En este artículo examinaré someramente, el constante aumento del costo de la canasta básica de alimentos, sin que el Ejecutivo aplique las medidas adecuadas para evitar una explosión social. El hambre es una mala consejera, que pudiera convertirse en la gota que desborda el vaso, máxime cuando el Gobierno no ceja en sus propósitos de privatizar los recursos hídricos y el sistema de salud.
Según la Contraloría General de la República, el incremento en el índice de precios al consumidor (IPC) ha sido la tónica durante la administración Torrijos: 2.9%, en 2005; 2.5%, en 2006; 4% en 2007; 8.4% entre febrero de 2007 y 2008. El nuevo aumento de un 40% en el precio del pan provocará un incremento mayor en el IPC, el cual seguirá subiendo, dado que varias organizaciones y líderes mundiales han advertido que la crisis alimentaria mundial podría prolongarse.
En casi todo el mundo, se producen disturbios por el incremento en el precio de los alimentos. Sobre todo en las ciudades, los más pobres se rebelan contra el aumento de los precios del arroz y del trigo. Según las Naciones Unidas, se registra una situación de emergencia en 33 países. Este tema y la crisis financiera dominan la agenda de la Asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que se celebró este fin de semana en Washington.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés) alertó que se requieren “medidas urgentes” para resolver el problema. "Estamos presenciando disturbios alrededor del mundo debido a los aumentos de precios. Lo hemos visto en el norte de Kenia, lo hemos visto en mi propio país, Senegal, en Guinea, Burkina Faso, Camerún, Egipto y Haití recientemente", señaló el director General de la FAO, Jacques Diouf. "Existe el riesgo de que esto se extienda porque las causas son las mismas", agregó Diouf.
“La situación es dramática”, afirmó Agnes van Ardenne, representante de Holanda ante la FAO. “Nunca hemos visto unos precios tan elevados”. Van Ardenne señala que incluso en Italia, sede de la FAO, se nota el incremento de los precios. Recientemente, se produjeron protestas contra el alza del precio de las pastas, causado por una mala  cosecha en Sicilia.
Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, solicitó una nueva y coordinada acción global, para enfrentar las alzas en los precios de los alimentos, que amenazan con desestabilizar a 33 países, entre ellos, 3 de América: Haití, Venezuela y Panamá.
El jueves 10 de abril, Zoellick exhortó a las naciones ricas a que se comprometan a contribuir con al menos 500 millones de dólares, para calmar el déficit del Programa Mundial de Alimentos. Zoellick dijo que los precios del arroz aumentaron 75% en los últimos dos años, afectando mucho más a las personas más pobres.
El presidente del Banco Mundial dijo: “Se trata de reconocer la creciente emergencia de actuar y aprovechar la oportunidad también. El mundo puede hacerlo, podemos hacer esto, podemos tener un nuevo acuerdo sobre la política mundial de alimentos. Primero, para la crisis inmediata, la comunidad internacional debe cubrir la brecha alimentaria de al menos cinco millones de dólares identificada por el programa de alimentos de la onU para cubrir las necesidades urgentes”.
La actual crisis alimentaria es consecuencia de varios factores. En algunos países, la cosecha ha sido mala como consecuencia del cambio climático. Pero el creciente bienestar en China e India también es un factor importante. Cada vez más, los chinos e indios pueden comer más carne y para la producción de esa carne se necesita trigo.
 
Además de ello, actualmente el sistema alimentario es mucho más sensible a los cambios, según Roelof Rabbinge. “Antes, si en alguna parte había escasez, se podían utilizar los excedentes de otras partes. Pero los excedentes disminuyen por la necesidad de biocombustibles. Gran parte del maíz de Estados Unidos que sobra se utiliza para el biocombustible”, señala el catedrático holandés.
Gordon Brown, primer ministro británico, instó al grupo de países industrializados del G-8 a establecer una estrategia, para contrarrestar el incremento de los precios de los alimentos a nivel mundial. También expresó preocupación por el impacto de la producción de biocombustibles en los precios de los alimentos.
La crisis alimentaria afecta sobre todo a la población de los países subdesarrollados, señala Rudy Rabbinge, catedrático de la Universidad de Wageningen, especializado en la temática alimenticia. “En Occidente, la gente gasta un promedio no superior a un 12 por ciento de sus ingresos a la alimentación, pero en países en vías de desarrollo se gasta la mitad de los ingresos. Con el aumento de los precios la gente tiene que gastar tres cuartas partes de sus ingresos. Es obvio que esto causa problemas”, expresa Rabbinge.
Según los profesores Bourguignon y Walton, de la Universidad de Harvard: “La onU verificó que los países con más hambre podrían reducir a la mitad la población desnutrida, si disminuyeran moderadamente las desigualdades de acceso a alimentos”.
La equidad, además de ser ética, es el instrumento más formidable para aumentar las capacidades productivas de una sociedad, y crear cohesión social y gobernabilidad. Así lo demuestran las economías más exitosas. Noruega, Finlandia y Suecia les brindan a sus ciudadanos la posibilidad de ser becados hasta terminar la Universidad. Corea y Taiwán hicieron grandes inversiones en educación. La prioridad de Japón al terminar la guerra, fue construir un sistema universal de protección a la salud.
Estudios realizados por dependencias de la Organización de Naciones Unidas como CEPAL y PNUD, demuestran que bastaría que el coeficiente Gini bajara 1 ó 2 décimas para que la pobreza se redujera igual que después de varios años de crecimiento económico. Este coeficiente oscila entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). Es decir, que a medida que se aleja de 0, indica mayor desigualdad en la distribución del ingreso.
En Panamá, cuando el PRD está en el poder, aumenta la desigualdad -deterioro del coeficiente Gini-, como lo demuestran estudios del Banco Mundial (Deininger y Squire, 2004), y la Base de Datos Socioeconómicos de América Latina y el Caribe (2006), que puede ver en el sitio de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU–Wider): http://62.237.131.23/wiid/wiid.htm.
Según el Banco Mundial, la idea de que se puede crecer primero y preocuparse por la distribución después, ha demostrado ser una concepción equivocada.
El modelo económico implantado en Panamá, además de acabar con la soberanía alimentaria, debilita a los pequeños y medianos productores agropecuarios. Es imprescindible desarrollar un plan de desarrollo agropecuario, que reoriente el campo en función de profundizar la agregación de valor, generar empleo y aumentar la producción de los renglones que componen la canasta básica alimenticia.
Una vez más, surgirá el debate sobre qué habrá de prevalecer: el mercado o el bienestar de la población. Garantizar la alimentación adecuada es condición imprescindible para lograr la estabilidad política. La escasez de pan -base de la dieta de los franceses del siglo XVIII-, fue el detonante de la Revolución Francesa, que acabó con la monarquía y las vidas de Luis XVI y su esposa María Antonieta, que fueron guillotinados.
La soberanía alimentaria debiera ser la preocupación fundamental de Panamá. Los poderes económico y político debieran promoverla, si quieren evitar que les ocurra algo similar a lo que les sucedió a los monarcas franceses.
- El autor es catedrático.