Con tono firme y sin dudas al respecto, el cantautor cubano Silvio Rodríguez aseguró que su gira "Expedición", que llevó a cabo por los centros penitenciarios de su país desde el pasado mes de enero hasta este domingo 11, "reafirma el papel sanador de la cultura".
En diálogo exclusivo con TeleSUR, el intéprete de "Ojalá", "El unicornio azul" y "Esperando abril", comentó que el tour, propuesto por él al parlamento de su país, tiene una motivación profundamente humana, y que está siendo documentada en una producción cinematográfica para que personas de otros países puedan apreciar la experiencia.
"Se trata de responder a personas que reclaman una segunda oportunidad en la vida, de hacerles la visita y demostrarles que deseamos que la tengan. Partimos de que la cultura juega un papel sanador en los procesos convalecientes, incluso del delito, y de que el arte hace tanto bien cuando somos sus receptores como cuando lo estamos llevando a la práctica", comentó.
"Por eso hemos puesto a trabajar con nosotros a los reclusos amateurs; por considerar muy importante desarrollar el movimiento de aficionados en las prisiones", argumentó.
En esta gira, Rodríguez visitó 16 centros penitenciarios, deleitando con su música a más de 40 mil reclusos, además de sus familiares y trabajadores de los centros penitenciarios.
En general, ¿la respuesta de los reclusos en cuanto a los conciertos ha sido muy diferente a lo que usted imaginó?
La reacción de los reclusos suele ser tremendamente agradecida y participativa. Los familiares se motivan mucho y la Dirección de Prisiones también nos ha brindado su apoyo. Gracias a todo eso en los conciertos ha pasado el bien que cabía esperar.
¿En qué cree usted que su música está ayudando a los cubanos privados de libertad?
Reynaldo González y Jaime Sarusky, dos premios nacionales de literatura, llevaban a cada prisión una biblioteca de más de 300 títulos. Carlos Ruíz de la Tejera, un genio del humor pensante, nos acompañaba. Alexis Díaz-Pimienta, un poeta repentista extraordinario, que acaba de ganar un premio literario en España, iba con nosotros. También iba el cuarteto Sexto Sentido, haciendo una reseña del mejor bolero. Estaba el trío Trovarroco y los trovadores Amaury Pérez, Vicente Feliú y Augusto Blanca, además del gran sonero oriental Eliades Ochoa y su conjunto Patria. El pintor Ernesto Rancaño y otros importantes artistas plásticos hicieron y donaron una pintura mural en cada prisión.  También ha estado con nosotros Eusebio leal, historiador de la ciudad de La Habana.
Así que no creo que haya sido mi música: ha sido el arte todo, ha sido el poder de la cultura, ha sido prestar atención a los que lo necesitan. Por eso creo que en este caso ha vencido la música de la solidaridad.
¿Forma parte su gira de un proyecto mayor para llevar las manifestaciones artísticas y culturales a los centros penitenciarios de Cuba?
Los artistas y escritores cubanos venimos incursionando en las prisiones desde hace años. Esta misma gira en realidad comenzó en 1990, pero cuando habíamos cantado en varias provincias tuvimos que posponerla para tiempos mejores porque se nos vino encima el  llamado 'período especial': se había derrumbado el campo socialista y aquella caída arrastró consigo el 80 por ciento del comercio cubano. La escasez de petróleo nos imposibilitaba trasladarnos y tuvimos que esperar casi 20 años para continuar. El proyecto es que se siga haciendo, que continúe como plan de los ministerios de Cultura y del Interior.
¿A usted en qué lo ha cambiado esta gira? ¿Se ha alimentado de alguna manera de los reclusos?
Fortalece ver a los seres humanos luchando por levantarse de una caída.  En ese sentido la gira reafirma el papel sanador de la cultura. Se aprende que ser trabajador del arte nos va mejorando, estemos donde estemos, porque al tratar de superarnos como artistas intentamos mejorarnos como personas.
¿Estaría usted dispuesto a llevar esta gira a centros penitenciarios de otros países? ¿Tiene planes al respecto?
Hasta el día de hoy no he recibido ninguna invitación en ese sentido, pero pienso que cada país podría hacerlo con sus propios artistas y escritores. Si en algún lugar necesitan que les expliquemos nuestra experiencia, yo lo haría con gusto. Es probable que para eso también sirva un documental que hemos ido filmando por todas las prisiones, obra de un joven cineasta llamado Lester Hamlet.
¿Qué opinión le merece que en su país se aplique la pena de muerte?
Antes de la Revolución la tiranía de Batista mató a muchos sin que existiera la pena de muerte. Después del triunfo revolucionario se instauró esa medida con el propósito de enfrentar los crímenes de guerra y de hacerle justicia a los asesinados.  Pero cada día veo más obsoleta la pena de muerte, tanto en mi país como en cualquier otro. Pienso que los gobiernos son como maestros de toda la sociedad y que no debieran hacer lo que no quieren que sus ciudadanos hagan.
¿Cómo ve hoy día a la Revolución cubana, que a todas luces se adentra en nuevas etapas?
Creo que la renovación que está ocurriendo ahora en Cuba debió haber sucedido hace tiempo. Pero también tengo esperanza de que, como dice un cantar popular: 'Nunca es tarde si la dicha es buena'. Asimismo, y aunque Cuba cambie todo lo que necesita, pienso que es imprescindible que nuestro nivel de soberanía se mantenga y que no se pierdan los mejores logros de la Revolución.
Cuéntenos un poco sobre su experiencia como diputado del parlamento cubano, ¿Cree usted que logró impulsar todas las iniciativas que se propuso? ¿Le pareció una época fructífera de su vida?
Lo primero que propuse como diputado, hace 15 años, aún no es realidad, pero no pierdo las esperanzas de que algún día se consiga, y esto es que la música sea parte indivisible de la enseñanza primaria.
Mi segunda propuesta fue que nuestro socialismo fuera perfectible, y con esto estaba deseando que la Revolución no se creyera nunca terminada, porque las cristalizaciones significan no sólo éxito sino también la rigidez de la muerte.  De cierta forma esta segunda propuesta se refleja en algunas transformaciones que se realizan en Cuba actualmente.
Mi tercera propuesta fue sistematizar la presencia de la cultura en las cárceles, como parte de la rehabilitación. Acabamos de terminar felizmente la primera experiencia en ese sentido; ahora nos queda darle continuidad.
Finalmente, usted como cubano y como artista, ¿cómo ve los procesos políticos de izquierda que avanzan en América Latina y que tienen a la revolución de su país como un ejemplo a seguir?
Sólo soy un 'usuario' de la historia, como cualquiera, no un teórico. Pero haciendo un rápido escaneo del amplio espectro político de la región, el común denominador más interesante que percibo es el crecimiento de una conciencia de resistencia y la necesidad de crear vínculos sólidos que nos unan a los latinoamericanos. En la medida en que esos lazos surjan y se consoliden estaremos realizando no sólo los sueños de nuestros próceres, sino las vivas y urgentes aspiraciones de nuestros pueblos, que en gran medida siguen sufriendo la dependencia y la explotación