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Guerra contra la intolerancia

Entrevista con el narrador, poeta y periodista, Félix Guerra Pulido.
Amilkar Feria Flores | Para Kaos en la Red | 13-5-2008 | 902 lecturas | 56 comentarios
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Félix Guerra

Aunque resultara un propósito, me es casi imposible crear un distanciamiento profesional, virtual, para conversar con el amigo Félix Guerra en tono protocolar. Todo lo contrario, considero que el mejor terreno en el que puedan discurrir estas palabras, es en el que más fácilmente van a llegar a cualquier lector: el lenguaje de siempre, coloquial y desenfadado.

Cuando lo conocí, en su apartamento de las afueras de Regla, municipio a su vez periférico de La Habana, rodeado de enormes y ruidosas industrias, por una parte, y de humildes barrios populares, por otra, ya yo había devorado cuanto artículo suyo, sobre tema ecológico, hubiese publicado   la revista Bohemia. Ha llovido bastante desde aquel año 1992, pero el tiempo no parece contar cuando nos sentamos a conversar sobre cualquier asunto acuciante o banal de este mundo.

Un cafecito, cigarritos, y “a dar muela se ha dicho”. Mucha conversa, hasta que el reloj de otros asuntos avise que hay que “colgar los guantes”; mas no los guantes de la puja, sino los del entendimiento. Aunque su primer apellido es de naturaleza beligerante, Félix es un hombre de paz; de esa paz loable que no se queda callada cuando hay que defender alguna buena causa.

Mi interlocutor es de esos afortunados que ha dado bastante “rueda” por el mundo. Si nació en Camagüey, en 1938, fue porque en algún lugar de esta isla tenía que poner los pies por primera vez. Después de aquel suceso iniciático, los volvió a plantar en lugares tan disímiles como China, México, Rumanía, URSS, Costa Rica, España, Repúblicas Checa y Eslovaca, Nicaragua…, en fin, un hombre de mundo, llamado por las más disímiles circunstancias de su profesión.

Acucioso y prolífico, viene a ser una suerte de polígrafo insaciable que, como una cámara de seguridad, peina los 360º del tiempo que le ha tocado vivir; sin contar que goza de una sensibilidad particular para las artes visuales, que también ejerce ocasionalmente para los más allegados.

Aunque su intensión es pasar sin hacer mucha bulla, ha recibido los más significativos premios que se conceden en Cuba a los profesionales de su sector: La rosa blanca, en 1988; Premio anual de Periodismo José Martí, otorgado por la Unión Nacional de Periodistas de Cuba, en 1995; el Premio Anual de la Crítica, por su poemario El Amor de los Pupitres, en 1992; así como la Distinción por la Cultura Nacional, entre otras no menos relevantes. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, responde a los reconocimientos, no precisamente por una vana gratuidad, sino por los abrumadores índices que lo avalan: Resulta que Félix es autor de la escalofriante cifra de 2 mil 500 reportajes, artículos, ensayos y entrevistas, publicados en los más disímiles medios de prensa, impresos y, más recientemente, digitales.

Conferencista, ha ofrecido sus conocimientos en diversas latitudes del mundo y en su patio. Por si ello fuera poco, su acervo como literato cuenta con más de 15 títulos publicados, entre los que destacan: Che sierra adentro, Muerte de Zacarías, y Para leer debajo de un sicómoro.

Realmente lo lamento por su modestia, pero alguien así no puede pasar sin hacerse notar. Sobre su obra, prestigiosos intelectuales han ejercido su criterio, como las atinadas palabras de José Antonio Mases, para el periódico El País, de España; o las continuas referencias y prólogos de Cintio Vitier, intelectual indispensable de la generación Origenista, como esta que mejor define al amigo Félix: “No faltarán lectores que disfruten del incesante ingenio de estos poemas (referido a uno de sus últimos poemarios, Islas y otros Continentes), pero su hazaña mayor, a mi juicio, está en palpar frente al espejo las páginas siempre renacientes de un poeta excepcional, quiero decir de un poeta”.

Por último, debo confesar que hay una intención oculta en este encuentro; digamos que un desquite: hace unos cuantos años, cuando éramos vecinos del mismo ruido y la misma humildad periférica (ya hablábamos hasta por los codos del “mejor de los mundos posibles”), Félix me hizo una entrevista que apareció publicada en las páginas de Bohemia. Parece que no ha pasado el tiempo que, en realidad, ha pasado; pero aquí estamos otra vez, sentados en el mismo portal, degustando el mismo café y los mismos cigarritos de entonces.

-¿Qué ha cambiado, y qué se conserva inalterable, desde que publicaste tu primera palabra, hasta la fecha?

Confieso, amigo, que soy apasionadamente inconstante y esencialmente inalterable.

Llegamos, las criaturas humanas, determinadas genéticamente por los ancestros. El ADN paterno y materno nos define el perfil por los cuatro costados y la ciencia no precisó todavía la totalidad de las consecuencias.

En el terreno de la existencia social, sin embargo, está la gran aventura del individuo. Ahí sí hay abundante intervención propia. Aunque, por supuesto,  condicionada: oportunidades, intelecto, vocación, temperamento, clase social, temores inculcados por familia y escuela, época y conflictos que nos toca vivir, ideas de tambor  y paradigmas predominantes, capacidad de decidir ante alternativas, talento para el arrojo, el disenso y la investigación, etcétera.

