Según las encuestas, Churchill es el político europeo mejor valorado. Su biografía parece sin mácula.   Así lo creía él mismo como demuestra el retrato que escribió sobre Trotsky y que reproducimos al final.   
        En un artículo anterior para Kaos, Wiston Churchill y la no-intervención, el que escribe ofrecía una serie de datos que demostraban el papel central de los conservadores británicos tanto en la política de no-intervención como en el soporte del franquismo después de la II Guerra Mundial. También daba una escueta semblanza del líder histórico de los conservadores británicos que podía complementarse con otro trabajo anterior dedicado a la película Aviso de tormenta, en la que el papel de Churchill es interpretado por el inmenso Albert Finney.
          Wiston Churchill (1874-1965), primer ministro británico durante la IIª Guerra Mundial (donde demostró su gran capacidad de trabajo y su capacidad política), fue después uno de los líderes participantes en la conferencias de Yalta y de Postdam que decidieron las línea de demarcación de la influencia de los vencedores, y en donde nadie defendió la necesidad de concluir la victoria contra el Eje, acabando con las dictaduras de Franco y Salazar. Fue su mayor gloria, sin embargo, Churchill fue derrotado por los laboristas en las primeras elecciones democráticas. En los años siguientes, los laboristas, mientras seguían hablando de socialismo, implantaron el “Estado Benefactor” e hicieron grandes reformas. También reconocieron las libertades de naciones sometidas como India, a lo que Churchill se había negado empernadamente durante sus mandatos.
            Estrechamente ligado al magnate del petróleo Henry Deterding, de la Royal Dutch-Shell, Churchill no se distinguió precisamente por su “antifascismo” ante Mussolini, ni tan siquiera ante hitler hasta que éste comenzó a amenazar Gran Bretaña. Si éste se hubiera ocupado exclusivamente en ocupar la Rusia soviética, Churchill no se había mostrado tan enérgico contra la política de apaciguamiento como había hecho durante la guerra española. Parece como sí la I Guerra Mundial nunca hubiera existido, ni el expolio de las colonias. Bastaría señalar en el mapa de África un espacio colonial africano para  ver la otra cara del amable veterano conservador, con su inefable puro en la boca y con sus frases célebres y celebradas. Con ese personaje tan citado en estos andurriales, sobre todo por aquella tan manida según la cual la democracia (liberal, claro) es la peor forma de gobierno exceptuando todas las demás. En realidad, esta frase debería ser precisada. Entre todas las demás que no tenían derecho se contaban las democracias que se oponían al imperialismo, y por supuesto, las que trataban de imponer una democracia del pueblo.
          Este doble rasero, esta doble moral, esta manera de entender la “democracia” quedaría retratado en unas líneas que ha perturbado a algunos lectores que le han dado muchas vueltas en una Web que reproducía mi artículo sobre la no-intervención. Es aquella en la que se cuenta que Churchill se negó a darle la mano al embajador republicano Pablo Azcárate, y tras volverle la espalda se alejó murmurando imitando el pacifismo de su muy odiado Gandhi: “Sangre, sangre…”
          En una de las notas aparecida en esta foro provocado por el artículo, hay alguien que justifica esta actuación explicando que “Churchill (y gran parte de los políticos del Partido Conservador y del antiguo Partido Liberal) pertenecían a la aristocracia o a la alta burguesía. De haber vivido en España, en la “zona republicana” (insisto, al poner un nombre u otro no hago juicios de valor), y con sus antecedentes de “enemigo del pueblo” Churchill hubiese sido asesinado”. En este caso, la democracia no fue el menos malo de los gobiernos, ni la República una democracia asaltada, ni España un país arrasado por su ejército colonial…Por otro lado, el autor de las líneas citadas ignora que en la “zona republicana” hubo una derecha liberal, y que, sin negar los excesos que se dieron en reacción al “gran terror” franquista, conviene no olvidar que fueron innumerables los “notable” del franquismo que llegaron sanos y salvos al final de la guerra. Ahí están los casos de Serrano Súñer y de Arias Navarro,  con un historial que no habría pasado la prueba de los juicios de Nüremberg.
        Como es muy habitual, el autor citado se remite…a su entorno familiar. Evidentemente, hubo familias, sobre todo entre las más pudientes, que en el marco de la guerra, sufrieron   mucho más por parte de la represión republicana. Este tipo de cuentas son muy usuales, y en muchos casos, ni tan siquiera pudieron amputarse “a la República”. Se trata de un método que adolece de graves defectos. Primero, supone situar la víctimas familiares por encima de todas las demás. Los “nuestros” son los únicos que realmente importan. En consecuencia, escamotean los otros, a los que, para redondear la fórmula, se les atribuyen más atrocidades que las perpetradas por los llamados “nacionales”…De otro lado, parece que las represiones coloniales, las guerras mundiales, por no hablar de la coerción nacional para mantener los privilegios aristocráticos, son cosas de la vida, actuaciones legitimas. No es otra la filosofía que se desprende de este retrato que Wiston Churchill publicó en 1937, y que figura en Great Comtemporaries (Londres, Fontana Boks, 1959), y del que ignoro sí existe una edición en castellano.
