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Hija del instante.

La única fraternidad que conocemos con los extraños es la del trabajo. La de compartir los mismos dominadores no nos hace siquiera primos, nos hace cómplices de capitulación, quintaclolumnistas del desánimo.
nonetanti | Para Kaos en la Red | 26-5-2008 | 387 lecturas | 1 comentario
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Aprovechar lo mejor de cada cultura para elaborar una cultura común, pues ya lo has dicho pronto. Hija del instante, ¿adónde vas? ¿lo has olvidado todo? ¿ya no recuerdas al poeta maldito?:

“Quedaos abajo, hijos del instante, no os esforcéis por subir a estas alturas, porque aquí arriba no hay nada”.

En la era del pensamiento débil, cuando el cinismo impera, la universalidad ética de la razón suena directamente a guasa. Peor aun, se usan los derechos humanos para vender ideología dominante para la justa colonización de los desfavorecidos. Les contamos cuentos televisivos y cinematográficos para que no rebullan. Todo lo que necesitas es amor. Hay que parar los motines por hambre en su origen.

Me dicen mis compañeras de la biblioteca que la culturalización de los musulmanes se produce a través de las películas que sacan por semana, que aumentan más que cualquier otro objeto de préstamo. Están pensando en las madres del Magreb que han subido a vivir entre nosotros. Están pensando si sus hombres, que hacen lo posible para que se queden en casa, les dejarán ver esas películas, o si las películas occidentales que en número creciente salen de la biblioteca pública son sólo para pisos pateras de hombres solos.

La palabra cultura me da tanto miedo que eso de que hay gente que desenfunda su cultura cuando oye la palabra pensamiento lo entendí a la primera. Los ecos de aquellos que desenfundaban su pistola cuando oían la palabra cultura se avivan cuando escuchamos como se quieren imponer los valores occidentales, sin dejar tiempo para renovar el contrato social en ninguna escala, por el bien de todos.

Estos chicos sin papeles, cuando vuelvan a sus países de origen, y volverán, ¿serán embajadores de nuestra buena o de nuestra mala manera de hacer las cosas? ¿serán capaces de acelerar el cambio económico y social que tienen pendiente esos países o se convertirán simplemente en carne del presidio de la tristeza y la desafección para siempre? ¿habrán sido capaces de ver nuestros fallos y serán capaces de no repetirlos? Una bonita definición de cultura, ser capaces de aprender de los errores de otros.

No es verdad, no debería ser verdad, que el progresismo social va unido a la renta per capita. Es un solo mundo, los cambios que seamos capaces de producir entre nosotros en decrecimiento y los suyos en crecimiento tienen que apuntar a objetivos comunes, la única fraternidad que conocemos con los extraños es la del trabajo. La de compartir los mismos dominadores no nos hace siquiera primos, nos hace cómplices de capitulación, quintaclolumnistas del desánimo.

Cuando ante una mentira mediática gentes de diferente pelaje nos manifestamos, cuando lo hacemos incluso desde diferentes clases sociales, por diferentes medios, por diferentes razones, sabemos del trabajo a hacer. No nos gusta que nos mientan. El anterior gobierno popular cayó por eso. Hasta en la caída de González hubo algo de eso. Cuando me dicen que la izquierda tiene el control de los medios en este país les doy la razón. Ellos dictaminan quién es de izquierda. Eso es atacar los problemas en su origen. Amenazan con desorden a los que protestan por la injusticia, y que se me perdone el sarcasmo, esto es lo que se ha hecho siempre desde el poder, incluso desde el soi-dissant poder del proletariado. Izquierda en el poder, eso sería el final de la historia, desde luego. Aquella victoria del proletariado consistente en que ya no hay proletariado hoy se ha transformado en que el que manda tiene razón, es decir, se deduce de quién manda qué significan las palabras, como en el cuento de Alicia. Cultura, vaya.

Por favor, modelos. Que lo de las reglas vendrá luego, vendrá solo. Obras, que la fe en las obras se os dará por añadidura. Modelos de sabios austeros, de héroes en la ayuda, de seres felices que trabajen poco y ganen menos, de familias encantadoras que consuman racionalmente, de países justos con producto interior bruto inferior a la media. Por favor, difusión de esos modelos.

Sin ellos los contratos se renegociarán para que sigan mal los de siempre, o en todo caso para que esta vez les toque a otros. Porque diremos que siempre habrá pobres, que siempre habrá vagos y maleantes; mientras una vez más preferimos salir a cenar fuera a preparar la cena para nuestros amigos.

Me arreglo para cenar mientras recuerdo una vez más lo del camino al infierno y las buenas intenciones, lo de la mala mercancía y las buenas palabras. Como un bofetón a una histérica para que despierte me aplico aquella máxima de Maffesoli: “No hay nada peor que los que quieren hacer el bien, en particular el bien a los otros”.
 
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Comentarios (1)

#1

27-05-2008 10:21

(…) Echan la culpa a los malos ejemplos, al contagio moral y sólo retroceden ante la dificultad de explicarlos. No saben que la naturaleza es más diversa de lo que suponemos: no quieren saberlo porque les es más fácil indignarse que pensar. (…)Margarite Yourcenar en “Alexis o el Tratado del Inútil Combate”

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