La suma de esas dos dimensiones nos lanza  a la aventura de ser yo. A la que considero, no obstante su brevedad, debemos entrar con el menor miedo y corriendo riesgos imprescindibles.

Es torpe y falso afirmar, creo, aquello de: si volviera a nacer haría lo mismo. Este ser atrapado en mí, al menos hoy, especula que a cierta altura quizás no hay palabra dicha susceptible de ser mejorada, porque el tiempo le estampó su pulgar indeleble. Pero por otro lado, me resulta también imposible frenar mis impulsos hacia los seductores cambios cotidianos.

Todo cambia, incluida mi persona, por supuesto. Y yo debo correr, soltando  suelas, para atrapar cambios y, si es factible, intentar imprimirles algún rumbo cósmico.

-¿Qué pesa más en tu trabajo: la impronta de tus vivencias, la cultura bebida, o un balance en esa dualidad de ingredientes?

Primero está la vivencia, en los orígenes personales. Al menos, cronológicamente.

Abres los ojos y obtienes la experiencia de la luz. Pero solo ver la luz no te permite comprenderla. Entonces a hojear vida y libros. Cuando vienes a ver estás enrolando en una u otra aventura vivencial y rodando en direcciones casuales pero preconcebidas, imprevistas pero calculadas. Las dimensiones, fragmento a fragmento, te juntan a ti mismo. Sin darte cuenta apenas, te desenvuelves ágil y a tus anchas en el angosto terreno investido.

Siempre es sorpresa y extrañeza cómo te seleccionaste y cómo te fueron seleccionando. La dualidad, inesquivable desde el primer día, inventa realidades para ti. La imaginación nos ayuda a mejorar esas realidades y a sacarles sus fosforescencias.

Lo que más pesa hoy por hoy en mi trabajo, en lo que intento y casi nunca logro, es alcanzar la plena libertad interna. Entiendo que  con uso de lógica e imaginación, debo pronunciarme sobre mi yo y el entono, la razón y la sinrazón humanas, sobre sociedad, naturaleza y universo.

No obstante yo soy yo, soy ignorancia e ilustración, instinto y razón,  brizna del entorno, grano del conglomerado social, huella en el camino evolutivo, soy otro minúsculo corpúsculo del universo. Soy mi aliado y mi adversario. Mis victorias en ocasiones serán mis derrotas y viceversa.

Los todos yo, desde los inicios hasta hoy, hemos logrado paso a paso una sociedad tecnológica y científica, espeluznante a veces y deslumbrante a ratos, pero que nos acerca a abismos ecológicos. La mayor responsabilidad recae en el uso que hace el hombre, en particular  políticos y política, de esos logros de la inteligencia.

A nivel global igual somos nuestros aliados y adversarios. El triunfo sería colectivo. Y si es derrota, definitiva.

-¿Ha sido el ejercicio del periodismo quien te ha dotado de esa capacidad para documentar, al tiempo que cuestionas, cuando asumes los retos de la creación literaria; o consideras que la ficción se vale por sí misma para esos fines? En todo caso ¿se prestan favores?

Todo, caramba,  está repleto de dualidades. El UNO se divide en DOS. El periodismo, sí, en la práctica, me llevó a la creación literaria. Es mi caso.

Pero existe el caso inverso, que me incluye.

Siempre quise escribir un libro, tal vez impulsado por aquel reto martiano de sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, descubierto en alguna página de la infancia. Y lo primero fue borronear un artículo, la oportunidad. Ahora parece que al principio estuvo el periodismo. Anterior al principio hay otros principios: no en mi caso, en cualquiera. Ante la alternativa, decidí escribir sin pensarlo mucho.

El periodismo es de alguna aviesa manera un camino hacia la literatura. Es real, por el adiestramiento con la palabra. Pero no el verdadero camino. El periodismo, casi siempre bajo el arbitrio de la política o intereses de gobierno o del poder del mercado, perdió ética, espiritualidad y credibilidad.

La literatura, y en particular la poesía, creo yo, recupera lo que pierde la prensa. Por esa razón, la poesía, aunque muy poco divulgada (no pertenece a los asuntos priorizados por  Estados y  gobiernos) no corre por ahora el peligro terrible de su desaparición. Y por esa razón también no debemos acuñar la esperanza de que la prensa, al menos la cotidiana, nos conduzca a la literatura.

La prensa hoy es  vehículo de  dogmas,  miedos, manipulaciones, consignas y verdades interesadas o dichas a media y bajo el cobijo del vértigo informativo.

-Para leer debajo de un sicómoro fue para ti un ejercicio mayúsculo de periodismo cultural, una confrontación que bebe, en buena medida, de casi todos los géneros en los que esté involucrada la palabra ¿Cómo se fue articulando en el tiempo este ambicioso experimento?

Para leer debajo de un sicómoro, cambió el rumbo de mis propósitos. La presencia imponente de José Lezama Lima, hipopótamo lírico y huracán de imágenes, me provocó reflexiones de todo tipo. También, porque al mismo tiempo me sacudieron traumatismos ajenos que desviaron caminos a la  profesión escogida y de paso la comprensión misma de la esencia de las tareas periodísticas y literarias.

