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El gran negador: 20. Diario del exilio

Cuando en una ocasión, Miguel Riera, alma mater de El Viejo Topo, me preguntó si en mi opinión quedaba una obra importante de Trotsky sin traducir, evoqué ¿A dónde va Inglaterra?, de la que existía una tradición de Ángel Pumarega, aunque sin traducir, lo que se dice inédita en castellano, la única que se me ocurría era el Journal de l´exil
Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 5-2-2008 | 757 lecturas | 26 comentarios
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Cuando en una ocasión, Miguel Riera, alma mater de El Viejo Topo, me preguntó si en mi opinión quedaba una obra importante de Trotsky sin traducir, evoqué ¿A dónde va Inglaterra?, de la que existía una tradición de Ángel Pumarega, aunque sin traducir, lo que se dice inédita en castellano, la única que se me ocurría era el Journal de l´exil, de la que conocía la existencia de una edición francesa en Gallimard, y sobre la que Isaac Deutscher dedicó un hermoso ensayo que incluimos al final.

Esto se puede aplicar al ultimó "inédito" del Trotsky, el fragmento del diario que escribió durante su exilio en Francia y en Noruega en 1935, aunque consideraba el diario como un género literario imperfecto y molesto. Sin embargo, aún en este género menor, el personaje y sus cualidades literarias consiguen destacar.

En relación a sus mejores escritos, el Journal d´exil, de Trotsky en el exilio" es ligero e inconexo, pero tiene un lugar destacado en la literatura socialista., merece ser estudiado y editado

A primera vista, su principal interés consiste en las numerosas miradas penetrantes que echa sobre los acontecimientos de la actualidad. Así, por citar un ejemplo: Trotsky y Natalia van a Lourdes, y en las notas sobre la incursión se lee: "!Que grosería, que insolencia, que impropiedad!. Una tienda de milagros, una oficina para el tráfico de la Gracia. La gente misma da una impresión miserable. Esta es naturalmente una puesta en escena psicológica de los curas para no desechar a los débiles de espíritu por la envergadura de su empresa comercial; los simples son espantados por las victimas resplandecientes. Por eso mismo llegan a ser los más crédulos y los más aventajados clientes. Pero lo mejor de todo es la bendición papal enviada a Lourdes por la radio. ¡Los miserables milagros de los Evangelios comparados por la radio!. ¿Y qué podíamos encontrar más absurdo y más repugnante que la unión de la noble técnica con las prácticas mágicas del Gran Druida de Roma?. Verdaderamente, el pensamiento de la humanidad se desliza en sus propios excrementos".

O todavía, el recuerdo de esta conversación con Kámenev sobre Stalin: "¿Cree Vd. que Stalin quiere responder a sus argumentos?". Esto es aproximadamente lo que Kámenev decía a propósito de mi crítica de la política de Stalin-Bujarin-Molótov en China, Inglaterra, etc...Está Vd. equivocado. El lo que busca es destruirle". También valen la pena sus previsiones sobre los enfrentamientos en Francia: "21 de marzo. Es la primavera, el sol es caluroso, las violetas están en su flor desde hace diez días, los campesinos se afanan en sus viñedos. La noche anterior hemos escuchado las Valkirias desde Burdeos hasta medianoche. El servicio militar se amplia a dos años. Rearme de Alemania. Preparación de la próxima "última" guerra. Los campesinos impasiblemente tallan sus viñas y fertilizan sus campos en medio del caos. Todo está en orden".

Socialistas y comunistas escriben artículos contra los dos años y para impresionar mejor a sus lectores lo publican con un grueso titulo. En lo más profundo de sus corazones, los "líderes" esperan que, de una manera u otra, las cosas se arreglen por si mismas. Aquí también todo está en orden.

Y sin embargo, este orden está minado sin esperanza. “Estallará en la podredumbre...*".

O incluso todavía sobre Marx y Engels: "Cuando usted esté harto de los Blum, Cachin o Thorez, cuando sus tragaderas estén llenas de microbios, de mezquindad y de insolencia, de obsequiosidad y de ignorancia, no hay nada mejor para limpiar los pulmones que leer la correspondencia entre Marx y Engels, entre ellos y con otros. En sus alusiones en forma de epigramas y sus caracterizaciones a menudo paradójicas, pero siempre bien pensadas y en su punto, ¡que suma de enseñanzas, que frescor espíritu y aire vivificante!. Siempre se mantuvieron en la cúspide".

Estás citas podían ser multiplicadas hasta el infinito. Pero hay también un "leitmotiv" que se transparente a través de este diario y que hace de él un documento doloroso”

La persecución de sus hijos y de sus amigos por stalin es, ciertamente, una de las más terroríficas historias de una de las mayores venganza bárbara sistemática que la humanidad haya conocido, todo el peso de este horror recae sobre el corazón indomable y digno de Natalia... Una cita traicionaría este inmortal homenaje de un hombre a su compañera, léalo Vd, mismo. En Mi vida, Trotsky escribió uno de los más vivos recuerdos sobre la infancia que se conozca. Aquí, en su diario, hace un incomparable retrato de su mujer, Natalia.