    Anexo 
    Wiston Churchill 
    León Trotsky, alias Bronstein
      Cuando el usurpador y tirano es reducido a la controversia literaria, cuando el comunista en lugar de bombas produce efervescencia en la prensa capitalista, cuando el refugiado señor de la guerra libra sus batallas nuevamente y los desplazados ejecutores se vuelven locuaces y hablan sin sentido en la intimidad, podemos regocijarnos con los signos de que mejores días se aproximan.
    Tengo delante de mí un artículo con el cual recientemente colaboró León Trotsky, alias Bronstein, en el John O. London´s Weil, donde mis descripciones de Lenin, de la intervención aliada en Rusia, de Lord Birkenhead y otros temas sugestivos.
    Ha escrito este artículo desde su exilio en Turquía, donde suplica a Inglaterra, Francia y Alemania ser admitida a las civilizaciones cuya destrucción fue y aún hoy es el objeto de su vida.
    Rusia, su propia Rusia roja, la Rusia que él había estructurado y modelado, de acuerdo a los deseos de su corazón sin preocuparse por los sufrimientos ajenos, o de su propio peligro, terminó desterrándolo.
    Todos sus esquemas, todas sus audacias, todos sus escritos, todas sus arengas, todas sus atrocidades, todos sus conocimientos, sólo a esto lo condujeron: a que otro camarada, su subordinado en rango revolucionario, su inferior en inteligencia, en capacidad de observación y percepción, aunque no tal vez en crímenes y delitos, dominó en su lugar, mientras él, el Trotsky triunfador cuyas displicencias repartieron la muerte a miles, está sentado y desconsolado; una nube de malicia lo abandonó desamparado durante un tiempo en las playas del Mar Negro y ahora, lo rechaza hacia el golfo de México.
    Pero debe haber sido un hombre difícil de conformar. No le gustaba el zar, de modo que lo mató, así como a su familia.
    El Gobierno Imperial le resultaba desagradable de modo que lo expulsó. El liberalismo de Guchkov y Miliukov le disgustaba, así que los destruyó. Como no soportaba lo moderado de la revolución social de Kerensky y Savinkov, los reemplazó. Y cuando, por fin, el régimen comunista, por el cual había luchado con toda su fuerza fue establecido a través de toda Rusia, cuando la dictadura del proletariado fue total, cuando el Nuevo Orden de la Sociedad paso de ser una visión, a ser realidad, cuando la odiada cultura y las detestables tradiciones del periodo individualista fueron erradicadas cuando la policía secreta se convirtió en servidora de la Tercera Internacional, cuando en una palabra había logrado su utopía, aun entonces seguía descontento. Todavía estaba secretamente encolerizado, refunfuñaba, regañaba, incitaba y complotaba. Incitó a los pobres contra los ricos, a los indiferentes contra los pobres, a los criminales contra los indigentes. Todo se hacía de acuerdo a sus deseos. Pero no obstante, los vicios necesarios de la sociedad humana semejaban nuevos castigos. En lo más profundo de su ser aspiró a profundizar aún más. Pero, pobre miserable, llegó a lo más bajo. No pudo encontrar nada más vil que la clase criminal comunista. En vano volcó su admiración sobre las bestias salvajes. Los simios no podían admirar su elocuencia, eran incapaces de movilizar a los lobos, cuyo número se incrementó notablemente durante su administración. Así que los criminales nombrados por él se unieron y los depusieron. En adelante sólo le quedaron estos elocuentes artículos de diario, su tarea de agitación política desde el Bósforo, las honestas súplicas para conseguir visitar el Museo Británico y estudiar sus documentos, o tomar las aguas del Malvern para su reumatismo, o las de Naugeim para su corazón o las de Hamburgo para su gota, o las de algún otro lugar para Cualquier otra enfermedad. Desde allí estos lamentos en las sombras de Turquía, bajo la mirada penetrante de Mustafá Kemal. De allí sus salidas de Francia, de Escandinavia, hasta llegar a su último refugio en México.
          Es asombroso que un hombre de la inteligencia de Trotsky no estuviera capacitado para entender el marcado desagrado que Sienten los gobiernos civilizados por los líderes del comunismo. Él lo describió como si fueran meros prejuicios e mentes estrechas contra las nuevas ideas y las teorías políticas rivales. Pero el comunismo no es sólo un credo, es un plan de lucha. El comunista no es solamente una persona que sostiene ciertas opiniones, es un convencido de un bien pensado medio para imponerlas.
        La anatomía del descontento y la revolución fueron estudia das en todas sus fases y aspectos y un incuestionable libro perfora la mente, preparado con espíritu científico para subvertir todas las instituciones existentes.
        El método de imponerla es una gran parte de la lucha, por lo menos tanto como la misma doctrina del comunismo.