  Desde José Martí no hubo un terremoto mayor en la siempre cambiante identidad cultural de lo cubano. Lezama, como autor de ensayos, poesía y las novelas Paradiso y Oppiano Licario, era otro referente ineludible y novedoso, aunque con un parentesco enorme con aquel apotegma martiano de que Patria es humanidad. Enfrenté el reto desde el diálogo, que duró unos diez años, y no estoy seguro si quería elaborar un testimonio, género muy de moda por entonces y cuando contaba ya con la experiencia del texto Che Sierra Adentro, en coautoría con Froilán Escobar,  o una breve pero intensa cartilla que resumiera en metáforas, alegorías y símbolos al otro Lezama que vislumbré incompleto en sus obras.

Che Sierra Adentro fue un éxito periodístico que atrajo, recuerdo, elogios del propio Lezama, de Cintio Vitier,  Fina García Marruz,  Enrique de la Osa, Eliseo Diego,  Nicolás Guillen, Alejo Carpentier, Miguel Barnet, Cleva Solís y Roberto Fernández Retamar, entre otros.

Pero un día llegué casi derrotado a casa de Lezama, porque la publicación de ese mismo texto, que se movía entre la Historia y la Leyenda, nos atrajo sin embargo la animosidad de la burocracia en trance de extrapolar a predios cubanos los códigos del Realismo Socialista. Querían no al Che, sino a un santo de madera.

Es decir, continuar con el proyecto de Lezama fue posible, sobre todo, luego de recibir la pedrada periodística de mi separación, y de Froilán, del periodismo cubano de entonces, 1) porque, cargábamos un optimismo irreductible y no cejamos en los empeños y 2) porque esta era una demostración palpable de que no siempre el periodismo conduce a la literatura. A veces te desvía a empujones. Mi destierro duró 15 años.

Pero tras aquel acontecimiento infausto e inesperado, luego de saborear casi el éxito del Che en la Sierra Maestra en  una Revista Cuba especial, en l970, con hermosas y rudas ilustraciones de José Luis Posada dibujadas en el mismo escenario de los acontecimientos, el poeta gordo, al tanto ya de los hechos, reconfirmó su decisión de seguir con el diálogo que sosteníamos desde l965-66, aproximadamente.

Fue el instante, más o menos, en que además  propuse al autor de Confluencias  reiniciar desde cero, pues Casa de las Américas publicó por entonces un libro de entrevistas con José Lezama con tópicos muy semejantes al de mi futuro posible texto. Mí entrevistado, igual con aires solidarios, aceptó de inmediato y reiniciamos la plática a finales de l970. Concluyeron unos 5 años después con su muerte. El libro se publicó por fin en 1998, es decir, unas dos décadas más tarde.

Con Lezama descubrí otra historia de Cuba, otro modo de ser cubano. Con Lezama se me reveló no solo un Martí en su más amplia dimensión universal, sino además otro Julián del Casal, otro Julio Antonio Mella, otras formas de ver las vanguardias pictóricas y literarias cubanas, otro Fernando Ortiz, otro Orígenes, el movimiento poético que él comandó. Eso implicó vencer  obsoletas verdades de la época, que ya casi venían siendo las mías.

El traspié periodístico, en tanto, ponía de manifiesto otras anchuras que sí conducían a la literatura. Una entrevista tal, con lecciones éticas tan oportunamente recibidas, más el enorme esfuerzo neuronal de lecturas a cualquier hora, de mi parte, por estar medianamente a la altura del diálogo iniciado, me empujó definitivamente, sí, a la poesía y la literatura en general.

El libro a dúo con Lezama, me dejó perennemente elaborando nuevas cosmogonías debajo de un sicómoro y una palma real.

-Más allá de géneros periodísticos o literarios ¿es la verdad (con mayúscula y cambiante) una premisa para el compromiso con el ejercicio de la palabra? ¿Cómo sabes que dices la verdad? ¿Lo sientes?

¿Quién sabe qué es la verdad? ¿Las verdades, con mayúscula, cuánto perduran en el aire de la realidad social, el arte, las ciencias? Y los compromisos son tan ilusorios y pasajeros como la vida.

La lógica del Big bang, la evolución y la relatividad, la indeterminación de los procesos físicos y sociales, marchitan rápidamente las verdades de alguna vez. Si naces ahora, son unos los compromisos posibles, pero en el siglo XV, por ejemplo, fueron otros, aunque de alguna manera legítimamente precursores de los actuales. En 2, 3 ó 4  décadas más los compromisos de ahora serán  el pasado estudiado en libros de Historia. Y si en realidad podemos estudiarlos, o podrán, quienes vengan, algunos de esos compromisos fueron justo lo que necesitaba la sociedad y el planeta para permanecer. Y entonces podremos, se podrá afirmar, en la supervivencia, que valieron la pena.

Más perdurables que la verdad, palabra desconcertante, son la ética y el amor.

Ética y  amor debieran coincidir, ¿verdad?, con la verdad, pero no es lo que vemos en la prensa cotidiana.

Compromiso, como siempre, es resistir. Ahora  frente a eventuales y nunca imposibles agresiones foráneas, tanto militares como económicas. Y haciendo trincheras también contra burocracia, corrupciones, intolerancias y dogmas absurdos del patio.   

Con respecto al compromiso con el ejercicio de la palabra, solo hay uno que no siempre logramos cumplir. Se trata de escoger los mejores vocablos y las más nítidas imágenes para expresar a un tiempo los asuntos en su mayor complejidad intrínseca y en su mejor diafanidad expositiva.  Es decir, laborar con el idioma de manera que invite a la lectura y fomente amor y sentimientos de comprensión y justicia. Fomente meditación, resistencia y pensamiento creador.

