto de la “ideología”, en lo que a su uso y contenido moderno se refiere, es el concepto más ideologizado que se puede imaginar.

Los marxistas advirtieron que la ideología moderna se ha convertido en un instrumento de las clases dominantes, en la ultima ratio para la acumulación despiadada de capital y del poder dominante. Se volvió sinónimo para las mentiras pre-fabricadas, para las verdades a medias, los montajes mediáticos y engaños políticos, la corrupción, la manipulación y la adoctrinación. La ideología refleja la realidad inadecuadamente, por lo tanto sólo muestra una realidad virtual, es nada más que reformismo; coloca los eventos fuera de su contexto, los pone de cabeza, destruye todas las contradicciones revolucionarias, niega la dialéctica y la lucha de clases, y demoniza el socialismo científico y filosófico, en otras palabras, el marxismo; todo esto en función de controlar a las masas trabajadoras.

Introduzcamos esta maquinación y confusión ideológica con el dilema de identidad de los dos amantes Juliet Capulet y Romeo Montague, los miembros literarios de dos familias feudales en guerra.

Fue William Shakespeare el que nos recordó de la relación dialéctica entre conceptos, lenguaje, esencia y apariencia. Con una incisión filosófica natural, Juliet le dice a Romeo, que una combinación de letras o sonidos, seleccionados al azar en cualquier idioma para producir un nombre o una palabra, en sí es una convención artificial y sin sentido. Claro, en todas partes se utilizan muy frecuentemente nombres estereotípicos y palabras rancias en el lenguaje de la política o en la propaganda fascista, para distraer la atención popular fuera de los asuntos verdaderamente relevantes, fuera de la burocracia y la corrupción. Sin embargo, tal fraseología rígida no se puede comparar con ideas frescas y con pensar creativo, con teoría práxica. A lo mejor, para no convertirnos en enciclopedias caminantes sin cerebro, tenemos que considerar las palabras escritas o dichas, como lo que realmente son, como herramientas cognitivas relativamente inadecuadas; hasta ahora no existe un sustituto para el precioso pensamiento humano; todavía tenemos que teorizar y filosofar todo de, por y para nosotros mismos, utilizando nuestros propios cerebros. Las palabras escritas o dichas, el idioma y la ideología no piensan por nosotros. Si no nos gusta pensar, bueno, entonces lo harán otros en lugar de nosotros, por supuesto con los resultados desastrosos correspondientes.

Teorizar filosóficamente significa no repetir creencias obsoletas, significa hacer, pensar y trascender de, por y para nosotros mismos. Con referencia a lo verdaderamente innovador, a la verdadera existencia de las cosas y sus nuevas relaciones, llena de una desesperación creativa, Juliet exclamó:

“Qué es el contenido de un nombre? Lo que llamamos una rosa, con cualquier otro nombre huele igual.” (Romeo and Juliet (II, ii, 1-2)

Definitivamente, en el amor y en la guerra, todo vale, al igual que en la legendaria cama de rosas. Sin embargo, lo anterior vale incluso más para otras realidades terrenales  tales como llevar puesta una corona de espinas al entrar a Golgotha, tragar veneno mental de la prensa mundial, para las víctimas del control mental y especialmente para la ideología dominante misma. Podemos llamar al reformismo de la forma que sea, en esencia es y siempre será reformismo kautskiano. Por esto tiene que recibir su tratamiento maquiavélico, tiene que ser erradicado a toda costa.

También la conciencia capitalista siempre es conciencia de clase. Las alianzas de clase, el consenso de clase, los diálogos de clase y las “comisiones de la verdad” son elementos intrínsecos de la colaboración de clase y por tanto del reformismo. Ellos forman los “jinetes del Apocalipsis” en la destrucción del poder, de la militancia y de la solidaridad de la clase trabajadora. En casi todas las revoluciones sociales a lo largo de la historia se cometió ese error fatal, con consecuencias horribles en Indonesia y Colombia. El opuesto de la conciencia de clase proletaria, de la teoría emancipatoria, es simplemente la ideología burgués-capitalista, son las ideas dominantes de nuestra época del globofascismo, que por cierto nunca “huele dulce”.