Solo un actor puede ser un espectador verdadero”, ha escrito León Trotsky. El oponía entonces las novelas de Jules Romains a las de Emile Zola. Romains mismo ha reconocido que mantenía sus distancias en relación a la escena que describía y Trotsky demuestra que esta distancia no es solamente óptica sino también moral. Zola se comprometió de manera "más profunda, más caliente, más humana", y en consecuencia es el mejor escritor de los dos. De todas maneras, conviene anotar que Jules Romains escribió una de sus mejores novelas situando a Trotsky como el continuador de la revolución en oposición a Stalin, encarnación de la burocracia, pero cuando lo tanteó para que escribiera algo contra los “procesos de Moscú”, Romains se escabulló.

Trotsky naturalmente, es en si mismo el ejemplo más contundente de su propia tesis. Es probablemente en toda la historia, el más ilustrado hombre de acción que haya sido al mismo tiempo un gran genio literario. Cada uno de sus escritos lleva su marca; posee un sentido del ritmo y del drama que está ausente en las obras de los escritores políticos, incluso en los más observadores, que no han sido más que espectadores.

Es una lástima que el Journal d´exil siga siendo la única obra conocida de Trotsky de la que existen diversas traducciones comenzando por la publicada en Francia por Gallimard con notas introductorias de Jean Van Heijenoort y Alfred Rosmer. De momento sigue inédito en castellano aunque quizás algún pueda publicarse en El Viejo Topo.

Anexo

Isaac Deutscher

Trotsky en el nadir (*)

El Diario en el exilio de Trotsky, publicado ahora por vez primera, fue descubierto en una «maleta olvidada» en su casa de México doce años después de su asesinato. Lo escribió en Francia y Noruega en 1935. No es, como pretenden sus editores, el único diario que escribió. Entre sus escritos publicados e inéditos hay unos cuantos más, redactados en épocas diversas; resulta sorprendente que los albaceas literarios de Trotsky estén tan mal informados acerca de su legado literario. Pero a pesar de que la pretensión de su carácter único carece de fundamento, este diario es de excepcional interés como documento político y humano: Trotsky raramente --por no decir nunca- escribió sobre sí mismo tan íntimamente y de un modo tan revelador como lo hace aquí.

«Soy especialmente consciente de que el diario no es una forma literaria de escribir ---dice al empezar-- …preferiría escribir en un periódico. Pero no tengo ninguno a mi disposición….Alejado de la acción política, me veo obligado a recurrir a este sucedáneo de periodismo…". No hay que tomar al pie de la letra esta poco prometedora introducción. Hay aquí mucho más que un sucedáneo de periodismo, pues Trotsky, en realidad, estaba mucho más encariñado con esta particular «forma literaria" de lo que se cuidaba de admitir. Ciertamente, solo recurrió a ella durante un momento de calma en su actividad política, pero éste seguramente era el único momento en que podía permitirse la introspección.

El momento de calma durante el cual escribió este diario fue, por muchas razones, su nadir. Había gastado ya dos años en Francia, gozando --sí ésta fuera aquí la palabra acertada-- del precario asilo que el gobierno de Daladier le había renuentemente concedido. Tenía prohibido ir a París, y había vivido de incógnito, vigilado por la policía, en diversos lugares de las provincias. Su identidad fue descubierta una y otra vez, y, en medio de un alboroto periodístico, perseguido por muchedumbres de reporteros y fotógrafos, acosado por numerosos enemigos de derecha y de izquierda, tenía que escapar apresuradamente del lugar de residencia, buscar otra y volver a asumir e incógnito hasta que el siguiente incidente o la siguiente indiscreción accidental le obligara a emprender el camino una vez más. La amenaza de expulsión de Francia pendía sobre su cabeza. Tan solo porque ningún otro país le permitía la entrada se le concedió permanecer, durante algún tiempo, en completo aislamiento en una pequeña aldea de los Alpes, no lejos de Grenoble. Francia estaba precisamente entonces al borde del Frente Popular; los estalinistas ejercían sobre el Gobierno una presión creciente, y tenía toda la razón para temer una deportación final, que solamente podía ser a una remota colonia francesa como Madagascar.