-¿Dónde consideras que existen más tropiezos en el afán por decir lo que se piensa, dentro o fuera de la cabeza?

Yo pienso mejor de lo que escribo, lo que no implica que piense correctamente.  A cualquiera le pasa. La neurona decide antes y con más libertad que el dedo.

Pero aquí hay, como en todo, otra dualidad. La neurona está encerrada, en su cráneo y en su insonoridad, y el dedo está afuera, libre, expuesto, y si pulsa  teclas su movimiento se convierte en palabras. Entonces, entrambos, aquella que piensa y este que no solo ejecuta sino que además pondera y proporciona, componen la página final y no hay manera de separar lo que hizo el uno y el otro.

Retar los pensamientos en boga, la rutina, lo oficial, lo legal, lo secular, es oficio de la neurona. El dedo, más precavido, coloca sofritos o saborizantes a la palabra escrita para que navegue con menos escollos en el agua social.

La diversión responsable y la cautela impetuosa espantan el temor propio y ajeno y así, como decía Bretón con respecto a la poesía, entramos temblando (de placer) al futuro.

-¿Crees tú que exista algún conjuro para espantar dogmas, o es la voluntad de no levantar paredes demasiado pesadas y aprisa, quien nos salve de los esquemas?

Se devana uno el seso tratando de encontrar respuestas que permanezcan indemnes un rato en el flujo del tiempo. No obstante, en la complejidad infinita de razonar, y en primer lugar de la realidad misma, o como quiera que se le llame, siempre está latente un exceso de réplicas y refutaciones para cualquier concepto esbozado.

No es un mal, pienso, es un bien. Resulta una exuberancia natural y un orden fascinador. La lectura múltiple, incesante, de ciencia, poesía, arte, literatura de calidad y de todo género y procedencia, es un combustible que normalmente enciende el fuego  de la imaginación, o lo que es lo mismo, la llama antidogmática.

También, y ya es reiteración, no confiar en la perdurabilidad de las verdades, por sólidas que parezcan. Diderot, luego citado por Marx, aconsejó: Duda de todo.

-Me habría gustado hacerle esta pregunta a Leonardo da Vinci, o a Jorge Vasari; pero la vida tiene límites biológicos muy puntuales: ¿Qué vaticinas para las mujeres y hombres de mañana, digamos a la vuelta de una generación, frente al raudal de progresos en el que estamos inmersos?

Las profecías, luego de conocer el rol del indeterminismo y no obstante el determinismo genético, ya también en peligro, ceden puesto a la poesía. La poesía, como dragón con páginas escritas y eventualmente impresas, absorbe lo que otros ceden. Los mitos de la fantasía podrían conferir espacios mejores a los mitos de la imaginación. Y lo que parece que se pierde, se estaría ganando.

A mí me gustaría, en lo personal, que la criatura humana del futuro fuera aboliendo miedos y dogmas. El mal, luego de trillar bien, son el conformismo, la inercia, la ignorancia, la prevalencia de una parte de la cultura contra otras partes de la cultura, las decretos verticales, el mesianismo político, el egoísmo, el afán de lucro y de poder, la insolidaridad, una sociedad dedicada al consumo ciego en desmedro del alto objetivo altruista de construir arte, fundar ciencia, impartir amor y establecer las justicias e igualdades sociales posibles y hasta otras muchas que ahora podrían parecer utopías.

La aventura de la humanidad, la gran y magnífica, sería llegar a erigirse como la arista pensante y responsable del universo, sin sesgos dogmáticos o intereses doctrinarios. Y en la fuerza creadora que agregará naturalezas y complejidades a las ya existentes.

Me gusta pensar en una sociedad con menos políticos y  menor cantidad de Estado, con el mínimo de cachivaches y burócratas posible. Por supuesto, no en la variante del Estado absorbido por el Súper Estado de las transnacionales. 

Me ilusiono con que los grandes sucesos informativos de una prensa redimida no sean elecciones y rivalidades entre partidos e ideologías, sino los  que en esencia emanan del conocimiento científico y la capacidad creadora de artes y literaturas, también de las hazañas deportivas. No prensa salvada con  noticias de última hora con respecto a guerras mutiladoras. Y prensa sí que divulgue a los 4 vientos descubrimientos e inventos que engrosen  las posibilidades del individuo y la humanidad.

Sueño una sociedad global que respete y repare sus fragmentos. Y rescate  sus humanismos ancestrales y adicione nuevos humanismos a la sabiduría de las civilizaciones.

Civilizaciones atareadas con los asuntos siempre enigmáticos de los orígenes.

Más los que se derivan de habitar la Tierra y el Sistema Solar, en el marco de la galaxia desmesurada que nos envuelve.

Confío en que llegaría a ser así, si antes no sobreviene el fin autoprovocado o por accidentes siderales. De lo contrario fuimos una chispa que tuvo su instante en el universo.

-A propósito de tu poemario Islas y otros continentes, y a casi un siglo de que el geofísico Alfred Wegener postulara su Teoría de los Continentes a la Deriva, ¿cómo ves los encuentros y desencuentros entre la cultura humana y de la naturaleza, en tu obra poética?