      Al comienzo, los principios del liberalismo y la democracia, de antigua reputación, son invocados para proteger la organización primaria, la libertad de palabra, el derecho de reunión, toda forma legal de agitación política y los derechos constitucionales son magnificados y declamados.
      La alianza está pensada con todos los movimientos populares de izquierda.
La creación de un régimen liberal moderado, o de un régimen socialista en algún período de convulsión, es el primer hito. Pero al poco tiempo de ser creado debe ser demolido.
        La calamidad y la insuficiencia resultantes de la confusión deben ser explotadas. Choques sangrientos, si es posible deben ser preparados entre los agentes del Nuevo Gobierno y el pueblo trabajador. Los mártires deben ser fabricado Una actitud defensiva por parte de los gobernantes debe ser aprovechada. La propaganda pacífica debe hacer de máscara de aversiones, nunca antes de manifestarse contra los hombres. No necesita haber lucha, ni tampoco debe sostenerse con no-comunistas. Todo acto de buenos deseos, de
tolerancia, de conciliación, de merced, de magnanimidad de parte de los gobernantes o de los hombres públicos, debe ser utilizado para su ruina. Luego, cuando el tiempo está maduro y el momento es oportuno, toda forma de violencia letal, desde la revolución de las masas hasta el asesinato privado, debe ser usada sin límite ni remordimiento. La ciudadela será sacudida bajo las banderas de la libertad y la democracia, y el aparato de fuerza debe estar en manos de la hermandad; toda Oposición, toda opinión contraria debe ser reprimida con la muerte. La democracia no es más que una herramienta para ser usada y luego rota; la libertad no es más que un sentimiento tonto y sin sentido lógico.
        La regla absoluta de un sacerdocio de por sí elegido de acuerdo a los dogmas aprendidos de memoria es para ser impuesto, para siempre, sobre la sociedad sin ninguna clase de atenuantes. Montar todo este aparato, tal como está escrito en libros de texto, y también escrito con letras de sangre en la historia de algunas naciones poderosas, es el propósito y la lucha de los comunistas.
        Yo escribí este párrafo hace cerca de siete años pero no es un relato exacto del plan comunista que sumergió a España en las condiciones actuales, tan detestables, contra los deseos de la mayoría de los españoles de ambos bandos.
            Es probable que Trotsky nunca comprendiera el credo marxista, pero de este libro penetrante, él fue incomparable maestro Poesía en si mismo, las cualidades necesarias para el arte de la destrucción cívica, el comando organizativo de un Carnot, la inteligencia fría y detallista de un Maquiavelo, oratoria tumultuosa de un Cleo, la ferocidad de Jack el Destripador y la fuerza y tesón de Tito Oates.
          Ninguna traza de compasión, ningún sentido de dignidad humana, ninguna estimación por lo espiritual debilitaron su gran capacidad de acción.
        Trotsky creció como el bacilo del cáncer, se nutrió, se torturó y mató la totalidad de su naturaleza.
          Encontró a una mujer que compartió su lucha comunista. Trabajó y complotó junto a él, compartió su primer exilio e Siberia en los días del zar. Tuvieron hijos, lo ayudó a escapar, pero él la abandonó. Encontró otra mente infantil en una chica de buena familia que había sido expulsada de una escuela de Kartov por persuadir a sus compañeras de no acatar la religión y leer literatura comunista, en lugar de la Biblia. Al lado de ella tuvo otra familia, como expuso Max Eastman, uno de sus biógrafos: si hubiera tenido una mente legalista, esta no sería la esposa de Trotsky; porque Trotsky nunca se divorció de Alexandra Ivovna Socolovski, que aún usa el apellido Bronstein.
          De su madre escribió en términos fríos y desalentadores.
        Su padre, el viejo Bronstein, murió de tifus en 1920 a los ochenta y tres años. Los triunfos de su hijo no le dieron satisfacciones a este honesto trabajador judío creyente. Perseguido por los comunistas porque era un burgués y por los rusos blancos porque era el padre de Trotsky y abandonado por su hijo, fue echado a su propia suerte y se dejó arrastrar, inmutable, hasta el fin. ¿Qué más podía hacer él?.
      Sin embargo, en Trotsky, tan alejado de los afectos y sentimientos comunes a la naturaleza humana, tan llevado podemos decir, del hombre medio, tan soberbiamente concordante con su gusto, había un elemento de debilidad re mente serio para la opinión comunista Trotsky era ambicioso, ambicioso en forma casi común y mundana.
    Todo el colectivismo del mundo no podía desembarazan0 de su enfermedad una fatal enfermedad.
      El, no sólo debía arruinar al Estado, sino que debía gobernar sobre sus ruinas. Todo sistema de gobierno en el cual no fuera la cabeza, o casi la cabeza le resultaba odioso. La dictadura del proletariado significa para él ser obedecido sin ninguna objeción. Debía ser el dictador que defendiera al
proletariado.