En la Unión Soviética se atravesaba el momento de calma que precedió a las grandes purgas, en todas las cuales habría de figurar como el principal malvado. El affaire Kirov tenía sólo unos pocos meses. Zinóviev y Kámenev estaban encarcelados nuevamente y, a pesar de las repetidas retracciones, eran acusados de confabulación con Trotsky, de actividades contrarrevolucionarias, de traición, etc.; el trotskismo servía de blanco a todos los fuegos. Incluso desde lejos Trotsky advertía la creciente furia del terror desencadenado por Stalin, aunque todavía desconocía los hechos concretos. Su familia estaba ya afectada por él. Su primera mujer, Alexandra Sokolovskaya, y sus dos yernos, habían sido o estaban siendo deportados a Siberia. Había perdido ya a sus dos hijas, Zina y Nina (Nina se había suicidado); todos sus nietos huérfanos, salvo uno, se hallaban en Rusia a la merced del destino. Finalmente le llegaron noticias de Moscú, al principio ominosamente vagas, de dificultades de su hijo menor, Serguei, científico prometedor, que era declaradamente apolítico y no se hallaba implicado en la oposición, pero que ahora caía víctima de la venganza de Stalin. La tensa espera de noticias concretas sobre Serguei y la ansiedad de sus padres llenan muchas páginas de este diario.

Por razones de otro orden, se trata para Trotsky de un período de aguda frustración. Había llegado a Francia en 1933, después de casi cinco años de exilio en Turquía, con ambiciosos planes y ardientes esperanzas que ahora refluían. Había confiado en poder reanudar en Francia la actividad política a gran escala. Tras el ascenso al poder de Hitler en1933 y la catástrofe de la izquierda alemana --catástrofe a la que había contribuido mucho la política de Stalin y de la que Trotsky había sido la desoída Casandra--, llevó adelante la llamada Cuarta Internacional. Sé por experiencia personal cuán grandes eran las esperanzas que depositaba en ella. El grupo de seguidores suyos, al que en aquella época pertenecía yo, le advirtió en vario que se estaba embarcando en una aventura inútil. En realidad se convenció muy pronto de que la Cuarta Internacional había nacido antes de tiempo. A pesar de todo, Trotsky intentó desesperadamente insuflarle vida y precisamente  acababa de aconsejar a sus seguidores que entraran en los Partidos Socialistas e intentaran desde allí reclutar adhesiones para la nueva internacional.

En todo caso, la presencia de Trotsky en Francia no le facilitaba la actividad política. En los turbulentos acontecimientos de la última década anterior a la guerra, especialmente en los de fuera de la URSS, su papel era el del gran observador. «Por la misma razón -escribe- de que me tocó en suerte participar en grandes acontecimientos mi pasado me impide ahora toda posibilidad de acción. Me veo reducido a interpretar los acontecimientos a tratar de prever su futuro.» Pero este pasado que le impedía toda posibilidad de acción no le permitía tampoco permanecer inactivo: él, el dirigente de la Revolución de Octubre, el fundador del Ejército Rojo y el inspirador de la Internacional Comunista no podía conformarse con el papel de observador.

Si a todas estas circunstancias añadimos su persistente mala salud, y algo tan humanamente corriente como la crisis de la edad madura, por no hablar de las dificultades para ganarse la vida, nos haremos una idea de su estado de ánimo en esa época. La fiebre intermitente misteriosa que había padecido durante trece años le daba ahora brotes de grave embotamiento de inmovilidad. Pero aunque su estado de tensión nerviosa era grave, mostraba todavía una energía y una vitalidad asombrosas cuando acontecimientos críticos le hacían afrontar un desafío directo. En los intervalos tendía a sucumbir, de modo que no puede sorprender, a la hipocondría: daba vueltas a la idea de su avanzada edad y de la muerte. Tenía sólo cincuenta y cinco años, pero recordaba el dicho de Lenin, o mejor, de Turgenev: "¿Sabéis cuál es el peor vicio? Tener más de cincuenta cinco años.» La revolución es genera mente cosa de jóvenes; y los revolucionarios profesionales envejecen mucho más de prisa que los parlamentarios británicos, por ejemplo. Trotsky se conformaba tan poco al paso de los años como a ser un observador.

Presentía su muerte violenta a manos estalinianas. «Stalin -observaba- daría ahora cualquier cosa por poder revocar su decisión de deportarme. No hay duda de que recurrirá a la acción terrorista en dos casos. : sí hay una amenaza de guerra o sí su propia posición se deteriora gravemente. Naturalmente, puede haber también un tercer caso, y un cuarto... Veremos, y sí no la vemos nosotros, otros la verán.» Al mismo tiempo, empezó a pensar en el suicidio, pero la idea solamente se hizo más definida cinco años después, cuando fue a escribir su testamento.

A pesar de que su energía estaba minada, no podía vivir en un país sin reaccionar ante los acontecimientos políticos del momento, y no podía reaccionar más que con toda la fuerza de sus instintos de militante, con su poderosa pasión, su furor y su ironía. Contemplaba las maniobras y las vacilaciones del naciente Frente Popular, estaba convencido de que finalizaría en un desastre y presentía claramente la Francia de 1940. Expresaba sin inhibición alguna su desprecio por los dirigentes oficiales del movimiento obrero europeo: Blum, Thorez, Vandervelde y los Webb. En algunas ocasiones hacía caricaturas gráficas y devastadoras, una de las cuales sigue siendo punzante todavía hoy: la de Paul-Henri Spaak, el futuro secretario general de la OTAN, que en los años treinta era algo así como un discípulo de Trotsky, diligente pero aprensivo, sumiso y asustado por el maestro.

