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El hambre y la recesión amenazan al planeta

Una enorme crisis económica está asolando al mundo.En el Sur,millones de personas están avocadas al hambre.La subida de precios de alimentos y combustibles conducen al retroceso en el nivel de salud.
Sadie Robinson | Socialist Workers Party | 14-7-2008 | 164 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/hambre-recesion-amenazan-planeta

En Camboya, la agencia de noticias Irin informa que los granjeros están abandonando tractores y otros equipos de granja porque no les alcanza para los costos de combustible. Esto, a su vez, está cortando drásticamente la cantidad de alimentos producidos.

En Djibouti, US Aid afirma que la crisis significa que la mitad de la población está sufriendo a día de hoy una aguda escasez de alimentos. En Pakistán, hay evidencias que apuntan a que los niños pobres están creciendo menos respecto a la edad que tienen en comparación con lo que crecían años atrás, como resultado de la malnutrición.

Nasreen Bibi, empleada doméstica en Pakistán, afirma: “Yo sé que mis hijos no están creciendo bien. Mi empleador, que puede alimentar a sus hijos con buena comida, tiene un hijo de cinco años. Sus ropas son bastante más grandes que las de mi hijo que tiene nueve. Por donde quiera que mires, los niños pobres son más bajos y más débiles.”

Aunque los efectos de esta crisis se resienten más en los países pobres, Reino Unido tampoco es inmune a sus golpes.

A pesar de que las estanterías de nuestros supermercados están llenas de comida, millones de personas no pueden comprar sin endeudarse profundamente. Y como las facturas de la luz y la calefacción de nuestras casas se han disparado, Gordon Brown insiste en que los trabajadores deben aceptar recortes en sus salarios.

Hoy día, hablar de recesión, recortes de empleo y desalojos de viviendas por impago de hipotecas está comenzando a extenderse a lo largo de Reino Unido y Estados Unidos.

En esta situación de emergencia, quizás se esperase que los líderes del G8 que se reunían esta semana en Japón presentasen alguna propuesta concreta para ayudar a aliviar el dolor. En lugar de eso, sólo hay un silencio ensordecedor.

No habrá subsidios de alimentos para las naciones más pobres. No actuarán para parar la quema de alimentos como biocombustibles. Y no actuarán para parar a las firmas multinacionales que especulan con bienes esenciales con el fin de conducir a una subida de precios todavía más alta.

Tampoco hay ningún movimiento significativo para reducir la producción de gases que contribuyen al cambio climático.

Los líderes rehúsan a actuar porque la crisis es el resultado de las políticas con las que éstos se han comprometido durante décadas.

El capitalismo ha distorsionado la producción de alimentos y ha colocado a millones de personas a merced del mercado internacional de alimentos.

Cada vez más, la producción de alimentos está organizada para dar beneficios a un puñado de compañías multinacionales agrícolas y no para satisfacer las necesidades.

Por esa razón, a pesar del hecho de que no hay reducción de alimentos, los seres humanos estarán más hambrientos, puesto que los precios que se les exige pagar por los alimentos no son asequibles.

Los líderes mundiales están también dando marcha atrás a lo que ellos mismos prometieron.

Hace tres años, los líderes del G8 se reunieron en Gleneagles, Escocia. Allí prometieron incrementar la ayuda global en 50 billones de dólares al año e incrementar la ayuda a África en 25 billones de dólares.

Ahora, están desesperados intentando escabullirse de sus promesas. Un borrador inicial sobre el nuevo acuerdo en ayuda ha eliminado cualquier mención a dichos 50 billones de dólares.

Tranquilidad

Expertos en cambio climático afirman que un recorte de al menos el 80% de emisiones de carbono sería necesario para evitar el desastre. Pero el G8 apenas se fija el objetivo de recortar las emisiones de carbono en un 50% para el año 2050.

Esta promesa, además, no tiene sentido. Hacer un recorte serio en las emisiones de gas requiere unas medidas serias –mejoras en energías renovables, incrementos de mejoras en transporte público, y un freno en la expansión aeroportuaria.

El G8 no ha anunciado tales medidas.

Sin embargo, con el mundo tambaleándose, a punto de una depresión económica, los líderes del G8 buscaron tranquilizarnos, prediciendo “una capacidad de recuperación a largo plazo de nuestras economías y del futuro del crecimiento económico global”.

Hay “algo” que une a millones alrededor del mundo, millones que están sufriendo la crisis alimentaria y de combustible, y ese “algo” es la resistencia.

A lo largo del mundo, hemos visto una oleada de huelgas contra la subida de precios de los alimentos en Egipto y Bangladesh, disturbios y protestas en las calles en Indonesia, México y Haití.

La próxima semana, más de medio millón de trabajadores de la administración local en Reino Unido harán una huelga durante dos días en Reino Unido.

Millones más los verán, pensando que ellos también podrían tomar esas acciones.

Los líderes del G8 nos han enseñado otra vez que no están dispuestos a parar el desastre. Es sólo la resistencia de la gente de a pie la que puede lograr que los gobernantes no se salgan con la suya y nos hagan pagar por una crisis que ellos mismos han creado.

(Artículo aparecido en el periódico británico “Socialist Worker”, nº2109, edición del día 12 de julio de 2008. Traducción hecha por Marco L. J.)   

http://www.socialistworker.org.uk/art.php?id=15463
 
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