        “Las fatigadas masas”, los “Congresos de trabajados civiles y militares» las predicciones y revelaciones de Karl Marx, la “Unión Federal de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, etc. significa todas una sola palabra: Trotsky. Esto le significó contrariedades; los camaradas se pusieron celosos, se volvieron Suspicaces. A la cabeza del Ejército Rojo, que él construyó en medio de indescriptibles dificultades y peligros, Trotsky estuvo muy cerca del vacante trono de los Romanoff
          Las fórmulas comunistas que usó, con devastador efecto sobre otros no fueron por lo pronto un impedimento para él. Las descartó con tanta facilidad como abandonó a su mujer, su padre, o a su nombre.
          El ejército debía ser rehecho, debía conquistarse la Victoria
y Trotsky debía hacerlo y Trotsky sacó ventaja de ello. ¿Con
que Otro propósito debían hacerse las revoluciones? Usó su
valentía hasta el fin. Los oficiales Y soldados del nuevo ejército modelo estaban bien alimentados vestidos Y tratados mejor que ninguna otra persona en Rusia.
        Los oficiales del viejo régimen zarista habían sido relevados a miles. Al diablo con la política, salvemos a Rusia. Fue introducido nuevamente el saludo, fueron restaurados Condecoraciones de grado y privilegios, fue restablecida la autoridad de los comandantes. En el Comando Superior se encontraron tratados con una deferencia que jamás habían experimentado en los tiempos del zar, por estos advenedizos comunistas.
        El abandono de la causa por los aliados de la Liga Rusa coronó estas medidas con una victoria fácil y total. En 1922 fue tan grande su prestigio entre los militares por la actitud y sistema personal de Trotsky, que bien hubiera podido llegar a ser, por las fuerzas armadas, dictador de Rusia, pero no lo fue por un obstáculo fatal. Trotsky era un judío, era todavía un judío, nada podía vencer este obstáculo.
          Pesado destino, cuando uno desertó de su familia, repudió a su raza, escupió sobre la religión de sus padres y cubrió a los judíos y gentiles de una malicia ordinaria. ¡Ser un fracasado! ¡Haber pagado un precio tan alto, por una mente tan estrecha! Era pesado soportar semejante intolerancia, tal falta de cariño, tanto fanatismo y estos desastres lo condujeron a uno mayor, de modo que en el despertar de la frustración apareció la catástrofe.
          Pero mientras tanto sus camaradas no permanecieron Ociosos, ellos también escucharon los discursos de los oficiales, también vieron la probabilidad de reconstruir el Ejército Rojo con los viejos elementos. Mientras vivía Lenin, el peligro parecía remoto. Lenin aún veía a Trotsky como su heredero político. Lo protegía con avidez, pero en 1924 Lenin murió y Trotsky, ocupado todavía con el ejército, aún disfrutando día a día con el trabajo de administrar su departamento, todavía saludado por las aclamaciones que habían resonado antes para Nicolás II, no notó que se habían transformado en una difícil oposición, dura, pensada y trabajada contra él.
          El georgiano Stalin era un modelo de Secretario General en el gobierno; manejó y manipuló innumerables comités caucasianos. Cuidó los comandos conjuntos con paciencia y los colocó en concordancia con un claro y preciso designio. Cuando Trotsky avanzó esperanzado, también confiado en recibir la sucesión de Lenin, una parte de la maquinaria ya estaba trabajando en contra suya.
        En la arena puramente política de las actividades comunistas, Trotsky fue rápidamente aventajado.
        Fue acusado por la fuerza de sus voluminosos escritos antileninistas, pareció no haber entendido que Lenin había remplazado a Dios en las mentes comunistas Quedó por algún tiempo bajo la impresión de que cualquier sustitución conveniente podía ser hecha por Trotsky. Admitió su herejía y explicó, anhelante a los soldados y obreros las convenientes razones que lo condujeron a ello. Las declaraciones fueron recibidas sin interés y con desaliento.
        La GPU fue puesta en movimiento los oficiales leales a Trotsky fueron removidos de sus puestos. Luego de un periodo de silenciosa tensión le avisaron que se tomara más vacaciones Estas vacaciones aún continúan, con sólo pequeñas interrupciones
          Stalin utilizó su éxito para construirse uno mayor.
          El Politburó sin el hechizo de Lenin, ni la fuerza de Trotsky, fue purgado en este momento de sus elementos fuertes. Los políticos que hicieron la Revolución fueron destituidos, castigados y reducidos a la impotencia por el secretario del partido. Los caucasianos se deglutieron el gabinete y con Stalin a su cabeza nació el nuevo gobierno de Rusia. Trotsky fue solitariamente abandonado por los amotinados que él tan inflexiblemente había dirigido para tomar el poder.
      ¿Cuál será su lugar en la historia? Por todos estos honores juegan sobre la escena los actores de la Revolución Francesa bajo una luz agonizante. Las carreras y personalidades de Robespierre, de Danton, aun de Marat, destellan de manera espeluznante a través de un siglo. Pero las obtusas y escuálidas figuras de la Revolución Bolchevique Rusa, no están redimidas en interés, inmutables por la magnitud de su crimen. Toda forma y énfasis están perdidos en un vasto proceso de licuefacción. Hasta la matanza y el azote.