No solo los continentes vagaban a la deriva: los océanos circundantes también cambiaban de lugar. E igual las criaturas antiquísimas que las habitaban. Como agua al dominó: fichas bocabajo iguales y distintas en un movimiento ascendente que depara la sorpresa. Y continúa ocurriendo: quien se levanta isla hoy mañana puede no amanecer o amanecer continente. Todo lo que posee bordes es Isla.

Yo, con la multitud, habité Pangea, en sus márgenes, observando los seres que acudían a beber y los que asomaban la nariz necesitando el oxígeno.  La deriva es una odisea insaciable de la causalidad y la casualidad.

Las pizcas actuales si se adhieren al estómago de la ballena, obligan al cetáceo a abandonar aletas isleñas en los médanos. Oleajes, glaciares, desplazamientos polares, marejadas y calmas chichas, huracanes y terremotos, van mudando el solar y los números del paisaje.

El ecuador tendrá  la verticalidad del totora y el junco de jicotea. Es un intercambio y metamorfoseo continuo. El tiempo inventa mariposas y alacranes, dragones y zunzunes, serpientes y cebollas, caballos y sogas. Un mago inesperado inventa la memoria con solo quitarse el sombrero y agitarlo de norte a sur. O es maga la pingüina embarazada por tulipanes del verano. Me encantan los mitos, como un ritual  aunque no carguen nada de verdades comprobables. Todas las verdades acumuladas están condenadas a la desaparición. Nada hay más inseguro que la seguridad y las inamovibles convicciones.

La naturaleza es quizás un suicida que salio a deambular.

Y la cultura humana es lengua de la naturaleza.

-¿Hasta qué punto esa naturaleza que se desvanece ante nosotros, ha sido una fuente de inspiración, o ángulo de observación?

La naturaleza es el origen. Luego  que el súper magma creador estalló, afirma la ciencia,  dio inicio a expansiones de la materia, y luego puso aquí el sistema solar, el terruño de nosotros, la naturaleza de humedades, gases, encimas, algas, fotosíntesis, trilobites, etcétera, y sobrevino la inteligencia. El camino fue vertiginoso y arrollador.

La inteligencia estuvo ya en el vegetal y el animal primitivos. Pero hasta el pensamiento y la idea hubo otro recorrido también audaz y espectacular. La idea dio inicio a otras revoluciones, aún  más presurosas.

Alguna de esas partículas expansivas antes de volar por el espacio de la Nada, debía contener ya, digamos, algún preciosismo, que le permitiría después desembocar al ser vivo y la inteligencia. Esa partícula podría ser lo que muchos, cada cual dentro de sus culturas y en sus lenguas, llaman Divino. Aquí el ateísmo, sobre todo científico, pierde asidero. Tampoco las religiones muestran por ello un trofeo ni remotamente unívoco de creencias.

Vivimos un  modelo de universo, siempre desde el visor de la ciencia que, o es cerrado y no necesita Dios, o es abierto y entonces obligado a Dios. Nadie hasta hoy  corrobora una u otra versión del origen de los orígenes. Una posibilidad es que ese aserto no ocurra nunca.

Pero nosotros somos, en estos lares cósmicos, la última palabra en naturaleza, su creación de punta. La defensa del ser humano y la humanidad es la misma defensa de la naturaleza en su conjunto. 

-Sin lugar a dudas tus Criaturas insólitas o desaparecidas   pueden ser comunes o por desaparecer. En esa dualidad metafórica de bestias y arquetipos humanos, ¿qué crees que pese más en la balanza, nuestra herencia animal, o lo más sofisticado del intelecto?

Respondo, amigo, con un texto de ese libro:

EL POMPA HACE ALUSIÓN A SU GAVETA

                  POMPA

                  Humos pompa

                  Soy el Humos pompa. La más humilde y usada de mis propiedades, es decir, por ejemplo, mi zapato izquierdo es un producto industrial, talla 7, color negro brillante, con ribetes grises, que atravesó hasta aquí nueve fronteras nacionales, varias guerras de baja intensidad y antes resplandeció en las vidrieras de la calle Águila, esquina a Neptuno,

                                      donde formó  parte del ornato público.         

                  Cualquiera de mis prendas interiores más gastadas, es decir,

                  calzoncillos o camisetas, no obstante se fabricaron del otro lado del océano y luego viajaron  largo por barco y tren,

                  hasta llegar a mi cuerpo,

                                                          donde se acomodan de maravilla.

                  Soy el Humos pompa, repito. Aquí todos se descubren cuando se acerca mi sombrero, tejido en la remota Asia por manos expertas, de  las que se alquilan solo por monedas

                                                          de algún importante metal.

                                  Aunque pregunto: ¿qué importancia puede tener

                                      lo importante, si luego el producto terminado  no

                                        acude a mí, salvando obstáculos y distancias, y,

                                                          con la mansedumbre

                                                                            del búfalo doméstico

                                                                            o del canario enjaulado,

                              duerme en la imprescindible  gaveta de mis ropas?                                                             

-¿Se parecen los proyectos futuros a los cimientos de tu edificio, a tu experiencia, digamos que más acendrada; o a los pájaros en la azotea, prestos a volar bien lejos de la torre?

  Proyectos personales hay muchos. A mí me gustaría publicar, al menos, un par de libros al año. No es mucho para una azotea productiva. Pero el ritmo real es de uno cada dos, tres, cuatro o cinco años.

