La economía norteamericana creció 3.5% en el tercer trimestre, el mayor repunte de los dos últimos años. Aunque los expertos están alegres porque se ha logrado salir de la recesión, pronostico una crisis más profunda.
Expresé el 16/10/2008: “En dos semanas -del 22 de septiembre al 3 de octubre-, la deuda pública norteamericana se incrementó en 500 mil millones de dólares, o sea, ¡lo que normalmente aumentaba en un año!”
El 3/10/2008, la deuda pública estadounidense era de 10.2 billones de dólares (10.2 trillones de dólares en la terminología anglosajona). El 30/09/2009, había aumentado a 11.9 billones de dólares, o sea, se había incrementado en 1.9 billones de dólares, ¡casi cuatro veces lo que normalmente aumentaba en un año! (http://www.treasurydirect.gov/NP/BPDLogin?application=np)
El 16/10/2009, la administración Obama declaró que el déficit del presupuesto federal para el año fiscal 2009 -terminó el 30/9/2009- fue de 1.4 billones de dólares, ¡casi un billón de dólares mayor que el año anterior y el mayor déficit de su historia!
Además, ese déficit representa el diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), ¡más de tres veces lo que representó el déficit para el año fiscal 2008, que fue de 3.2! Los economistas coinciden en que este déficit no debe exceder el tres por ciento del PIB. ¿Los extranjeros querrán seguir comprando deuda del Tesoro?
“Entre 2000 y 2007, los hogares norteamericanos casi duplicaron su deuda hasta dejarla en 13.8 billones -una cantidad sin precedentes, tanto en términos nominales, como parte del PIB (98%) o como proporción del pasivo de la renta personal disponible (138%). Al final de 2008 la crisis financiera mundial empeoró, ocurrió un cambio: por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial los hogares norteamericanos redujeron su excepcional deuda”. (http://www.mckinsey.com/mgi/publications/us_consumers/)
Se han perdido más de 6 millones de puestos de trabajo, la tasa de desempleo está en su nivel más alto desde 1940, el dólar se ha debilitado considerablemente y más de dos millones de estadounidenses podrán perder sus viviendas en 2010 y 2011, pero los bancos aumentaron sus ganancias gracias a que la Reserva Federal les ha prestado dinero casi sin interés.