Una conditio sine qua non fundamental en la época de la “globalización post-moderna” es el desarrollo de una conciencia de clase proletaria con su correspondiente praxis emancipatoria, identificación científica y diferenciación filosófica. No es un asunto de la semántica o de la sofistería, sino se trata simplemente de la pregunta esencial, que si realmente actuamos y pensamos permanentemente de manera anti-capitalista y anti-imperialista, y no sólo de la boca para fuera.

De lo contrario, muy pronto nos convertiremos en presa fácil para los buitres de la ideología dominante y del reformismo. Claro, una clase trabajadora que perdió su orientación e identidad revolucionaria, en otras palabras, que perdió su factor subjetivo, fácilmente puede ser víctima de la ideología de la CIA y de cualquier otra ideología que anda por allí. Fue precisamente una clase trabajadora así de perdida, la cual llevó a Hitler al poder en la Alemania Nazi. Como clase sólo en sí, incluso puede producir su propio tipo de reformismo o ideología. Esto nunca puede ser el caso de un proletariado con conciencia de clase de, por y para sí mismo, que a través de la praxis y la teoría hace la revolución y defiende la emancipación global. La clase capitalista a nivel global todavía no ha abandonado su zeitgeist, su ideología, y por esta misma razón siguen siendo posibles un proletariado mundial, una revolución global, el socialismo y el marxismo. Aunque parece que se ha logrado muy poco, todavía no está perdido todo.

Ahora, para nosotros los venezolanos del socialismo bolivariano es crucial notar, que no todo es una rosa, una revolución, una ideología o un socialismo. Como resaltaron Marx y Trotsky, en muchos casos los eventos históricos aparecieron más que una vez, pero ya en su repetición fueron pervertidos y convertidos en su propio opuesto, en caricaturas, traiciones, tragedias y farsas. De esta manera, la verdadera negación del capitalismo mundial, es decir, el socialismo, siempre ha sido reprimido y nunca le fue permitido la verdadera posibilidad histórica para realizarse, para superar esta miseria imperialista, más allá del reformismo neo-liberal, y así enviar el corporatismo “post-moderno” globalizado al infierno del olvido.

Como hay tantos cristianos católicos entre nosotros, nos permitimos dar unos ejemplos bíblicos para demostrar lo importante que es llamar a una espada espada, al vino vino, a la ideología ideología y a la teoría teoría.

Dejando por un momento a un lado la sofistería académica, nadie con una mente sana trataría de convertir algo esencial, científicamente identificado por un sustantivo, en su opuesto directo, solamente añadiéndole un adjetivo negativo. Porque haciendo esto, el resultado sería una estupidez como un “Dios diabólico”, un “diablo divino”, un “burgués proletario”, un “proletario burgués”, un “pobre rico” o un “millonario pobre”. Pero no obstante, muchas veces ocurre tal confusión conceptual como resultado de una ignorancia de la lógica o de una pereza intelectual. Esto puede ser muy peligroso para la liberación política, porque la correcta identificación del enemigo, en este caso de la infiltración de la CIA en el proceso revolucionario, ya no sería posible. En este sentido, reforma revolucionaria o revolución reformista serían simplemente términos ideológicos y absurdos.

También, la teoría (y la praxis) revolucionaria permite dos respuestas a una sola pregunta, ... dos preguntas con la misma respuesta, respuestas como preguntas y preguntas como respuestas, ... identifica los dos lados opuestos de la misma cosa, por ejemplo del proceso de liberación (en este caso sería la reforma y la revolución). En cambio, esto está prohibido en la ideología de la lógica formal, donde reinan las verdades absolutas y eternas. Claro, contrario a esto, por ejemplo según las escrituras sagradas, un diablo puede ser un ángel caído, el primer hijo de dios, pero nunca puede convertirse en dios mismo.