        No van a atraer a futuras generaciones a sus rudos programas, aun con la matanza, el azote y la miseria de millones, y sus nombres extranjeros y ahora muchos de ellos tienen pánico por el castigo de sus crímenes.
        Emergieron de las celdas de la prisión de la Cheka, para hacer al mundo sus extrañas y antinaturales confesiones. Encontraron la muerte en secreto a la cual ellos habían empujado a tantos hombres bravos y mejores que ellos.
          Pero Trotsky sobrevive. Se demoró en la escena. Olvidó sus esfuerzos, que Lenin refrenaba, para continuar la guerra contra Alemania en vez de someterla a las condiciones de Brest-Litovsk. Olvidó su propia carrera como “Señor de la guerra” y de reformador oportunista del “Ejército Rojo” que desgraciadamente volvió a la ortodoxia bolchevique. Nuevamente se convirtió en el exponente de la secta pura del comunismo.
        Alrededor de su nombre se reúnen los nuevos extremistas y doctrinarios de la revolución mundial. Sobre él gira la gran ráfaga de perversidad soviética, la misma propaganda vil que usó con tanta rudeza contra el viejo régimen, es ahora concentrada sobre él por su camarada inferior sobreviviente.
          Toda Rusia, desde Polonia a China, desde el Polo Norte al Himalaya, está educada para mirarlo a él como al más malvado explotador de la manera de sumar nuevas cadenas a los trabajadores y traer al invasor nazi a su seno. El nombre de Lenin, la doctrina de Karl Marx, son invocados en contra de él en el momento que se esforzó fanáticamente en explotarlos. Rusia está recobrando fuerzas porque la virulencia del comunismo disminuye en su sangre.
        El proceso debe ser cruel, pero esto no es malsano, es una necesidad para su propia conservación, con sus frescos y recién destilados venenos. En vano grita sus protestas contra un huracán de mentiras, en vano denuncia la tiranía burocrática de la que pudo ser la cabeza alegremente. En vano se esfuerza en seguir a través de todo el infierno de Europa al abatido Ejército Rojo que él estaba orgulloso de dirigir. Rusia terminó con él cuando estaba orgulloso de dirigirla. Rusia terminó con él y lo hizo para siempre.
      Quizá tenga fuerza para contemplar su maniobra.
      Nadie podía desearle mayor castigo que el de una vida tan larga, que su aguzada inteligencia y su espíritu inquieto pudieran conocer a cada uno en la impotencia y el aturdimiento.
      Realmente debemos esperar el día en que sus teorías, refutadas en la práctica, van a cesar de irritar al activo y esperanzado mundo exterior y cuando la gran tolerancia que proviene de un sentimiento de seguridad, le permita retroceder humillado, desacreditado y extinguido hacia su guarida europea y americana, donde pasó la mayor parte de sus primeros años, puede ser que en esos actos futuros hallará una pequeña satisfacción en el trabajo por él realizado, como encontró su padre en el hijo que había engendrado.#2
18-08-2008 15:53
La mayor crítica que Schurchill pudo hacer de Trotski fue precisamente la de considerarlo el "auténtico revolucionario", el profeta de la "revolución mundial", a diferencia de Stalin con el que,... según dijo algún primer ministro británico, no se su nombre (quizás lo sepa pepe gutiérrez-álvarez) "se pueden hacer negocios". Schurchill, además de fascistón no tenía un pelo de tonto y sabía muy bien cuanto convenía al capitalismo internacional Stalin como mal menor
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#4
18-08-2008 17:50
Es cierto que EE.UU e Inglaterra deseaban la invasión de la URSS por parte de Hitler; una cosa no quita a la otra. Un Trotski en la URSS o exiliado era más peligroso a las potencias capitalistas que un Stalin constreñido a las fronteras del "socialismo en un solo país" o poniendo en vereda a movimientos revolucionarios incontrolados por el Kremlin (orden de sometimiento de lso comunistas chinos a la burguesía con su posterior aplastamiento, abandono de los partisanos griegos tras la guerra mundial, eliminación física de los anarquistas y poumistas en la guerra civil española etc etc)
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#6.- Vaya el fascista Churchill...
Simple comunista|18-08-2008 18:40
El anticomunismo que destila ponzoñocho y pululante este fascista preclaro de la "democracia" ¿Qué es la "Democracia" amigos? Democracia al uso capitalista (cuál es la que tenemos) no es más que la vestimenta que se pone el burgués, vestimenta que lleva oculta pero manifiesta la pistola y garrote faccioso por si acaso se da la "necesidad" de dar vuelta al traje y aparecer pardo o azul con correajes y pistola. No nos engañemos, que se engañe si quiere Zapatero, pero los trabajadores ya hemos sufrido mucho y sabemos mucho también, por tal ni Churchill, ni Zapatero ni ningún defensor de la burguesía nos va decir la verdad ni mucho menos a defendernos, solo nosotros solos debemos aprender y saber la verdad; y esta verdad amigos es el marxismo leninismo, no algún canto de sirena al uso, llamesé como se llame o denomine.