Más que creo, estoy  persuadido ahora de que en el marco del proceso de integración sudamericana, se debe crear un mercado supranacional del libro, y del arte y la literatura en general también, que permita más subvención para editar libros, ampliar tiradas. De manera que los ejemplares de tales ediciones sean encontrados en las liberarías de cualquier país del continente donde se hable español.

De paso, que los derechos de autor incrementen la posibilidad de dedicar más tiempo a la investigación y a la redacción, con una óptica que tienda a la ruptura con decadentes códigos, obtusas dramaturgias  y  corrompidos paradigmas de mercado y taras colonialistas,  aunque preservando siempre lo mejor de lo mejor. Permitiría búsqueda y renovación, que son resortes para enfrentar la  dominación cultural que ejercen ciertas metrópolis.

Leer, y leer activamente, ahora en el marco de una revolución  continental en marcha, política, económica, ética, es sumarse a la ola de transformaciones. Ahora cuando definimos con mayor exactitud a los adversarios estratégicos de la cultura universal, de la clásica de todos los tiempo, desde Homero. Ahora cuando quedan a descubierto los enemigos irreconciliables de las culturas alguna vez consideradas periféricas, regionales, indígenas, primitivas.

Leer, y leer en el siglo XXI,  es reeditar el sueño de los iluministas. Leer individual y masivamente en esta parte del mundo global, se convierte efectivamente en un acto de liberación e identidad. Y en un acto imprescindible de independencia mental.

El proyecto individual y el colectivo, en este momento de la historia, en la América nuestra y en la otra América, que algún día será también nuestra y de todos, es uno y el mismo. Yo apenas logro concentrarme en la redacción de textos que primero dormirán un largo sueño de gavetas. La aspiración de quien escribe es que una buena manada de narices voraces olisquee sus textos en las librerías del mundo.

 
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Comentarios (56)

#1.- Así pues, Félix

Miguel Arencibia|13-05-2008 23:14

La Intolerancia te atacó ferozmente, pero supiste presentarle batalla armado con pensamiento revolucionario y escudado en dignidad martiana. Y venciste.

Amilkar, buen trabajo! 

Valoración: 1  

#3

CRISTOFORO|14-05-2008 02:27

Félix siempre fue precisamente un hombre de opiniones y por esa razón padeció lo suyo, que fue bastante,   pero se retractó de sus convicciones, las revolucionarias y las críticas. No es cuento, porque conozco la historia, que estuvo muchos años fuera del periodismo por eso y por su libro sobre el Che, que data de la década de los 70, y por su amistad con José Lezama Lima y Cintio Vitier, ambos reivindicados desde hace muchoy su falta de prejuicios y dogmas.  La prosa y la poesía de Félix ,y las críticas y resistencias implicitas, nunca usaron el arma de los vituperios y la ferocidad. Tampoco la de atacar personas o nombres, sino errores, defectos, según su visión de los asuntos. Félix es un socialista convencido, un hombre de principios, y sus articulos publicados aqui en Kaos, que son muchos, dan cuenta de ello. No se trata de pasar cuentas ni de llenarse la boca con nombres que tienen sus glorias y virtudes y sus errores y responsabilidades por todo lo sucedido. Si algo caracteriza a este periodista y escritor, que seguí toda mi vida, es su ética y su respeto a las personas.

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#4.- FELIX ENTRE NOSTROS

DIOGENES, EL DEL BARRIL|14-05-2008 02:32

dE nuevo félix entre nosotros. se le extrañaba. y se aparece EN LA entrevista de amilkar feria con un lenguaje nuevo de paquete. tambien los asuntos son nuevos, aunque hay algunas constantes en sus prosa, que a mi me atrae mucho. este es un comentario preliminar porque me gustaria volver a leer todo, pero quien piensa así, ademas de un revolucionario, es un creador, un poeta verdadero, un soñador quizás, pero con los pies bien puestos en la tierra.

Valoración: 1  

#5

DESDE LOS ANTIPEDOS|14-05-2008 03:29

ESTE FELIX ME TIENE UN POCO CANSADO, ESTA UN POQUITO SALIDO DEL PLATO, HACIENDO CIRTICAS Y CRITICAS, DEJEN ESO AL IMPERIALISMO Y NOSOTROS LOS REVOLUCIONARIOS LO QUE TENEMOS QUE HACER ES VER LA MESA REDONDA.

Valoración: -1  

#6

El cespedeno|14-05-2008 03:51

Me alegra mucho ver de nuevo en Kaos al mestro Felix Guerra espero con ancias sus trabajos biebenido maestro

Valoración: 1  

#7

Pichirilo el gato salvaje|14-05-2008 04:33

Lo que tenemos que hacer copn el tal Felix Guerra es meterlo en un closet con Isabel Monal y dejarlo salir cuando prometa no escribir mas.

Valoración: -4  

#8.- ALGUNOS

ERASMO|14-05-2008 04:49

algunos solo sabarean el insulto. es el odio y la frustración. jamas entenderán un párrafo bien escrito y ningún elevada oración. si no dice fulano es tal y mas cual, insultos y más insultos, nada está bien. al descalificar se descalifican ellos mismos y rebajan la polémica, el comentario, el debate y la critica al rasero peor. pertenecen, repito,   a la raza del odio y el fracaso.
este es un texto, de amilkar y félix, para analizar, sopesar, meditar.
pero algunos solo saben rebuznar. y jamás aprender nada nuevo.