Sin embargo, lo principal de este diario no es por que Trotsky tiene que decir sobre los acontecimientos o los personajes públicos, o siquiera sobre literatura: de todo esto habló más ampliamente y mucho mejor en otros escritos. El diario es notable principalmente por las páginas que dedica al destino de su familia, unas páginas llenas de pathos trágico y de dignidad.

La angustia de Trotsky por su hijo menor era de lo más dolorosa porque temía que Serguei, en su inocencia política y en su indiferencia hacia la política, no fuera capaz de encajar el golpe que caía sobre él. Natalia Ivanovna, al conocer el encarcelamiento de su hijo, dijo: «No le deportarán en ningún caso; le torturarán para conseguir algo de él y luego le destruirán.» La imagen del hijo torturado y confundido asustaba a sus padres (en realidad, Serguei no fue tan confundido como creían que sería. Recientemente he hablado con una persona que ha pasado veintitrés años en los campos de concentración y cárceles de Stalin y que fue, según cree, la última que compartió una celda con Serguei. Éste soportó la prueba valientemente y, ante la muerte, no solamente se negó a prestar un falso testimonio contra su padre sino que se encontró unido a él por nuevos vínculos de solidaridad moral, aunque nunca fue «trotskista» ).

Trotsky, con sublime ternura, cuidó a su esposa en su sufrimiento, recogió varios incidentes de su vida en común --llevaban ya treinta y tres años viviendo juntos y sentía que debía «fijar su imagen en un papel".  Lo hizo con no disimulada parcialidad, pero con verdad. Lo que dibujó fue en realidad la imagen de la Niobe de nuestro tiempo, un auténtico ejemplo de las incontables y anónimas madres martirizadas de nuestra época, al igual que, a diferente nivel, Anne Frank lo es de los niños martirizados. Natalia Ivanovna no fue para su marido un camarada político de la clase que Krupskaia lo fue para Lenin; tenía mucho menos espíritu político y era menos activa que N. Krupskaia. "A pesar que se interesa por los pequeños acontecimientos diarios de la política --escribió Trotsky-- no suele reunirlos en una Imagen coherente.» El amante esposo no puede expresar más claramente sus dudas sobre el juicio político de su mujer. Pero esto no era lo importante: "Cuando la política va muy lejos y exige una reacción completa --prosigue-- Natalia siempre encuentra su armonía interna, la nota justa". Habla con frecuencia de esa «armonía interna" e, incidentalmente, la describe casi siempre cuando escucha música. Señala con agradecimiento que nunca le dirige reproches por la desgracia de su hijo, o que disimula su sufrimiento incluso para él. Por último, relata lo siguiente:

«En lo que se refiere a los golpes que nos han caído en suerte el otro día le recordaba a Natacha la vida del arcipreste Avakuum (éste fue un rebelde contra la Ortodoxia griega del siglo XVII, que fue deportado dos veces antes d morir en la hoguera). El sacerdote rebelde y su fiel esposa se encontraron en Siberia. Sus pies se hundían en la nieve y la pobre mujer, agotada, se caía. Avakuum relata: "Y llegué hasta ella que, pobre alma, empezó a dirigirme reproches diciendo: ¿Hasta cuándo, arcipreste, durará este sufrimiento?. Y yo dije: `Markovna, hasta nuestra misma muerte.' Y ella, con un suspiro, respondió: Si es así, Petrovich, prosigamos nuestro camino.'»

Lo mismo habría de ocurrir con Trotsky y Natalia Ivanovna: el sufrimiento habría de durar «hasta nuestra misma muerte». Cinco años después, al escribir su testamento, levantó repetidamente la cabeza y vio «a Natacha que se acerca a la ventana desde el patio y la abre más, de modo que el aire entre mejor en mi cuarto»; ella, en ese momento, le hizo pensar en la belleza de la vida y "fijó" esta imagen suya en el último párrafo de su testamento. Ciertamente, no por azar narrar Trotsky, entre fragmentos que se refieren a Serguei, de manera inesperada y al parecer fuera del contexto, la historia de la ejecución del zar y de su familia. En este momento de ansiedad y angustia por sus propios hijos, víctimas inocentes de su conflicto con Stalin, Trotsky pensó, indudablemente, en esos otros niños  sobre los cuales cayó la culpa de sus padres. Señala que no participó personalmente en la decisión de ejecución del zar; la decisión fue fundamentalmente de Lenin; y también que se asustó al principio al saber el destino de la familia del zar. Pero no describe estas cosas para disociarse de Lenin.  Por el contrario, defiende desde hace diecisiete años la decisión de Lenin como necesaria y tomada en interés de la defensa de la revolución. En mitad de la guerra civil, los bolcheviques no podían dejar a los Ejércitos Blancos, una bandera viva en torno a la cual unirse"; los hijos del zar, dice, "cayeron víctimas de ese principio que constituye el eje de la monarquía: la sucesión dinástica». Si hubiera quedado vivo uno solo de ellos hubieran servido a los Blancos de bandera y de símbolo. La conclusión implícita de esta significativa digresión es bastante clara: aunque se concediera a Stalin el derecho --y Trotsky distaba mucho de concedérselo--, Stalin carecía de la menor justificación para perseguir a los hijos de sus adversarios. Serguei no estaba vinculado a Trotsky por principio de sucesión dinástica alguno.