    Saludos.
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#8.- aupa trosky
manu|18-08-2008 21:18
saco buena leña del arbol caido el jodido churchill, no cabe duda ke inteligente si era el "balichon, supo moldear el fascismo de hitler y manipular a stalin, sabia ke el troskismo estaba camino de la sombra y se cebó con el, pero por suerte nunca murió, aunke siga en la sombra
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#9
Leninista|19-08-2008 00:26
El algodón no engaña, nunca vreis a los medios burgueses hablar bien de Stalin y de los mejores años de la URSS en cambio no es extraño ver alavanzas hacia Trotski refiriendose a el como ese revolucionario puro o en TV3 contandonos lo maravillosos que fueron el POUM y lo malos y sanguinarios que eran esos stalinistas del PSUC.
Dime quien te alaba y te diré a que intereses sirves
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#10
casimiro|19-08-2008 00:48
Algunos de los términos con que Shurchill se dirige a Trotski: "usurpador y tirano" "Rusia, su propia Rusia roja, la Rusia que él había estructurado y modelado, de acuerdo a los deseos de su corazón sin preocuparse por los sufrimientos ajenos""Todos sus esquemas, todas sus audacias, todos sus escritos, todas sus arengas, todas sus atrocidades"Trotsky triunfador cuyas displicencias repartieron la muerte a miles" "Pero, pobre miserable, llegó a lo más bajo" "las cualidades necesarias para el arte de la destrucción cívica "Ninguna traza de compasión, ningún sentido de dignidad humana, ninguna estimación por lo espiritual debilitaron su gran capacidad de acción" "Sobre él gira la gran ráfaga de perversidad soviética, la misma propaganda vil que usó con tanta rudeza contra el viejo régimen"
A esto el stalinista de turno lo llama "elogio" de churchill a Trotski. Yo a esta conclusión lo llamo ser un  "analfabeto funcional" . 
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#11.- CHURCHILL SOBRE STALIN (I)
19-08-2008 01:26
Yo mas bien veo cierta ironía de Churchill respecto al papel de Trostky, el de un traidor a la revolución. No se qué texto habeis leido vosotros. Para refrescar la memoria, unas palabras de Churchill sobre Stalin:La suerte para Rusia fue que durante los años de la grandes pruebas fue dirigida por ese estratega inflexible que fue José V.Stalin. Fue una personalidad importante, señalada e incuestionable. Stalin estaba dotado de una energía extraordinaria, era un erudito con una voluntad fuerte, inflexible, implacable tanto en el trabajo como en las discusiones y yo mismo, a pesar de toda mi ciencia del Parlamento inglés, no hubiera podido contradecirle en nada. La fuerza activa de su trabajo era tan grande en él que constituía un caso único entre todos los Jefes de Estado de todos los tiempos y de todos los pueblos. Stalin producía impresiones muy fuertes sobre cada uno de nosotros. Su influencia sobre el pueblo era incuestionable.
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#12.- CHURCHILL SOBRE STALIN (II)
19-08-2008 01:27
(CONTINUA) Cuando entraba en la sala de la Conferencia de Yalta, cada uno de nosotros, como si nos lo hubiern pedido, se levantaba y, de manera sorprendente, ponía las manos en las costuras de los pantalones permaneciendo inmóvil. Poseía una inteligencia profunda. Era un maestro ingualable para descubrir soluciones a los problemas más arduos, incluso en los casos en que parecía que no había solución posible. Había creado y mandaba un país colosal. Era una persona que habría podido eliminar a sus enemigos con la ayuda de las manos de sus enemigos y logró incluso hacernos combatir contra los imperialistas, a nosotros que también nos consideraba abiertamente como tales. Stalin era tan grande que era incomparable en el mundo. Había salido de la nada y dejó tras de sí una Rusia equipada de armas nucleares [...] No, no importa lo que se diga de él, ni la historia ni los pueblos lo olvidarán.
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#13.- no te esfuerces
eusebio|19-08-2008 08:50
al 12 no te esfuerces, que no. que los stalinos leeran lo que les de la gana... y lo que buenamente sean capaces de entender.
Mientras a Trotski Churchill lo pone a caldo, a Stalin lo alaba. Pero no leeran justo lo contrario.
De toda la carta de Churchill que no tiene desperdicio del odio que sentia por Trotski, hay una frase muy buena que retrata a los stalinistas: "pareció no haber entendido que Lenin había remplazado a Dios en las mentes comunistas".
Esta es la actitud de los stalinistas (que no comunistas, que ya esta bien de la usurpacion que hacen de los términos) hacia Lenin, "religiosa". Y por eso tienen una actitud religiosa delante de los textos, leen lo que su "religion" les permite ver y nada más.
Por eso, mejor ni esforzarse... Nunca lo entenderán, hasta que no abandonen esa mentalidad religiosa.