Valoración: 1  

#9.- CONTINUAR

daniel alvarez piedra|14-05-2008 05:07

rESULTA imprescindible continuar el diálogo alto y decente, sin hacer demasiado caso de los batracios. hay quien no sabe ni entender lo que dicen los textos y son intolerantes hasta con ellos mismo y es la causa de la ignoranciairrzonable.

Valoración: 1  

#10.- Hay quienes

14-05-2008 15:25

Se muerden ellos mismos. Creo que por exceso de adoctrinamiento dogmático y estrechez mental. Pero el mundo para que sea mundo tiene que tener de todo. Lo que debemos hacer es neutralizarse los efectos negativos de seres como ellos, pero antes los de aquellos que los crearon.

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#11.- LA ENTREVISTA

DEBORAH|14-05-2008 15:39

La entrevista de Amilkar y la respuesta del poeta buscan la  alta tribuna, la   universal, la cósmica por momentos, y dejan entrever que sí hay un lugar, que se amplia constantemente, al menos entre nosotros, para reflexiones de este tipo, haciendo caso omiso al marginalismo, el ladrido que desentona y el cinismo sin objetivos. Me gusta este debut de Amilkar aqui en Kaos. 

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#12.- excelentes preguntas Y EXCELENTES RESPUESTAS

DAARIK|14-05-2008 17:09

Valoración: 2  

#13.- UNA OPINION

yenny dávila|14-05-2008 17:11

este articulo o entrevista es un remanso contra tanta vulgaridad. inspira, me ayuda a pensar. y sobre todo, me dan ganas de escribir a mi también, índice de que la poesía anda cerca

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#14.- disfruté la lectura

daniel garcia|14-05-2008 17:24

La civilización humana necesita abrirse camino hacia el futuro a través del diálogo. La lucidez, la imaginación, la cultura, el riesgo, la necesidad de penetrar la complejidad de la realidad, buscar en la aparente y a veces relativa antinomia entre absoluto y relativo, es el tema de la entrevista, salpicada, como es natgural, con sucesos de la realidad cotidiana y  episodios personales.

El libro, la lectura, el lector, parecen aqui los sujetos privilegiados

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#15.- para refrescar!!!!!!!!

blazco|14-05-2008 17:25

No sorprenden los que provocan risa, los vulnerables ideológicos, aquellos que se esconden y callan la palabra y la acción para plegarse a la mediocridad. Félix atiende y, seguramente, saca conclusiones de todos los comentarios que acá se exponen. Uno, para seguir adelante; dos, para darse cuenta que VA MUY BIEN. Porque detrás de un insolente, no hay más nada que comentar. FELICIDADES nuevamente y adelante, como simpre han de estar los verdaderos revolucionarios.

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#16.- desde mi lejano terruño

TOMAS|14-05-2008 17:33

Amigo Félix feliz, me produjo mucha alegría leer esta entrevista que nuestro amigo Amilkar te hizo. No sabía que además de buen dibujante, tuviera tan buena pluma.

Son muy buenas preguntas y excelentes respuestas. Una entrevista redonda, que yo, en lo personal, te agradezco por los bellos y profundos conceptos que en ella viertes, además de la buena poesía que algunas de las respuestas contiene.

Recordé con particular nostalgia feliz, el pasaje en el que Amilkar recuerda cuando tú lo entrevistaste para Bohemia. No olvido aquellos momentos, pues yo fui el fotógrafo que lo retrató.

Te envío mi abrazo sincero de hermano

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#17.- lector ávido desde El Alto

DIONISO QUISPE|14-05-2008 17:37

A mi me gustaría leer los libros de este señor escritor y así mejor poder juzgar. Quisiera saber por mis propios ojos y encontrar en librerias de aqui titulos de cubanos y textos sobre Cuba. Quizás entonces podria opinar mejor. Y suerte para los lectores que si han tenido oportunidades y accesos. Viva la amistad y vivael libro como medio de comunicación social

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#18.- periodismo bueno

BENIGNO CRUZ|14-05-2008 21:24

Este periodismo en Kaos pudiera aparecer en la prensa cubana diaria, Granma oJuventud Rebelde o Bohemia, pero no aparece. Es una entrevista larga y sin embargo interesa, porque se habla sin aparentes autocensuras y con un lenguaje de largo aliento. Hasta las criticas de los viernes de Granma parecen inventadas, no tienen un carácter verosimil. Al menos pasan por manos de un redactor standard que le quita cualquier viso de realidad: son parámetros estrechos de lenguaje y de análisis.
Soy joven y esta entrevista tiene como 15 cuartillas, pero me la lei de cabo a rabo. Y pudiera leer más como esto, que como si te lavaran los ojos con una agua fresca.

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#19.- igual digo yo

NESTOR ALMENDROS|14-05-2008 21:26

igual digo yo, que leí sobre el hombre de benigno. Soy estudiante y me gusta lo fresco, lo joven, los novedoso, lo sincero dicho con palabras de corazón. NECESITAMOS DE ESTE PERIODISMO EN LA PRENSA CUBANA DIARIA.

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#20

Liborio|15-05-2008 01:30

Excelente entrevista y como siempre respuestas profundas por parte de Felix.
Sería interesante que Felix reciclara a algunos periodistas de nuestra prensa.