Teológicamente hablando, un diablo puede decir tanto la verdad como mentiras. Sin embargo, un dios, un logos nunca puede mentir. No obstante, como rey-filósofo divino, Platón le enseñó la manera de cómo mentirles a sus sujetos esclavos y de cómo inventar la ideología. De hecho, el diablo como negación en su “eje del mal” es dialéctico. Es más poderoso que cualquier dios. Según Génesis, el diablo le contó la verdad a Eva sobre los venideros eventos históricos, sobre el secreto de cómo adquirir una conciencia de clase, de cómo diferenciar entre el “bien” y el “mal”, entre la ideología y la teoría, sobre cómo mezclar cosas y conceptos. Incluso le contó a Eva de cómo volverse creativa, una creadora, una diosa emancipada. En muchas religiones naturales de la antigüedad todos esos temas, revelaciones y clarificaciones son auto-evidentes. Fue la ideología dominante la que ha desfigurado todos esos fenómenos naturales y sociales a lo largo de los siglos.

Fueron los mismos nazis, quienes con su maquinaria propagandística, liderada por Goebbels y Goering, nos enseñaron lo que es la ideología y cómo funciona. Ellos robaron conceptos proletarios como el “Fuehrer” (líder) o el “socialismo” y los transformaron en sus opuestos, en ideología fascista. La ideología globofascista actual la describió perfectamente George Orwell en su excelente clásico “1984” (la guerra es la paz, la libertad es esclavitud). Desde que lo dijo Marx, sabemos que las ideas dominantes de cada época, de cada clase dominante, de cada modo de producción y de destrucción dominante, de cada isla, de cada país o bloque, incluso a escala global, forman la ideología dominante, el zeitgeist de esta específica era histórica dominante.

No cabe duda que, como tantas otras ideas, la palabra “ideología” la cual utilizamos a diario aquí en Venezuela y en otras partes del mundo, en verdad la heredábamos de la Grecia Antigua, de Platón, después de los pensadores burgueses emergentes, como Destutt de Tracy, del “Espíritu del Mundo” de Hegel, de su “Idea Absoluta” cabalgando en la conquista de Europa, encarnada en Napoleón, o incluso del padre del socialismo científico y filosófico, Karl Marx, o más recientemente de los think tanks neo-liberales europeos y norteamericanos.

La historia del concepto “ideología” ya indica su esencia peligrosa.

Etimológicamente hablando, dentro del marco de la filosofía idealista, sabemos que la palabra “ideología” es un compuesto de la “idea” platónica y del “logos”. Hace cuatro años, el 18 de noviembre de 2004, en mi artículo “Venezuela: Teoría o Ideología, Revolucionarios o Ideólogos”, expliqué lo siguiente:

  “El “padrino” filosófico del concepto “idea” es Platón. En su “Doctrina de las Ideas” se encuentra todo lo referente al idear y al concebir la idea de algo, en otras palabras y en la lógica formal, se encuentra el “know how tecnológico” de cómo pensar “correctamente” y “filosóficamente”.

“Idea” proviene del idioma Griego, de Eidos, el ídolo, la imagen... De manera similar, “Logos” es también una idea antigua griega.” (Véase: http://www.franz-lee.org/files/pandemonium01061.html)

* Primeramente, a nivel gramatical, el logos es simplemente el “habla humana”, expresado a través de las letras del alfabeto, y sub-dividido a su vez en sílabas, palabras y frases.

* Segundo, en la retórica, el logos es el habla misma, es prosa, es una fábula.

* Tercero, y esto es lo que nos interesa aquí, en la Lógica griega, el logos es la premisa, es el juicio o la conclusión. Es la definición del concepto. (Ibid.)

* Cuarto, en la Psicología y en la Metafísica, es el “alma humana”, el micro-cosmos; quinto, en la Teología, es el Ser Supremo, el dios todopoderoso mismo.

Así que, hay que tener mucho cuidado con el uso de conceptos que terminan en “-ología”. Esta última no sólo es la “enseñanza” o “doctrina” inocente de la vida (de bio o zoe), del cuerpo (physis), de la mente (psyche) o de las estrellas (astra); la “-ología” también es la adoctrinación educativa y cultural precisa del alma, mediante el bien ético más alto, mediante un dios (theos, summum bonum) y mediante las ideas dominantes de la ideología dominante de nuestros amos postmodernos.