Algunos críticos, en su mayoría antiguos comunistas, han comentado en este sentido la «arrogancia» y el «olvido» con que afirmó sus convicciones comunistas hasta el fin. La crítica me parece especialmente infundada. Si Trotsky hubiera renunciado a sus principios y a sus creencias por la desilusión, bajo los golpes de la persecución y de la derrota, ello seguramente no habría sido una prueba de su integridad intelectual y de su resistencia moral, o siquiera de su "ejemplaridad". De haber hecho esto no sería él. En el peor momento de su fortuna siguió siendo tan fiel a su filosofía de la vida como lo había sido en el mejor. Y en ello veo yo su fuerza, no su debilidad. Cuando finalmente, en 1940, aplastado por la enfermedad, la avanzada edad y tantos golpes crueles, consideró la posibilidad del suicidio, le preocupaba sobre todo que el mundo pudiera  considerar ese suicidio como una capitulación moral suya y como una renuncia de sus principios. Escribió su testamento para dejar bien claro que sí llegaba a quitarse la vida, lo haría por su enorme incapacidad física para proseguir la lucha, no por desesperación o por dudar de su causa: Sin embargo, no llegó a perpetrar  el suicidio; el hacha de un asesino destrozó su cerebro. Escribió su testamento de la misma manera que había escrito el diario que comentamos, en un momento demasiado humano de debilidad; pero incluso esa debilidad acentúa su talla moral.

Esto no significa que la actitud de Trotsky fuera invulnerable. Pero su vulnerabilidad no reside donde la ven los críticos mencionados. Pertenecía a la que él mismo llamó la época heroica de la Revolución Rusa. Una intensa nostalgia por esa época influyó en su ánimo hasta el fin de sus días. Veía a través de ese prisma todos los acontecimientos posteriores; y en su pensamiento y su imaginación proyectaba constantemente esa época en el futuro

Esta proyección iba en contra del curso real de los acontecimientos, y nunca tanto como en los años veintinueve y treinta. El proceso revolucionario, dentro y fuera de la Unión Soviética, se desarrollaba en formas muy distintas a las de la "fase heroica"  de 1917-1920, en formas que para quienes pertenecían a la tradición marxista clásica, sólo podían ser repugnantes, en formas que señalaban en realidad una degeneración de la política revolucionaria, y, en una palabra, en formas estalinistas. Pero básicamente era todavía la revolución por Ia que había luchado Trotsky la que había asumido estas formas. Consideraba misión suya denunciar la "degeneración" y crear un nuevo partido comunista, el cual,  creía Trotsky; sería capaz de conducir la revolución a un renacimiento. Sobrestimaba su capacidad para conseguirlo, y también sobrevaloraba las posibilidades de la revolución en Occidente. Por otra parte, infravaloró también, indudablemente, la vitalidad de la nueva sociedad soviética, su capacidad interna para reformarse a sí misma y para la regeneración, la intrínseca capacidad para superar eventualmente el estalinismo y para ir más allá.

Pero a pesar de todas sus equivocaciones y de sus momentos de debilidad, Trotsky aparece incluso en este diario como uno de los escasos gigantes del siglo presente. Su nostalgia por el periodo heroico de la revolución, por la era de Lenin, hubieran sido quijotismo puro sí esa era no hubiera sido más que pasado muerto. Pero, veinte años después de la muerte de Trotsky, una nueva generación soviética  mira hacia atrás, observa esa era, casi tanto como él, y parece encontrar todavía algunas lecciones que aprender. De este modo, Trotsky aparece no como el nostálgico superviviente de una época acabada, sino como el gran precursor de otra que está solamente principiando.

(*) Publicado en la obra de Deutscher, Ironías de la historia (Barcelona, Ed. Península, 1969; de la edición británica de Oxford University Press, 1966 en traducción de Juan Ramón Capella)

 
 
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Comentarios (26)

#1.- ¿Descuidados o ilegibles?

Alfa|05-02-2008 10:19

¿Qué significa eso de:

"de la que existía una tradición de Ángel Pumarega, aunque sin traducir;lo que se dice inédita en castellano" ?

¿Qué significa eso de:

"Socialistas y comunistas escriben artículos contra los dos años y para impresionar mejor a sus lectores lo publican con un grueso titulo"?

