Arremete contra países, pueblos y gobernantes a decenas de miles de kilómetros de distancia que, afortunadamente, nada tienen que ver con nuestra filosofía, religión o laicismo, lengua, política; con nuestro sentido en fin de la vida... 
 
  Ortiz se une así a los empeñados en homogeneizarlo todo desde el centrifugado de costumbre. Lo mismo le da, como a cualquier politólogo de tres al cuarto, juzgar las cosas de otras familias, de otros clanes y de otras sociedades por nuestro rasero, y no desde el pensamiento labrado con otros principios organizativos. ¿Es mucho pedir? Niega así la biodiversidad, empeñado en introducir lo más negativo de la cosmovisión capitalista: bipartidismo, liberalismo sin libertad, persecución abierta o solapada del colectivismo, abuso desenfrenado sobre la naturaleza, desprecio de los derechos humanos y alarde de ese desprecio, torturas legales, invasiones y ocupaciones salvajes para robar... Para qué seguir.
  Ayer razonaba yo en torno a la negativa de la Junta Militar Birmana a admitir ayuda de los paises occidentales después del ciclón devastador. Y decía que están recibiendo esa ayuda de los países de la ASEAN, siglas de la sociación de Naciones del Sudeste Asiático, y que esa ayuda basta al país birmano...
  Pues que si quieres. Ortiz abandera hoy la inquina contra la Junta con las acusaciones costumbradas en cuya virtud pone en boca del pueblo el ánimo de quedarse con las ayudas recibidas, pese a que no las quieren. Ya lo advertía: no las quieren y sin embargo ya les están atribuyendo su apropiación torticera. Se comprende que por eso mismo no las quieran...
  A ver si tantos escribidores con Ortiz a la cabeza a los que atribuyo buena fe pero estrechez de miras, caen de una vez en la cuenta que "no estamos solos", que no hay sólo un mundo dentro de este planeta terrenal, ni hay una sola filosofía, ni una sola percepción de la vida en común, ni de la sociedad, ni de dios, ni de todo. A ver si dejan de una vez en paz a esos a países unidos en la desgracia y en la felicidad por unos mismos intereses presididos por la misma cosmovisión. Lo mismo que los países occidentales y atlánticos defienden los suyos, que son los del fuerte y el desalmado y por eso cierran filas al saquear y matar masivamente sin que nadie del entorno ideológico se inquiete lo más mínimo ni ponga el grito en el cielo. Que no se una a ellos Ortiz, por favor..
  ¿Que la Junta gobierna con mano de hierro? ¿Y con qué mano no tratarán los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y sus aliados a las naciones ricas en lo que sea pero que nada tienen que ver con sus nefastos cristianismos?A ver si comprende de una vez que las cosas que suceden en el sureste asiático son de la incumbencia de la ASEAN, no de la ONU, no de Bush, ni de Sarkozy, ni de Merkel, ni de Berlusconi, ni de Javier Ortiz que lo único que puede hacer es opinar mezquina y obtusamente como hace en este caso. Que  detestan la globalización ¡oiga...!
  Para probar la catadura de esta abominable alianza de un puñado de países contra todo lo que no sea su rastrera manera de abordar las relaciones internacionales como si fuesen ellos los únicos poseedores de la verdad, ahí está Sarkozy ayer proponiendo a la ONU entrar en Birmania “sin permiso”; es decir, invadirla y ocuparla con el pretexto de siempre de ayudar, para hacerse con el control del opio.
  Lo que más me consterna de todo esto no es ya tanto la rapiña internacional organizada entre cinismo e hipocresía a la que estamos tan acostumbrados, como la tópica visión de Javier Ortiz al que suponía con mayor amplitud de miras. El propio embajador español en Birmania dice haber mejorado las relaciones diplomáticas a partir de esta desgracia. Y es así, con diplomacia, como debieran resolverse todos los problemas humanos y sociales, no forzando la puerta de entrada de los países con bombardeos y acusando de lo peor a cada gobernante que no es de nuestra civilización y nuestra misma cuerda...
  Por todo lo expuesto, lamento decir que hoy no tengo más remedio que suspender a Javier Ortiz en objetividad y originalidad.