Valoración: 2
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#14.- eusebio (#13) 100% contigo
del Yery|19-08-2008 09:27
Los Stalinistas siempre andan buscando dioses. Que si Stalin, que si Fidel, que si Mao.. y los dioses no existen
Valoración: 3
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#15.- AL 13 Y 14
19-08-2008 12:29
Mientras que sigais haciendo distinciones dentro del socialismo, seguireis haciendo el trabajo sucio a la clase dominante. El stalinismo no existió, por mucho que digais, y los dioses no existen para los comunistas, no vengais a intoxicar de esa forma. Sí que exiten líderes o personas con capacidad de arrastrar a las masas, la vanguardia de la clase obrera, pero eso es inevitable, siempre las revouiones las hacen os más onscientes y preparados, y arrastran al resto de la gente. Es cierto que algunos comunistas confunden agradecimiento al lider con culto al ider, pero no nos engañemos, eso es algo que siempre ha exagerado el enemigo a través de los medios de comunicación. El propio Trostky apoyaba la idea de que los caudillos son gente importante en los perdiodos revolucionarios, asi que ¿de qué hablais? ¿Acaso no hay que estra agradecido a Stalin, Mao o Fidel, independientemente de los aciertos y errres cometidos? ¿La intención no era construir el socialismo?¿De verdad creeis que es pan comido y que se puede conseguir sin renunciar a muchas cosas?¿Es que acaso hay una guia para construirlo en cada pais? Una pregunta, para los Trostkistas, ¿vuestro dios es Trostky? Menos teoría y más práctica.
Valoración: -3
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#16.- al 15 (1)
casimiro|19-08-2008 13:05
"El stalinismo no existió"
Este es un soniquete muy común por estos foros entre los que quieren ver una continuidad entre la obra de Lenin y Stalin. Curiosamente Pepe Gutiérrez-Álvarez publicó anterior a este artículo uno dedicado a los intentos de imposición de Stalin contra los criterios "leninistas" en el seno de la revolución a través de la relación de éste con la esposa de Lenin, Krupskaya, y no mereció por parte de los stalinistas ningún comentario sustancioso quitando los socorridos piolets (el "pioletismo" ya se sabe que tampoco existe, corresponde al método habitual descrito por Lenin para imponer el debate democrático en el seno del partido ¿verdad?)
Valoración: 4
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#17.- retratado
eusebio|19-08-2008 13:06
"Menos teoría y más práctica." Muchacho, con todo el cariño, te has retratado... Menos teoria y más práctica, que para "teorizar" ya esta el lider.
Fue Rosa Luxemburgo la que dijo que es un insulto a los obreros, decir que la teoria es solo para los intelectuales. Los obreros tienen que teorizar, puesto que la practica sin teoria no es marxismo, es materialismo vulgar o su version politica, stalinismo.
De la misma manera que la teoria sin práctica es idealismo.
El stalinismo no quería construir el socialismo, queria defender sus intereses como burocracia, y si para ello se firmaban pactos con Hitler para repartirse Polonia, se firmaban.
Y si, es religioso, porque esa defensa de sus intereses de justificaba con el marxismo elevado a la categoria de religion del estado. Y para ello, Stalin escribio uno de los libros más execrables de la que se podría llamar "su" marxismo, Fundamentos de Leninismo; que no es otra cosa que convertir el marxismo en una escolástica jesuitica.
Pero el stalinismo ha sido como Cid, ha ganado batallas después de muerto, puesto que asocio marxismo a su version vulgar, y cuando cayo el stalinismo arrastró al marxismo en general.
De ahi que hoy las nuevas generaciones sientan un cierta alergia ante el término marxismo, lo asocian a la version vulgar y esquematizada del stalinismo.
Esto es lo que significa una vision "religiosa". Y sino, por favor, estudia a Marx y la teoria de la alienacion.
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#18
19-08-2008 13:08
"El propio Trostky apoyaba la idea de que los caudillos son gente importante en los perdiodos revolucionarios" 
Caudillos en una palabra horrible. Lo que hizo Trotski fue criticar una interpretación del marxismo "mecanicista"  valorando en lo que vale el factor subjetivo, punto de coincidencia última con Lenin en lo que respecta al concepto de "vanguardia" de partido.
No es cierto que el culto a la personalidad sea algo exagerado por la derecha. Esta existió hasta lo Grotesco, y como Marxista (repito, como Marxista) hay que entender que esto no era un aderezo del régimen stalinista, sino idiosincracia y PRODUCTO del verdadero trasfondo reaccionario burocrático del sistema o ESTRUCTURA social-económica. Por lo tanto.... (y en contra de lo que dices) aplicaros un poco más en la teoría, que falta os hace antes de asaltar al palacio de invierno, que está muy feo eso de quitar un zar para poner a otro.   
P.D. el dios de los antiestalinistas no es Trotski. Yo mismo podría decirte unas cosas en contra de Trotskik, influido además por la lectura de muchos "trotksitas" que supieron apreciar en él sus errores, como supieron apreciar los de Lenin, los de Luxemburgo y un largo etc. 
