Izquierda Unida ha sufrido el descalabro electoral que se predecía. La causa hay que buscarla exclusivamente en que no defendió los intereses de la clase trabajadora, sus electores.
      Hay quien no entiende a estas alturas de la Historia que la clase trabajadora vota a aquella organización política que le es útil. Los trabajadores están despojados de misticismo, que no de heroísmo. Apoya a quien le ayuda y le da la espalda a quien le traiciona.
      Todavía hoy hay compañeros que se escudan en una mal comprendida coyuntura para utilizar el tópico de que los trabajadores no están organizados, que los movimientos sociales están a la baja, etcétera. Siempre la pequeña-burguesía, aún la que se siente intelligentsia,  le echa la culpa a la clase trabajadora de lo que es culpa de los "políticos" que se pretenden de los trabajadores: no defender los interese sociales y políticos de los trabajadores y de ser incapaces de construir una organización que llegue a millones de trabajadores, no que lleve la Biblia bajo el brazo.
      La Historia se empeña en enseñarnos y nosotros nos empeñamos en no aprender. Cuando el PCE se quiso convertir en un partido nacional firmando los Pactos de la Moncloa la clase trabajadora le obsequió votando mayoritariamente al PSOE. IU no defendió los intereses de la clase trabajadora y esta, en coherencia, le ha dado la espalda. Es sencillo.
      Lo complejo es organizar una estructura partidaria que siendo de "profesionales"  en el sentido político no sea de "profesionales" en el sentido trepa. En la actualidad es muy normal que grandes masas de trabajadores pasen de la política porque "sus" políticos resultan unos vividores, cuando no directamente unos chorizos. Esa es la causa principal del aparente pasotismo político de la clase trabajadora. Y digo aparente porque los trabajadores luchan socialmente de forma cotidiana como nos lo demuestran huelgas ganadas recientemente y no pasan de política como nos informa el más del 75% de la participación en las Elecciones Legislativas del 9 de marzo. Así, si los trabajadores ganan hasta huelgas en pleno desenfreno capitalista y votan masivamente para parar a la derecha pura y dura, no será que quienes lo están haciendo mal son los pretendidos "políticos" de la clase trabajadora.
      Debemos tomar conciencia de que el problema no radica en la clase trabajadora sino en nosotros (políticos, intelectuales, gurús, etc.). Somos nosotros los que no somos capaces de aglutinarnos para poder ser un referente político para los trabajadores. No somos capaces de entrever que si alguna vez se conquista el socialismo esa sociedad estará basada, además de en la propiedad socializada del poder económico, en la democracia socialista, en el honrado y sesudo debate. Mantener nuestros personales pareceres reflexivos no puede ser un ejercicio mecánico, eso es sectarismo: la verdad revelada de una vez por todas, adiós. El conocimiento nunca es producto personal sino social, de ahí que cuando hay cortes generacionales, como ocurrió aquí con la victoria del franquismo, las nuevas generaciones las pasen canutas para recuperar lo obvio.
      Debatir para un marxista no es lanzar tópicos al viento sino apoyarse en los conocimientos adquiridos por la humanidad en el proceso histórico, en los de nuestros clásicos y en los de nuestros camaradas vivos y coleando. Así, las discusiones no serán entre curas y santos, no estaremos, por lo tanto, en debates teológicos. No nos interesará quedar por encima del contrincante sino aprender para sacar conclusiones que nos lleven a enfrentar la coyuntura, a poner las herramientas necesarias para ese momento histórico concreto. Tenemos pues que aprender a convivir en la diversidad reflexiva. Honradez, estudio y compromiso social es lo único que necesitamos de partida. Claro, nosotros también tenemos verdades básicas: la defensa a ultranza de los derechos de la clase trabajadora y la necesidad del socialismo. La cuestión es, ¿cómo hacerlo?
      Hoy en el Estado español el cuerpo político que se pretende del movimiento obrero está absolutamente fraccionado. En esta tesitura una llamada de una organización a las otras posiblemente no sería bien recibida. Ahora bien, una llamada de personas independientes a todas ellas podría abrir un proceso de discusión y acercamiento. A ninguna organización se le debe pedir que deje su propia personalidad y su propio quehacer en el seno de la clase trabajadora sino que mire la manera de aglutinar fuerzas por ampliación dialéctica y no por una mera suma mecánica. Las organizaciones actuales del movimiento obrero deben analizar cómo incidir en la masa trabajadora. Salir del aislamiento, por muy puritano que sea, es una imperiosa necesidad si se pretende ser alguien para la clase trabajadora.
