Herencia Transparente. No Seremos
No seremos dos líneas de adorno transitorio que descansen sobre el libro de la historia,
Como tampoco seremos simple dato anecdótico olvidado,
Hundido y enterrado por el bostezo del tiempo.
No seremos eco agónico de catacumba mausoleo de los sueños.
No seremos viaje truncado sin retorno y entorno
No seremos muro de lamentos, sino barricada contra la metralla.
No habrá aduana, ni paso, ni control, ni calle del sufrimiento que nos detenga.
No seremos brújula estática y su imperio metálico y magnético del norte
Seremos rosa de los vientos, arcoiris terrestre que honra hasta el murmullo del agua.
Uno sobre otro nos fueron apilando, uno sobre otro.
Cavaron zanjas enormes para enterrarnos.
Rompieron el mar en dos para ahogarnos.
Violaron los ríos, los valles y los lagos para sepultarnos.
Nos quemaron uno a uno y en rebaño.
Las brasas de nuestros cuerpos sirvió para asar a los siguientes.
Pero también el antebrazo anónimo se hizo antorcha, también los dedos fueron balas.
Entre verso y verso, entre grito y grito, fuimos los leprosos del sistema
Fuimos la avanzada, fuimos carne, sangre y huesos de cañón.
Fuimos retazo de tribu urbana y rural, artesanal y popular.
Gradería repleta de seres humanos dispuestos al sacrificio subversivo de soñar.
Y laica manada sagrada de ovejas en crepúsculo animal
Contra la palidez anémica brutal de la muerte.
No fuimos más grandes que el corazón de un pájaro, pero, plumas, puño y palabras.
Alas gigantes que cruzan, surcan y se aferran a párrafos perdidos
En las paredes fracturadas y ajadas de la memoria reunida.
Oh Cicuta envuelta en Lustros, veneno infame que tiñe los ojos.
El sabor amargo de los colores castrados   El olor dulce de nuestras pequeñas victorias.
Ay exhumación de palabras muertas y rotas y oxidadas.
Derrota de muertos, utopías y proyectos.
Ay historia embalsamada de Horror.
No fuimos de esos que se rindieron. No fuimos de esos que se vendieron
No fuimos efeméride casual sino llanto y golpe de noches perennes.
No fuimos metamorfosis inversa, corolario   concluido, larva gusano de la pobreza.
No fuimos canto truncado sino canción en desarrollo permanente.
No fuimos dos líneas de adorno transitorio que descansan sobre el libro de la historia.
Fuimos espejo y reflejo de fantasmas torturados.
Cicatriz doliente en las miradas, tregua anaranjada en tardes de plomo
Fuimos acorde colectivo, nota, rasgueo y arpegio.
Aún el tambor de nuestros pechos acompañan las marchas.
El torno de nuestras bocas fue moldeando la palabra
Nuestras quijadas cruzadas como en un duelo, fueron desenvainando
El grito escondido y rebelde.
No seremos impulso histérico, reclamo monótono, ni ladrido circunstancial.
No seremos simple relámpago de tormenta pasajera y su quejido luminoso momentáneo.
No seremos polvo de huesos esparcidos al viento.
No seremos ceniza ensangrentada, ni limadura de días malgastados
No seremos chispa miserable que destiñe el cuadro ilustre que nos domina.
No seremos viuda penitente, sino crío nuevo y su grito altivo.
Y es que entre sabanas lunares, un gusano de seda teje el agua de nuestras venas
Hace mas siglos que el silencio.
Las mariposas nos heredan sus alas, como pestañas de cristal.
Negro, blanco y carmesí
Y rebotan las palabras en las paredes del tiempo, una a una atraviesan el límite intangible del infinito, escucha sus quejidos y lamentos.
El nogal todavía florece, parece caído, pero su raíz aún permanece inalterable en el patio de los recuerdos.
No fuimos de esos que se rindieron. No fuimos de esos que se vendieron.
Fuimos más que eso.
Fuimos el esfuerzo diario, el sacrificio callado.
El rostro triste de la burla
Fuimos lágrima escondida detrás de la trinchera de los ojos.
Y no seremos dos líneas de adorno transitorio que descansen sobre el libro de tu historia.
No nos rendimos, no nos doblegaron
Aunque un puñado de versos sea lo único que les dejamos.
No fuimos de esos que se vendieron. No fuimos de esos que se vendieron.
Andrés Bianque
Poesía en Luto.