Desde tempranas horas de este jueves las distribuidoras de combustibles empezaron a abastecer los centros de servicios en las principales ciudades del país.
Asimismo, los cientos de furgones que los transportistas habían colocado en las principales carreteras para impedir el paso hacia los puertos han sido retirados para permitir la libre circulación, indicó Ricardo Gatica, portavoz del ministerio guatemalteco de Gobernación.
Desde el  lunes, miles de choferes de carga pesada paralizaron sus actividades para presionar a la municipalidad de Ciudad de Guatemala a revertir un decreto que norma los horarios en los que pueden circular por la capital guatemalteca con sus enormes vehículos.
El estado de prevención, contemplado en la Ley de Orden Público, faculta al Poder Ejecutivo para intervenir las empresas privadas dedicadas al servicio de transporte pesado en el país, así como la utilización de la fuerza para evitar manifestaciones o protestas públicas que tengan como objetivo interrumpir la prestación de los servicios.
La medida de fuerza se mantendrá vigente durante unos días y limita ciertos derechos de los ciudadanos, tales como la prohibición de reunirse en espacios abiertos, la libre circulación y el porte de armas, entre otros derechos.
El sector privado nacional divulgó este jueves que la medida de protesta ocasionó grandes pérdidas por el orden de los mil 500 millones de quetzales, que afectó principalmente las actividades exportadoras, comerciales e industriales.
El presidente de la Cámara del Agro de Guatemala, Enrique Zuñiga, precisó que en el sector agropecuario se calcularon pérdidas por 20 millones de dólares (150 millones de quetzales aproximadamente), debido a que el paro afectó las exportaciones de frutas, vegetales y otros productos perecederos.
Refirió que en el caso del banano, se suspendieron 40 jornales dedicados al corte de la fruta y 250 contenedores se quedaron varados.
Por su parte, el director ejecutivo de la Cámara de la Industria, Javier Zepeda,  expresó que el paro de transporte representó pérdidas por 200 millones de quetzales diarios, lo que da un total de 600 millones en este sector.
La merma se produjo en productos perecederos, materias primas que no llegaron a tiempo e impactaron el proceso de producción, así como exportaciones, pagos que ya se habían realizado por embarques y seguros, entre otros.
El director de la Comisión de Vestuario y Textiles (Vestex), Luis Óscar Estrada, informó que por lo menos 10 contenedores con materias primas, que necesitaban las fábricas de ropas, nunca llegaron a sus destinos, lo que retraso el proceso de producción y la puntualidad en la entrega de las prendas.
Según datos de Vestex, en la capital hay 33 fábricas de ropa o accesorios, y en los municipios de Guatemala se contabilizan 126 maquilas que dependen del transporte terrestre para enviar sus productos hacia los puertos y recibir materias primas.
Entre tanto, cifras preliminares de varias asociaciones comerciales de la Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana (AmCham), dan cuenta de que las pérdidas en este sector podría alcanzar los 800 millones de quetzales.