      Este artículo trata de ser una sugerencia a actuales independientes orgánicos para que sirvan de puente entre las diferentes organizaciones partidarias, para que se pueda construir un Frente Unido por la República y el Socialismo. Esta denominación la hago porque me parece que recoge tres aspiraciones que hay en la actualidad, que une lo sentido y lo táctico. Ahora bien, lo verdaderamente importante es que seamos capaces de ayudar a crear un foro obrero que aglutine a militantes que quieran oponerle al capitalismo una organización que se convierta en una alternativa socialmente organizada, algo que sólo es posible a través de una praxis coherente a lo largo del tiempo.
                                                                                                                                                                                                                    Madrid, 10, marzo, 2008 
#1.- Construyendo el Partido
Braulio|11-03-2008 10:06
Podemos estar dándole vueltas a la idea de una Refundazione años y años, o un Frente, o un Movimiento, o un Movimiento de movimientos, pero en algún momento haya que dejar de dar vueltas en el cielo y atreverse a aterrizar, es decir dejar de reflexionar, debatir, etc. y empezar a construir.
Me parece que quien se está poniendo las pilas en este aspecto es el PCPE, quien además se atreve a medir su fuerza en  campo contrario, el terreno electoral, donde dentro de unos resultados modestos, ha pegado un estirón relativo del 47%.
Hay quien está pensando "lo que habría que hacer" y hay quien ya lleva pedaleados unos cuantos kilómetros.
Salud y Revolución.
Valoración: 1
#2.- El desafío: unidad o retroceso
A. Romano|11-03-2008 11:11
Liz aborda el desafío que la izquierda social y politica puede y debe  enfrentar ahora.
En  un escenario de desaceleración económica y  de previsible  endurecimiento del programa socialiberal del PSOE,  la izquierda anticapitalista debe reagruparse ó morir, como le sucede a IU.
Lo cierto es que unos y otros partidos, van formulando propuestas "organicas" en esa dirección. Unos con el polo alternativo, otros el frente de izquierdas, otros izquierda alternativa etc. Todos respetables y más o menos con en linea a su respectiva fracción militante.
Pero la viabilidad de un bloque ó frente etc. pasa por requisitos  en mi opinión previos:
-que esté basado en las   luchas sociales y anclado ellas
-que se actúe con generosidad  en aras del colectivo
-y que se conjure simultáneamente contra el sectarismo y  el cretinismo parlamentario e institucional
Los luchadores anticapitalistas tendremos que activarnos animando a las organizaciones a acercarse, pero también confluyendo en un proyecto nosotros mismos, en lo que Antonio llama un foro obrero o similar.
Hay que reagruparse. Yo me sumo a la propuesta. ¿Y tú?
Valoración: 1
#4
11-03-2008 16:05
Nota de interés de Jaime Pastor en Viento Sur al respecto hoy.
Valoración: 1
#5.- Manifiesto
Coordinadora por una Izquierda Alternativa|11-03-2008 23:58
Visto los resultados del 9 M nos vemos en la obligación moral de proponer un programa de aglutinación de los partidos, movimientos, corrientes y organizaciones de izquierda para construir una posibilidad confederal de partidos de izquierda en las distintas autonomías .
Sabiendo que un partido único supone un handicap demasiado elevado para la Izquierda Alternativa, proponemos la creación de partidos autónomos de acción unitaria en los fines y cometidos.
Con una base asamblearia, democrática y revolucionaria, dejaremos de lado estructuras verticales caducas dictatoriales.
Con el concepto de un hombre un voto, y la concepción de una unidad solidaria de los pueblos sin directivas autoritarias castrantes, enarbolaremos el paradigma del Socialismo Revolucionario.
Este Frente Alternativo de Izquierda hace un llamamiento a la colaboración de todos para la construcción de Partidos de Izquierda Alternativa autónomos.
En ellos pueden integrarse TODOS los militantes de izquierda para llevar adelante un Frente Alternativo de Izquierda que pueda dar la contestación al partido único neofranquista.
Este es un pequeño resumen del que será el Manifiesto para la Construcción de la unión de Partidos de Izquierda Alternativa para la constitución del frente Alternativo de Izquierda.
SALUDOS REVOLUCIONARIOS !
Valoración: 3