Los artículos de Pepe suelen ser descuidados, pero empiezan ya a ser ilegibles.
¡Qué lástima!

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#2.- el gran despistado: 1. yo mismo.

pg-a|05-02-2008 11:26

Valoración: -1  

#3.- el gran despistado: 2...

pg-a|05-02-2008 11:34

Me acaba de saltar el dipositivo que se ha llevado por delante una disculpa. En lo primero debe leerse: " una traducción de Ángel Pumarega, por lo que creo que la úbnica obra importante de Trotsky inédita en castellano es Journal d´Exil...
El segundo forma pate de un escaneado que por uno de esos lapsus de jalonan mi vida cotidiana, daba por corregido. Resulta además que ante tanto y tanto papel que me rodea, acostumbro de prescindir del recorte (¿del Combate?), de manera que ahora no tengo manera de verificar lo que se decía exactamente que desde luiego no se parece a lo que ha quedado.
Esto me ha significado dos cosas: un buen disgusto, y el firme propósito de no volver a dar motivos para más rapapolvos como el recibido.
Espero que lo demás, sobre todo lo de Deutscher, justifiquen el trabajo.

Valoración: 1  

#4.- Fraternidad

A.ROMANO|05-02-2008 12:03

Compañero PGA gracias x esta nueva aportación si cabe con un perfil más novedoso y "humano" si cabe. Los valores de la fraternidad debe presidir las relaciones entre compañeros en la misma intensidad que la rabia y el tesón con que orientarnos nuestra lucha  contra   los privilegios, la codicia y la impudicia creciente  del Capital. Salud.

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#5

05-02-2008 12:25

Madre mía, cuánto tiempo libre  tiene este hombre...

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#6.- La Internacional

A.R.|05-02-2008 12:30

Y ahora sobre los contenidos.

"·La Cuarta Internacional había nacido antes de tiempo".
A reflexionar tocan.
¿Cuando estan maduras la condiciones para crear la internacional- tercera-? Según V.I,Lenin cuando el patrioterismo y la pusalinimidad reformista de la segunda la hace inutil para conducir a la humanidad a la revolución socialista. ¿Y la Cuarta?  ¿Cual era la opcion de la oposición de izquierda para sobrevivir al GULAG estalinista y a un tiempo pasar el testigo del internacionalismo proletario y  la independencia de clase  a la siguiente generación de trabajadores en combate a escala mundial?

Después de una impaciente estancia en Turquía  en  de Noruega,   León Trotski ya buscaba el ojo del huracán  para trabajar en pos de   la revolución mundial en la antesala de la siguiente carnicería de la guerra imperialista.
Salud.

Valoración: 1  

#7.- hay un tiempo para todo

pg-a|05-02-2008 12:45

Al amigo del 5: ese tiempo es ante todo  producto de un línea de trabajo que comienza a dar pequeños fruto a finales de los años setenta...
En relación a la Cuarta: Deutscher vierte su propia opinión (cf. Isaac Deutscher y el internacionalismo, aparecido en Kaos y reproducido por el amgo Delgado en su Web Reformaenserio)...Lo era también de Serge, Guerin, Nin,  Leonetti, y otros.
Este ha sido uno de los punto más -justamente- criticado del tercer volumen de su Trotsky, sobre todo porque "se mete" como personaje y se da la razón. De hecho, ´la pate final es la más floja, sobre españa apenas si cita a Maurin y Orwell. Era la menos documentada en su tiempo. Otra cuestión es que en su afán de demarcación con los "centristas", Trotsky tuerce el bastón sectario, y creo que esto explica su actitud "negativa" con el POUM.
Desde luego, la Cuata no cumplió sus expectativas, pero ahí a pesar de todas sus derivas. No llegó a ser lo que pretendía, opero puede contribuir a construir un nuevo punto de partida más allá de los vericuetos sectarios.
Saludos

Valoración: 1  

#8

Babeuf|05-02-2008 13:23

Claro, y así resulta tu praxis... criminalizando a todos aquellos que luchan (desde el PCE(r) a la Izquierda Abertzale).

Porque claro, una "línea de trabajo" basada en repetir como un corifeo los embustes, mentiras insidiosas y falacias que el Imperialismo ha vertido contra el movimiento revolucionario y la experiencia de los países socialistas dan su fruto, efectivamente. Y así ya eres un gran intelectual, un ínclito observador (y nada más que eso) de lo que otros hacen. Con ello, lo mismo te da escribir en "Kaos" que en "La Vanguardia", la cuestión es sentirte bien satisfecho con tus ridículas disertaciones y exarcebar paulatinamente tu neurosis maníaco-obsesiva de eso que llamas "estalinismo".

Por cierto, una dudilla, cuánto de subvención recibe la Fundación Andreu Nin? Por curiosidad, eh.