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#19.- caudillos o seres humanos
eusebio|19-08-2008 13:57
El "marxismo" -si es que se puede llamar eso al stalinismo- vulgar es el economicismo; es decir, reducir las relaciones sociales en el capitalismo a las economicas, olvidando que estas no son ni más ni menos que relaciones entre seres humanos, unos propietarios de los medios de produccion y distribucion, y los otros de su fuerza de trabajo.
Es el marxismo de Trotski, de Lenin, de Rosa, etc. el que señala que los seres humanos -no los caudillos- son protagonistas de la historia  a través de la lucha de clases (la lucha de clases es el motor de la historia, dijo un tal Marx), y por lo tanto las relaciones sociales son más complejas que las meras relaciones economicas sobre las que se basan.
Pero al stalinismo le interesaba ideologicamente esta separacion artificial, los obreros son los que trabajan y los caudillos los que dirigen y teorizan; los "faros de la revolucion" que iluminan, los "padrecitos de todas las rusias" que saben lo que sus "hijos" necesitan. Y el que no lo sepa,  o dude de la "verdad revelada" al "lider", "piolet" por "trotskista".
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#20.- antimarxismo
eusebio|19-08-2008 14:06
Pero eso de los caudillos -que no los partidos revolucionarios- es antimarxista. El caudillismo expresa una gran despolitizacion -falta de sentido critico de la poblacion-, mientras que los partidos son otra cosa distinta.
La emancipacion sera obra de los trabajadores mismos, dijo ese tal Marx, y mientras vivamos en una sociedad de clases, es necesaria la política (expresion máxima de la alienacion) como vehiculo de las necesidades de la sociedad, y los partidos como cristalizacion de esas necesidades.
Pero es hacer de la necesidad virtud el afirmar que porque son necesarios los partidos, esta es la forma "natural" del ser humano. Los partidos son necesarios para la lucha por el poder entre las clases, como herramienta de esa lucha; pero una vez alcanzado, y cuando la division de clases desaparezca (termine la prehistoria y comience la historia de la humanidad, como dijo ese tal Marx), los partidos moriran con el estado y se iran al basurero de la historia.
Esto para un stalinista es teorizar... porque ellos convierten en socialista a cualquiera, y por lo tanto hacen definitivo lo que solo es una herramienta transitoria, el partido revolucionario.
Pero claro, para un stalinista esto sería herejia, y como tal, "a la hoguera" como hacia la Inquisicion, o su version moderna, el "piolet" contra la herejía trotskista.
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#23
22-08-2008 03:38
Decididamente entre escuchar a un progre del PSOE y a un Trostkista no hay ninguna diferencia. Le dan la vuelta a todo, lo relativizan todo. La verdad es relativa, la explotación es relativa, la revolución en la URSS fue relativa porque Trostky no llegó al poder, etc., etc. Por darle la vuelta le habeis dado la vuelta incluso al comentario de que el marxismo es principalmente práctico, y que no hay que esperar a que todo el pueblo participe en una revolución habiendo adquirido una formación exhaustiva. Por mucho que digais la revolución rusa terminó en el 56, lo demás fue una contrarrevolución. ¿Había más socialismo con Gorbachov que con Stalin? Respecto al cometario de que el "lider" piense por todos, claro, en Cuba por ejemplo Fidel piensa por todos, allí nadie lee ni critica nada, viven todos felices con salarios de 10 dólares al mes y en muchos casos conviviendo tres generaciones bajo el mismo techo. Venga, soltadlo en el siguiente comentario: Cuba tiene que disolver el Partido Comunista y abrirse al mercado capitalista para después hacer de nuevo una revolución en un pais no industrializado. Eso fue lo que defendísteis en la URSS y es lo que defendeis hoy, porque vais de la mano de la socialdemocracia en Cuba y todos los paises. Lean el artículo de Alan Woods sobre la revolución bolivariana. Si ese es vuestro techo, hacer reformas dentro del capitalismo, que es lo que hace Chávez, apañados vamos.
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#24
David Parrilla|23-08-2008 14:20
Bueno, señor 23, te pediría que aclararas a que artículo de Alan Woods te refieres:  al libro contra Dietrich (reformismo o revolución), al libro que recopila 13 artículos (la Revolución Bolivariana) escritos algunos cuando muchos "orotodoxos" aun no sabían situar a Venezuela en el mapa y hablaban del loco de chávez (cuando hablaban algo), ¿artículos? ¿entrevistas? No sé, aclara un poco, Alan ha escrito bastante sobre Venezuela, pero siempre  defendiendo una via socialista para el país: expropiar la banca y los principales monopolios sin compensación y poner la economía a funcionar bajo democracia y control obrero. Podría poner cientos de citas y ejemplos.
Mentir es fácil, demuestra que Alan es un reformista amigo.  Te reto a que pongas una sóla cita suya defendiendo  no tocar la propiedad privada en Venezuela  y recomendando no salir del marco del capitalismo.
Si no lo haces quedará claro cuales son los métodos de los "antitrotskistas". Mentir, mentir y mentir.
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