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#21.- COMPROMISO CON LA PALABRA ESCRITA

ANDRES PALACIO|15-05-2008 02:23

No sé qué  quire decir el comentarista anterior con RECICLAR A ALGUNOS DE LOS PERIODISTAS de nuestra prensa, pero si significa que se aprenda la lección de la amenidad y la profundidad al mismo tiempo, entonces estoy de acuerdo. Nuestra aburrida y pacializadisima prensa, necesita un remojón de frescura y compromiso con la palabra escrita. Soy un antiguo lector, por no decir viejo, de prensa escrita, y he visto envejecer y convertirse casi en senil a la prensa cubana. En los años 70, todavía se podía ver periodismo bueno en Cuba, pero desde entonces cayó en barrena hasta hoy. Lo digo con propiedad y convicción, la Bohemia de antes era mucho mejor que la actual. Y el periódico Revolución y Hoy eran muchisimo mejores que el Granma actual. La amenidad y la profundidad no debieran estar reñidas con el socialismo, pero lo están.

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#22.- .....LENGUAJE LITERARIO MUY AGRADABLE......

ROSA PRIMERA|15-05-2008 07:22

  YO  VIVO  LEJOS DE MI PATRIA, PERO ME HUBIERA INTERESADO  LEER  SUS LIBROS.NO SOY PERIODISTA ,NI ESCRITORA, PERO  ESTA PUBLICACION..ENTREVISTA  ME HA REFRESCADO EL ALMA , PUES MUCHAS VECES , SOLO LEEMOS ,  ODIOS  , ENVIDIAS,  Y  MUCHAS  MENTIRAS..SI TODOS LOS CUBANOS NOS UNIERAMOS EN HACERNOS LA VIDA MEJOR....TODO  SERIA  MARAVILLOSO    PARA VIVIR UNA VIDA MEJOR  YO DIRIA COMO DIJO EL APOSTOL..´´LA PALABRA HA CAIDO EN DESCREDITO, PORQUE LOS DEBILES,LOS VANOS Y  LOS  AMBICIOSOS ,HAN ABUSADO DE ELLA.....´´......O....SIEMPRE LOS QUE VALEN ,SERAN CALUMNIADOS POR  LOS  IGNORANTES  Y  ENVIDIOSOS..PATRIA,PAZ,LIBERTAD Y VIDA..ROSA..

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#23.- llamado a la prensa

betty rivero|15-05-2008 15:56

En Cuba sí hay periodistas. Lo que no hay es prensa. Este es un simple ejmplo.
La juventud no encuentra qué leer en la prensa diaria ni qué oir en los noticieros.
Cuando se les atrae a la televisión es con música o peliculas norteamericana. Soy madre de 4 hijos, demasiado para esta época de penurias y crisis de valores, pero toda la prensa cubana resulta aburrida e insulsa no solo para mis hijos sino tambien para mi y esposo, sumo a mis hermanos, que solo encuentra un solo lenguaje y demasiado optimismo para lo que ocurre en Cuba: no reflejan ni las contradicciones de la calle ni del pensamiento. Y es que dirigen con política, burocratismo y orientaciones de arriba. Y con periodistas con orejeras. Encima de eso, en la prensa diaria, con una letricas tan chiquitas que le quitan aun mas las ganas de leer a hijos, padres y abuelos.

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#24.- me sumo

LA CROIX|15-05-2008 16:03

Ahora le estan celebrando los 100 a bohemia, pero lo cierto es que bohemia va para abajo. Es una revista política más que solo leen algunos viejos, pero dejo de ser la revista de la familia, salvo por los chistes tan malos y los crucigramas, tambien para viejos, y algunos consejos que ya uno, sobre todo si tiene internet ya vio en otros sitios, con un mejor lenguaje. Esas secciones no pueden estar escritas por periodistas sino por aprendices. La creatividad se perdió, el interés por lo nuevo. En esa sección final de bohemia se trata a la mujer como si fuera la mujer de antes, mi madre o mi abuela. Tienen que celebrar menos y hacer una prensa nueva, socialista, sin tantas noticias y discursos viejos, que ocurrieron hace 15 días. Se ve que la telaraña crece en lo que debieran ser las redacciones de los órganos de prensa cubanos.

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#25.- una comisión para la prensa

FEDERICO MACHADO|15-05-2008 18:30

Falta, y se lo digo a Raúl Castro, una comisión para la prensa y los medios de divulgación. La prensa es un arma para fusilar errores y enemigos o un arma suicida. La revolución se suicida día a día con una prensa sin pretensiones, sin brillos, sin cambios, donde las críticas y autocríticas lucen retocadas. La calla y en la calle la población, no recibe la prensa como un sitio de luces y analis, de reflexion y profundización, salvo caso aislados, pero casi todo luce propaganda y el mismo triunfalismo de siempre. Se criticó el triunfalismo de antes, que es muy reciente, y con ese nuevo estandarte su funda un triunfalismo de nuevo uso, casi como si nada hubiese sucedido. Raúl una comision para la prensa, o será usted, nuevo presidente, quien cargue con el muerto en un futuro inmediato. No es amenaza. Es advertencia revolucionaria, de alguien que agoniza por la lentitud de avanzar y cambiar al país y su proceso de transformaciones sociales.

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#26.- una sugerencia

RAFAEL COMELLAS|15-05-2008 18:34

Cambien a los actuales directores de prensa, y al del ICRT, a nuevos cargo en otras esferas, y nombren nuevos o experimentados periodistas y otorguenles nuevas potestades. A veces hay que cambiar hombres para que se reinicie el movimiento. La esfera de la ideología esta muerta: no hay ni cambios de retórica.

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