Valoración: -4  

#9.- un buen articulo

IOEFF|05-02-2008 14:04

Siempre soy muy critico con la mayoria de los articulos del señor Pepe Gutiérrez, pero la verdad es que cuando saca uno bueno hay que reconocerselo.El articulo en si me parece una recopilacion de informacion muy buena e inclusive didactica, aunque si he de decir que discrepo de ciertas conclusiones que se pueden sacar del mismo, asi como de ciertas generalizaciones.

Trotski fue un gran revolucionario y un gran hombre, como tan bien a su manera lo fue Estalin , ya se que dicho asi parece una antitesis, o una inconcruencia pero creo sinceramente que aambos tubieron sus sombras y sus glorias, y sobre todos sus epocas, Trotski era brillante y durante la revolucion encabezada por lenin fue un gran bolchevique como el propio Lenin dijo, eso no quita taambien que fueeraa egocentrico y extremadamente prepotente, dicha prepotencia que alejaba del pueblo como el propio jean-jacques marie, señala en sus obras.tambien hay que reconocer sus errores ya en el exilio dividiendo al movimiento comunista y comportandose de una menra irrespponsable casi colaboracionista con la reaccion capitalista.

Sobre Estaalin igualmente se podriaan decir puntos positivos y negativos, quizas sobre este mas negaativoss que positivos, pero bueno queda muy largo el comentario para todo esto.

PD: al ultimo comentario, todos sabemos caamarada quien paga a la fundacion nin,y  quienes por desgracia son sus mecenas. 


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#10

05-02-2008 15:04

Quién es ese tan feo de la foto?

Valoración: -2  

#11.- A un buen artículo

Joseba|05-02-2008 15:20

Lo que si sabemos es quien pagó al PCE, PC.,PCPE,ORT,PT,PCE M - L,y a Ramón Mercader. Lo peor del stalinismo es su obsesión calumniadora. Y a Trotsky no se le pueden negar defectos, desde luego, pero como analista y revolucionario por predecir fue capaz de hacerlo con la restauración del capitalismo en la ex - URSS staliniana.
Se acabó el stalinismo, salvo para una reducida caverna liberticida que defiende sociedades en las que ya hemos vivido plagadas de verdades únicas y dogmas catetos.
Y también se ve que sin financiación exterior las sectas stalinistas no pasan de grupúsculos patéticos.

Valoración: 3  

#12

05-02-2008 16:06

Tan bien lo predijo que aseveró que sería imposible la restauración capitalista sin un derramamiento de sange al menos como el de la guerra civil de 1918-1922. Así de bien manejaba la dialéctica vuestro ídolo (cágate, que luego los del culto a la personalidad somos los demás, cuando PGA todo artículo que mete tiene que ver con Trotski).

Por cierto, que un trotskista hable de grupúsculos es curioso. De verdad, sois como los hermanos Bauer, de la crítica y la teoría no salís. Así os va.

Valoración: -2  

#13

05-02-2008 17:19

"Lo que si sabemos es quien pagó al PCE, PC.,PCPE,ORT,PT,PCE M - L,y a Ramón Mercader. Lo peor del stalinismo es su obsesión calumniadora. "


INCREIBLE, MIRA A CUANTOS PARTIDOS HA METIDO EL COMENTARIO 11 EN EL MISMO SACO.

Lo dicho, el izquierdismo, toda una enfermedad. Una gran manera de enguetarse y sectarizarse.

Valoración: -2  

#14

05-02-2008 17:32

Creo que le ha faltado el PCOE para meterlo en la lista de no puros jajajajaja

Valoración: -1  

#15

Parrilla|05-02-2008 18:24

Si, si del debate de los insultos y las calumnias no pasamos...
¡¡¡¡disidentes!!!!!
(que coñazo)

Valoración: 1  

#16

luke|05-02-2008 18:49

estalinismo para los enteradillos=
industrializacion acelerada+progreso economico de crecimiento ilimitado fetichista+socialnacionalismo+coctel de burocracia nobiliaria+dictadura de partido unico antikommunista+culto a la personalidad providencial (el hombre de acero que no se arredra ni se oxida)+conservadurismo ramplon de privilegios y divorcio de un megaestado de la base colectiva de la sociedad+penuria y hambruna con rigideces y ostentaciones para la "clase obrera consciente"+despilfarro de recurso,nepotismo,corrupcion a gran escala+falta de cultura de rendir cuentas a  la "ciudadania serbil,obediente,que se educo en glorificar y loar al lider carismatico caso de norcorea" etcetcetc...agitese bien el preparado de brebaje antes de usar y buala ya tenemos el coctel "molotov" jejeje

Valoración: 0  

#17

Arturo|05-02-2008 19:09

Mientras "troskos", "estalinistas" y demás especies  disputais quién tiene el "virgo" más grande, con profusión de referencias, a la clase trabajadora le estan dando...
¿Es posible reunir (en éste o en otro foro) a más de  dos izquierdistas sin que nos comamos unos a otros? A ver si va a tener razón aquella máxima de "divide y vencerás".
Penoso.