El origen del concepto ideología está estrechamente vinculado al surgimiento del capital como modo dominante de producción, a las luchas de clase alrededor de la Revolución Francesa burgués-política, a la Revolución Industrial capitalista y a las revoluciones políticas europeas de 1830. Fue Francis Bacon (1561 – 1626), el filósofo británico, que por primera vez utilizó el concepto “ideología” en su doctrina filosófica de los “ídolos”. Más tarde, el filósofo aristocrático francés del Esclarecimiento, Antoine Louis Claude Destutt, Compte de Tracy (1754 – 1836), ... defensor del capitalismo liberal clásico, especialmente de los derechos de las clases burguesas a la propiedad privada de los medios de producción, ... eternizó el concepto político de la ideología en el título de su obra gigantesca, “Elementos de la Ideología” (5 volúmenes, 1801 – 1815). En Auteuf fundó una sociedad de “ideólogos” para fomentar la ideología como “ciencia de las ideas”. Esto ocurrió, cuando la burguesía todavía era joven y fresca. Mientras tanto hemos llegado a la era del “dominio de pleno espectro”, la era del “newspeak”, una cultura moribunda, que ha convertido la ideología en estricnina global.

Algunos autores, que estudiaron los orígenes de la ideología y de los ideólogos, dicen que el Emperador Napoleón Bonaparte era convencido de que la ideología y los ideólogos estaban perjudicando el proceso revolucionario francés de la diseminación del capitalismo a lo largo de Europa. Para contrarrestar esas fuerzas contrarrevolucionarias, Napoleón organizó una campaña de difamación contra ellos, y de esta manera el concepto “ideología” adquirió su primera connotación famosa. No obstante, con el nacimiento del socialismo científico y filosófico, la ideología recibió su primer clavo en el ataúd.

Los “jóvenes” Marx y Engels le dieron a la ideología su significado reaccionario final, colocando todo, espiritualidad, filosofía, religión, leyes, arte, metafísica, lógica y ciencia de la clase dominante en la sobre-estructura ideológica de la sociedad capitalista moderna y explotadora. (Véase: Franz J. T. Lee, Teoría-Práxis de la Revolución, Segunda Edición, Cap. 3, CDCHT, ULA, Mérida, 1991).

Una cosa es cierta, Marx nunca llamó su Ciencia y Filosofía una “ideología”. Engels incluso llegó a llamar la ideología una “falsa conciencia”. Lenin cometió el error de hablar de vez en cuando de una “ideología proletaria”. Los socialistas modernos en todas partes hablan de la necesidad de una nueva y propia ideología.

Si esto es lo que está en el orden de la emancipación global, entonces respetamos el derecho de uno tener su propia ideología. Este artículo sólo quiere enfatizar la necesidad de tener extremo cuidado con toda clase de ideología.

En sus obras tempranas, Marx tenía una actitud muy negativa hacia la ideología. En el artículo anteriormente mencionado, escribí:

“[Marx] Explicó, que todas las clases sociales pueden desarrollar ideología, especialmente, cuando sus ideas originalmente revolucionarias se vuelven osificadas y comienzan a afirmar el Estatus Quo y de esta manera distorsionan o desfiguran la realidad social, poniéndose al servicio de la contrarrevolución y al interés de nuevas clases dominantes emergentes. Enfatizó, que durante todas las épocas, las ideas dominantes (la ideología) siempre fueron las ideas de las clases dominantes; esas ideas nutren la explotación económica capitalista y la dominación política reformista.” (Véase: http://www.franz-lee.org/files/pandemonium01061.html)

Durante la última década, la Revolución Bolivariana dirigió y sigue dirigiendo sus esfuerzos educativos precisamente contra esas ideas e ideologías oligárquicas dominantes. Sin embargo, las nuevas ideas liberadoras sólo nacen en el seno de la praxis y teoría revolucionaria diaria, en la lucha de clases anti-capitalista; el poder social se tiene que conquistar a través de su verdadero libertador, que son los millones de trabajadores venezolanos asalariados.

Como tal, nuestros estudiantes no serán presa fácil para la ideología capitalista y la práctica terrorista en las calles de Mérida; más bien se unirán a los trabajadores y campesinos, elevando su conciencia de clase con la praxis y teoría revolucionaria viviente y así quedarán vivos para realizar el socialismo en América Latina y el resto del mundo.

Original en Inglés:
http://www.pr-inside.com/ideology-and-the-tragic-death-of-r701998.htm
blackdiamond@franzlee.org
http://www.franzlee.org/index2.html

 
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