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#18

05-02-2008 19:13

aqui no se trata de trosko versus estalinismus
se trata de que tipo de socialismo,socialismo de camarilla o socialismo verdaderamente emancipatorio y con democracia radikal o socialismo electoralista o socialismo combativo...etcetc

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#19.- Afiliado a la Fundació

Pere|05-02-2008 19:13

Lo que yo veo es que el único que aporta análisis y reflexión es PGA. Sin estar de acuerdo con él 100% hay que estar muy obcecado para no darse cuenta de que este intelectual del marxismo aporta continuamente sus estudios y reflexiones, por lo que los anticapitalistas atentos le estamos agradecidos.

X el lado de los naufragos del estalinismo no  se vé más que un coro de insultos y de consignas estériles que recuerdan más que nada a las actitudes fascistas impropias  al movimiento   los trabajadores y su disposición al dialogo racional y respetuoso.

Como afiliado a la Fundació Andreu Nin puede informar de que a la fecha de hoy no existe subvención alguna más allá de la cotización de los socios.

Adelante PGA no te dejes provocar.

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#20

05-02-2008 19:25

Quieres decir que, por ejemplo,  con la ley de (des)memoria histórica de los socialfascistas la Fundación Andreu Nin no ha recibido ni un duro!?

Y, por cierto, por otro artículo semejante se pusieron un par de links a trabajos documentadísimos y diáfanos del PCE(r) sobre cuestiones del trotskismo. Lo que sucede es que a vosotros os publican a diario y al resto, como mucho, en la columna de "otras noticias". Y pasa lo que pasa.

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#22.- la degeneración de la degeneración

pg-a|05-02-2008 19:34

  Algo debe tener el amigo 12 en ojo cuando dice que en todos mis artículos me refiero a trotsky. Sin ir más lejos, en la última página de mi "buzón" en Kaos encuentro casi una veintena de artículos  que tratan de  cine, literatura, movimiento obrero,  temas libertarios, etc. Por otro lado,  cuando se habla de Trotsky no se ahorran nunca las consideraciones críticas. Seguro que los "ortodoxos" se tiran de los pelos.
    En esta cuestión del estalinismo siempre insisto en el mismo punto. Antaño los había muy representativos de las luchas, y también los había preparados. quizás por eso, podía darse respeto y amistad a pesar de las diferencias, que no eran menores que las actuales. El hecho de que  ahora  el insulto y la denigración  pravalezcan sobre cualquier otro criterio demuestra:  1) su total  miseria cultural, 2) la desesperación  ante una situación que les desborda. 
  Debe ser muy triste que ante trabajos elaborados, o que antes iniciativas como la la de la LCR francesa, la reacción de estos tapados sin nombre y sin historia sea trata de escupir a través de anónimos en los espacios abiertos.
  Sí consiguen alguna cosa es enmarañar y ensuciar debates que podían ser ilustrativos.
  Paciencia, son la degeneración de la degeneración. Son cuatro y tienen los días contados.

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#23.- duda

05-02-2008 21:05

" Paciencia, son la degeneración de la degeneración. Son cuatro y tienen los días contados."

¿con eso te refieres a los trotskistas?, es una duda, esque no sé muy bien de qué va  el debate.


 

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#24

Babeuf|05-02-2008 23:03

Qué insultos PGA? Te refieres a las verdades sobre tu fundación? Al papel históricamente nefasto del trotskismo? Dónde está tu fundación en las luchas obreras, en las muestras de solidaridad con los más de los mil presos políticos existentes en el Estado español, en la lucha por la amnistía, en la denuncia del terrorismo de Estado, de las torturas...?

A ver si los cuatro sois vosotros (y encima pagados por el Estado).

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#25.- ADELANTE

Peruano|05-02-2008 23:52

Felicitaciones al señor Pepe por  sus trabajos. En este caso, un buen trabajo para darnos una visión  a veces  poco  conocida de Trotsky como hombre.
A los marxistas nada de lo humano nos debe ser ajeno y a Trotsky, como revolucionario de su tiempo, nada le fue ajeno.
Los insultos de quienes no piensen como uno deben ser tomados como de quien vienen. Algunos critican y, perfecto, que lo hagan si lo hacen con respeto.
Otros, en cambio, sólo insultan sin argumentos. Para ellos no queda sino la lástima.
Sobre la Cuarta Internacional, dividida o no hasta ahora, sí creo que Trotsky no se equivocó al fundarla. En el Programa de Transición responde a la pregunta de los escépticos sobre si era el momento.
Hoy, en una época de guerra imperialista y de explotación descomunal, en medio de grandes derrotas del proletariado, la existencia de la Cuarta Internacional es más necesaria que nunca.
Saludos proletarios para los revolucionarios.

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#26

06-02-2008 20:34

LA CUARTA ESTA DESFASADA.

SE NOS QUEDA PEQUEÑA

NECESITAMOS MARCHAR HACIA LA QUINTA.

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